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viernes, 11 de abril de 2014

Cómo convencer al rey más poderoso del mundo para que negocie

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Los banqueros de Felipe II


En otra entrada reseñábamos un trabajo que narraba cómo consiguió sostenerse el comercio entre europeos y africanos cuando éstos temían que los primeros se limitasen a robarles sus mercancías. En este trabajo, se explica cómo los banqueros genoveses que fueron los principales financiadores de Felipe II lograron que el rey se aviniese a negociar cada vez que los ingresos del monarca caían (la plata no llegaba de América) y no podía hacer frente a sus ingentes gastos militares. Básicamente, los banqueros genoveses consiguieron organizar un cártel e impidieron que el rey pudiera dirigirse a otros banqueros para sustituir a los genoveses. Una coalición de banqueros. Lo más interesantes es cómo lograron los banqueros dar estabilidad al cártel, esto es, evitar que alguno de ellos traicionara a los demás y, cuando el rey estaba negociando el aplazamiento de los pagos, las quitas o nuevos desembolsos, ofrecer al rey financiación permitiendo a éste no pagar a los demás.


El sistema era el de los - diríamos hoy - créditos sindicados. Los banqueros participaban en diversos préstamos de modo que las coaliciones de banqueros variaban en cada préstamo. De este modo, el rey tenía que dirigirse a varios de ellos a la vez - no a uno solo - si quería un nuevo crédito y, al actuar colectivamente, los banqueros podían evitar que el rey pagara solo a alguno de ellos. Además, se castigaba al banquero que no actuaba coordinadamente, de modo que, cuando en 1575, el Rey no podía pagar sus deudas, los banqueros genoveses lograron que negociara colectivamente con todos ellos y le forzaron a tal comportamiento, simplemente, dejando de prestarle más dinero. Aunque también intentaban dejar de desembolsar fondos a las tropas con lo que éstas se amotinaban, pero esta estrategia no fue efectiva porque los Fugger y otros banqueros alemanes prestaron el dinero, lo que indica que no se trató de una quiebra de Felipe II en el sentido de que los acreedores consideraran que el rey no podría pagarles en el futuro. 

Lo que necesitaban los banqueros genoveses era disciplinar al rey para que se aviniese a negociar. Esa negociación implicaba que habría quitas y esperas pero que los banqueros obtendrían ganancias aún después de las reducciones de deuda. Una simple moratoria por parte de los banqueros era suficiente para sentar al rey en la mesa de negociación si las opciones "exteriores", esto es, dirigirse a banqueros singulares o a otras coaliciones de banqueros no estaban disponibles para Felipe II.

El rey tenía banqueros fuera del grupo de los genoveses a su disposición, es decir, había banqueros que no formaban parte del cártel. Ahora bien, sin el dinero de los genoveses, el rey tenía que cumplir con el servicio de la deuda de éstos - fundamentalmente los Fugger - si quería que sus tropas en Flandes no se amotinaran. Pero los Fugger no siguieron prestando al rey por temor a que, si prestaban al rey durante la moratoria, acabarían por no cobrar ellos tampoco por parte del rey, es decir, que el rey acabara incluyendo sus créditos en el decreto por el que suspendía los pagos una vez que tuviera el dinero en su bolsillo. De ahí que los Fugger acabaran sumándose a la moratoria de los genoveses y que éstos lograran llegar a un acuerdo con el rey. Según los autores, las necesidades financieras de Felipe eran demasiado elevadas para poder ser satisfechas por los Fugger, de modo que éstos sabían que, tarde o temprano, el rey tendría que ponerse de acuerdo con los genoveses y, en dicho acuerdo, éstos se encargarían de perjudicar a los Fugger todo lo posible si los Fugger, a su vez, habían "roto el cártel" (cheat the cheater).

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