A primera vista, el cántico “musulmán el que no bote”, entonado en un estadio de fútbol, es una expresión de tribalismo (nosotros somos cristianos, ellos son musulmanes). Los partidos de fútbol son el entorno ideal para el "nosotros contra ellos" y, en la medida en que no haya violencia o incitación a la violencia ni atentados contra la dignidad de un ser humano concreto, "el fútbol es así", una válvula que permite mantener el tribalismo inherente a la especie humana bajo control. El cántico no es, desde luego, racista. Pero el Gobierno ha visto una oportunidad para dividir a los españoles entre racistas (votantes de derechas) y sus propios votantes (ángeles de la guarda de todas las víctimas del mundo que no sean españolas, cristianas o conservadoras).
Una lectura más jurídica del grito "musulmán el que no bote" nos llevaría a considerarlo como expresión de la "lucha por el derecho" que decía Ihering. En efecto, el grito, de forma rudimentaria pero eficaz, actúa como llamada de atención frente a la discriminación religiosa en países de mayoría musulmana en ámbitos como el fútbol profesional.
En diversos países de mayoría musulmana existen indicios sólidos y documentados de discriminación contra minorías religiosas, entre ellas los cristianos. En ese contexto, la ausencia sistemática de cristianos de las selecciones nacionales de fútbol, no puede considerarse casual. Y es sabido (aunque chatGPT lo ignoraba hasta que le llamé la atención al respecto) que, en materia de discriminación, no se exige al demandante una prueba plena directa de que la ha sufrido —habitualmente imposible—, sino la aportación de indicios suficientes que permitan presumir la existencia de trato discriminatorio. Una vez alcanzado ese umbral, se produce la inversión de la carga de la prueba y la argumentación: corresponde al Estado o a la institución demandada justificar que la diferencia de trato obedece a causas objetivas y no discriminatorias.
Aplicado al caso, la combinación de un contexto general de discriminación religiosa en Egipto contra los coptos y la ausencia de cristianos en una selección nacional a pesar de que representan el 10 % de la población egipcia constituiría un indicio suficientemente sólido como para activar esa inversión de la carga. Es decir, para exigir al seleccionador egipcio, a la federación egipcia de fútbol y a la FIFA que expliquen que esa ausencia no responde a una repugnante discriminación religiosa y a soportar que se les recuerde que discriminan "a los nuestros" cada vez que pisen un país donde la gente es empática con la suerte que corren sus hermanos de religión.
Así que espero que, en lugar de acusar de racistas a los aficionados catalanes que gritaron "Musulmán el que no bote" como ha hecho la muy estúpida izquierda española, exijamos de la FIFA que investigue si en Egipto - y en otros países musulmanes - se discrimina a los no musulmanes y se les impide jugar en sus selecciones nacionales o en sus equipos de primera división.
Ser futbolista profesional, un viacrucis para los cristianos coptos de Egipto
Egypt's Coptic Christians claim they're being shut out of football
Is the people's game open to everyone in Egypt?
Coptic Christian battles prejudice in Egyptian football
How Copt football players face discrimination in Egypt’s national game
Post Data sobre la reacción de Lamine Yamal
Yamal calificó el grito como ignorante y racista, partiendo de una premisa errónea: que el uso de una identidad religiosa en un contexto de burla constituye, por sí mismo, una lesión de la dignidad de los que profesan esa religión. Sorprende tal reacción porque el jugador —musulmán y plenamente integrado en la élite del fútbol europeo— ejerce su libertad religiosa en un entorno donde no existen barreras legales para su práctica, no se le excluye de la selección nacional, ni se observan obstáculos estructurales para su carrera profesional. Yo no sé quién es más "tribal", si la afición que grita "Musulmán el que no bote" o Lamine Yamal que solo alza la voz cuando se meten con su tribu, sea ésta nacional - Marruecos - o religiosa - islam-.

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