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lunes, 4 de noviembre de 2013

De la democracia económica a la democracia política: las reformas


Imagen: Bloomberg
“Una innovación financiera (la aparición de la sociedad anónima por acciones para el desarrollo del comercio trasatlántico) jugó un papel muy significativo en lograr que intereses fragmentados se convirtieran en una amplia coalición”
a favor de limitar los poderes del Rey en las materias afectadas por la actividad de la sociedad anónima. Los propietarios rurales, que no participaban en el comercio – y, por supuesto, en el comercio trasatlántico – se convirtieron en defensores de la supremacía del Parlamento cuando comenzaron a invertir en acciones de la Compañía de las Indias Orientales. Si no hubieran invertido en esta compañía, probablemente, se habrían alineado con el Rey cuando los británicos, en la llamada, Revolución Gloriosa, acabaron con la monarquía absoluta y la sustituyeron por un régimen parlamentario.


La explicación es bastante intuitiva: las acciones representaban el derecho de los accionistas a participar en los beneficios del comercio con Asia que se había revelado como el gran negocio del siglo XVII. En España y Portugal, el negocio estaba monopolizado por el Monarca que había financiado la expedición correspondiente. En Holanda e Inglaterra, el monopolio se concedió a una compañía por acciones. Pero mientras la holandesa despegó – gracias a su conversión en una sociedad de duración indefinida realizada manu militari por el Parlamento holandés y a que las acciones se hicieron libremente transmisibles–, en Inglaterra, no lo hizo porque los inversores temían la expropiación por parte del Rey. De hecho, en los inicios del siglo XVII los monarcas ingleses se apropiaron de buena parte de los beneficios del comercio trasatlántico sobre la base de que el comercio exterior quedaba bajo el poder omnímodo del Rey y hasta el punto de que constituían los principales ingresos de los monarcas. Esto impidió que la Compañía Inglesa alcanzara el éxito de la Holandesa (la libre transmisibilidad de las acciones no se produce en Inglaterra hasta 1654, esto es, tras el triunfo de la Revolución Gloriosa). No es extraño que los inversores deseosos de participar en las ganancias de ese enorme nuevo mercado, se alinearan con los que pretendían eliminar la posibilidad de que el Rey expropiase dichas ganancias.

En 1580, Drake llega, con un solo navío, a Plymouth tras haber dado la vuelta al mundo y haber asaltado barcos españoles en el Pacífico (en las Molucas o “islas de las especias”) mostrando a los ingleses, por primera vez, las enormes ganancias del comercio y la piratería. En 1585 se cuenta que la fiebre por estas aventuras se había extendido en Inglaterra y, ya se sabe como se desarrollan las burbujas de activos y el enorme efecto de la imitación.

Este descubrimiento tiene implicaciones para cualquier proceso de reforma. Si quieres que una reforma sea ampliamente apoyada, tienes que organizar a los que saldrán beneficiados con ella pero están desorganizados. Si no lo haces, los que están en contra – si están suficientemente organizados – la echarán abajo. En el caso histórico analizado, lo especial es que aparece una nueva y, a priori, muy importante fuente de riqueza (los ingleses sabían que los holandeses estaban haciendo fortunas inmensas en el comercio con Extremo Oriente y que España y Portugal estaban haciendo lo propio en América y Asia) y, naturalmente, querían participar del mismo. La división del capital en acciones permitió a muchos (no, los pobres, naturalmente) participar en esa expectativa de ganancias sin tener los conocimientos necesarios (ser comerciantes) ni la dedicación al negocio. Permitió el nacimiento de una nueva clase social: los inversores.

Y no solo generó un interés común a todos ellos sino que permitió que dicho interés común se expresase para favorecer políticas beneficiosas para el grupo y evitar las que les impidieran participar de dichas ganancias. Un efecto añadido es que, una vez organizado el interés común, se convierte en un poderoso grupo de presión para imponer políticas conformes con dicho interés. En el caso de Inglaterra, la expansión de la Armada inglesa que “subvencionara” el comercio inglés protegiendo los barcos de la Compañía. En el caso de Holanda, fue la propia Compañía de las Indias Orientales la que creó su propia armada. Este grupo se convierte en toda la población cuando las acciones se hacen libremente transmisibles y cualquiera con un poco de dinero puede participar, comprando acciones en el mercado secundario, en la nueva fuente de riqueza, de manera que el apoyo a las reformas que permiten la explotación de esa fuente de riqueza por los particulares se extiende más allá de los que las suscribieron.

El autor añade que, a diferencia de lo que piensan los del movimiento de Law & Finance, en Inglaterra, fue la difusión de la propiedad de acciones la que precedió e impulsó las reformas que incrementaron la seguridad de los derechos y la protección de la propiedad privada: eliminando a la más poderosa fuente de expropiación, esto es, el poder absoluto del Monarca. Un país de pequeños propietarios desarrollará un Derecho protector de la propiedad privada y de la santidad de los contratos. Y no al revés. Ahora bien, una mínima protección de la propiedad privada y de la santidad de los contratos es un requisito previo. (en el caso de Inglaterra, los derechos de propiedad dentro de Inglaterra estaban relativamente protegidos por el comon law frente a la expropiación real, pero el comercio exterior era monopolio de la Corona). Si el Rey – o la presidenta de Argentina – puede expropiar cualquier propiedad privada, la innovación financiera – las acciones libremente transmisibles – no habría sido suficiente para provocar las reformas. No se puede partir de cero. Esto es muy importante cuando se diseñan reformas políticas o económicas.

Si las Cajas de Ahorro hubieran tenido accionistas, ni se habrían endeudado, ni se habrían expandido ni habrían prestado como lo hicieron. Pero los interesados – los depositantes – no estaban organizados para impedir a los políticos hacer lo que hicieron.

En otra entrada explicaremos, al hilo de otro interesante trabajo, los orígenes de la sociedad anónima y sus rasgos originales.

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