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domingo, 7 de octubre de 2012

¡Visça Barcelona!: modesta propuesta de programa para el PP (¿y el PSOE?) en las próximas elecciones

En la otra entrada que hicimos sobre el tema de la independencia de Cataluña, había una cuestión central: el desastroso Título VIII ha hecho que el Estado haya ido cediendo y cediendo competencias durante tres décadas sin obtener a cambio ninguna garantía de tranquilidad y resolución definitiva de controversia alguna. Además, no ha logrado convencer a nadie respecto de que el tratamiento de las distintas regiones españolas es equilibrado y justo. Los privilegios vasco-navarros, sólo explicables por causa del terrorismo, no han aplacado en lo más mínimo las tendencias separatistas en parte de la sociedad vasca y han dado munición a los separatistas catalanes que han lanzado la idea de “expolio” como punto central de la justificación de la reclamación de independencia.


No es de extrañar que una parte significativa de la población española esté a favor de volver a un Estado centralizado. Digan lo que digan, la estrategia del “apaciguamiento” no sirve para los que prefieren la independencia a cualquier otra opción y no sirve para los que prefieren el Estado centralizado a cualquier otra opción.
¿Qué tal si, por una vez, quitamos la iniciativa a los partidos nacionalistas e implicamos a Cataluña en el Estado de forma mucho más intensa? No se trata – como se pretendió hacer en el Estatuto de Autonomía – de que los políticos catalanes voten dos veces (en sus instituciones y en las instituciones centrales tales como el Banco de España, Televisión o el Tribunal Constitucional). Esa estrategia es suicida porque refuerza el ya excesivo poder de las élites políticas locales, excesivo porque han podido decidir el gobierno nacional apoyando al PP o al PSOE en distintos momentos históricos.
Dejemos de transferir competencias. Traslademos organismos estatales a Barcelona. Se trata de convertir a Barcelona en la “co-capital” de España.  Madrid es la región que más dinero aporta vía impuestos y, como es también casi la más rica, es la más solidaria con la gente que vive en otras regiones españolas. Los madrileños, sin embargo, nunca se han sentido expoliados. Los madrileños, en primer lugar, no son de Madrid y sus familias son de otras regiones de España por lo que lo que se dé de más a Andalucía, Galicia o Asturias no se siente como un expolio. Pero, sobre todo, los madrileños saben que la presencia en Madrid de la práctica totalidad de las instituciones del Estado proporciona a Madrid una gran fuente de puestos de trabajo y de actividad económica inducida. Por eso no nos quejamos.
Hagamos lo propio con Barcelona. Barcelona es la 2ª ciudad de España y su área metropolitana es también la 2ª después de la de Madrid. Traslademos el Tribunal Constitucional, la nueva autoridad de la Competencia y los Mercados, el Tribunal de Cuentas, Correos, Renfe, ADIF, AENA y Radio Televisión Española a Barcelona (la CNMV y el Banco de España se deben quedar en Madrid porque Madrid es, no ya la capital administrativa, sino también la capital financiera de España). Esos traslados generarían varios miles de puestos de trabajo en Barcelona de forma directa y probablemente otros tantos de forma indirecta por el negocio inducido por la presencia de tales instituciones en Barcelona (despachos de abogados, consultoras, ingenierías…). A la vez, reforzaría el uso del castellano en Barcelona y conectaría de forma más intensa a Barcelona con el resto de España en cuanto empresas y ciudadanos de toda España no tendrían que “ir a Madrid” para tratar asuntos con todas esas instituciones. No supondría ninguna alteración de las competencias y reforzaría los lazos entre Cataluña y el resto de España.
Todo son ventajas. Si se hace en un período de 4-5 años (para no fastidiar en demasía a ningún funcionario) y no hay ningún imbécil que se dedique a boicotear el proceso, sería una forma espectacular de decir a los catalanes que los políticos nacionalistas no están pidiendo lo que conviene a Cataluña, sino lo que les conviene a ellos.
A la vez, habría que arreglar el tema de los peajes. Cataluña tiene unas infraestructuras envidiables pero el cabreo de los catalanes con los peajes está justificado una vez que hay autovías por toda España. Pero eso debería tener fácil solución: hagamos como en Suiza donde los que quieren usar las autopistas pagan un canon anual. Que ese canon sea igual en toda España y sirva para todas las autopistas españolas. Los sufridos habitantes de Barcelona que pagan peajes cada vez que salen o entran de/en la ciudad pagarían mucho menos y serían subvencionados – como en todo el transporte público – por los usuarios ocasionales de la infraestructura.
Esta estrategia es extensible al resto de España. Puertos podría estar en Valencia. El Defensor del Pueblo podría estar en Sevilla; la Seguridad Social tampoco tiene que tener su sede en Madrid y así con las instituciones que no formen parte de los ministerios. Pero Barcelona es Barcelona. Madrid – no España - lleva dos siglos acaparando. Es hora de que España sea algo más que Madrid y el resto sin que eso signifique que el Estado desaparezca o que las principales ciudades españolas tengan que construir una burocracia regional para parecerse a Madrid.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Yo iría más allá. Más que co-capital: sede del gobierno. Dentro del divertido proceso de vaciamiento de contenidos que se suele dar en el derecho, nada impide que digamos que Madrid es capital (lo contrario requeriría cambiar la Constitución) y Barcelona sede de las instituciones centrales. Y si me apuran, Derecho civil el catalán, que últimamente está bastante más pensado. Me parece que cualquier reforma por debajo de esto, llevará a más quejas imperecederas, como siempre. Que si por qué el Constitucional y no el Supremo, que si la abuela fuma, etc.

Durante la Guerra Civil sucedió algo parecido, y la Generalidad acusaba al Gobierno de haber "ocupado" sus instituciones. Así que no podemos estar muy seguros de cuáles serían sus consecuencias.

Ahora bien, con un Gobierno que no es capaz de hacer reformas de verdad, y una población que no está dispuesta a dejar que el Gobierno haga reformas, ¿creemos que Rajoy asumirá el carajal de que la propiedad urbana de Madrid baje una parte considerable de su valor?

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

De acuerdo con el comentario. Pero, por una vez, se pondría a la defensiva al nacionalismo

Anónimo dijo...

¿Y si usan ese poder contra España, como por otra parte suele ser habitual por los nacionalistas?

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Usarán lo que sea. Lo que se propone en la entrada se propone porque es JUSTO, no porque haya que apaciguar a nadie.
En todos los contratos, cuanto más entrelazados estén los patrimonios de los contratantes más difícil - costosa - es la separación/disolución. Si Cataluña participa muy intensamente en los asuntos españoles, a los catalanes les costará más largarse. Tendrán más que perder. Y se trata de eso. De que se den cuenta que tienen mucho que perder sin que sea a costa de apaciguar a los caciques locales que solo tienen que ganar de la separación. Es como un episodio de The Good Wife, el abogado de la esposa era el primer interesado en que hubiera divorcio porque ganaba no solo su minuta, sino parte de los beneficios de la empresa de su cliente si el divorcio se consumaba

Anónimo dijo...

Estimado Profesor: solo un apunte con el que quizá no esté de acuerdo. Los "privilegios" Navarros (suponiendo que lo sigan siendo ya que los ciudadanos estamos en igualdad con el resto de Españoles, pero con mucha mayor presión fiscal) para nada se fundan en el terrorismo. Son previos a la esquizofrenia nacionalista y a varias constituciones democráticas. 1841 está lejos pero entonces se pacto la sumisión a la constitución de la que ahora está trae causa.
No creo que con más servicios centrales en Barcelona o Bilbao se arregle el asunto nacional. No hay España porque nadie recuerda la historia común ni hay proyecto de futuro conjunto alguno. Es más vamos a peor con regionalismos exacerbados hasta en Andalucía.
La solución, si todavía es posible, es unificar la educación y trabajar desde el convencimiento. Ser como ellos. (Siempre se dice que si el PNV fuera "cosa" sería martillo pilón). Mientras tengamos políticos que sigan hablando de lo que no saben como si supieran no habrá solución (ejemplo claro el federalismo asimétrico).

Carlos dijo...

Me parece una propuesta muy sensata. Hay un dato que la apoya: una reciente encuesta expresaba que el 65% de los partidarios de la independencia alegaban razones económicas.

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