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miércoles, 12 de noviembre de 2014

Usucapión de títulos-valor. El caso de las acciones

Francisco Redondo ha publicado, en el Homenaje a José María Miquel, un comentario a la Sentencia del Tribunal Supremo de 28 de septiembre de 2012 donde analiza el problema de si las acciones incorporadas a títulos-valor son susceptibles de usucapión. Su conclusión es que la usucapión de acciones es posible pero los requisitos exigibles son los de carácter general para la usucapión mobiliaria y, además, los derivados del régimen de representación y circulación de las acciones”. Es decir, que hay que tener en cuenta no sólo si hay posesión, buena fe y justo título (la usucapión sustituye al poder de disposición del transmitente) sino que hay que tener en cuenta también las reglas sobre adquisición a non domino de los títulos-valor y la protección de los poseedores del título – especialmente en los títulos al portador – en relación con los que adquieren las acciones sin recibir el documento accionarial.

El caso guarda algún parecido con el de la Sentencia del Tribunal Supremo de 30 de octubre de 2013. Al igual que en ese caso, el Tribunal Supremo declara que el adquirente – Don Saturnino – había adquirido por usucapión extraordinaria, las acciones por lo que su titularidad no se vio afectada por la posterior anulación de la atribución a su causahabiente de dichas acciones (al anularse la liquidación de la sociedad de gananciales, la adjudicación parcial de herencia y la compraventa de acciones. Todo ello había tenido lugar en 1996 mientras que Don Saturnino había adquirido en 1996 y no fue

citado judicialmente hasta el… presente procedimiento en diciembre de 2008, con lo que su posesión pacífica e ininterrumpida ha superado con creces el plazo de 6 años establecido en el art. 1955 CC”.

Comienza Redondo citando a Martín Osante quien niega que la propiedad de las acciones pueda ser adquirida por usucapión. La razón es que, en el caso de los títulos-valor, “la legitimación para ejercer los derechos ante la sociedad… deriva… de la mera tenencia del documento”. No de “poseer” la condición de socio, posesión por otro lado imposible ya que no se trata de un “derecho corporal”. La posición de socio no es susceptible de posesión. En realidad, lo único que puede haber es una “posesión de estado”.

Cita a continuación a Díez-Picazo que recuerda que el 1930 CC excluye de la usucapión los derechos de crédito salvo que vayan unidos a una determinada posesión y concluye que “la usucapión… no es aplicable, por su propia naturaleza, ni a los títulos nominativos ni a los títulos a la orden. Sólo lo es a los títulos al portador (se puede poseer el documento al que se ha incorporado el derecho y, en el caso de los títulos al portador, la legitimación para transmitirlo exige únicamente la posesión y la entrega del documento, de modo que aquél que hubiera adquirido un título-valor al portador de alguien que no era titular del mismo – el que se lo encontró o se apropió indebidamente de él – puede adquirir la propiedad sobre el documento por el transcurso del tiempo si reúne los demás requisitos de justo título y buena fe) Y en los títulos al portador, la legitimación es del portador por la propia ley de circulación del título, que excluye, creemos, la usucapión” (se entiende la usucapión por parte de cualquiera que no tenga la posesión del documento).

Cita, a continuación, a Perdices quien sostiene que

“la posesión del documento será idónea a efectos de usucapión cuando la misma (la posesión) se obtenga por medios cambiarios

es decir, que el que adquiere el título lo haga por endoso o por entrega del título. Esta conclusión se deriva de que el efecto fundamental de la incorporación de un derecho a un documento es que que el derecho circula junto con el documento – el título-valor – cuando dicha circulación es conforme con la “ley” de circulación del título (endoso para los títulos a la orden y entrega para los títulos al portador). Por tanto, si alguien obtiene una acción al portador porque se la encuentra en la calle o en un cajón, su posesión no es posesión ad usucapionem. Y, aún más “si falta sobre el título el endoso a favor del usucapiente, no se podría hablar con propiedad de una… manifestación exterior de (la)… posesión” que no sería, pues, pública en el sentido del art. 1941 CC.

¿Cuándo podría, pues, producirse la adquisición de la propiedad de la acción incorporada a un título-valor por usucapión? En los raros casos en los que el que alega la usucapión tenga la posesión de la acción; la haya adquirido por un medio cambiario y se haya legitimado ante la sociedad (requisito de publicidad de la posesión). Solo éste prevalecerá frente al verus dominus. El caso se resuelve igual que el de la falta de constancia en el título de una restricción a la transmisibilidad de la acción.

Las acciones son derechos incorporales – no poseíbles y, por tanto, no usucapibles – hasta que se emiten los títulos (o se realizan las anotaciones en cuenta). A partir de ese momento, hay una “cosa” – el documento que es un título-valor – que puede ser poseída. Si son nominativas – a la orden –, se transmiten por endoso (art. 120 LSC). Pero también pueden circular por cesión del crédito, es decir, a través de una vía no cambiaria. Si circula por endoso, el endosatario puede devenir titular aunque el endosante no lo fuera (adquisición a non domino) por aplicación a las acciones del art. 19 LC. Si el endosatario adquiere la propiedad, no será posible la usucapión de esas acciones por nadie. La posición del endosatario es irreivindicable. Pero, para ello, el endosatario ha de ser un tercero cambiario, esto es, habrá de estar legitimado cambiariamente (cadena ininterrumpida de endosos o posesión del título si es al portador) y habrá de ser de buena fe (confiar en que el que le transmitió el título era el titular legítimo).

Pues bien, dice el autor que los casos en los que es imaginable que alguien adquiera por usucapión un título-valor son aquellos en los que el poseedor del título (al portador) o el legitimado por la cadena de endosos (en los títulos a la orden) no lo sea de buena fe. En tal caso, el legitimado cambiariamente no ha adquirido la propiedad – porque le falta la buena fe – y, por tanto, es posible que un tercero adquiera dicha propiedad por usucapión por posesión ininterrumpida durante seis años ex arts. 447 y 1955 CC. Piénsese en los casos formulados por Perdices. Dice Redondo que puede imaginarse el caso en el que un accionista cuyas acciones están sometidas a una limitación a su transmisibilidad en los estatutos sociales, endosa las acciones a un tercero infringiendo dicha limitación. La doctrina es conforme en que el efecto transmisivo no se produce porque la limitación estatutaria limita el poder de disposición del accionista. Además, el adquirente no será de buena fe, ya que la limitación a la transmisibilidad debe figurar en el título accionario por lo que no se produce la adquisición a non domino prevista en el art. 19 LC. En tal caso, el adquirente que tiene la posesión de los títulos podrá adquirir por usucapión extraordinaria si mantiene los títulos durante seis años. Esta conclusión es extensible a cualquier otro caso de falta de buena fe por parte de este adquirente.

Para ello es necesario que este comprador posea en concepto de dueño. Es decir, realice “actos inequívocamente dominicales en la esfera societaria… (es decir, que ejercite)… los derechos… incorporados a las acciones” lo que supone legitimarse para ejercitar tales derechos mediante la inscripción en el libro-registro de acciones nominativas, lo que contribuye al “cumplimiento de publicidad de la posesión ad usucapionem”.

Las conclusiones son semejantes para las acciones al portador. Redondo se remite a la Sentencia del Tribunal Supremo de 17 de noviembre de 2008 y a la SAP Madrid de 20 de julio de 2012 (socio que había recibido unas acciones al portador por donación con entrega de las mismas y que venía ejerciendo la condición d socio durante diez años. En un momento, la sociedad le niega la legitimación porque la donación no se formalizó en escritura pública).

La conclusión de Redondo es la siguiente:

Sólo cuando las (acciones)… estén representadas mediante títulos-valor a la orden (acciones nominativas) emitidos y endosados cambiariamente, o bien, cuando estén representadas mediante títulos-valor al portador (es)… factible (la)… usucapión extraordinaria”. Esta conclusión se justifica porque es imposible usucapir derechos de crédito pero es posible usucapir títulos-valor, es decir, “la acción cosificada”. Este requisito junto a la exigencia de la “posesión en concepto de dueño” hace realmente difícil que se produzca la usucapión mobiliaria extraordinaria en relación con títulos-valor.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

En relación a la conclusión sólo una pequeña precisión: las acciones nominativas están documentadas en títulos a la orden, no en títulos nominativos, directos o no a la orden y que sólo se transmiten por derecho común. Es una cuestión desde luego menor que no empece la argumentación principal.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

corregido!

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