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lunes, 28 de septiembre de 2026

Turchin completa a Heath contra Harari con Richerson: la ventaja comparativa de la evolución cultural frente a la evolución genética


En este post What Came First in Human Evolution: Intelligence or Culture?, (donde reproduce la imagen de esta entrada) Peter Turchin explica con la claridad que le caracteriza por qué está de acuerdo con Heath, por qué Harari está equivocado Un excelente post de Joseph Heath sobre Harari vs. Henrich y qué le falta a la exposición de Heath para ser correcta a su juicio. Y lo que le falta es señalar que la evolución cultural, al ser mucho más rápida que la evolución genética, permitió a los homínidos adaptarse a un cambio climático muy rápido como el que sufrió la tierra en los últimos cien mil años. Los genes no hubieran sido tan rápidos adaptándose (como la gran fauna euroasiática sufrió cuando llegaron de repente los humanos procedentes de África y la condujeron a la extinción). La cultura nos salvó entonces del cambio climático y la cultura nos salvará del cambio climático producido por el hombre. 

Aquí van algunos extractos del post de Turchin. Sus dos libros (Ultrasociety: How 10,000 Years of War Made Humans the Greatest Cooperators on Earth y, sobre todo, War and Peace and War: The Rise and Fall of Empires, son entretenidísimos y se aprende mucho)

... cuáles fueron las fuerzas selectivas que impulsaron la evolución de la capacidad humana para la imitación “automática” que posibilitó la cultura acumulativa. Esta explicación fue desarrollada por Pete Richerson y Rob Boyd hace algunos años, y continúan perfeccionándola... Russ Genet y Pete Richerson...  

El período más reciente (a la izquierda del gráfico), el Holoceno (últimos 11 700 años), ha tenido un clima notablemente estable (y cálido). Por el contrario, la época geológica precedente, el Pleistoceno , fue una época de violento caos climático, con glaciaciones recurrentes separadas por períodos interglaciales relativamente cálidos (pero breves). El argumento de Richerson y Boyd es que la adaptación a condiciones tan cambiantes mediante la evolución genética no podría funcionar... La evolución genética, sencillamente, no es lo suficientemente rápida como para adaptarse a un entorno que cambia rápidamente. 

... la evolución cultural... fue lo suficientemente rápida como para permitir que los humanos desarrollaran comportamientos transmitidos culturalmente que les permitieron sobrevivir durante el Pleistoceno. ...  nuestra especie estuvo al borde de la extinción en varias ocasiones. Un artículo reciente, « Un modelo coalescente estructurado revela una profunda estructura ancestral compartida por todos los humanos modernos» , estima que el número de humanos en la Tierra durante el Pleistoceno podría haber descendido a tan solo unos pocos miles, o incluso menos. 

...  la cultura acumulativa no requiere lenguaje, ya que la información social se transmite simplemente observando e imitando el comportamiento de otras personas. De hecho, la siguiente adaptación que la cultura acumulativa posibilitó no fue el lenguaje, sino la cooperación.

(aquí es donde pueden leer las cosas de Tomasello a las que he dedicado varias entradas. Turchin explicó estas cosas en el libro Ultrasociety)

 La cooperación produce beneficios colectivos, pero tiene un coste individual. Es difícil que evolucione porque los "agentes" se ven tentados a aprovecharse del esfuerzo ajeno. El mecanismo general por el que evoluciona la cooperación es la selección multinivel. Lo que muchos no especialistas no comprenden es la importancia clave de la variación . Para que la cooperación evolucione, la variación dentro de los grupos debe minimizarse, mientras que la variación entre grupos debe maximizarse. Y eso es precisamente lo que hace la imitación "irreflexiva" de otros miembros del grupo. 

O sea, que un grupo funciona mejor - coopera mejor - cuanta menos variación en la conducta de sus miembros hay. La imitación "intragrupo" es, por tanto, eficiente. Pero con poca variación entre grupos, no hay fuentes de innovación y si cambia el entorno, no solo perece el grupo cuyas reglas de conducta no se adaptan al nuevo entorno, sino que perece toda la especie porque sus comportamientos son homogéneos. Todos, por ejemplo, explotan determinados ecosistemas que se ven afectados por una bajada o subida de las temperaturas. Sin embargo, si las conductas de captura de alimentos son distintas en los distintos grupos, una subida o bajada de las temperaturas hará perecer a algunos grupos, pero no a todos.  

La cadena causal que defienden los evolucionistas culturales comienza, por lo tanto, con el caos climático del Pleistoceno que impulsó la evolución de la cultura. La cultura posibilitó la evolución de la cooperación al concentrar la variación entre grupos y minimizarla dentro de ellos. A continuación, a medida que la cooperación se profundiza y se vuelve más compleja, requiere medios de comunicación mucho más sofisticados, lo que constituye una fuerte fuerza selectiva para el lenguaje.

Esta es la tesis fundamental de Tomasello: la cooperación forzó la aparición del lenguaje. No al revés. 

Finalmente, la cultura acumulativa masiva, la cooperación entre grupos cada vez más grandes y la capacidad de comunicación sofisticada impulsaron la evolución de la inteligencia; este rasgo aparece al final, no al principio como creían Harari (y los pensadores del siglo XX).

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