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miércoles, 18 de octubre de 2017

Populismo nórdico y populismo mediterráneo

thefromthetree

@thefromthetree

El trabajo que resumimos a continuación contiene un análisis novedoso del ascenso de los partidos populistas en el mundo occidental. Dos son los aspectos más novedosos. El primero, siguiendo a Rodrik, consiste en que se analiza el fenómeno no sólo del lado de la demanda (¿por qué la gente vota en mayor medida a partidos populistas?) sino también del lado de la oferta (¿por qué surgen partidos populistas?) y el segundo es que se preguntan por las razones que explican que en algunos países el populismo sea de derechas y en otros de izquierdas.

El producto que proporcionan los oferentes – los políticos populistas – y que demandan los votantes es protección inmediata o a corto plazo en una situación en la que, o bien la identidad, o bien la seguridad económica, se ven en peligro (real o sentido). En sociedades en los que el peligro más inminente lo es para la identidad y el protagonismo de los votantes en la sociedad, los partidos populistas serán de derechas, antiinmigración, xenófobos y antiglobalización. En sociedades en las que hay más desigualdad económica y la mayoría de la población vota normalmente a partidos de izquierda, los partidos populistas surgirán a la izquierda. En fin, la entrada de los partidos populistas en las instituciones se logra aprovechando los espacios que dejan los partidos tradicionales. Estos, incapaces de dar respuestas a los ciudadanos utilizando sus argumentos tradicionales (soluciones de mercado en los partidos conservadores y soluciones de gasto público en el caso de los partidos socialdemócratas), generan un aumento de la abstención, abstención que es a la que se dirigen los partidos populistas. Si logran un aumento de la participación electoral, la presencia de partidos populistas puede volverse estable.


El producto, la demanda y la oferta de populismo


El lado de la demanda incluye los miedos y entusiasmos de las personas, sentimientos que los políticos miman. El lado de la oferta se funda en la pretensión, por parte de los políticos, de estar <<al lado de la gente>> y contra las elites. La demanda y la oferta se cruzan en un punto específico: la protección a corto plazo. Debido a la creciente inseguridad económica, las personas exigen protección de corto plazo. Al mismo tiempo, los partidos populistas encuentran su propio espacio en el panorama político y construyen su agenda en la dicotomía "personas contra élites". Esto conduce a la provisión de protección a corto plazo, ya que se considera que preguntarse por los resultados a largo plazo es, simplemente, una estrategia autointeresada de las elites.


El efecto de la inseguridad económica es indirecto


la inseguridad económica favorece el voto hacia los partidos populistas pero no lo hace  directamente sino a través de la decepción y desconfianza hacia los partidos tradicionales… esto induce la abstención y crea una posible base electoral para un candidato populista… las crisis económicas generan el ascenso del populismo a través del voto y de la abstención y porque modifica las creencias y las actitudes


La crisis económica y su influencia sobre el ascenso de los populismos


Una crisis prolongada que lleva a una disminución de la confianza en los partidos tradicionales en ambos lados del espectro crea un espacio para que un partido populista ingrese en la arena política. La globalización y los efectos de libre comercio crean trabajadores que no encuentran trabajo en determinados sectores, lo que reduce la confianza en los mercados libres, mientras que una simultánea crisis financiera y las restricciones presupuestarias impuestas en muchos países europeos para combatir dicha crisis aumentaron la percepción de que las políticas tradicionales de la izquierda tenían poco impacto en el bienestar social.


Frente a lo cual, los populistas prometen “protección inmediata”

y desechan los argumentos sobre su impracticabilidad afirmando que las limitaciones de todo tipo pueden superarse. Bien estableciendo barreras al comercio internacional (prohibiendo las importaciones de países emergentes, por ejemplo) o saliendo del euro o de la Unión Europea etc. Cuando se les señala los terribles efectos a largo plazo de tales políticas, los populistas responden que son excusas de la élite para mantener sus privilegios y desplazar los costes de la crisis sobre las clases populares, crisis causadas, precisamente, por esas élites.

Por tanto, es esencial en la retórica populista “realizar afirmaciones vagas sobre las consecuencias futuras”


Populismo mediterráneo o de izquierdas y populismo nórdico de derechas


La oportunidad de entrada en el mercado político para los populistas de izquierda se la proporciona la idea de desigualdad. Esa idea es atractiva para los votantes de izquierda “y para los votantes que dependen en mayor medida de las políticas públicas redistributivas o de provisión de ingresos”. Por tanto, será más probable que surja un populismo de izquierdas donde el votante medio esté más escorado a la izquierda y donde los niveles de desigualdad reales o percibidos sean mayores.

Por el contrario, la entrada “por la derecha” se produce donde la cuestión divisiva socialmente es la de la “identidad nacional”. Las políticas que se proponen por los populistas son entonces de cierre de fronteras, restricciones a la inmigración, protección de las empresas nacionales etc.


El último efecto interesante que reportan los autores es el que tiene lugar sobre los partidos tradicionales


Si los partidos tradicionales se enfrentan a la entrada de un populista por la izquierda, el partido socialdemócrata modificará sus programas para acercarse al populista. Si la entrada es por la derecha, el partido conservador se escorará hacia políticas más duras con la inmigración y menos favorables a la libertad de comercio.


L. Guiso/H. Herrera/M. Morelli/T. Sonno, Demand and Supply of Populism, October 1, 2017

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