La existencia de sectores
enteros de la economía en manos de empresas sin ánimo de lucro
se ha explicado
como la respuesta a un fallo de mercado. Según Hansmann, las
empresas sin ánimo de lucro podían ser eficientes como un mecanismo para
proteger a los clientes – los consumidores – frente a la explotación por parte
de una empresa monopolística o, en general, en mercados con elevados costes de
información al contratar para estos consumidores (v., también Las empresas mutualistas, Almacén de Derecho, 2017)
Por ejemplo,
1.Si se funda una
ciudad y los habitantes quieren obtener suministro eléctrico, dado que será un
monopolio natural, la empresa eléctrica puede explotar a sus clientes y
cobrarles un precio monopolístico. Una solución es convertir a la empresa
eléctrica en una cooperativa que oriente su actuación a
ofrecer la electricidad al precio más bajo posible a los habitantes de la
ciudad.
2. En el caso de servicios a los ancianos y a los niños, como los que
pagan el servicio son terceros (los hijos o padres respectivamente), los
establecimientos de atención a los ancianos o de guardería o educación pueden
estar incentivados para maximizar sus ganancias reduciendo la calidad del
servicio que prestan. Una forma de “prometer” a los hijos/padres que tal cosa
no ocurrirá es la constituir la empresa bajo una forma no lucrativa de manera
que la reducción de costes no beneficie a los individuos que están detrás de la
empresa porque no podrán retirarlos. No es extraño, pues, que en estos
sectores, las empresas sin ánimo de lucro (reparto de ganancias) proliferen y
dominen los mercados y que órdenes religiosas dominen el mercado.
En general, cuando el comprador no puede conocer la calidad del producto o servicio que compra y teme que la empresa productora le “explote” en forma de precios altos o calidad baja, el carácter no lucrativo de la empresa constituye una especie de “promesa” o compromiso de calidad. V., Rose-Ackerman, J. Econ Lit. 34(1996) p 716 con más indicaciones; v., también Thomsen, Eur. J. L. & Econ. 7(1999) p 127. En efecto, una empresa sin ánimo de lucro subjetivo tiene menos incentivos para reducir los costes de producción a costa de la calidad de los productos que vende que una sociedad con ánimo de lucro ya que los que controlan la empresa no pueden apropiarse de tales beneficios.
Así, es frecuente que los servicios médicos o la educación o el cuidado de los ancianos sean actividades realizadas por empresas sin ánimo de lucro. E. L. Glaeser/A. Shleifer, Not-for-Profit Entrepreneurs 1998 donde se cuenta algún estudio que explica que las empresas con ánimo de lucro que regentan residencias de ancianos gastan más en sedantes que las que no tienen ánimo de lucro porque la utilización de sedantes es una forma barata de mantener quietos y callados a los ancianos; Hansmann, The Ownership of the Enterprise, p 235.
El control de la calidad del producto o servicio es muy costoso en unos casos porque se trata de “bienes de fe”, cuya evaluación por los consumidores es muy costosa (es muy difícil saber si un pleito se ha perdido porque el abogado era un incompetente o porque se tenía que perder) y en otros porque el que contrata y el que recibe el servicio no son la misma persona (los padres, en el primer caso, que no están presentes cuando su hijo está en la guardería y los hijos en el segundo caso que no pueden saber a bajo coste el trato efectivamente dado a sus padres).Hansmann, Ownership, p 229 quien añade los casos de ONGs en las que los que realizan las aportaciones – los benefactores – y los que reciben los “productos y servicios” de la compañía – los necesitados – no son los mismos.
Cabe esperar, pues, la presencia de empresas sin ánimo de lucro en el sector servicios más que en el de la producción de bienes de consumo. La razón se encuentra en que, ceteris paribus, la calidad de los servicios es más difícil de controlar por el que los recibe que la calidad de los productos porque los servicios consisten normalmente en comportamientos de personas y en éstos es más costoso asegurar que las personas trabajan duro y verificar que se han obtenido los resultados esperados o que su no obtención ha sido debida al incumplimiento por parte del deudor y no a otras razones.
Por otro lado, si muchas de las empresas no lucrativas son fundadas por gente con motivos ideológicos para hacerlo, cabe esperar que tales fundadores “traten de contratar gestores y empleados que compartan su visión del mundo y como estos empleados desean que los servicios que proporcionan al público reflejen tales valores, el coste de vigilar su conducta ha de ser menor” y, al igual que sucede con los clientes o donantes, “la falta de propietarios es una señal para los empleados de que su altruismo no está sirviendo para enriquecer a otros” En definitiva, es más fácil para una empresa no lucrativa atraer a empleados dispuestos a trabajar duro. Rose-Ackerman, J. Econ Lit. 34(1996) p 719
3. Si una empresa se financia con donaciones (p. ej., las Universidades en algunos países) y los donantes no pueden controlar gratuitamente a los gestores de la empresa, la ausencia de ánimo de lucro proporciona cierta seguridad de que las donaciones no acabarán en los bolsillos de los que controlan la empresa destinataria de las donaciones.
Una opción alternativa es, naturalmente, la provisión pública de los
servicios como sucede en Europa con la asistencia sanitaria. Los hospitales
públicos son empresas non profit en
las que es el sector público el que tiene atribuido el control y la propiedad
residual. Si el Estado se limita a financiar la asistencia sanitaria, las
empresas que presten los servicios serán empresas con ánimo de lucro porque
aunque los clientes sigan sufriendo elevados costes de información respecto de
la calidad del producto o servicio que reciben, el Estado puede actuar como
controlador de tal calidad en beneficio de los pacientes ya que no sufre los
elevados costes de control que sufren los pacientes dispersos o los
depositantes dispersos de una entidad bancaria y, por tanto, tiene los
incentivos y la información para llevar a cabo de manera eficaz tal control.
La financiación con fondos públicos es una alternativa a la configuración como una entidad sin ánimo de lucro, puesto que el Estado puede ejercer una estrecha vigilancia sobre estos establecimientos. Resulta por eso chocante que el Estado favorezca a las ONG como prestadoras de servicios en detrimento de las organizaciones con ánimo de lucro. Parecería demostrar así su incapacidad para controlar lo que se hace con el dinero público por parte de las organizaciones privadas que auxilian a la Administración en la distribución de bienes y servicios a determinados destinatarios (inmigrantes, menores y pobres o discapacitados en general).
La ventaja contractual de las empresas sin ánimo de lucro subjetivo
la comparten con las empresas familiares y es que pueden contraer compromisos a largo plazo
La razón se
encuentra en que el capital invertido en esas compañías no se desplaza
fácilmente a nuevas asignaciones si desciende su rentabilidad, precisamente,
porque no hay a quién entregárselo (los financiadores externos) para que lo
cambien de uso. Sus fuentes de financiación – como señala Hansmann – son menos
flexibles que el recurso a la financiación vía capital, de forma que cuando la
demanda de los servicios que presta la empresa no lucrativa crece rápidamente y
se enfrenta a la competencia de otras empresas con ánimo de lucro, éstas
últimas reaccionan más rápidamente y aumentan su cuota de mercado. Por el
contrario, cuando la demanda de los servicios que presta la empresa no
lucrativa disminuye y es débil, la más lenta reacción de la empresa no
lucrativa se traduce en que se mantiene en el mercado siempre que no obtenga
pérdidas, tendencia reforzada por los incentivos de los managers de la empresa sin ánimo de lucro cuyos ingresos dependen
completamente de que la empresa que gestionan siga en actividad
Hansmann, (Ownership,
p 240-241) concluye que, consecuentemente, las fuerzas del mercado “tardan”
mucho más en expulsar del mismo a una empresa sin ánimo de lucro porque no le
pueden retirar los recursos con la misma rapidez con la que lo hacen a una
empresa con ánimo de lucro: “capital
tends to get locked into nonprofit firms”. El mayor poder relativo
de los trabajadores de las empresas sin ánimo de lucro en la toma de decisiones
respecto a las empresas con ánimo de lucro ha permitido predecir y demostrar
que los cierres de empresas cuando se produce una caída de la demanda son
menores entre las primeras que entre las segundas.V., indicaciones en Glaeser,
Governance, p 46 citando un estudio de Hansmann, Kessler and McClellan
sobre los hospitales en EE.UU, estudio que indica igualmente que los hospitales
religiosos responden más rápidamente a las indicaciones del mercado y cierran
antes que los no religiosos porque los religiosos están controlados, en último
extremo por las autoridades eclesiásticas que no pierden su trabajo si el
hospital cierra, mientras que sí lo pierden los que trabajan y dirigen el
hospital no religioso.
Este compromiso por el largo plazo tiene ventajas competitivas para las
empresas (como ocurre en las empresas familiares, Lecciones: Introducción a las empresas familiares, Almacén de Derecho, 2015). Por ejemplo, sus
trabajadores estarán más dispuestos a realizar inversiones en capital
específico (en aprender cosas que sólo valen mientras permanezcan en esa
empresa y que no pueden trasladar a otras) si saben que la empresa “está ahí
para quedarse”.Børsting, Christa and
Thomsen, Steen, Foundation Ownership, Reputation, and Labour (November 12,2018). Oxford Review of Economic Policy.
Los clientes,
cuando el producto o servicio se presta a largo plazo confiarán” más de una
empresa controlada por una fundación ya que no desaparecerá en un período corto
de tiempo, haciendo menos costosa la contratación a largo plazo y los
potenciales donantes estarán más dispuestos a serlo si pueden confiar en que lo
donado no será apropiado por terceros. Los competidores potenciales se lo
pensarán más antes de entrar en un mercado en el que está presente una empresa
que no abandonará el mercado fácilmente etc... Thomsen, Eur. J. L. & Econ. 7 (1999) p 128-130 donde proporciona algunos
datos que indican que ésta puede ser una fuente de ventajas
competitivas de las fundaciones-empresas.
Esta tendencia al “largo plazo” tiene que ver mucho con las fuentes de
financiación de las empresas sin ánimo de lucro. Por definición, carecen de
capital y han de recurrir, para financiarse a las donaciones, a la deuda y a
reinvertir las ganancias que obtengan con su actividad. A lo anterior se añade,
lógicamente, que una compañía dominada por una fundación se ahorra todos los
costes de gestión de la propiedad, esto es, de atribución, distribución etc de
los rendimientos entre los propietarios.
Como puede suponerse, los problemas de gobierno de las empresas sin
ánimo de lucro se concentran en la ausencia de monitoring por parte de quienes tienen más incentivos para
ejercitar tal control, precisamente, los titulares residuales de los
rendimientos de la compañía. En los estudios empíricos se trata de resolver
cuestiones como la de si las empresas sin ánimo de lucro son menos eficientes
que las que actúan con ánimo de lucro o si tienen ventajas competitivas
asociadas a sectores de productos o servicios determinados. Si la tesis del fallo
de mercado es acertada, la corrección del mismo por la evolución del
mercado (o por una innovación o cambios exógenos) debería conducir a la
decadencia de las empresas no lucrativas. Que florezcan las empresas con forma de "fundación" o de "asociación" no significa que estén floreciendo las empresas sin ánimo de lucro. Es evidente que los que las gestionan pueden extraer los beneficios que la actividad genere por vías distintas del dividendo (salarios y transacciones vinculadas).