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viernes, 17 de mayo de 2013

Los bancos proveen liquidez a primera demanda y para ser competitivos necesitan estar muy endeudados

La idea de que la ventaja competitiva de los bancos frente a otros intermediarios financieros se encuentra, precisamente, en que pueden proporcionar liquidez a demanda está explicada con gran claridad en este trabajo A. K. KASHYAP/R. RAJAN/J. C. STEIN, Banks as Liquidity Providers: An Explanation for the Co-Existence of Lending and Deposit-Taking,
Los bancos otorgan líneas de crédito que el cliente puede utilizar en cualquier momento de forma que cuando las empresas necesitan crédito inesperadamente acuden a los bancos y no a otros financiadores.  Por tanto, bien puede decirse que lo que caracteriza a los bancos es que proporcionan a los particulares liquidez a primera demanda, es decir, dinero en efectivo a petición,
El hecho de que los depósitos en un banco sean depósitos “a la vista” obliga a los bancos a disponer de grandes cantidades de dinero líquido para poder atender, en cualquier momento, las solicitudes de sus depositantes de que se les devuelvan las cantidades depositadas.

Pues bien, una vez que los bancos han de disponer de cantidades importantes de activos líquidos para poder atender las demandas de sus depositantes, tiene todo el sentido que aprovechen dicha liquidez para proporcionarla no sólo a sus depositantes, sino también a los que no lo son, pero a éstos en forma de préstamos y créditos. De esta forma, el banco puede distribuir los costes de mantener la liquidez entre un mayor número de operaciones y tal distribución de costes será muy eficiente si las retiradas de los fondos depositados y las retiradas en virtud de concesión de créditos no se producen al mismo tiempo. Cabe deducir, en efecto, que así es porque, en situaciones normales, los bancos disponen en líquido de una cantidad de dinero muy superior a la necesaria para atender a las órdenes de retirada de fondos de sus clientes por lo que -durante ese tiempo- el dinero ocioso, que está líquido en las arcas del banco, puede utilizarse para conceder préstamos.
El banco tiene así una ventaja competitiva frente a una financiera en un doble sentido. Por un lado, debe tener en líquido una cantidad muy elevada de fondos, por si algún depositante lo solicita, de manera que no tiene ningún coste adicional por prestar dinero a una empresa que lo necesite y, por otro, el coste de su pasivo es inferior al de la financiera porque, gracias a la disponibilidad inmediata de los fondos, los que depositan su dinero en un banco están dispuestos a aceptar una retribución menor que los que entregan dicho dinero a una financiera y reciben a cambio bonos u obligaciones
La solución a las crisis financieras recurrentes derivadas del carácter sistémico de los bancos se ha visto en obligar a estos a dotarse de un capital mucho más elevado. Es decir, a convertirse en empresas mucho menos endeudadas. Ahora, un banco presta 100 con un capital de 10. Los 90 restantes se prestan con cargo a los depósitos de los clientes o al dinero que le han prestado al banco los que compran sus bonos u obligaciones. Si los acreedores de los bancos – los que han puesto los 90, esto es, depositantes o bonistas – reclaman al banco su dinero (lo que los depositantes pueden hacer porque sus créditos son “a la vista” y, por tanto, vencen a petición del cliente), el banco quiebra porque no puede atender a tales peticiones ya que no puede reclamar a los terceros a los que ha prestado el dinero que se lo devuelvan inmediatamente (son créditos a plazo).
Dos grandes profesores de Economía Harry DeAngelo y René M. Stulz han escrito un breve trabajo en el que discuten la “eficiencia” de tal solución. La idea es muy sencilla: un banco que prestase sólo su propio capital (un establecimiento financiero de crédito o una “financiera”) no sobreviviría a la competencia de un banco como los que tenemos si la función de los bancos no es la de dar crédito (en cuyo caso, el primer banco sobreviviría si es especialmente bueno eligiendo a quién da crédito) sino la de proporcionar liquidez (seguridad absoluta para la empresa o la familia de que podrá obtener el dinero que necesita cuando lo necesita).
En tal caso, si hay empresas y familias que están dispuestas a pagar un premio – un tipo de interés más alto – por tener acceso a liquidez inmediata, el banco que preste el dinero de sus depositantes, en lugar de su capital, tiene una ventaja competitiva frente a uno que preste solo su capital (un establecimiento financiero de crédito en la terminología legal) porque proporcionar esa liquidez a partir de deuda es “más barato” que hacerlo a partir de capital.
Banks create value through their capital structure choices. They construct safe asset structures (from loans and securities) to support greater production of liquid financial claims, which manifests in high debt capital structures… it is always better for the bank to rely on debt than contributed equity as a funding source because the bank earns a spread by borrowing at a lower rate that nets out the market’s liquidity premium, θ”
El problema, continúan los autores, es que la conducta de los bancos de sobreendeudarse es racional pero tiene efectos externos: se incrementa el riesgo sistémico, esto es, la probabilidad de que sufra daños la economía general como consecuencia de la insolvencia de un banco. Este incremento se produce porque los bancos proporcionan liquidez mediante la “emisión de cuasi-dinero”, que está soportado, no por un soberano que emite moneda, sino por activos (en el balance del banco) que no son activos libres de riesgo y este riesgo no se precia por los mercados, lo que conduce a un exceso de producción de cuasidinero por los bancos. O lo que es lo mismo, los bancos no diversifican completamente sus riesgos y cometen errores en la evaluación de dichos riesgos, lo que justificaría la regulación bancaria para obligar a los bancos a internalizar este riesgo. Como siempre, no hay comidas gratis y
The danger is that such limits would largely impair the production of (socially valuable) liquidity by relatively efficient producers, while shifting the locus of production to unregulated shadow banks and, in so doing, preserve or perhaps even exacerbate systemic risk… Consequently, the social costs of impairing liquidity production through regulatory limits on bank leverage should be weighed against the prospective induced changes in systemic risk, including the possibilities that such regulation might not reduce and could exacerbate systemic risk by shifting liquidity production to shadow banks







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