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miércoles, 1 de julio de 2015

Microentrada: Grecia y Europa. La equidistancia no garantiza ni el acierto, ni la moralidad de una posición

Un buen europeo no es el que trata de lograr acuerdos a cualquier precio, sino el que cumple los  tratados y se preocupa porque la Unión no sufra ningún daño"
Angela Merkel

Gente informada insiste en comportarse como un economista y repartir las culpas y los errores entre el gobierno griego y las instituciones europeas. El argumento más extendido es que el rescate a Grecia en 2010 fue un error de planificación y de ejecución y que, en realidad, sirvió para rescatar a los acreedores privados de Grecia sin que los griegos vieran ni un euro de dicho rescate. Simplemente, les cambiamos a los acreedores (pero no les trasladamos las deudas, como dice Martin Wolf, porque el deudor era el Estado griego. En el caso español, el rescate de las cajas sí que supuso salvar a los acreedores de las cajas - bancos franceses y alemanes - a costa del contribuyente español que asumió la obligación de devolver el préstamo europeo). Ahora deben el dinero a los gobiernos europeos y al FMI en lugar de a bancos y particulares. Este argumento olvida que, en el camino, se redujo notabilísimamente la deuda griega y que toda esa deuda sí que había acabado en el presupuesto del Estado griego y que el gobierno griego había destinado el dinero recibido a pagar salarios y pensiones a ciudadanos griegos. El segundo argumento de los "equidistantes" es que el gobierno de Syriza tiene razón al querer incumplir los acuerdos alcanzados entre el legítimo gobierno griego anterior a él y las instituciones acreedoras y desandar lo andado. No más austeridad. La legitimidad de tal incumplimiento flagrante de un acuerdo internacional lo fundan estos equidistantes en el mandato democrático recibido por Syriza para acabar con la austeridad. 

Estos equidistantes olvidan muchas cosas. No voy a insistir en que Grecia es un Estado inviable que, al menos desde 1982, ha destinado a gasto corriente - pensiones y salarios - cantidades muy superiores a lo que podía sacar vía impuestos a sus ciudadanos, a pesar de imponer una pesadísima carga fiscal sobre la pequeña parte de los ciudadanos griegos que cumplían con sus obligaciones fiscales, de manera que muchos europeos sienten, justificadamente, que los griegos son más ricos (en PIB per capita) que ellos sólo porque se han gastado el dinero de otros. Tampoco voy a insistir en que todos los programas de rescate implementados por la Unión Europea han funcionado (Irlanda, Portugal) y que también lo han hecho las ayudas "condicionadas" para rescatar las cajas de ahorro españolas. Tampoco en que Grecia no ha conseguido aumentar sus exportaciones, de hecho las ha disminuido, como sí lo han hecho Irlanda, Portugal y España. En fin, tampoco voy a insistir en que el programa de Grecia estaba empezando a funcionar, con superavit primario, crecimiento económico y reducción de la deuda cuando los de Syriza llegaron al poder, esos "hermanos" de nuestros podemitas que los más inocentes creen que se volverán sensatos, sinceros y bienintencionados cuando lleguen al poder.

En lo que hay que insistir es que, al igual que con Argentina y a diferencia de lo que sucede en un Estado federal, las instituciones europeas carecen de instrumentos jurídicos para imponer su voluntad a los griegos. El rescate tiene que se producto de un "contrato" y,  en un contrato, ninguna de las partes puede imponer su voluntad a la otra. Lo que puede hacer es retirarse de la negociación si los términos del acuerdo no le convienen. Si Merkel, Draghi o Lagarde pudieran haber tomado las decisiones unilateralmente y habérselas impuesto a Grecia, podríamos - a posteriori - enjuiciar su conducta y reprocharles haberse comportado abusivamente si, efectivamente, las condiciones impuestas eran leoninas o usurarias. De esas que, decía Tomás de Aquino, no debe un ser humano imponer a otro ser humano. Pero ese no es el caso. el gobierno de Syriza decidió, unilateralmente, romper el contrato y exigir su renegociación a la otra parte. Podía haber decidido declararse en quiebra, como hizo Argentina. En enero. Repudiar toda la deuda y, como Argentina, a partir de ahí, vivir con sus propios medios. Pero claro, Argentina lo pasó mal y Grecia no tiene una pampa para vender soja y carne a todo el mundo. 

Los contratos, además de requerir el consentimiento de ambas partes para que sean vinculantes, han de ejecutarse. Y, de nuevo, una de las partes no puede, sin más, obligar manu militari a la otra a cumplirlo. No puede sustituir a los funcionarios griegos, al legislador griego, a los jueces griegos, a los policías griegos y ejecutar las medidas previstas en el acuerdo. De nuevo, la otra parte sólo tiene un instrumento: resolver el contrato y no cumplir lo que le incumbe ante el incumplimiento del otro. 

Syriza es un partido populista, aunque no de la peor especie (Maduro es el populista de la peor especie porque está dispuesto a usar la violencia contra sus adversarios). Syriza ha provocado que Grecia incumpla el acuerdo alcanzado por el Gobierno previo sin más argumentos que así se lo había prometido a sus votantes. Syriza ha insultado a la contraparte antes de haber alcanzado un acuerdo. Y Syriza se ha levantado de la mesa y ha convocado un referendum entre su gente para que - se supone - los griegos le den "instrucciones" sobre cómo salir de la terrible situación en la que se han colocado. Son, además, unos incompetentes, lo que adivinamos cuando oímos a Tsipras participar en un debate previo a las elecciones europeas. 

Y Europa, como los Papas, no tiene cañones, ni tanques. Europa no puede intervenir Grecia. No puede sustituir a sus ministros y directivos públicos. No puede, ni siquiera forzar el paso de una ley por el parlamento griego. Europa no es un Estado Federal donde el gobierno central puede, eventualmente, sustituir al gobierno de un estado federado. No puede hacer lo que hace Italia cada vez que la camorra se infiltra en un Ayuntamiento o lo que se arriesga Artur Mas a que haga un gobierno español si insiste en construir un Estado independiente infringiendo la Constitución y la Ley. Europa es una comunidad de Derecho ¡privado! donde la única sanción que se puede imponer al que incumple las reglas es la de expulsarlo de la societas, la de dar por terminado el contrato.

Con estos mecanismos de enforcement, los equidistantes y los economistas norteamericanos que no saben nada de Derecho deberían recordar que los contratos, aunque sea a regañadientes, se cumplen. Y que si no puedes cumplirlos, has de renegociar de buena fe y, en el peor de los casos, declararte en concurso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Grecia tiene un gran problema con el desmesurado endeudamiento pero lo tiene aún mayor con la causa inmediata de esa desmesura que no es otra que su ingente y crónico déficit; mientras éste no sea neutralizado cualquier solución para la deuda será necesariamente transitoria.
Grecia lleva más de treinta años viviendo muy por encima de sus posibilidades y Syriza al parecer pretende perpetuar la situación y que sean otros, los socios europeos, quienes paguen la factura.
Causan perplejidad unas declaraciones de Alexis Tsipras afirmando que, sea cual fuere el resultado del referendum, está dispuesto a continuar negociando. Esa afirmación obliga a preguntarse por el sentido de la consulta. ¿Responde a un planteamiento serio y honesto aunque difícil de comprender o, por el contrario, constituye una artimaña más dentro de un proceso de chalaneo?.
Muy escasas gotas de sangres aquea o dórica quedan en la actual población griega que sin embargo se siente heredera de los clásicos; y de ser así, ¿Qué se puede esperar de un pueblo cuyas mitología y teogonía están dominadas por el engaño?.

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