El otro blog para cosas más serias

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lunes, 28 de mayo de 2018

Comentarios al post de Sarmiento en Verfassungsblog sobre la extradición de Puigdemont

michael eastman

Michael Eastman

Daniel Sarmiento publicó un articulo sobre la euroorden y la decisión cautelar del tribunal de Schleswig-Holstein (v., la versión española aquí) que ha merecido – como debía ser – numerosos comentarios, algunos de gran nivel. Otros, simplemente estúpidos con apariencia de brillantes (como éste de Martin Holterman. Sí, se pueden decir estupideces con brillantez e insistir en ellas una y otra vez).

Una de las respuestas de Sarmiento me ha convencido especialmente porque pone el dedo en la llaga: no puede permitirse a un sistema judicial europeo enjuiciar la “calidad” y el respeto del principio de legalidad por parte de otro sistema judicial europeo si, a la vez, queremos decir que estamos en un sistema fundado en la confianza mutua. Es simplemente incompatible con tal sistema que los jueces de un Estado traten a sus colegas de otro Estado como si no fueran parte del mismo espacio jurídico. Deberían tratar sus peticiones de cooperación como si procedieran de otro juez del mismo Estado. Si un país infringe las reglas del Estado de Derecho, el procedimiento es el que se ha puesto en marcha contra Polonia. No la aplicación de la Decisión marco sobre la euroorden:
Es evidente que para muchos observadores esto no es un caso jurídico, sino una plataforma política para mostrar solidaridad con un movimiento político (del que muchos conocen muy poco) y presionar al Estado español para que llegue a un acuerdo político. Eso está muy bien, pero creo que no se trata de eso. 
La cuestión que se plantea aquí es simplemente una de interpretación de una norma de una Decisión marco que, nos guste o no, debe tener una interpretación que sea jurídicamente correcta. Es extraño que los juristas españoles, con su capacidad para encontrar lagunas en las reglas, tengan que explicar a sus colegas europeos que los conflictos políticos tienen, a veces (y lamentablemente), que resolverse ante tribunales que han de actuar con sujeción a las leyes. El caso del Sr. Puigdemont es solo un fragmento menor de un problema político mucho más grande, pero es un fragmento jurisdiccional, no político. 
La única contribución de un tribunal alemán o belga a la resolución del conflicto catalán debería ser - si realmente estamos en Europa en un área común de seguridad y justicia – la de cooperar lealmente en la aplicación correcta de la legislación de la UE. 
De lo contrario… un Estado miembro como España, sujeto a una terrible crisis constitucional que implica la comisión de varios delitos cuya persecución requiere del cumplimiento de una orden de detención, podría decidir simplemente abandonar el Área de Libertad, Seguridad y Justicia. No deben subestimarse las consecuencias de la falta de solidaridad europea en la gestión de la crisis por parte de España. Otro Estado miembro tradicionalmente proeuropeo podría estar en camino de volverse contra la integración, de la misma manera que Italia ahora. Y, por supuesto, podría argumentarse que si esto le pasara a un tribunal alemán, Alemania podría decidir retirarse también. 
 Entonces, habríamos provocado un incendio que destruiría por completo la cooperación judicial y la confianza mutua, después de muchos años de arduo trabajo y valiosas aportaciones de todos los Estados Miembros y las jurisdicciones nacionales. ¿Vale la pena sacrificar eso por el Sr. Puigdemont?
Para aquellos de ustedes que muestran solidaridad con este movimiento supuestamente pacífico, piénsenlo dos veces: no es pacífico, no es democrático, y no es ajeno a la furia populista que está desestabilizando nuestras democracias. Piénsenlo dos veces antes de ponerse a echarle una mano.

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