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domingo, 18 de mayo de 2014

El deseo de mejorar su condición para ganar el respeto y la consideración ajena



















Hirschman sobre Adam Smith

Desde la perspectiva de Adam Smith,
“muy diferente del laissez faire o la doctrina del Estado mínimo que está todavía extendida entre los economistas, la Política es el reino de la <<locura de los hombres>>, mientras que el progreso económico, como el jardín de Cándido, puede ser cultivado con éxito siempre que la locura política no exceda no exceda ciertos límites bastante amplios y flexibles. Parece que Adam Smith propugnaba menos un Estado con funciones mínimas que uno cuya capacidad para la locura tuviera algún límite… estaba muy convencido que determinadas políticas estatales impedían el desarrollo económico, tales como algunas políticas mercantilistas y no creía que estas políticas fueran a disolverse y desaparecer por sí mismas en una evolución racional de las cosas, sino que las consideraba realidades duras que había que cambiar… este (escepticismo) se podría explicar por la intensidad con la que Smith creía en los efectos no pretendidos de las acciones humanas… uno no puede dejar de pensar
qué concepto tenía Smith de los seres humanos como para considerarlos tan incapaces de darse cuenta de que los efectos de su conducta eran contrarios a sus propios intereses. Su mayor aportación a la discusión acerca de las pasiones y los intereses:
“En su obra más importante e influyente, Smith considera que los seres humanos actúan movidos completamente por su <<deseo de mejorar su condición>>
y añade, más específicamente que <<un aumento de la propia fortuna (hacerse rico) es el medio a través del cual la mayor parte de los hombres se proponen y desean mejorar su condición>>.
En este planteamiento de Smith no hay lugar para una concepción más rica de la naturaleza humana en la que los hombres se mueven por… distintas pasiones de entre las cuales la <<avaricia>> era solo una. Smith era completamente consciente de esas otras pasiones e incluso había dedicado un importante tratado a su estudio. Pero es precisamente en La Teoría de los sentimientos morales donde prepara el camino para hacer colapsar todas esas pasiones en una, en el impulso por <<aumentar la propia fortuna>>. 
Lo hace dando un rodeo “porque subraya los motivos que llevan a los individuos a avanzar en el plano económico”, motivos que son no económicos y que no tienen que ver con aumentar el propio consumo de bienes. Smith dice que
“el gran objetivo de la vida humana que yo llamo mejorar nuestra condición”
lo persiguen los humanos porque, si logran ese objetivo, los individuos logran su verdadero propósito:
“ser reconocidos, ser tenidos en cuenta y vistos con simpatía y aprecio. Estas son las ventajas que pretendemos derivar del aumento de nuestra fortuna. Es la vanidad, no la vida holgada o el placer lo que nos interesa (It is the vanity, not the ease or the pleasure, which interest us”)
Dice Hirschman que “como en Hobbes y otros autores del siglo XVII, las preocupaciones fundamentales del hombre son el honor, la dignidad, el respeto y el reconocimiento, pero… en Hobbes, estos objetivos se mantienen separados de la búsqueda de las cosas necesarias para la vida… En un pasaje de La  Teoría de los Sentimientos Morales
“Adam Smith da el último paso en las reducciones convirtiendo dos pasiones en una: el impulso por obtener ventajas económicas deja de ser autónomo y se convierte en un mero vehículo del deseo de lograr el reconocimiento y la simpatía ajenos… los impulsos no económicos, por muy potentes que sean, alimentan todos ellos los impulsos económicos y no hacen mas que reforzarlos dejando de tener existencia propia e independiente… la solución al conocido problema de Adam Smith – como resolver el rompecabezas de la compatibilidad entre La Teoría de los Sentimientos morales y La riqueza de las naciones puede encontrarse aquí. En la primera,… Smith trató un amplio espectro de sentimientos y pasiones humanas, pero se convenció, al mismo tiempo, que en lo que se refiere a la gran mayoría de la humanidad, el principal impulso humano acaba moviendo a los hombres a mejorar su bienestar material. Y… en La Riqueza de las Naciones, procedió a investigar en detalle las condiciones bajo las cuales este objetivo… puede lograrse. Como resultado de su énfasis en las fuentes no económicas de la acción económica, fue posible para Smith concentrarse en la conducta económica en una forma que era perfectamente coherente con su interés anterior en otras importantes dimensiones de la personalidad humana.
La segunda conclusión es más importante… Al sostener que la ambición, el deseo de poder y el deseo de ser respetado pueden ser simultáneamente satisfechos con la mejora de la propia situación económica, Smith derrotó la idea de que una pasión humana puede combatirse con otra pasión o los intereses con las pasiones

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