El otro blog para cosas más serias

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sábado, 19 de mayo de 2018

Samuelson el machista o cómo disculparse con sinceridad y eficacia

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Centro universitario Sweet Briar, Virginia, cerró en 2015.

Beatrice Cherrier @undercoverhist ha construido un hilo (vía Chris Blattman) en el que narra la evolución de los prejuicios del gran economista Samuelson en relación con las mujeres. Desde incluir comentarios despreciativos para la inteligencia de las mujeres en los años 40 del pasado siglo en su famosísimo manual de Economía hasta publicar una columna en Newsweek titulada “On prejudice” en el que el gran maestro demuestra cómo se piden disculpas y cuándo esas disculpas pueden aceptarse. Cuando uno hace examen de conciencia, dolor de los pecados, propósito de enmienda y “dice” al público su pecado, cumpliendo la penitencia proporcional al pecado. A continuación, traduzco el texto de la columna de Samuelson que Cherrier ha publicado en su hilo de twitter

Si he pecado, estoy cumpliendo la penitencia. Mi correo se ha llenado de cartas de protesta de feministas que, naturalmente, no han hecho voto de comportarse como señoritas. Lo que más me duele, sin embargo, son los reproches de Sweet Briar, porque están justificados. Sweet Briar ofrece potentes cursos en Economía y, con razón, considera injusto que se la describa como una escuela de medio pelo.

Ojalá pudiera decir que me han malinterpretado. Pero no es el caso. Yo no tenía ni idea de lo que era Sweet Briar y utilicé su nombre como un ejemplo de cualquier centro universitario femenino. Pero eso no me impidió abrir mi bocaza y poner en cuestión el buen nombre de esa institución…

No hay duda de que las mujeres soportan una posición inferior a los hombres. Cuando se celebró el 25º aniversario de la promoción de mi mujer en Radcliffe, pude examinar el rango de ingresos de las graduadas en este centro universitario y compararlo con la distribución de ingresos de los licenciados por Harvard el mismo año. Aunque soy un hombre experimentado, debo confesar que me quedé pasmado al ver los números. Los salarios más elevados de las mujeres coincidían con los salarios más bajos de los hombres. Ya sé que muchas de las mujeres con estudios universitarios se convierten en esposas y madres; que no se pueden comparar salarios a tiempo parcial y a tiempo completo; que muchas mujeres vuelven al mundo laboral tras un período de tiempo de muchos años que dedican a criar de sus hijos y que esa interrupción afecta mucho a la progresión de sus salarios…

Pero, zapatero a tus zapatos. Estoy divagando como si fuera un filósofo y soy un economista: ¿cuál sería el efecto de eliminar o, simplemente, de reducir a la mitad las diferencias entre productividad e ingresos entre hombres y mujeres? ¿La mayor riqueza que recibirían las mujeres se obtendría a costa del excedente de valor ganado por los hombres? El análisis económico sugiere que eliminar las discriminaciones es algo que merece la pena y que aumentaría la riqueza de la Sociedad en más de lo que costaría hacerlo.

… (la apelación a las diferencias entre hombres y mujeres) merece la misma respuesta que Hemingway le dio a F. Scott Fitzgerald cuando éste dijo que <<los ricos son diferentes de los demás>>. <<Sí>> – dijo Hemingway – <<tienen más dinero>>. Exactamente esta es la respuesta que merece la afirmación según la cual los pobres son diferentes: los experimentos con un impuesto de la renta negativo en New Jersey muestran que los pobres se diferencian de los ricos, básicamente, por la circunstancia de que sufren la maldición bíblica de la pobreza, y no en mucho más

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