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miércoles, 6 de mayo de 2015

Qué difícil es vivir en la legalidad (iii)


Hacienda me ha hecho una “paralela” a mi declaración del IRPF del ejercicio 2010. Es la segunda que me hacen en mi vida y con resultados parecidos. El resultado del cálculo de Hacienda es que tendría que haber pagado 144 euros más de los que pagué en junio de 2011. En la paralela anterior, tuve que pagar 300 euros. Como se habrá observado, el plazo de prescripción estaba a punto de cumplirse. Me dice Hacienda que me he deducido en exceso por cantidades donadas a entidades sin ánimo de lucro. En mi caso, en ese ejercicio doné a diversas entidades “grandes” que comunican a Hacienda las donaciones que reciben de manera que el donante no tiene que hacer nada para que en sus datos fiscales aparezcan aquéllas. Pero, ¡tonto de mí! también doné una cantidad a una ONG más pequeña que trabaja muy bien, que se llama Edificando y que está ligada a los Hermanos de la Salle. No sé si esta ONG ha sido declarada de utilidad pública, criterio que la legislación fiscal tiene en cuenta para permitir a los donantes deducirse un 25 % de las cantidades donadas en lugar de un 15 % o 0 %.

No puedo estar más indignado con Hacienda. En primer lugar, me indigna que me hayan hecho una “paralela” (la segunda). Hacienda es incapaz de detectar 100.000 millones de euros en activos que gente rica y deshonesta ha colocado fuera de España y tiene que ofrecer una regularización fiscal para saber dónde esconden el dinero los que defraudan. A mí me tienen hipercontrolado porque los que me pagan – empresas o instituciones serias – son, además, buenos ciudadanos. ¿Por qué no se dedican a pescar donde hay más posibilidades de descubrir fraude?

No me deduzco ni un euro en los gastos que soporto para obtener los ingresos que declaro más allá del 5 % – ahora limitado a 2000 €, al parecer – de gastos de difícil justificación. Pero me compro libros, pago taxis y gasolina, me he comprado un coche y un ordenador y tengo otros gastos que, razonablemente, me sirven para obtener los ingresos que declaro. Simplemente, no me compensa guardar las facturas y recibos y sumarlas y computarlas en mi declaración de la renta. Y, por tanto, “renuncio” a deducirme tales gastos. Pero espero de Hacienda un comportamiento semejantemente conforme a la buena fe. Y la buena fe les exige que, tras comprobar que la diferencia entre mi declaración y su comprobación es, pongamos, inferior al 5 % de la cuota, prescindir de reclamarme la diferencia. “Las gallinas que entran por las que salen” y “por las dudas” de si se han equivocado ellos o me he equivocado yo. Por cierto, si la comprobación hubiera salido “a devolver” ¿me lo habrían comunicado? Porque hace unos años reclamé unos ingresos indebidos porque no me había deducido el 5 % de gastos de difícil justificación ¿No debería habérmelo dicho Hacienda motu proprio?

Yo espero de Hacienda que, un día, se limite a mandarme una postal cada año en la que me diga,
“Jesús, te vamos a cargar en tu cuenta bancaria la cantidad de XXXX euros de tus impuestos de este año. Como eres tan buen ciudadano, te hacemos un descuentillo del 5 % porque suponemos que podrías haberte deducido algo más de lo que puedes probar. Si te parece bien, mándanos un SMS diciendo que estás de acuerdo. Todos los datos los tienes en www.xxx.es y solo tienes que meter este número 1234 para acceder. Hasta el año que viene”.
Esto tiene que ver con el “afán recaudatorio” que se imputa a las políticas de multas de la Dirección General de Tráfico y de los Ayuntamientos. Si la DGT y los Ayuntamientos nos descuentan el 50 % de las multas si pagamos sin rechistar, ¿por qué no puede Hacienda hacernos descuentos por aceptar sin rechistar el borrador o los datos fiscales de los que dispone o jurarnos que no revisará nuestras declaraciones salvo que no hubiéramos declarado ingresos significativos? El problema es que, a menudo, el objetivo no es que la gente cumpla las normas de la circulación o que la gente pague sus impuestos. El objetivo es recaudar, con razón y sin ella. Entre los derechos fundamentales del ciudadano se encuentra, sin duda, el derecho a que sea fácil vivir en la legalidad.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Tenga en cuenta que el personal de la Agencia Tributaria cobra un tanto por ciento por cada actuación positiva que realice. Así, tacita a tacita, se pagan las vacaciones de verano.
Ya no puede pensar en un Estado protector o en una buena fe: somos auténticos números frente a un sector al que le da lo mismo cómo se comporte usted, lo que busca es el incentivo.
El incentivo en este caso me parece profundamente inmoral.

Alberto L dijo...

Sr. Alfaro usted piensa que la AEAT es una administración tras la que esta un ser humano racional, cuando lo que ha dictado su propuesta de liquidación ha sido un sistema automática, y lo único que ha hecho un ser humano es firmarlo digitalmente dentro de un work flow con seguramente entre 200 y 1000 contribuyentes.
Leo habitualmente su blog porque es intelectualmente muy interesante, y a los que nos pagan por pensar -y luego plasmar lo escrito en informes, demandas- cuando pensamos necesitamos entretenernos. Y nada mejor que sus planteamientos para reflexionar sobre determinados asuntos. Peor veo que las quejas con la DGRN son "pequeñas" -entiendalo con tono irónico- frente a las barrabasadas de la AEAT y de la DGTributos. Desde negar efecto a la prescripción, a negar validez alguna a los contratos pactados entre partes independientes -tema cocacola por ejemplo- y así. En fin, aceptelo como una carga de la hiperburocratización administrativa... Mientras no le sancionen todo está dentro de un orden.

Anónimo dijo...

A mi padre le acaban de girar también una liquidación paralela del ejercicio 2010 porque donó a la fundación de Vicente Ferrer y se lo dedujo......en manifiesta ilegalidad porque la fundación se encuentra registrada en Cataluña y no en la Comunidad de Madrid.
En estas estamos, Estado VS individuo.

saludos

Anónimo dijo...

Y además cumple una función esencial: generar miedo. Cada sujeto inspeccionado tiene familia y amigos, y lo comenta, y estos lo asimilan, y así se genera una red... Eso sí, si el despacho del hermano del ministro te lo gestiona...

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