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viernes, 13 de diciembre de 2013

Crisis financiera y gobierno corporativo de los bancos: la liquidez

En una entrada anterior resumíamos un estudio empírico sobre los efectos del gobierno corporativo de los bancos sobre su desempeño durante la crisis financiera. Aludíamos, en dicha entrada, a estudios que indicaban que los bancos “mejor” gobernados en términos de independencia del consejo de administración respecto de los ejecutivos sufrieron en mayor medida la crisis.  Los autores del trabajo concluían que los bancos “con consejos más independientes y más inversores institucionales en su accionariado” vieron descender su cotización en mayor medida durante los años 2007 y 2008. Los autores explicaban los resultados afirmando que tanto los consejeros independientes como los inversores institucionales pudieron inducir a los ejecutivos a asumir más riesgos en los años anteriores a la crisis, de modo que, cuando ésta estalló, los bancos experimentaron, en mayor medida que otros, las consecuencias del estallido de la burbuja inmobiliaria y la debacle de los derivados, instrumentos en los que habrían invertido en mayor medida como una forma de incrementar las ganancias aún a costa de incrementar el riesgo. Así, en los años previos a la crisis, estos bancos habrían modificado la remuneración de los ejecutivos para alinearla, en mayor medida, con el valor de la acción reduciendo, de este modo, la natural aversión al riesgo de los ejecutivos que tienen su capital humano concentrado en el banco y, por lo tanto, preferirán, ceteris paribus que el banco asuma un nivel de riesgo menor al que prefieren los accionistas que sí están diversificados. La conclusión podría ser que consejos de administración más independientes inducen a los ejecutivos a asumir más riesgo en tiempos de bonanza (es decir, en la época previa a la crisis de formación de la burbuja y sobreendeudamiento), mayor riesgo que se refleja en caídas más pronunciadas de la cotización una vez que la crisis se refleja en las cotizaciones.

Estos mismos bancos habían aumentado el capital en mayor medida que otros durante la crisis. Si es así, la reducción de la cotización podría explicarse, precisamente, porque los consejeros independientes “obligaron” a los ejecutivos a aumentar el capital para reducir el riesgo de quiebra, aumentos de capital que, lógicamente, provocan una reducción de la cotización. Para determinar si la reducción – mayor – de la cotización se debió a que estos bancos con más consejeros independientes se arriesgaron más y llegaron a la crisis en un peor estado financiero o si se debió a que, con independencia de su conducta en la fase previa, los consejeros independientes forzaron a los ejecutivos a reducir el riesgo de quiebra rápida y contundentemente, nos haría falta examinar el comportamiento de unos y otros bancos antes de la crisis y determinar cómo llegaron unos y otros al momento en el que ésta estalla. Esto es, precisamente, lo que los autores averiguaron: no parece que estos bancos con consejos más independientes asumieran más riesgo antes de la crisis pero sí que aumentaron su capital con más intensidad durante la crisis. Y, por lo tanto, los consejeros independientes actuaron, más bien, en interés de los acreedores de los bancos ya que los aumentos de capital permitieron incrementar el valor de la deuda de esos bancos al ser más probable su cobro. Aún más, estos bancos resistieron mejor la crisis y salieron fortalecidos de ésta en comparación con los bancos que no aumentaron su capital durante la crisis pero no aumentaron su rentabilidad en el largo plazo (lo que indica que los aumentos de capital no eran estrictamente eficientes).
¿Qué es lo que determina las políticas de liquidez de los bancos? En este otro trabajo, se llega a una conclusión coherente con lo expuesto en otra entrada en la que analizábamos los efectos de la garantía implícita de rescate de la que disfrutan los bancos sistémicos. Dicen los autores que “cuando las condiciones de liquidez de los mercados se deterioran (es decir, hay menos fondos disponibles en el mercado para ser entregados a los bancos de manera que éstos puedan atender fácilmente al pago de sus obligaciones frente a depositantes y acreedores), los bancos más afectados por este drenaje en la liquidez son, naturalmente los que tienen una peor relación entre créditos y deudas en términos de vencimiento: el volumen de sus deudas exigibles a corto plazo es muy superior al volumen de sus créditos exigibles a corto plazo. El lado activo se mide por las posibilidades del banco de convertir en dinero a corto plazo los activos de su balance y el lado pasivo se mide por el vencimiento de sus obligaciones. La diferencia entre ambos nos proporciona la medida de la liquidez del banco.
Este resultado es intuitivo. Lo que es más interesante es que estos autores afirman que los bancos que aprovechan en mayor medida la liquidez abundante en los mercados – en los momentos de bonanza – en términos de rentabilidad son los grandes bancos, esto es, los bancos sistémicos que disfrutan de esta garantía implícita de rescate (too big to fail) lo que indicaría que, efectivamente, esta garantía actúa como una subvención implícita y les permite arriesgar más en términos de liquidez prestando más de lo que lo harían en un entorno en el que el riesgo de quiebra por iliquidez fuera un riesgo real por la falta de intervención de las autoridades rescatando el banco.
Comparando la rentabilidad de las acciones de los bancos que mantienen una mayor liquidez en sus balances, con la de aquellos que mantienen menos liquidez, resulta que los primeros tienen un peor desempeño respecto de los segundos durante los períodos de bonanza. Esto ocurre, probablemente, porque mantener niveles elevados de liquidez es costoso, en cuanto sirve de seguro para los malos tiempos, y los beneficios de tener un seguro solo se aprecian en momentos de crisis”… “acaparar liquidez es costoso – reduce la rentabilidad – y genera beneficios sólo en tiempos de crisis”… “Los bancos con la peor situación de liquidez al inicio de la crisis son los bancos sistémicos, los <<demasiado grandes para quebrar>>… y los cinco con mejor situación de liquidez son todos bancos pequeños”.
y hay una relación inversa entre la liquidez por un lado y el tamaño del balance y la rentabilidad por otro. Bancos más grandes y más rentables tenían menos liquidez. De ahí que los bancos sean procíclicos en su política de créditos: dan más crédito cuando menos se necesita – en tiempos de bonanza – y no lo dan cuando se necesita – en tiempos de crisis –. Esto no es evidente: si hay poca liquidez, el que la ofrezca podrá reclamar un interés mayor. Si hay liquidez en abundancia, el que la ofrezca podrá exigir una rentabilidad menor. Pero si introducimos el riesgo de quiebra, la conclusión correcta es la referida más arriba: valen más los bancos con menor liquidez en los buenos tiempos – porque la falta de liquidez no es un problema – y más liquidez en tiempos de crisis – porque la falta de liquidez acelera la quiebra –.
En la determinación de la liquidez de la que dispone un banco, tienen especial dificultad los créditos y deudas contingentes, es decir, aquellos créditos y deudas que no tienen un vencimiento determinado sino que éste está sometido a algún tipo de condición. Los autores distinguen entre los activos contingentes los derivados (el banco tendrá que pagar una cantidad o recibirá una cantidad en función de la evolución del activo subyacente – la solvencia del deudor asegurado con el derivado, por ejemplo – de modo que, en función de la evolución de la solvencia del deudor asegurado con el derivado, el banco se verá obligado a aportar más dinero o añadir garantías a las que ya ha ofrecido en el momento de contratar el derivado, lo que, naturalmente, afecta a la liquidez de la que dispone el banco). Piénsese que la dificultad para calcular el valor de estos activos por parte del banco a efectos de determinar su posición de liquidez tiene unos efectos sistémicos brutales. Los mercados no pueden determinar con facilidad cuál es la posición de liquidez de cada banco concreto si una parte importante de estos activos y pasivos realizables a corto plazo son contingentes como los derivados. Se pondrán en lo peor y considerarán que todos los bancos están mal. Por el lado de los activos, el banco puede tener crédito disponible porque tenga, por ejemplo, líneas de crédito sin usar, o créditos “preconcedidos” y, del lado de los pasivos, porque tenga promesas de crédito a favor de terceros que éstos pueden exigir unilateralmente. Por ejemplo, porque haya emitido créditos documentarios o descontado letras o porque haya tomado en préstamo valores – acciones – cuyo propietario puede reclamar.
Los autores calculan que, al comienzo de la crisis, el déficit de liquidez del sistema bancario norteamericano era de más de cuatro billones de dólares (millones de millones) y que ese déficit se compensó en 2009 gracias a que la Reserva Federal inundó de liquidez a los bancos reduciendo el déficit a 1,5 billones. Es decir, “el sector bancario tiene actualmente un perfil de liquidez mejor que al inicio de la crisis”
Bai, Jennie and Krishnamurthy, Arvind and Weymuller, Charles-Henri, Measuring Liquidity Mismatch in the Banking Sector (November 22, 2013). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=2343043

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