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martes, 10 de septiembre de 2013

El lenguaje de madera

La nueva presidenta de Andalucía dice que luchará con todas sus fuerzas contra la corrupción. El presidente de la nueva autoridad de competencia, que promete que será independiente. El presidente de Asturias dice que hay que vencer la crisis y crear empleo. El Presidente del Gobierno dice que “seguiremos apoyando al deporte”. O que hay que garantizar la sostenibilidad de la sanidad pública o que hay que garantizar los derechos de los desahuciados o el futuro de los astilleros o trabajar por una Justicia rápida e independiente. O…”UPyD exige que se fortalezca un sistema de pensiones digno, sostenible, solidario, unitario y público
Son discursos vacíos, carentes de significado. Para comprobarlo, basta darles la vuelta. ¿Se imaginan que la presidenta de Andalucía dijera que no va a luchar contra la corrupción? ¿O que el presidente de Asturias dijera que no hay que crear puestos de trabajo? ¿O que el presidente de la CNMC dijera que va a hacer lo que le diga el Gobierno? ¿O que lo que hay que hacer es garantizar que los jubilados cobren cada vez menos o que no funcionen los hospitales o que se cierren los astilleros? ¿O que no van a apoyar el deporte? ¿O que UPyD exija que se debilite el sistema de pensiones y sea indigno, no sostenible, insolidario, dividido y privado?

Este tipo de discurso es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos y empezó cuando Solana sustituyó la palabra sacrificio por “esfuerzo” en los tiempos de Felipe González. Desde entonces, ningún político le dice a los ciudadanos nada que pueda molestarlos, a todos en conjunto, o a una parte mínimamente significativa de ellos. Los tweets de los políticos son el mejor ejemplo. Vean los de la Vicepresidenta del Gobierno.
Lo que queremos de los políticos es que nos digan cómo van a acabar con la corrupción; cómo se mantiene el poder adquisitivo de las pensiones si tenemos una deuda pública del 100 % PIB y no podemos subir los impuestos; cómo se respeta la independencia de las instituciones para, a continuación, nombrar a “amiguetes” o a gente próxima al partido para los puestos correspondientes; cómo se “lucha por la independencia” de la Justicia y, a continuación, se se nombra para el CGPJ o para el TC a “superobedientes”; cómo se crean puestos de trabajo etc.
Pero no lo harán, porque los ciudadanos no les castigamos por su lenguaje de madera y por su falta de explicaciones. Este es el respeto que nos tienen.

3 comentarios:

FLOR DE HENO dijo...

El problema, querido Jesús, es que nadie nos dice como castigamos esta actitud de los políticos porque me parece que la opción del voto en blanco o la abstención no creo que sea demasiado efectiva. Si alguien nos diera la solución no cabe duda que mucha gente apostaría por ella.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

El voto no es la única forma de castigar a los políticos de lenguaje de madera. Por ejemplo, la crítica pública razonada se utiliza muy poco. No he visto un solo artículo en prensa en el que se analizara la idoneidad de los candidatos propuestos para la CNMC. ¿Cuántos artículos se han publicado sobre el curriculum de los nuevos consejeros andaluces? Hay que elevar el nivel de la discusión pública y "premiar y castigar" socialmente.

Anónimo dijo...

Interesante reflexión. aprovecho para felicitarte por tu blog/twitter que sigo a diario.

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