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martes, 8 de julio de 2014

El juego de los errores


Fuente
En la entrada dedicada a la nueva izquierda española, un lector del blog, tras otro que me imputaba proponer la Dictadura como forma de gobierno, se explica un poco más y dice lo siguiente:

Primero, resulta que según los principios de la economía si no hay competencia perfecta el mercado no funciona. Desgraciadamente en los mercados estratégicos como el de la energía eléctrica o el de las telecomunicaciones resulta que lo que tenemos son oligopolios surgidos de la privatización de lo que era de todos. Consecuencia: Precios inasequibles para los más vulnerables y muy altos para la mayoría, puertas giratorias y falta de transparencia. En los medios de comunicación de masas, tenemos el caso de la televisión, cuyos principales medios supuestamente cumplen un servicio público pero no cumplen ninguno de estos principios, sobretodo los de calidad y pluralidad. La excepción ha sido RTVE durante las dos legislaturas de Zapatero, que ha sido un ejemplo de calidad, pluralidad y audiencia aunque con algunos errores puntuales (censura de la pitada al himno en la Copa del Rey de 2012). Pero ya se ha encargado del PP de gestionarla de forma sectaria para que baje la audiencia. El control democrático sobre lo que sea de titularidad pública supone transparencia, rendición de cuentas periódicamente y posibilidad de revocar el mandato de quienes controlan. No lo había en las Cajas de Ahorros principalmente porque PSOE y PP no lo demandaban, pero han sido también responsables IU y los sindicatos, las cosas como son. Nadie defiende nacionalizar nada sin rendición de cuentas y transparencia, por cierto.
Otra cosa, en Venezuela, a diferencia de Cuba, hay elecciones libres según las organizaciones internacionales que observan elecciones y existe una oposición, que gobierna en algunos Estados. Además hay libertad de expresión. Precisamente porque no nos fiamos de la bondad de los responsables políticos, que muchos son unos gorrones, lo que hace falta es transparencia, y un férreo control democrático, si. Porque el que no puede pagar la luz, el que es desahuciado, el que no se puede pagar la universidad, al que le engañan con los contratos de telefonía, el que metió sus ahorros en preferentes y el que no sabe si le van a despedir al mes siguiente también tiene derecho a la libertad individual, a formarse una opinión con información de calidad y a participar en el control democrático más de una vez cada cuatro años.
¿Cuántos errores hay en este texto? Unos cuantos. Los he puesto en negrita. Unos son errores de hecho y otros “de Derecho”. Las eléctricas han sido siempre privadas en España. No ha habido privatización, sino liberalización del mercado. Los errores de hecho - discutibles – se refieren a RTVE bajo el gobierno de Zapatero. El gobierno de RTVE era político y RTVE era una ruina. El comentarista no tiene en cuenta el coste económico de la televisión pública y, sobre todo, el coste de oportunidad (¿y si hubiéramos dedicado los 1000 millones de euros anuales que cuesta RTVE a otra cosa? por ejemplo, a subvencionar el recibo de la luz de los más pobres). Eso, aunque aceptáramos que, efectivamente, hubo más transparencia y pluralidad en RTVE bajo el gobierno de Zapatero. Lo de que en Venezuela hay libertad de expresión es cada vez más discutible (hay gente en la cárcel por delitos de opinión)
Pero los errores de Derecho son más patentes. El primero, que los mercados competitivos nunca funcionan de acuerdo con el modelo de competencia perfecta. Es más, en un mercado perfectamente competitivo no habría innovación. No existen, no han existido nunca y nunca existirán. Es un simple modelo que ayuda a los economistas a pensar. Es sorprendente que sean los juristas los que apelan a la competencia perfecta. Los Economistas nunca lo hacen, al menos, desde hace cincuenta años.
El segundo y más importante error de Derecho es el de la falacia del Nirvana o el de “supongamos que tenemos un abrelatas”. ¡Claro que a todos nos iría mejor si atribuimos el control de cualquier actividad a unos supervisores que sean honrados, inteligentes, cultivados y desinteresados que estuvieran sometidos a un control democrático por unas bases igualmente cultivadas y desinteresadas. ¡Claro que nadie defiende que los sindicalistas de UGT se queden con el dinero público para gastárselo en mariscadas o que los partidos políticos cobren mordidas de los empresarios a cambio de favores políticos! Mi padre me contaba la siguiente anécdota.
Dos amigos conversan en la barra de un bar y uno dice: “A mí, el pescado me gusta, pero tiene que ser muy fresco”. A lo que contesta el otro: “Pues a mí, no. A mí me gusta el pescado pero cuando ya huele a podrido”.
Oponer modelos ideales no sirve de mucho. Del mismo modo que no hay mercados que funcionen como el modelo de competencia perfecta, tampoco hay gobiernos que funcionen perfectamente. Y hay que examinar y comparar el “capitalismo realmente existente” y el “gobierno realmente existente” y, por desgracia, el Gobierno realmente existente en España es un Gobierno en el que las instituciones que deberían garantizar la transparencia y el control funcionan muy mal. Tenemos alternativas imperfectas entre las que elegir y, en general, la competencia – el capitalismo – es el mecanismo que mejores resultados ha producido históricamente. En telefonía, por ejemplo, y aunque haya abusos, espero que nadie crea que el monopolio de Telefonica bajo control del Estado era mejor para los usuarios que la situación actual de competencia (naturalmente imperfecta). Lo mismo en relación con los bancos. Al que dice, por ejemplo, que las auditorías privadas no funcionan bien, le preguntaría si lo hace mucho mejor el Tribunal de Cuentas. Y, lo que hemos vivido, en general, es que cada vez que atribuimos a los políticos el control de una actividad, los resultados son peores que los que se logran cuando dejamos al mercado y a la competencia que se encarguen de la tarea. No somos ángeles.
Pero incluso si oponemos modelos ideales, lo siento, pero prefiero elegir a que elijan por mí, aunque los que elijan hayan sido elegidos por todos.






4 comentarios:

Al dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Al dijo...

Hola Jesús; Me gustan estos debates que surgen en su blog, o en su twitter porque suelen ser bastante "sabrosos".

Estoy bastante de acuerdo con usted en la critica a la nueva izquierda, aunque creo que no tiene en cuenta -o si, pero no está expresado en el texto pero si en otros-.

En todo caso a mi me gustan los estados de derecho con una economía abierta y capitalista si bien donde el Estado de una forma clara, concisa pero sobre todo lo menos discreccional posible crea redes de seguridad para aquellos ciudadanos que no tienen la capacidad de competir en el mercado, esto va desde a proteger a los discapacitados, etc. Sin embargo ese no es el modelo español, ni el americano. Es decir que el modelo Español de economía de mercado no funciona, y la España que propone la nueva izquierda tampoco creo que funcione, aunque puede que ofrezca un modelo alternativo atractivo.

Me explico el sistema actual español es una partitocracia con un sistema de mercado con tendencia al capitalismo del BOE, sin mucha competencia. El Estado es el principal interventor en la economía, generalmente para mal, y sin que eso proteja al ciudadano que no sea capaz de competir. El ciudadano tiene la percepción de que la partitocracia y la (perdón, por usar un término muy amplio sin describirlo exactamente pero debemos ser breves aunque perdamos concisión) oligarquía se aprovechan del ciudadano. En una palabra un desastre que milagrosamente va tirando.
Si la alternativa es que cambiemos esto para convertirnos en un país más avanzado, hacia un modelo "americano" en ciertos ámbitos, y con una red de seguridad bien dotada mi pregunta es: ¿donde hay que firmar?

Pero esta alternativa no la ofrece ningún partido de centro derechas o centro izquierda, de hecho son reactivas a ellas. Parece que incluso los renovadores del PSOE están encantados con las revolving doors.

En cambio la nueva izquierda no ofrece esto un modelo atractivo, ofrece un modelo de estado fuerte, con una red de cobertura muy fuerte, donde el Estado va a ir en contra de la oligarquía para proteger al ciudadano y parece que los proponentes no se van a lucrar con ello. Esto es muy atractivo si no estás entre los escasos ganadores del sistema actual. Y da igual que en la nueva situación el mercado este muy constreñido, o incluso haya una intervención muy amplia de determinados sectores... pero se ve viable, es facil de comprender, se pone con claridad, y parece que lo cumplen. Por eso la gente lo ha votado y les atrae, por que es un cambio a otra cosa, no se sabe que mejor o peor pero otra cosa, y se cree que puede hacer que sus hijos vivan igual, y no peor.

En fin, el estado como garante de un cierto nivel de vida.

Yo vote podemos por eso, porque aunque soy más cercanos al liberalismo -en todas sus vertientes-, no veo un partido que sea realmente liberal, y prefiero un tío que haga que mis hijos -si no salen tan listos como sus padres- pueden vivir razonablemente bien. Puede que este equivocado, pero si seguimos como estamos, repito si mis hijos no salen tan listos como sus padres -licenciados superiores ellos-, vivirán peor. Y esto es algo que los políticos actuales no ven que los que tenemos hijos, y tenemos entre 30 y 40 años no vamos a seguir votando PP, PSOE porque tenemos miedo que esto tome la línea peor, y casi preferimos asumir un riesgo de cierta populismo a la italiana -un Renzi, que al final es lo que será Pablo Iglesias- que seguir la senda andada. Por eso el que dijo que se necesitaba un Podemos de derecha -diría yo un podemos liberal más que de derechas-, sería muy necesario.

Sólo añadir que hace poco leía sobre las megatendencias (sic) para España y me sorprendió que al ver dos posibles visiones - de 4- de las megatendencias, una liberal donde hay crecimiento económico y paro -esto es si mis hijos no son listos el mercado los echara- y otro de populismo donde menos crecimiento económico y menos paro -más proteccionismo interno, menos UE, etc-, prefería está última aunque a mi no me vaya a beneficiar.

Un saludo.

Anónimo dijo...

Estimado autor,
Soy el que hizo el comentario en el que usted basa esta nueva entrada. No tengo formación de economista como habrá notado. Reconozco y me causa pudor errar en cuestiones de teoría económica pero no puedo sino reconocerlo. Agradezco en cualquier caso que se tome el tiempo para rebatir mis argumentos y lo haga con más argumentos en lugar de con descalificaciones y faltas de respeto como a menudo vemos en debates políticos televisados, como el que mantuvieron Bertín Osborne y Beatriz Montañez. Le sigo y le seguiré leyendo por el interés que suscita su trayectoria y experiencia. No obstante, me gustaría subrayar que el fundamento de mi comentario, aunque quizá un poco airado, iba dirigido a dar una opinión (lo que usted denomina errores de hecho) que rebatiera sus recelos acerca de entidades públicas dotadas de una gestión pública controlada democráticamente. No opino que usted no defienda a los pobres y yo sí, por si alguien lo ha entendido mal. Tampoco me considero moralmente superior a usted, por si para alguien no es obvio. Simplemente discrepo con la parte valorativa de su interesante discurso. Aclarar, por último, que a veces la clave no está en discutir sobre lo privado y lo público sino en cómo gestionar bien lo privado o lo público. Así la propuesta de "control democrático" aspira a superar las deficiencias de la gestión pública, igual que lo hacen otros mecanismos en el sector privado en materia de competencia, auditorías de cuentas etc. Humildemente, sigo pensando que las deficiencias en los sectores estratégicos exigen que sigamos redefiniendo modelos y buscando alternativas, en lo que espero tenga un relevante papel una representación plural del ámbito académico. Un saludo y enhorabuena por el blog

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Gracias a los dos. Que los comentarios sean anónimos me da libertad para decir más "airadamente" lo que pienso. El objetivo de la entrada no es contestar el comentario, sino aprovechar para deshacer algunos pensamientos erróneos, a mi juicio, y muy extendidos. Hay una parte del programa de Podemos con el que yo simpatizo. Me refiero a medidas de regeneración y a medidas para reducir el capitalismo de amiguetes. Pero estoy profundamente convencido de que los medios que proponen son erróneos. Porque no habrá riqueza suficiente para poder proporcionar la red a los más débiles. Y no estoy dispuesto a que se cuelen en esa red aquellos que no necesitan o no merecen que los mantengamos. Me temo que, con las medidas que propone la "nueva izquierda", se les va a llenar la red de aprovechados.

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