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sábado, 31 de mayo de 2014

Mercados, jerarquías y democracia

La democracia es el mejor sistema de resolver problemas colectivos. Une dos elementos imprescindibles para lograr tal resultado: participación de diferentes puntos de vista en la discusión (diversidad cognitiva) y reparto igualitario del poder. Estas dos características influyen en la capacidad de los grupos para encontrar las mejores soluciones (“La solución de problemas sociales requiere de la interacción entre los individuos que tienen diversas perspectivas sobre el problema y un reparto relativamente igualitario del poder para influir en la toma de decisiones”)

Los mecanismos alternativos a la democracia son la jerarquía y los mercados. Un sistema social jerárquico proporciona estabilidad pero sufre de defectos muy graves de información, es decir, no permite alcanzar buenas soluciones sociales porque los que toman las decisiones tienen un volumen insuficiente de información necesaria para adoptarlas. Los mercados – Hayek – tienen grandes ventajas informativas y son una forma superior de lograr la solución de problemas sociales. Pero el papel de los precios en acumular y sintetizar información sobre los productos y servicios es especialmente útil para ayudar a tomar decisiones individuales pero no tanto para ejecutar proyectos colectivos. Aunque los libertarios parecen aceptar que los problemas de coordinación y acción colectiva se resuelven espontáneamente a partir de mecanismos de mercado, han tenido que aceptar que dicha coordinación se logra, muy a menudo, a través de mecanismos explícitos de discusión y puesta de acuerdo entre los miembros del grupo, esto es, a través de la creación de instituciones y organizaciones que permiten, a menudo, obtener un resultado social superior. Por ejemplo, el caso de la propiedad colectiva de determinados activos o recursos es imprescindible para obtener economías de escala, diversificación de riesgos. Pero sin mucha interacción y coordinación explícita y utilizando el razonamiento entre los miembros del grupo, la tragedia de los comunes prevalecerá.
“En la medida en que los mercados reúnen los requisitos descritos por Hayek y todas las relaciones entre los individuos se producen a través del mecanismo de los precios, excluyen otras formas de intercambio intelectual. En particular, el desprecio de Hayek hacia el racionallismo, deja poco espacio para el discurso razonable o el intercambio provechoso de puntos de vista. En los mercados hayekianos, la gente se comunica sólo a través de los precios. La ventaja de los precios, para Hayek, es que informan a los individuos respecto de lo que los demás quieren o no quieren sin necesidad de que nadie sepa nada respecto de los planes de los demás o de sus puntos de vista. Y hay muchas formas útiles de conocimiento que no pueden ser compartidas de esta manera”.
El comercio genera, como subproducto, que gente muy diversa se conozca (Mill) pero conforme se extiende y se hace más eficiente, se reduce la “calidad” del contacto y el intercambio de puntos de vista y concepciones sobre los problemas colectivos. El comercio pacifica pero reduce la diversidad (Hirschmann) y incrementa la desigualdad, también, en capacidad de influencia en los asuntos públicos.
La jerarquía (¿Coase?) facilita la ejecución de empresas complejas. Incluso el “paternalismo libertario” de Thaler/Sunstein implica aceptar la existencia de una jerarquía donde los políticos o las empresas diseñan el entorno en el que los individuos toman decisiones para que éstas sean más racionales (o sea, más conformes con el propio interés del individuo). La crítica libertaria a la posición de Thaler/Sunstein es que reduce la libertad de los individuos. La crítica democrática es que “inhibe el intercambio libre – irrestricto – de ideas entre los individuos que es esencial para resolver problemas complejos” y no prevé mecanismos para que lo que piensan los individuos sobre los problemas y las medidas para resolverlos asciendan a los que configuran el marco en el que tomarán las decisiones, de modo que hay una reducción notable en la variedad de los puntos de vista que se tienen en cuenta por los “expertos” o “arquitectos del marco de las decisiones”. “La homogeneidad cultural entre las élites jerárquicas aumenta el riesgo de políticas desastrosas
La igualdad en el poder que está en la base de la democracia la hacen más apta para resolver problemas sociales complejos. La votación precedida de debate permite agregar (no sólo las preferencias sino) los puntos de vista – la información – disponible en la Sociedad sobre los problemas colectivos. Que las discrepancias se resuelvan por medio de palabras y no mediante la violencia es un avance cuyo valor es difícil de exagerar. Pero ¿cómo contribuye la democracia a encontrar mejores soluciones a los problemas colectivos? Porque razonamos para convencer a otros de la bondad de nuestra posición o propuesta, no para resolver problemas lógicos y somos especialmente buenos en descubrir cuándo nos intentan engañar. Porque las soluciones colectivas son mejores, a juicio de terceros, cuando en el grupo no hay consenso, esto es, cuando hay diversidad de opiniones y minorías que disienten si existe diálogo y crítica recíproca. De manera que las propuestas que convencen al grupo serán, probablemente, mejores que las decididas por métodos jerárquicos o de mercado. Siempre y cuando, naturalmente, elevemos el nivel del debate público y forcemos a los que “toman la palabra” a que discutan sobre los problemas reales avanzando propuestas y criticando las contrarias. La calidad de la democracia, desde este punto de vista, se mediría, en buena medida, por la calidad de la discusión pública, lo que nos hace ser muy pesimistas respecto de la calidad de la democracia española. Las facciones y las posiciones partidistas pueden no ser tan negativas como creían los Ilustrados y permitir que las decisiones colectivas estén mejor informadas y razonadas. Pero si el debate es pobre, “de manera que el grupo converge demasiado rápido hacia la solución”, las medidas pueden resultar inferiores desde el punto de vista del bienestar social.
En sentido contrario, una Sociedad debe compartir consensos básicos si quiere ser productiva. No se puede discutir si los que discuten no comparten los principios elementales. Esta es otra causa de la mediocre política española. Las visiones de España de un partido de derechas e Izquierda Unida no tienen nada que ver. Los segundos, si hay que hacer caso a sus programas, querrían cambiar de arriba a abajo la Economía y la Política, lo que dificulta que los primeros acepten cualquier propuesta de los segundos.
La Política debe entenderse así como un proceso de descubrimiento de nuevas o distintas soluciones a los problemas sociales, lo que requiere que los individuos sean capaces de aprender y estén dispuestos a cambiar de opinión: Individuos que son fundamentalmente obtusos, que están cegados profundamente por la ideología o que son perversos, reducen el aprendizaje colectivo en lugar de contribuir al mismo y deben tener un mínimo compromiso con la verdad (si no, no estarán dispuestos a cambiar de opinión) lo que incluye, al menos,  capacidad para reconocer cuáles son los problemas y aceptación del “método científico”, es decir, de que unas propuestas u otras pueden ser refutadas recurriendo al análisis empírico y a la lógica.
Si los costes de comunicarnos e intercambiar información y opiniones son límites al proceso democrático de toma de decisiones (y de resolución de problemas complejos), Internet supone un gran avance. “El conocimiento que se agrega a través de todas las herramientas que Internet ha creado no es tácito (como es el conocimiento que generan los mercados), sino articulado y discursivo”. Ha reducido los costes de conversar, y lo ha hecho rápida, profunda y estrepitosamente.
Henry Farrell / Cosma Shalizi An Outline of Cognitive Democracy 

2 comentarios:

Anónimo dijo...

"No nos gusta la democracia porque sea el mejor de los sistemas de gobierno, sino porque es el que menos costumbres peligrosas entraña"

Creo que K. Popper.

C.A.

FRANCIS Martínez Segovia dijo...

Una interesante entrada en pro del método democrático como mejor mecanismo resolutorio de problemas colectivos.

Estoy de acuerdo que la interaccion y el debate propiciará la mejor solución si el debate es real y no está manipulado, claro. También estoy de acuerdo que el debate sólo es viable entre políticos que no se enroquen en sus posturas aún a costa del interés general en litigio. Por eso la renovación política es vital, para que los que tienen mucha experiencia no se quemen e impidan por su experiencia pasada soluciones posibles.

Ni qué decir tiene que dada el nivel de corrupción política y de ortodoxia y dogmatismo entre los líderes políticos es urgente un cambio en las élites que propicien un nuevo comienzo, un "fres start" como se dice en el ámbito del Derecho concursal de los consumidores y usuarios. Pero es que la nivel de debate en la política española está en desde hace mucho tiempo en estado concursal, aunque nadie se moleste en pedir la declaración de concurso político.

Cordialmente,

Francis Martínez Segovia
@fjmsegovia

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