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viernes, 8 de mayo de 2026

Doux commerce: la mayor participación en relaciones de mercado transforma la psicología y las normas sociales


Esta idea se remonta a Montesquieu ([...] partout où il y a des mœurs douces, il y a du commerce ; et partout où il y a du commerce, il y a des mœurs douces. C’est presque une règle générale) y Smith, y fue estudiada por Hirschmann (v., El deseo de mejorar su condición para ganar el respeto y la consideración ajenos, Una historia chilena sobre la impuntualidad y el análisis económico; y esta recensión de Las pasiones y los intereses, el libro de Hirschman, de Angus Vylsma)

La extensión de los mercados transforma las sociedades para bien y, a decir de algunos, para mal cuando se extienden más allá del intercambio de bienes y servicios para alcanzar los factores de la producción.

En el trabajo que resumo a continuación se analiza cómo la extensión de los mercados en EE.UU. como consecuencia de la expansión del ferrocarril entre 1850 y 1920 produjo cambios en la psicología de los individuos y en las normas sociales. Cuando economías previamente aisladas se interconectan, las personas se vuelven más interdependientes y participan con mayor frecuencia en intercambios mutuamente beneficiosos con individuos ajenos a su círculo familiar o local. Estas interacciones generan incentivos para internalizar valores universalistas, confianza generalizada y tolerancia hacia normas diferentes a las propias, rasgos que facilitan la cooperación con personas socialmente distantes y que resultan adaptativos en sociedades amplias e integradas.

El marco teórico se apoya en el modelo seminal de Tabellini (2008), que conceptualiza el intercambio social como un dilema del prisionero de una sola jugada entre dos individuos separados por cierta distancia social. En este contexto, cooperar es óptimo socialmente, pero desviarse es racional desde el punto de vista material. La cooperación se sostiene no por expectativas de recompensa futura, sino por una utilidad psicológica adquirida culturalmente, derivada del acto de cooperar. El modelo distingue dos tipos ideales de moralidad: Moralidad tribal, centrada en la lealtad al grupo estrecho (familia, comunidad), que genera utilidad al cooperar solo con allegados. Moralidad impersonal, basada en confianza, equidad y tolerancia hacia extraños, que extiende esa utilidad a interacciones con individuos lejanos.

Cuando aumenta la probabilidad de interactuar con individuos distantes, crece el retorno económico de invertir en rasgos que facilitan esas interacciones. Además, a medida que aumenta la proporción de individuos con moralidad impersonal, también lo hace la probabilidad de que una interacción con un extraño sea cooperativa, lo que refuerza la inversión en esos rasgos (moralidad impersonal, esto es, universalismo, tolerancia y confianza generalizada, comportamiento cooperativo o prosocial, esto es, acciones costosas individualmente pero beneficiosas socialmente, tanto en dominios impersonales como basados en parentesco e interacciones impersonales, esto es, contactos en mercados laborales, producción en equipo, hogares multifamiliares y vida cívica). La expansión del ferrocarril y la integración del mercado interno estadounidense (1850-1920) incrementó las oportunidades económicas que implicaban tratar con desconocidos y el desarrollo de los rasgos que facilitan esas interacciones y su productividad

Estados Unidos experimentó una transformación profunda entre 1850 y 1920. Pasó de una economía local fragmentada a una “sociedad de mercado” en el sentido de Polanyi. La integración nacional alteró tanto la organización económica como la estructura social. Así, la producción agrícola se orientó al mercado en lugar de a cubrir las necesidades locales (hacia 1890, la región del Midwest producía el 71 % de los cereales del país, cuatro veces más que su consumo local. Este excedente se distribuía a través de redes comerciales nacionales e internacionales, llegando a decenas de mercados secundarios. La viabilidad de la producción dependía del acceso a transporte: según Fogel, tierras situadas a más de 40 millas de un ferrocarril o vía navegable eran prácticamente inviables para la agricultura comercial). Además, las actividades manufactureras pasaron de realizarse en talleres artesanales locales, con escasa división del trabajo, a fábricas de gran escala con alta especialización. Esta evolución fue posible gracias a la caída de los costes de transporte y al aumento de la integración de mercados, que permitió a las fábricas vender productos y adquirir insumos en mercados lejanos. En fin, los hogares abandonaron la autosuficiencia para depender crecientemente del mercado. Entre mediados del siglo XIX y principios del XX, se generalizó el consumo de alimentos procesados y manufacturados (conservas, productos lácteos, carnes), y la ropa pasó de ser confeccionada en casa a comprarse lista para usar. El auge de grandes almacenes urbanos y, sobre todo, de catálogos por correo como Montgomery Ward y Sears Roebuck —facilitados por el servicio de entrega rural— llevó bienes de mercado incluso a zonas remotas. Montgomery Ward fue fundada en 1872 en Chicago como el primer gran negocio de venta por correspondencia de mercancía general, con su célebre catálogo dirigido sobre todo a agricultores y consumidores rurales. Richard W. Sears inició su negocio de venta de relojes por correo en 1886 en Minneapolis, y la empresa que acabaría llamándose Sears, Roebuck and Company se constituyó formalmente en 1892, cuando Sears se asoció con Alvah C. Roebuck en Chicago y amplió el catálogo a mercancía general. 

Dos factores impulsaron esta transformación, por un lado, la expansión del ferrocarril. La red creció de menos de 9.000 millas en 1850 a casi 238.000 en 1920, reduciendo drásticamente los costes de transporte y conectando regiones distantes, incluidas la costa pacífica y el Oeste. Por otro, el crecimiento demográfico: la población pasó de 23 millones en 1850 a 106 millones en 1920, alimentada por la “Edad de la Gran Migración” con unos 30 millones de inmigrantes europeos y movimientos internos masivos. La combinación de estos dos factores multiplicó el acceso al mercado para productores y consumidores, impulsando el desarrollo económico, la urbanización, la industrialización y la productividad agregada.

En este contexto, 

las interacciones de mercado —a diferencia de las que tienen lugar dentro de la familia o de los grupos de pertenencia— fomentan normas prosociales impersonales 
que sostienen la cooperación más allá del parentesco y de las redes locales. En estos marcos, la cooperación se mantiene gracias a valores y normas interiorizados: las personas obtienen beneficios no monetarios por ser dignos de confianza y comportarse honradamente. Las mismas reglas morales, la misma moralidad puede ser 'parroquial' - parrochial - o particularista, cuando sostiene la cooperación dentro de un grupo de pertenencia (parientes) reducido, o impersonal o universalista, cuando extiende valores y normas de justicia y extiende la confianza a los extraños y desconocidos. A medida que las economías se integran más y las personas disponen de mayores oportunidades de intercambios mutuamente beneficiosos fuera de sus redes de pertenencia, aumentan los rendimientos de los rasgos culturales cooperativos impersonales, lo que los hace más adaptativos y amplía el ámbito de la cooperación. En contraste, los críticos… y la investigación de laboratorio que debate si los mercados erosionan las preocupaciones morales… han sostenido que la expansión de los mercados puede mercantilizar las relaciones sociales, desplazar las motivaciones morales intrínsecas y fomentar la alienación.
Combinamos una medida, a nivel de condado, del potencial de integración en los mercados con una amplia gama de indicadores de cultura cooperativa impersonal, de comportamientos cooperativos dirigidos tanto a parientes como a no parientes, y de interacciones sociales impersonales y mutuamente beneficiosas, construidos a partir de microdatos censales completos, periódicos históricos, patentes y otras fuentes. Obtenemos tres resultados principales del aumento de la integración de mercado 
- fomentó un conjunto de rasgos culturales impersonales interrelacionados: universalismo, tolerancia y confianza generalizada.  
- incrementó las formas impersonales de comportamiento cooperativo. 
- redujo el apoyo basado en el parentesco.

Además, una mayor integración de mercado se tradujo en un incremento del comercio local y la prevalencia de interacciones impersonales y mutuamente beneficiosas en los lugares de trabajo, los hogares y la vida cívica 

Y ¿cómo establecen relaciones de causalidad entre la extensión de los mercados y la moralidad universalista? 

 Utilizando datos censales individuales enlazados sobre migrantes internos, constatamos además que estos cambios se debieron principalmente a la adaptación cultural y no a la migración selectiva. Esta respuesta cultural se concentra entre los migrantes que trabajan en sectores intensivos en comercio, parece haber generado beneficios materiales para quienes se adaptaron y no puede explicarse fácilmente por cambios concomitantes en factores como la renta o el contacto con poblaciones más diversas. En conjunto, estos resultados respaldan un mecanismo según el cual 
la integración de mercado reconfigura la cultura y las formas de cooperación a través de una mayor exposición a intercambios impersonales y mutuamente beneficiosos, y contribuyen a conciliar las visiones contrapuestas sobre las consecuencias sociales de los mercados. 
Mostramos que el aumento del universalismo se concentra entre los migrantes empleados en sectores intensivos en comercio —aquellos cuyos medios de vida dependían en mayor medida de interacciones con extraños y de intercambios basados en el mercado—, incluidos la manufactura, la agricultura, el comercio mayorista y minorista y el transporte, sin que se observe efecto alguno entre los trabajadores de sectores orientados al ámbito local como la construcción, los suministros, el entretenimiento y la recreación, y la administración pública. Esto sugiere que la adaptación está relacionada con una mayor exposición a interacciones impersonales impulsadas por el comercio... este efecto... heterogéneo no puede explicarse fácilmente por diferencias observables preexistentes entre los individuos de estos grupos (por ejemplo, origen rural frente a urbano, tamaño de la familia o rasgos culturales previos).

Y esta adaptación cultural provocada por la expansión de los mercados mejoró la vida de la gente  

Al comparar familias que se trasladaron desde el mismo origen al mismo condado de destino en la misma década, constatamos que aquellas que se volvieron más universalistas tras mudarse a un condado con mayor acceso a los mercados experimentaron mayores mejoras: las tasas de supervivencia de sus hijos son 0,12 desviaciones estándar más altas y las tenencias de propiedad inmobiliaria real de los progenitores 0,21 desviaciones estándar superiores a las de los migrantes que se volvieron menos universalistas. Aunque estas correlaciones no identifican rendimientos causales de la adaptación, muestran que los migrantes que se adaptaron culturalmente a un entorno con mayor acceso a los mercados obtuvieron resultados económicos y demográficos sustancialmente mejores. Considerados en conjunto, estos hallazgos sugieren que la integración de mercado configuró directamente la cultura cooperativa impersonal al incrementar la exposición a interacciones impersonales basadas en el comercio, y no únicamente a través de transformaciones más amplias del entorno socioeconómico local.
Para medir el comportamiento cooperativo... utilizamos la participación electoral en las elecciones presidenciales como proxy estándar de civismo y empleamos la proporción de ingresos fiscales recaudados a nivel municipal y de condado, en lugar de a nivel estatal, para captar la disposición a asumir costes privados con el fin de financiar bienes públicos locales que benefician a poblaciones amplias y no emparentadas (Putnam et al., 1993).  
Para la cooperación basada en el parentesco, siguiendo a Ghosh et al. (2023), nos centramos en individuos vulnerables —huérfanos, personas con discapacidad y ancianos— y medimos la proporción atendida por familiares en el hogar, utilizando los censos completos. 
... Trasladarse a un condado con mayor acceso a los mercados (en relación con el condado de origen) incrementó el universalismo de los progenitores en 0,13 desviaciones estándar, en comparación con traslados que redujeron el acceso a los mercados, apareciendo el efecto dentro del primer año tras la migración y persistiendo durante al menos una década... Estos resultados indican que los migrantes que ganan acceso a los mercados adaptan sus rasgos culturales cooperativos de un modo coherente con una respuesta rápida a los incentivos económicos y a las oportunidades de intercambio impersonal propias de entornos más integrados en los mercados, y concuerdan con hallazgos recientes que documentan una adaptación cultural rápida a cambios ambientales.

Max Posch/Itzchak Tzachi Raz, Doux Commerce: Markets, Culture, and Cooperation in 1850-1920 U.S December, 2025

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