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miércoles, 20 de noviembre de 2013

Los consejeros tienen que dejar de serlo, algún día

La longevidad en el cargo de consejero de una sociedad cotizada puede afectar el rendimiento de la compañía en sentidos inversos: cuanto más tiempo lleven los consejeros en el cargo, más habrán aprendido del negocio de la compañía y mejores decisiones podrán tomar, especialmente, mejores sugerencias podrán hacer a los ejecutivos y mejor supervisión de su conducta es esperable.
En sentido inverso, cuanto más tiempo lleven, más temerán que los echen y más se atrincherarán en el cargo, más le harán la “pelota” a los ejecutivos para lograr la reelección. Parece que, cuanto más estrechas sean las conexiones entre los consejeros independientes y los ejecutivos, menor es el grado de supervisión de los primeros sobre los segundos y menos eficaz es el consejo de administración en el cumplimiento de sus funciones. Por tanto, si la eficacia disminuye con la prolongación de los consejeros independientes en sus puestos, tiene sentido limitar los mandatos de los consejeros independientes como sugiere el Código de Buen Gobierno.

Es decir, que la prolongación en el cargo aumenta el valor de la empresa porque le permite contar con consejeros más informados pero puede reducir el valor de la empresa porque se reduzca el grado de independencia del Consejo.
La acumulación de conocimientos específicos a la empresa en el Consejo permiten a ésta adoptar mejores decisiones en términos de adquisiciones, calidad y cantidad de la información financiera al mercado, inversiones en innovación, despido del consejero-delegado incompetente etc., decisiones que empeoran conforme aumenta la longevidad del Consejo.
Naturalmente, cuanto más compleja sea la operativa de la compañía, mayor valor tendrá la información y conocimientos de los consejeros. Cuanto más simple sea, más valor relativo tendrá la independencia. En general, cuanto más elevados sean los costes de agencia en la compañía, mayor valor tendrá la independencia del consejo y, por tanto, será preferible cambiar con relativa frecuencia a los consejeros independientes. Si los costes de agencia son bajos (por ejemplo, porque la compañía está en un entorno muy competitivo que impide a los ejecutivos apropiarse de bienes sociales u holgazanear), el valor de un consejo formado por expertos en el negocio de la compañía, aumenta.
El trabajo concluye que la duración óptima es de 9 años (en media para toda la muestra de empresas).
Huang, Sterling, Zombie Boards: Board Tenure and Firm Performance (July 29, 2013). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=2302917

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