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viernes, 5 de diciembre de 2014

Carta de Kolakowski a Podemos (o al que esté pensando en votarlos)

Ewa Kuryluk Between 5 and 50, a portrait of Leszek Kołakowski on his 50th birthday, 1978, 120 cm x 150 cm, acrylic on canvas. fuente

… me duele encontrar en tu artículo una cantidad tan inmensa de tópicos izquierdistas. Estos tópicos suelen usarse de viva voz y por escrito con tres finalidades: primero, hacen caso omiso del significado de las palabras y forman mezcolanzas verbales idóneas para oscurecer el problema; segundo, en algunos casos remiten a criterios morales o sentimentales y en otros, muy semejantes, a criterios políticos o históricos; tercero, no tienen en cuenta los hechos históricos….

la panacea izquierdista contra todas las dolencias sociales –la propiedad estatal de los medios de producción– no sólo es perfectamente compatible con todas las plagas imaginables del mundo capitalista como por ejemplo la explotación del hombre, el imperialismo, la destrucción de la biosfera, la miseria, el despilfarro de los medios económicos, el chauvinismo y la persecución de las minorías étnicas, sino que además las complementa con un puñado de plagas de producción propia: el bajo rendimiento, la falta de estímulos económicos y, sobre todo, la autoridad ilimitada de una burocracia todopoderosa y la mayor concentración de poder que jamás se haya visto en la historia de la humanidad…

Queremos una sociedad con una amplia autonomía de las pequeñas comunidades, ¿verdad? Y reclamamos una planificación económica centralizada. Piensa un poco, ¿cómo casas lo uno con lo otro? Exigimos el progreso tecnológico y deseamos una población totalmente protegida; mirémoslo con lupa, ¿cómo conciliar las dos demandas? Postulamos una democracia industrial y queremos una gestión eficaz de las empresas; ¿no tienen que colisionar por fuerza nuestras exigencias? ¡Claro que no! En el cielo izquierdista nada colisiona con nada y todo tiene arreglo…

Tras cosechar una amplia experiencia, me di cuenta de que «fascista» puede ser cualquier persona que opine: 1) que el hombre debe lavarse más bien que andar guarro; 2) que la libertad de prensa es mejor que la concentración monopolista de todos los medios de comunicación en manos de un solo partido gobernante; 3) que ni los comunistas ni los anticomunistas deberían ir a la cárcel por sus convicciones; 4) que la admisión en la universidad no debería estar supeditada a criterios que favorezcan ni a los blancos ni a los negros; 5) que la tortura es condenable, la aplique quien la aplique. (A bulto, «fascista» es lo mismo que «liberal».) En vigor de esta definición, es fascista cualquier persona que alguna vez ha sido encarcelada en algún país comunista…

Si te fijas en la propaganda que los nazis lanzaron contra la República de Weimar, encontrarás en ella muchas tesis razonables: los nazis decían que el Tratado de Versalles era un oprobio, y lo era; que la democracia estaba corrompida, y lo estaba; atacaban la plutocracia, la aristocracia, el poder de los bancos y, de paso, también la seudo-libertad que no servía para satisfacer las necesidades del pueblo, pero resultaba cómoda para los sucios periodicuchos judíos. Y, sin embargo, sus razones no eran lo bastante buenas para que dijéramos: «de acuerdo, los nazis no se comportan de manera muy decente y algunas de sus tesis son más bien estúpidas, pero en muchas cosas están en lo cierto, de modo que les ofrecemos nuestro apoyo incondicional». Por lo menos, mucha gente se negó a decir semejante cosa

Extracto de la carta publicada en 1974 en el anuario The Socialist Register como respuesta a la carta abierta dirigida a Leszek Kolakowski por Edward Thompson

KOLAKOWSKI, Leszek.: Por qué tengo razón en todo, Barcelona, Melusina, 2007, 309-335.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy interesante la reflexión, pero ante la situación que vivimos hará falta algo más para desanimar a los votantes de Podemos. Puesto el espejo de Alemania, no hay que olvidar, por ejemplo, que es un país en el que dos ministros (uno de ellos especialmente importante) dimitieron por plagio en sus tesis doctorales, o el presidente lo hizo por obtener un crédito con pequeñas ventajas y cometer la torpeza de intentar que la información no saliera a la luz. Frente a esto tenemos un país en que los corruptos (que se llevan millones del dinero de todos) quedan prácticamente impunes y renuevan sus mayorías absolutas. Soy una madre trabajadora con tres hijos adolescentes. Llevo 25 años pagando mis impuestos y veo cómo mi salario baja (no solo no sube moderadamente) mientras tengo que esperar más de año y medio para que mi hija sea sometida a unas pruebas de alergia que pudieran clarificar sus ataques de asma. No podré pagar estudios a dos de mis hijos simultáneamente y no tendrán becas como las alemanas. Quiero que nuestro dinero se invierta en el futuro de todos, no en ayudas a las eléctricas. ¿Qué alternativa nos queda a los que no queremos más de lo mismo?

Anónimo dijo...

"Quiero que nuestro dinero se invierta en el futuro de todos, no en ayudas a las eléctricas". Mucho habría que comentar en ese pequeño párrafo:
Cuando se dice nuestro dinero se refiere a el dinero común formado por la suma de los impuestos, pero no todos aportan en la misma proporción. Vamos a una sociedad en la que muchos que producen poco (comparativamente hablando, que nadie se me ofenda) y por lo tanto pagan pocos impuestos, hablan con gran desparpajo de nuestro dinero mezclándolo con la exigencia que "los otros" paguen mucho más, cuando el impuesto, al fin y al cabo, es una detracción legal del patrimonio de "los otros" pero detracción sin duda alguna, y sin que estos otros, por encontrarse en minoría, no tengan otra defensa que la de producir menos o la de largarse a otras geografías tributarias donde estén menos penalizados. Cualquiera de las dos soluciones es mala no solo para "los otros" sino para "todos".
"ayudas a las eléctricas": es otra de las pandemias actuales: primero se generan obligaciones a los demás (la compra a precios desorbitados de una energía cara) con la promesa de compensar el sobreprecio pagado (el famoso déficit tarifario) y después se niega la compensación porque se dice que es injusta o que los recursos deberían tener otros destinos. ¿No hay algo incorrecto?. Es decir, si quieres tener un tipo de electricidad aunque sea cara, tendrás que asumir el coste de esa electricidad, y si no quieres asumirlo no lo hagas, pero no parece ético.
Finalmente, siempre es bueno recordar a Kennedy: pregúntate qué es lo que vas a hacer por tu país (a mi me gusta más sociedad, soy poco nacionalista) y no te preguntes qué es lo que tu país va a hacer por ti.
Porque la alternativa que tenemos todos, si no queremos más de lo mismo, es formarnos y esforzarnos por desempeñar una función que nos proporcione cada vez más ingresos para ver como la retribución (no solo salario, sino también beneficio, si eres empresario) te permite pagar los estudios de tus hijos y las pruebas de alergia de tu hija. Y además de eso, pagar los impuestos para que otros puedan votar a Podemos (aunque no hayan obtenido en su vida ni un solo euro del mercado)

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