www.almacendederecho.org

miércoles, 17 de abril de 2013

Cara b. Pedro Letai “Un domingo en el paraíso”

Para Fred S. McChesney, profesor y amigo.
Yo fui a Miami a ver si me cantaban los techos de palmera, como le pasó a Lorca en Cuba, pero sólo encontré lluvia tibia e insomnio entre desconocidos. Paseé mi resignación entre atascos, taxistas que me hablaban en una combinación de español ininteligible e inglés atroz y chicas de falda corta y lengua larga que borraban sus huellas por hoteles llenos de piscinas y bebidas de colores, con sus tatuajes de vidas vacías a la busca de un Don Johnson de saldo que les ahorrara un Daiquiri.
Desde la planta 21 del Sonesta Coconut Groove preparaba mi intervención en un congreso jurídico mientras soñaba con las escopetas y las jarras de ‘bullsot’ en la casa de Hemingway, allá en los cayos del horizonte, y pensaba en Tony Montana metiendo la cabeza en una enorme montaña de cocaína como último remedio para aliviar su corazón una vez perdió en ese Miami la palabra y las pelotas, sus puntos cardinales.
20110927_fred
La Universidad de Miami hizo hace unos años un fichaje de campanillas para su campus setentero, trayéndose desde la puntera Northwestern de Chicago un monumento en torno al que elevar su reputación, el colosal experto en materia de derecho de la competencia Fred McChesney, ex alto cargo de la Federal Trade Comission y quien antes había paseado su imponente figura por los claustros de Cornell o Emory. McChesney, con bigote y porte de aquel Hemingway, enviudó demasiado joven junto al lago Michigan y decidió poner tierra de por medio marchándose a Miami en busca de una tregua donde cicatrizar las entrañas junto al húmedo calor de Florida.

Tuve la oportunidad de conocerle a principios de este año en otro encuentro universitario en Segovia, y quedé desde el principio cautivado por su bondad y su sabiduría, esquinas entre ese metro noventa y sus ojos azules, tan amargos como dulces. Aquel día hablamos del concepto anglosajón de ‘consideration’ y también de Dylan, porque en McChesney uno encuentra obras de títulos tan guitarreros como ‘Money for nothing: Politicians, Rent Extraction, and Political Extortion’ o ‘Talkin ‘Bout My Antitrust Generation’. Le hice saber de mi visita en abril y entonces me citó en la calle ocho de Little Havana, donde cenamos ropa vieja en el mítico ‘Versailles’ mientras yo trataba de tener siempre la boca llena para sólo escuchar. Cuando a uno la vida le brinda una oportunidad así lo único que debe hacer es tomar nota y apilar, porque mirando hacia arriba nunca es bueno correr.
Quedamos en volver a vernos un par de días después, y estuvimos en el patio trasero de su casa cercana a Coral Gables, bajo un cartel que rezaba ‘Esto es el paraíso’, fumando un habano junto a un vino tinto en una mezcla temprana y perfecta. Hablamos del derecho de propiedad en Calabresi pero también de cosas importantes, las cuales me guardo en lo más profundo de mi botín. Le vi morder el tabaco a lo Eastwood y me contó cómo empezó a fumar escuchando un combate de Ali en la radio. Me habló de su familia y me preguntó por la mía, antes de que cayera la noche y tuviera yo que marcharme al ‘Nikki Beach’, meca de la horterada donde el congreso ya se quebraba, o quizá tomaba al fin sentido, entre nicotina y ron blanco.
Me dejó conocerle y quiso conocerme a mí, más allá de generaciones, metiendo así en la bolsa de aquel viaje a ninguna parte uno de los domingos más inolvidables de entre todos mis papeles. Y es que, aunque uno aprende más del olvido, hizo que con estos recuerdos todo lo demás mereciera la pena.






4 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Ha muerto?!

PL dijo...

¡No! Qué desastre. Yo pretendía hacer un homenaje poético y a usted le ha resultado un obituario en prosa.

Anónimo dijo...

Uff, menos mal. Lo importante es que Fred esté bien.

Jorge dijo...

Tiene más aspecto de Tom Selleck que de Sean Connery, pero me ha venido a la cabeza la película "Causa Justa" ambientada en Florida y protagonizada por un ex profesor de Harvard.

Si sirve de algo, yo lo he interpretado como un homenaje en vida.

Archivo del blog