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lunes, 25 de noviembre de 2013

Usucapión de acciones

Un caso complicado. Carlos Daniel está casado en gananciales con Nieves. En el patrimonio ganancial hay unas acciones del Casino de Madrid. Carlos y Nieves se divorcian en 1982 y en las capitulaciones por las que se liquidan los gananciales no se dice nada de las acciones. Carlos se casa con Flora y muere sin testar. Nieves reclama a Flora y a los herederos de Carlos la mitad de las acciones del Casino. Tiene éxito en la instancia, pero el Supremo casa la sentencia de la Audiencia y da la razón a Flora y a los herederos diciendo que éstos habían adquirido las acciones por usucapión porque habían transcurrido más de 6 años desde que empezaron a poseer a título de dueño. El título vendría de un negocio que había realizado Carlos con su cuñado Amadeo en 1982.

El negocio consistió en una transmisión de las acciones por Carlos a Amadeo en garantía de la devolución de un préstamo que Amadeo le había hecho a Carlos. Este préstamo se realizó antes de las capitulaciones y explica, probablemente, por qué no se mencionaban las acciones en dichas capitulaciones. En 1987, Carlos devolvió el préstamo y Amadeo le (re)transmitió las acciones.
La sentencia impugnada (fundamento de derecho tercero) niega la existencia de prescripción con argumentos que obvian la realidad de una posesión compartida y en concepto de dueño que disfrutaron durante más de seis años doña Flora y don Carlos Daniel respecto de las referidas acciones, integrando así los requisitos establecidos en el artículo 1955 del Código Civil que, al decir de la sentencia de esta Sala nº 545/2012, de 28 septiembre , no deja lugar a dudas en cuanto a la rotundidad de su párrafo segundo: "también se prescribe el dominio de las cosas muebles por la posesión no interrumpida de seis años, sin necesidad de ninguna otra condición", por lo que basta para ello la simple posesión a título de dueño.
Mediante la usucapión, la prolongación en el tiempo de una determinada situación posesoria da lugar a la adquisición del dominio, según la clásica fórmula de Modestino, recogida en el Digesto, a tenor de la cual «la usucapión es la adquisición del dominio mediante la continuación de la posesión por el tiempo determinado en la ley» (usucapio es adiectio dominio per continuationem possessionis temporis lege definit: lib. XLI, tit. 3º, fragmento 3). En el presente caso quedó cumplida la usucapión con el transcurso de los seis años siguientes a la transmisión de las acciones al Sr. Carlos Daniel (15 de julio de 1987) cuando estaba casado con la demandada doña Flora bajo el régimen económico de la sociedad de gananciales, por lo que se produjo la usucapión o prescripción adquisitiva a favor de ésta respecto de tales acciones y dichos títulos no pueden ser ahora reclamados por la demandante como propietaria del cincuenta por ciento.
Es posible que el préstamo con transmisión de la propiedad de las acciones en garantía fuera un negocio absolutamente simulado para evitar darle la mitad a la primera esposa. En todo caso, es un negocio fiduciario, porque la finalidad de garantía no es apta para justificar la transmisión de la propiedad y, simulado relativamente si ocultaron la finalidad de la venta. De manera que, así interpretado, Carlos nunca dejó de ser propietario de las acciones y, en consecuencia, tampoco Nieves.
Como me explica José María Miquel, la (re)transmisión de las acciones a Carlos por parte de su cuñado Amadeo no serviría, por sí sola, para justificar la posesión a título de dueño de Carlos, porque era, simplemente, una restitución. La inversión del concepto posesorio (poseer para Carlos y Nieves o poseer para Carlos exclusivamente) sólo puede aceptarse si la posesión en el nuevo concepto ha sido exteriorizada. Hay que tener en cuenta, además, que en materia de usucapión entre copropietarios rige el art. 1965 CC, que recuerda que la acción para pedir la división de la cosa común es imprescriptible, por lo que es necesario – y recae la carga sobre el que lo aduzca – probar la inversión del concepto posesorio. Y, como hemos dicho, la (re)transmisión de las acciones no es suficiente. Sería suficiente cualquier comunicación a Nieves afirmando la propiedad exclusiva de las acciones o la realización de conductas en relación con las acciones que, pudiendo ser conocidas por el copropietario, fueran incompatibles con el derecho en común sobre las acciones.

4 comentarios:

José Vte. Verdú Gisbert dijo...

Nunca me había planteado un caso de usucapión de acciones. Mi duda está en si rigen la misma doctrina general que para la usucapión de inmuebles

Imagino que misma solución es aplicable al paso de las participaciones en una SL ¿o estoy equivocado?

Anónimo dijo...

Lógicamente todo parte de que las acciones esté documentadas en título-valor. Si no lo están, como es forzoso para las participaciones en SL ni se plantea la cuestión, ya que los derechos incorporales no se pueden usucapir. Otra cosa es si incluso en el caso de que estuvieran documentadas en títulos-valor es posible la usucapión de estos, especialmente teniendo en cuenta los requisitos de la posesión en concepto de dueño que eso exige -y que sin duda exige la legitimación frente a la sociedad y el ejercicio de los derechos de socio, al menos los económicos-. Vid. algunas observaciones en Perdices, Cláusulas restrictivas de la transmisión de acciones y participaciones, pp. 134 y ss.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Anónimo, please, elaborate on that! supongamos que estaban incorporadas a títulos y que Carlos ejerció los derechos de socio. ¿Resolvió bien el Supremo? Porque lo que se discute es si la mitad de las acciones - como gananciales - eran de la primera mujer o de los herederos

Anónimo dijo...

Hombre, el morbo que tiene este caso es que se trata de un título valor, lo que pone en cuestión los límitesde la incorporación y la aplicación a estos derechos sociales de las normas de la adquisición originaria de cosas (uy, unos cheques al portador tirados en la calle…). Fuera de eso, este caso parece que sería igual si se tratase de una cabra o un botijo ganancial.
Supongamos que el marido, que ve el divorcio ya inevitable, esconde el botijo de casa (que es lo que vino a hacer este señor). Un año después, ya con su vida rehecha, saca el inconfundible botijo y empieza a beber de él en la plaza del pueblo junto con su neva mujer, que también bebe y a gusto delate del todo el pueblo, incluida la ex. Tras un montón de años de hacerlo así, aparece la ex pidiendo la mitad de su botijo. Hombre…
En el caso de las acciones pues, lo importante es ver si se han poseido erga omnes incluída la ex como dueño excusivo o en copropiedad con otro sujeto distinto del primero, y el problema es que siendo derechos, por mucho que estén documentados, esa posesión en concepto de dueño no puede consistir en otra cosa que en su ejercicio –algo parecido a la posesión de estado, vamos-.

My two cents!

Un abrazo!

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