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domingo, 24 de junio de 2012

La economía de la educación on-line: Udacity o cómo acabar con los ni-ni

Eli Dourado ha dicho en su blog que el modelo de educación on-line como negocio ha fracasado. Creo que por las mismas razones que fracasan (y triunfan) las empresas con ánimo de lucro (sin ánimo de lucro) en otros sectores como en el cuidado de los ancianos y muchos otros ámbitos, predominan las empresas non-profit. Esto es, y como dijo Hansmann, porque las empresas que no reparten sus beneficios entre sus accionistas o propietarios tienen menos incentivos para rebajar la calidad.
Así – dice Dourado - si una universidad privada que trata de obtener beneficios suspende a muchos de sus alumnos, no es probable que consiga que nuevos alumnos se apunten en el futuro por lo que tienen incentivos para rebajar los estándares de exigencia progresivamente. Una universidad que no tenga ánimo de lucro (privada o pública) puede hacer una “promesa” de mantenimiento de los estándares más creíble ya que no dependen, en la misma medida, de que se apunten cuantos más alumnos, mejor (más ingresos). Por eso, dice Dourado, la educación for profit ha funcionado bien en ámbitos donde el cliente puede comprobar la calidad de lo que recibe a cambio de su dinero, por ejemplo, el aprendizaje de idiomas, justo donde las non-profit no tienen una ventaja especial.
Una de las funciones (algunos dicen que la única función) básicas de la enseñanza universitaria es la de screening, esto es, la de dar información a los empleadores sobre la calidad de los jóvenes que acceden al mercado de trabajo. Si una Universidad tiene prestigio y un alumno ha sacado buenas notas en esa universidad, el empleador puede confiar en que el alumno será un buen trabajador o, cuando menos, mejor que otro comparable que no haya asistido a clases a esa universidad o haya sacado peores notas.
Dourado ve Udacity  como un nuevo modelo de negocio en la educación on-line. En lugar de cobrar a los alumnos por los cursos (el coste de atender a un alumno más, es decir, el coste marginal es despreciable porque ni siquiera emplean seres humanos para evaluar y poner las notas a los alumnos, de manera que el principal coste marginal de una universidad presencial es un coste fijo), cubren sus costes fijos recurriendo a los empleadores que obtienen información sobre la calidad de los candidatos a través de Udacity, o sea, vendiéndoles sus bases de datos.
Si las bases de datos de los que han realizado los cursos son buenas y – y esto es un gran condicional – las evaluaciones de Udacity mediante inteligencia artificial pueden extenderse a los trabajos escritos de cierta longitud, el modelo podría funcionar – dice Dourado – para materias donde las cualidades necesarias para superar los cursos de Udacity sean muy valiosas. Y, podría añadirse, se resuelve el problema de los incentivos de los profesores para bajar el nivel de exigencia ya que la evaluación se realiza mediante programas de ordenador, lo que es una garantía para los que utilicen las notas obtenidas en dichos cursos como criterio para contratar a un futuro empleado.
Si seguimos razonando en los mismos términos, herramientas como Udacity podrían permitirnos acabar con los ni-ni en un plazo no muy largo de tiempo y mejorar los incentivos de los desempleados para intensificar la búsqueda de trabajo. Los primeros cursos que Udacity ofrece están relacionados con la informática. Es obvio que, en EE.UU., pero también en Europa, los profesionales de la programación y la informática son los más demandados. Si se condicionan las prestaciones públicas de carácter subvencional a la superación de los cursos de Udacity, habremos matado muchos pájaros de un tiro: dar formación de calidad a los parados y a los jóvenes que ni-estudian-ni-trabajan; darla de forma muy poco costosa para las arcas públicas; habremos reducido la corrupción en las prestaciones de desempleo y reorientado a los parados atascados en sectores que carecen de futuro. Si los empresarios valoran la formación obtenida o las cualidades necesarias para superar estos cursos, se ajustarían mejor oferta y demanda de trabajo.
PS. Como habrán podido observar, he dado por supuesto que los cursos de Udacity están muy bien y que proporcionan lo que prometen. Es fundamental que no encarguemos a la fundación tripartita para la formación crear la Udacity española. Porque entonces, tendremos, esto…

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