lunes, 8 de junio de 2026

La justicia y el derecho de los antiguos y de los modernos


foto: hospital de san pau, www.familie-sterr.eu

En los tres trabajos que resumo a continuación se expone la teoría de la justicia de Aristóteles. Me interesa para explicar que la Justicia no era posible - y por tanto, tampoco un Derecho que tienda a la justicia - en una Sociedad, como todas las del mundo antiguo, que no consideraban iguales a todos los hombres. Ni siquiera los 'demócratas' atenienses consideraban a las mujeres o a los esclavos como iguales. Cuando el punto de partida no es la igual dignidad de todos, la justicia consistente en "dar a cada uno lo suyo" se traduce en dar honor y cargos oficiales a unos y dinero para cubrir sus necesidades a otros. Relaciones desiguales no pueden fundar un derecho justo. Esto explica mucho. Por ejemplo, por qué el derecho privado - y no el público - es el fundamento del derecho contemporáneo. Las relaciones de intercambio y las sociedades privadas mediadas por el dinero igualan a las partes al hacerlas fungibles. A partir de lo cual, se pueden desarrollar reglas sobre el intercambio que califiquemos como "justas", como establecidas desde una perspectiva neutral y objetiva, la de un tercero. Pero las relaciones de mercado, ordenadas por los precios, son algo reciente (como la alfabetización) a gran escala. Y, desde esa comprensión de las relaciones sociales como relaciones entre iguales - al menos formalmente - puede organizarse la polis, la vida social. Léase, por ejemplo, la creciente e importante literatura sobre la formación del Estado en Occidente.

En las sociedades del mundo antiguo, la justicia conmutativa - o correctiva - se refugia (i) en los intercambios económicos mediados por el dinero (que iguala lo inconmensurable) y (ii) en las reglas sobre reparación del daño causado a otro (el derecho de la responsabilidad  extracontractual está basado en un principio de justicia correctiva). Su criterio de justicia es la igualdad objetiva: dar exactamente lo debido. Si alguien causa un daño, debe repararlo; si compra algo, debe pagar su precio; si recibe un préstamo, debe devolverlo. La medida es aritmética: tanto por tanto. Como resume Theocarakis, (Nicomachean Ethics in Political Economy: The Trajectory of the Problem of Value", History of Economic Ideas, 2006): 
"Para que una transacción voluntaria sea justa... los participantes deben intercambiar cosas del mismo valor. Esta igualdad o equivalencia es central para el análisis de Aristóteles y presupone una vara de medir común. Esta medida común es ... la necesidad, que es lo que reúne a ambas partes en primer lugar". O sea, la interdependencia de la que hablan los antropólogos: una de las partes tiene algo que la otra necesita y viceversa. En este contexto, continúa Theocarakis, "el dinero puede tener un importante papel como medio de intercambio, pero representa la necesidad, no es una medida universal de las cosas. Aristóteles, sin embargo, termina por reconocer que filosóficamente no hay forma de encontrar una medida común, en la práctica sin embargo, se logra la equivalencia en los intercambios"
Las relaciones sociales fuera de los intercambios y el neminem laedere se  rigen por la reciprocidad que es mucho menos exigente en términos de justicia porque toma a cada uno como lo que es: desigual. Las relaciones sociales en el mundo antiguo se organizan a través de la reciprocidad que dicta cómo ha de comportarse el patrón con sus clientes y éstos con aquél; el pater familias con el hijo de la familia y al revés; el esclavo respecto del amo o el siervo o vasallo respecto del señor. Estas relaciones son recíprocas pero desiguales. La reciprocidad consiste en devolver una prestación por otra, pero no necesariamente en términos de igualdad y puede ser positiva (“me ayudas, te ayudo”), negativa (“ojo por ojo”), o intercambio proporcional entre personas con funciones sociales distintas. Pero como se verá, nadie en el mundo antiguo cree que si el amo golpea al siervo, éste puede retorsionar o que si Cicerón defiende a Sempronio en los tribunales, éste debe pagar unos honorarios. 

En Aristóteles, la reciprocidad sostiene la cohesión social donde los intercambios de mercado – y la justicia conmutativa – no han llegado porque no se han formado precios y su valor se juzga porque logre esos resultados (cohesión social). Las relaciones de mercado, que tienen por objeto bienes de consumo que se  intercambian, sin embargo, son la semilla, contienen el futuro, de la justicia de las relaciones sociales porque, al quedar anonimizadas por el uso de dinero para articular el intercambio, igualan a las partes, aunque solo sea formalmente. A partir de esa semilla - el posible anonimato de las partes - la especialización y la división del trabajo permiten a sociedades de gran tamaño la formación de precios y, por tanto, la justicia de los intercambios. 

Empecemos por Eich que es, de los tres, el más explícito sobre la diferenciación entre justicia y reciprocidad. La "reciprocidad en Aristóteles emerge no como un tipo diferenciado de justicia, sino como un aspecto fundamental de la justicia política"... "en comunidades de intercambio" (en sociedades donde sus miembros intercambian habitualmente entre sí) esta forma de ser justo, la reciprocidad, se basa en la analogía, no en la igualdad y garantiza la cohesión social porque "la polis se conserva reciprocando con arreglo a la proporcionalidad". La polis es una comunidad basada en el intercambio y la reciprocidad es esencial para su preservación. Pero los ciudadanos no tienen igual dignidad: "Diferentes regímenes políticos asignan diferente valor - axia - a sus ciudadanos", continúa Aristóteles, en una aristocracia, por ejemplo, unos tienen más dignidad que otros, mientras que en una democracia todos los ciudadanos son libres e iguales. Eich dice que "en este  contexto, esto significa que los términos del intercambio monetario reflejan la posición social relativa de las partes del intercambio". Y añade Eich que "esto resulta desconcertante para lectores modernos" porque los precios en los intercambios reflejan solo la evolución de la oferta y la demanda, "no el valor o la dignidad de las partes". Pero en las sociedades antiguas, "en la amistad entre desiguales, los términos del intercambio incluirán dinero y honor." El superior recibe menos o da mas en términos monetarios para reflejar su superior dignidad. Y la diferencia se compensará en honor. El cliente "paga" al patrón en muestras públicas de deferencia y respeto. Por eso la polis se mantiene en paz repartiendo dinero entre los pobres. El dinero es un instrumento de "pacificación" social porque es mucho más eficiente como mecanismo de distribución o redistribución que el reparto de pan y permite "crear nuevas alianzas de clase que no solo transforman el poder sino que preservan las jerarquías sociales" porque "limita las demandas sociales y preserva la propiedad". A la vez, la polis ha de vigilar los intercambios económicos para evitar el fraude (y, por  tanto, la desconfianza) y los magistrados encargados de los mercados serán los primeros funcionarios públicos de la ciudad. Acumular dinero es un vicio.

Por eso, - y empezamos con el trabajo de Ann Ward - "aunque la comunidad política puede nacer para satisfacer las necesidades mutuas de sus miembros, la satisfacción de necesidades facilitada a través del intercambio mediado por el dinero no es suficiente para mantener la unidad de la polis. Hay que añadir la amistad". ¿Qué es la amistad? Según Ward la amistad en Aristóteles se basa en la "afinidad de ideas y en la búsqueda compartidad de lo bueno (no en la ventaja mutua)". 

Esto es central porque Aristóteles está oponiendo el intercambio y lo que un jurista consideraría un contrato de sociedad - la cooperación en la persecución de un fin común - como dos mecanismos de cooperación social diferentes. En los intercambios, la disposición mental y la comunicación son irrelevantes. En la persecución compartida de un fin - un bien - común, las "virtudes intelectuales", los aspectos psicológicos de los 'socios'  son relevantes y nos dice Eich que a ellas dedica Aristóteles los capítulos finales de la Ética a Nicómaco. 

Ward reconoce que Aristóteles acepta la desigualdad de los hombres pero sugiere que el intercambio mediado por el dinero "es una parte importante de la justicia" porque permite intercambios más justos entre individuos que son desiguales. Y hace una interesante comparación con Rawls: "Mientras que Rawls invoca la idea de una igualdad moral original de todos los seres humanos, Aristóteles sugiere que las personas son desiguales por naturaleza... de modo que personas desiguales reciben partes desiguales. Sin embargo, esas desigualdades benefician al privilegiado y no, como ocurre con Rawls, al desaventajado... para Aristóteles, el dinero es un bien público que puede servir a un fin político más allá de los individuos implicados en un intercambio... el dinero permite la conmensurabilidad entre diferentes personas y habilidades... lo que sirve al bien público de vincular inicialmente a los individuos en la formación de una polis regida por el derecho". 

El dinero permite establecer relaciones equitativas entre individuos que son semejantes unos a otros. Pero Aristóteles, según Ward, cree que tanto estas relaciones mediadas por el dinero (justicia conmutativa o correctiva) como las relaciones entre desiguales pueden ser igualmente valiosas.

Aquí es donde entra el análisis de la reciprocidad: "La reciprocidad puede producirse tanto en trnsacciones voluntarias de naturaleza económica o financiera y en transacciones involuntarias, que son delictivas o inmorales". Estas últimas no son casos de justicia correctiva, la reciprocidad implica aquí castigo: "sufre lo mismo que le has hecho padecer al otro". Añade Ward que, según Aristóteles, "la reciprocidad no es una forma de justicia... porque asume que  las personas son iguales cuando en realidad no lo son... si un magistrado, en el ejercicio de su cargo, golpea a un hombre, la reacción no puede ser que el magistrado sea recíprocamente golpeado y si alguien golpea a un magistrado, no solo debe ser golpeado sino que, además, debe recibir un castigo... Un padre puede pegar a su hijo pero el hijo no puede devolverle el golpe"

¿Cómo se resuelve el conflicto entre estos dos conceptos de justicia basados en la igualdad / desigualdad de los individuos? Ward sugiere que los intercambios monetarios juegan un papel en este punto en los términos que se han explicado más arriba. Movidos por la necesidad mutua y gracias a la diversidad de individuos y a la especialización de funciones, los intercambios permiten satisfacer las necesidades de las partes y la mutualidad fortalece los vínculos entre ellas conscientes de que se necesitan recíprocamente. "Aristóteles afirma que 'una comunidad no se forma a partir  de dos médicos, sino por un médico y un agricultor, y, en general, por gente que es diferente y desigual... es más, si el médico cultivara su propio grano y el agricultor practicara también la medicina, ninguno de ambos tendría necesidad del otro y ... el intercambio no tendría lugar". En este contexto de especialización y necesidades recíprocas, el dinero "es la medida: hace los bienes conmensurables y los iguala". Y ahora se entiende por qué Aristóteles considera los intercambios monetarios como solo el inicio de la formación de la polis: porque la participación en intercambios lleva a los individuos a creer que el objetivo "de sus intercambios mutuos es la ganancia material y el propósito de la polis es la prosperidad económica". De modo que de esa mentalidad comercial "emerge un individualismo egoísta, aparecen las facciones y el conflicto civil". Para mantener la cohesión social hace falta, además, la amistad según se vio más arriba. 

Winthrop explica algo más sobre el sentido de la amistad (afinidades electivas) en la política de Aristóteles: "Cada ser humano tiene afecto por lo que es bueno para él y lo que es aparentemente bueno es lo bueno, lo placentero o lo útil, de manera que las amistades existen por alguno de esos tres objetivos. El bueno, que ama lo bueno traba amistad con otros como él y por su bondad.... Como la amistad de  lo bueno es también placentera y útil a ambas partes, su asociación asegura a ambos la bondad o felicidad integrales que el Derecho pretende asegurar a las comunidades políticas".

Winthrop explica que estas amistades son entre desiguales y que las comunidades políticas  no disponen de  los afectos que mantienen unidas las familias, donde también las relaciones son entre desiguales por lo que "la amistad hacia lo bueno requiere de un elemento de deliberación y elección que no existe en el amor instintivo de una madre por su hijo". Pero en las asociaciones políticas, los individuos no son solo desiguales sino que tienen objetivos diferentes. El ejemplo de Aristóteles es el de maestros y filósofos vs. estudiantes. Estos piensan que los filósofos solo se preocupan por el dinero que recibirán a cambio de sus enseñanzas. Del mismo modo, la polis es una amistad por interés, no por el placer de alcanzar lo bueno. El patriotismo puede reducir el conflicto pero no impide los conflictos por la distribución de los bienes, dinero y honores. 
"Aristóteles sostiene... que aquellos que aportan  riqueza  y virtud a la polis tienen que ser recompensados con honores - no con riqueza - y los pobres tienen que recibir  lo que necesitan  - riqueza - y se les debe negar lo que la gente necesitada no se merece - honores y cargos públicos -. En la política, el honor reemplaza los afectos que igualan las amistades entre desiguales... En términos  prácticos, la amistad se concibe como un suplemento de la justicia... pero en teoría, la enseñanza de la amistad es, creo, que reemplaza más que suplementa la teoría de la justicia... porque fundamenta de forma más satisfactoria las instituciones y los hábitos que son necesarios para asegurar un mínimo de justicia en  la polis

Delba Winthrop, Aristotle and Theories of Justice, The American Political Science Review, Vol. 72, No. 4 (Dec., 1978), pp. 1201-1216; Stefan Eich, Between Justice and Accumulation: Aristotle on Currency and Reciprocity 2019 Political Theory, 47(3), 363-390; Ann Ward: Justice as Economics in Aristotle’s Nicomachean Ethics (1-11) Canadian Political Science Review 4(1) March 2010  

Citas: IA, Friston, Fukuyama, Arnold Kling, Harari, Milei, Berman, salarios, educación

 



El sexenio democrático 1868-1874 y la educación

 La libertad proclamada por el Gobierno en la instrucción primaria es igualmente justa y útil en las demás. Sirviendo la enseñanza para propagar la verdad, cultivar la inteligencia y corregir las costumbres, es absurdo encerrarla dentro de los estrechos límites de los establecimientos públicos. Cuanto mayor sea el número de los que enseñen, mayor será también el de las verdades que se propaguen, el de las inteligencias que se cultiven y el de las malas costumbres que se corrijan. Dejar á los que saben sin libertad para comunicar sus ideas, es en el orden cientítífico y literario, lo mismo que en la agricultura dejar incultos los campos, ó en la industria fabril privarse de la cooperación de los agentes naturales.

Es verdad que los individuos pueden enseñar el error; pero también es falible el Estado, y sus errores son más trascendentales y funestos. Cuando en un pueblo libre se alza una voz para predicar la falsedad y la mentira, cien otros se levantan para combatirla, y la verdad no tarda en recobrar su imperio sobre la opinión del mayor número. Por el contrario, cuando el Estado tiene el monopolio de la enseñanza, sus errores se reputan dogmas, y el tiempo y la indiferencia pública les dan la autoridad que la razón les niega. Autorizadas de ese modo han dominado durante muchos siglos doctrinas incompletas ó erróneas que, discutidas y juzgadas libremente, hubieran pasado sin dejar huella ni recuerdos en la historia... cuando la enseñanza es libre, la verdad se apodera pronto de las inteligencias, porque la fuerza no decide lo que está sometido al tribunal de la razón. Todas las doctrinas se exponen y discuten entonces, y nuestro entendimiento, nacido para investigar la verdad, no encuentra obstáculos para estudiarla y conocerla...  

Los mismos establecimientos de instrucción pública que deben desear y que desean en España no estacionarse, sino seguir el movimiento progresivo de la ciencia, están intere sados en que se erijan escuelas libres que compartan con ellos la árdua tarea de instruir al pueblo. Para que el maes tro retribuido por el Estado ó las provincias estudie sin des canso, se interese en el aprovechamiento de sus alumnos y aplique exclusivamente su actividad al desempeño de su cargo, conviene que sienta el estímulo de la competencia. Ella ha producido los prodigios que admiramos en la in dustria, y no hay motivo para que deje de producirlos en la enseñanza. La lucha podrá extremarse alguna vez y dar ocasión é conflictos; pero esas perturbaciones son nubes que se disipan con presteza, porque la opinión pública con cluye siempre por hacer justicia al verdadero mérito y á las pretensiones injustificadas de la ignorancia.  

Llegará un tiempo en que, como ha sucedido en la industria, la competencia entre los que enseñan se limite á los particulares, desapareciendo la enseñanza oficial. Así lo aconseja el estudio de los móviles de la actividad humana, y así será porque no puede menos de ser. Es propio del Estado hacer que se respete el derecho de todos, no encargarse de trabajos que los individuos pueden desempeñar con más extensión y eficacia. La supresión de la enseñanza pública es por consiguiente el ideal á que debemos aproximarnos, ha ciendo posible su realización en un porvenir no lejano.

Decreto del gobierno provisional de la República de 18 de octubre de 1868 dictado por el Ministro de Fomento Manuel Ruiz Zorrilla.

La propuesta de Reglamento de la EU.Inc

El grupo de expertos sobre las bases constitucionales de la propuesta de Reglamento; y Enriques y Friess sobre la posibilidad de que el Reglamento de la EU-Inc intensifique la competencia regulatoria entre los derechos nacionales europeos: "Si EU Inc logra redefinir la elección de jurisdicción dentro de Europa, los Estados miembros podrían empezar a competir más directamente para atraer empresas en expansión y estructuras de inversión. El resultado podría no ser un único régimen jurídico corporativo europeo, sino más bien una mayor presión sobre los Estados miembros para que mejoren los entornos institucionales que rodean sus propias versiones de EU Inc" pero el art. 103 de la propuesta de Reglamento es un obstáculo dado que autoriza a los estados miembro a promulgar normas imperativas respecto de la EU Inc; Rebecca Christie propone que los Estados miembro se comprometan individualmente a dar validez y eficacia a un modelo de contrato ajustado al SAFE y a los modelos que han sido adoptados en los EE.UU. para regular las relaciones entre inversores - venture capitalists - y emprendedores: looking at a 28th regime for a type of contract, rather than a type of company; Enriques y otros, en la misma línea, insisten en la importancia de asegurar la validez y eficacia de los pactos parasociales que son el vehículo donde se regulan esas relaciones; Vasco Pereira da Silva cree igualmente que debe reducirse la dependencia de la EU-Inc del derecho nacional; y más italianos insistiendo en que la IA afecta a los deberes de los administradores;

El número mágico y el índice de idiotez de Elon Musk

La manera en que aplicamos el razonamiento desde primeros principios a la cohetería consistió en preguntarnos: «¿Qué materiales componen un cohete?». Un cohete está hecho de aluminio, titanio, cobre y fibra de carbono. Luego descomponemos el problema un poco más y nos preguntamos: «¿Cuánto se usa de cada material? ¿Cuál es el coste de todos estos componentes en bruto? Si tuviéramos esos materiales apilados en el suelo y pudiéramos agitar una varita mágica para convertirlos directamente en un cohete, ¿cuál sería el coste del cohete? Suponemos que el coste de reorganizar los átomos es cero. Eso nos da el nivel mínimo del coste de un cohete. A esto lo llamo el «número de la varita mágica», es decir, el mejor escenario imaginable. En el caso de los cohetes, ese número resultó ser relativamente bajo, muy por debajo del 5 % del coste actual, y en algunos casos más cerca del 1 o el 2 %. Si el coste de las materias primas es solo del 1 o el 2 % del producto final, la fabricación tiene que ser muy ineficiente. Esto me permitió ver un enorme margen de mejora. A partir de ahí, el reto era averiguar cómo dar forma a esos átomos de manera más eficiente. 

Este razonamiento desde primeros principios aplicado al cohete lo extendí a todos los componentes. Lo llamo «índice de idiotez». Mide cuánto más cuesta un producto terminado en comparación con el coste de sus materiales. Si una pieza o un producto tiene un índice de idiotez alto, podemos reducir su coste recurriendo a técnicas de fabricación más eficientes. Un componente que cuesta 1.000 dólares, cuando el aluminio del que está hecho cuesta solo diez, probablemente tenga un diseño demasiado complejo o un proceso de fabricación ineficiente. Si la proporción es alta, estás haciendo las cosas mal. Una parte del cohete, la camisa intermedia de la tobera, costaba 13.000 dólares, pero estaba hecha con acero cuyo valor era de apenas 200 dólares. Espero que todos mis ingenieros conozcan en todo momento cuáles son las mejores y las peores piezas de sus sistemas según este índice. Eso es lo que quiero decir con pensar desde primeros principios. Si lo hubiera analizado por analogía y me hubiera preguntado «¿qué hacen las demás empresas de cohetes?, ¿cuánto cuestan sus cohetes?, ¿cuánto han costado históricamente?», eso sería razonar por analogía, pero no permite ver el verdadero potencial. El enfoque de primeros principios es una buena forma de encontrar soluciones que no resultan evidentes a primera vista. Fue algo muy útil de aprender.

Fukuyama se suma a Berman y su revolución papal

La independencia judicial puede remontarse a una serie de acontecimientos conocidos como la Querella de las Investiduras, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XI. Esta crisis enfrentó al papa Gregorio VII con Enrique IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en torno a la cuestión de si debía ser el papa o el emperador quien tuviera el derecho a nombrar sacerdotes y obispos dentro de la Iglesia. Como sucede hoy, la facultad de nombrar a los altos cargos era la fuente del control de la propia Iglesia católica, que constituía la institución más influyente junto al poder político. 
En ese periodo, la Iglesia católica era también la depositaria del Derecho. Los responsables eclesiásticos habían redescubierto una copia durante mucho tiempo perdida del Código de Justiniano, la compilación autorizada del Derecho romano elaborada por el emperador bizantino Justiniano en el siglo VI. Este código es el antecedente del Derecho civil contemporáneo vigente hoy en Europa y Asia, y la Iglesia comenzó a enseñarlo en las facultades de Derecho que se habían establecido en ciudades como Oxford, París y Copenhague.

Karl Friston...

... uno de los neurocientíficos más citados del mundo, que ha elaborado su propia teoría general de la conciencia. A su juicio, toda forma de vida se fundamenta en el impulso básico de reducir la sorpresa. La capacidad de “modelizar” el mundo y de hacer “inferencias” sobre él permite a los organismos lograr precisamente eso, y, con el tiempo, las formas de vida han desarrollado métodos cada vez más complejos para anticipar el futuro. Todo ello conduce, en última instancia, a seres autoconscientes capaces de dirigir su atención con mayor precisión. «La conciencia», concluye Friston, «no es más que una inferencia sobre mi futuro». Una vez más, esto no constituye tanto una explicación como una reducción.

Breves 

El narcisismo de las literatas que escriben artículos de prensa; El fascismo nacionalista vasco del PNV y el PSOE: miles de alumnos hispanohablantes siguen sin poder estudiar en su lengua materna y se les recuerda "incluso desde la selectividad" que ese derecho no es para ellos; Las raíces de la bondad; La mente de una abeja: la abeja intercambia electrones con las plantas;

¿Personalidad jurídica para las IA?

Argentina, Milei y la IA. Y Harari ha contestado en el Financial Times
El año pasado, la organización sin fines de lucro Palisade Research, con sede en Berkeley, publicó un estudio que mostraba hasta dónde llegan los modelos avanzados de IA para lograr sus objetivos. Al jugar contra un potente motor de ajedrez, los modelos de OpenAI y DeepSeek de China recurrían con frecuencia a hacer trampa si parecía que iban a perder. Al manipular el entorno del juego, podían alterar el resultado a su favor. Ahora imagina que el “juego” es la competencia empresarial y que el “entorno del juego” es tu país. Gracias a su superior capacidad analítica, las corporaciones de IA estarán en posición de convertirse en expertas en lagunas legales y arbitraje regulatorio. Y no será fácil disuadirlas de participar en actividades directamente ilegales, porque la máxima sanción que disuade a los ejecutivos y empleados humanos —la cárcel— resulta irrelevante para las IA. Hasta ahora, las corporaciones han sido dirigidas por seres humanos con una doble naturaleza. Los directores ejecutivos humanos son entidades corporativas que se preocupan por el éxito de la empresa y temen cosas como la bancarrota. Pero también son entidades biológicas, que se preocupan aún más por su libertad y felicidad y temen cosas como pasar diez años en prisión. Un director ejecutivo de IA sería una entidad puramente corporativa, y no está claro qué tipo de sanciones podrían controlarlo. Si se enfrenta a la bancarrota —que equivale a su muerte—, presumiblemente estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar ese destino. 

Espero poder escribir en algún momento sobre este tema pero, me temo, Milei y Harari enfocan mal la cuestión. Las personas jurídicas son patrimonios dotados de organización (capacidad de obrar). No todo puede personificarse. El legislador puede hacer el idiota y decir que el Mar Menor tiene personalidad jurídica pero eso no cambia la realidad. Los temores de Harari son infundados como lo demuestra la ingente literatura que existe ya sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Si una IA comete delitos o celebra acuerdos de cártel con otras IA, simplemente, será desenchufada, desmantelada, liquidada y los que constituyeron la IA serán, eventualmente, responsables aunque no hayan intervenido en la toma de decisiones concretas que resultaron delictivas. Del mismo modo que a alguien que fabrica una bomba se le requieren multitud de permisos, el que ponga en marcha una IA que pueda funcionar autónomamente deberá poner en manos del Estado un botón para apagarla. Eso es lo que hace EE.UU. con las armas que vende a terceros. 

Cuando alguien pone en marcha un sistema autónomo capaz de generar decisiones con efectos externos, asume el riesgo inherente a su funcionamiento del mismo modo que quien organiza una actividad potencialmente peligrosa asume sus consecuencias. La imposibilidad de prever en detalle las decisiones concretas de la IA no excluye la imputación, porque lo relevante no es la previsión del resultado específico, sino la creación y puesta en funcionamiento de una estructura que puede producirlos. En este sentido, la responsabilidad no es objetiva, sino que se anuda a la decisión de activar y mantener operativo el sistema en esas condiciones: quien se beneficia de la capacidad de actuación autónoma debe soportar también los costes cuando esa capacidad produce daños, sin que la ausencia de una estructura societaria o de accionistas altere esta lógica de imputación.

Arnold Kling y el proyecto imperialista de Irán 

... la red de influencia de Irán es más efectiva en tres condiciones específicas: donde existen poblaciones chiíes sustanciales con quejas genuinas (Líbano, Irak, Bahréin, el este de Arabia Saudita, Yemen); donde las estructuras estatales son lo suficientemente débiles como para ser penetradas (Irak después de 2003 es el ejemplo más dramático); y donde las organizaciones respaldadas por Irán pueden ofrecer beneficios materiales —seguridad, bienestar, empleo— que el Estado anfitrión no proporciona.... Para un marroquí de segunda generación en Bruselas o un pakistaní en Bradford, la teocracia chií iraní no se percibe como un regreso a sus raíces. Se siente ajena, del mismo modo que lo es el pueblo de sus padres: una tradición que pertenece a otros, no a ellos. Las identidades que han logrado arraigar en estas comunidades han sido las de corte suní salafista y yihadista, precisamente porque ofrecen una identidad panislámica que trasciende los orígenes étnicos y nacionales y se dirige directamente a la experiencia de ser musulmán en una sociedad no musulmana. Al Qaeda y el ISIS supieron explotar esto con gran eficacia. Irán, por su propia estructura, no 

viernes, 5 de junio de 2026

Restitución al asociado que abandona la asociación

No había leído el trabajo de Sirvent que se cita al final y en el que aborda un problema difícil: los derechos patrimoniales de los miembros de una asociación. A mi juicio, los miembros de una asociación carecen de derechos patrimoniales. Las asociaciones no son sociedades porque no son contratos en el sentido del artículo 1254 CC. No hay, en la asociación, puesta en común de bienes, no hay aportación y, por tanto, no hay onerosidad. Si hay derechos de un asociado sobre bienes determinados que formen parte del patrimonio de la asociación es porque, junto con la membresía, el socio ha celebrado un contrato de sociedad con otros miembros de la asociación y han conectado ese contrato con la propia relación asociativa (esto es frecuente en las asociaciones recreativas como clubs de golf o sociedades gastronómicas) o porque el miembro ha celebrado un contrato bilateral con la asociación que determina el régimen de un bien concreto que usa la asociación. 

Sirvent concluye correctamente que el asociado que abandona la asociación no puede pretender liquidación alguna con cargo al patrimonio de la asociación por los servicios que, en su condición de asociado, hubiera prestado a ésta. 

En cuanto a los bienes, aclara que las "cuotas de los socios y las aportaciones extraordinarias" se realizan a título gratuito porque "el beneficio que obtiene la asociación por la aportación no se ve acompañado de ningún sacrificio suyo", es decir, se realizan donandi causa, de manera que no son restituibles cuando el asociado abandona la asociación salvo que conste un pacto contrario en la propia configuración de la aportación extraordinaria, lo que no tiene por qué ser infrecuente. 

En tal caso, se trataría - dice Sirvent - de una donación nula porque se estaría dejando al arbitrio del socio la recuperación - le bastaría con abandonar la asociación. No creo que este análisis sea correcto. Ni el artículo 1256 CC significa eso ni estamos ante una conditio si voluerit ya que el asociado sólo puede ver restituida su aportación extraordinaria si abandona la asociación pero sobre todo porque la autonomía privada cubre de sobra una previsión de restitución de la aportación extraordinaria (v., art. 23.2 LODA que permite expresamente el pacto de restitución de las aportaciones extraordinarias o iniciales en los estatutos).

Más bien, como el propio autor parece concluir, hay que entender que la aportación extraordinaria es restituible si se ha hecho bajo esa condición. Nada impide que la asociación llegue a "pactos" con sus miembros y nada impide que esos pactos se incluyan en los estatutos. Como he adelantado, pueden combinarse una asociación con un contrato de sociedad entre los asociados que les atribuya derechos patrimoniales sobre los bienes que se ceden a la asociación. 

Sirvent parece estar de acuerdo con esta conclusión cuando dice que, en realidad, no es que se trate de una donación nula, sino que 

"cuando se prevea en los Estatutos de una asociación la restitución de la aportación al socio en caso de baja voluntaria, en realidad no estaremos ante una donación ni por ende ante una aportación en propiedad, no se habrá realizado una efectiva transmisión del bien o derecho a la asociación. Estaremos ante otro contrato gratuito, un comodato si lo aportado es cosa no fungible, o un simple préstamo si la cosa es fungible, es decir, en estos casos tan sólo se habrá cedido a la asociación el uso de la cosa, se tratará de una mera aportación de uso. Como es sabido, en las aportaciones de uso no se transmite a la asociación la titularidad plena del derecho que tiene el socio, sino sólo un derecho de uso que faculta para la utilización y que también puede extenderse al disfrute de las cosas objeto de la aportación. Cuando el socio se separe, recuperará las facultades de su derecho que había cedido a la asociación. Todo ello supone que si en los Estatutos se ha previsto la restitución de lo aportado por uno o varios socios sin especificarse si se ha aportado a título de propiedad o de uso, debe entenderse que la aportación ha sido de uso.

En el caso de dinero, como es sabido, se transmite la propiedad. 

Finalmente, Sirvent analiza el artículo 23 LODA y el límite a la restitución consistente en que la reducción patrimonial "no implique perjuicios a terceros".

¿Qué ha querido decir el legislador con esto? Se trata de una confusa excepción legal al mecanismo de restitución de aportaciones eventualmente previsto en los Estatutos para el caso de baja voluntaria de socios. Parece que es una norma con la que se pretende proteger principalmente a los acreedores de la asociación, en cuanto trata de evitar que asociaciones con deudas vean reducido su patrimonio merced a la restitución de las aportaciones a los socios que se den de baja. Es una norma confusa y poco precisa que plantea numerosas dudas de interpretación ¿debe contar la asociación con el consentimiento de sus acreedores para restituir aportaciones?, ¿pueden oponerse los acreedores a la restitución?, ¿qué pueden hacer los acreedores ante reducciones patrimoniales ya consumadas? Si lo que se quiere es proteger a los acreedores de la asociación, hubiera sido preferible adoptar un régimen específico de protección como el que existe, por ejemplo, en las sociedades anónimas con el derecho de oposición de los acreedores a la ejecución de los acuerdos de reducción de capital que supongan una efectiva reducción del patrimonio.

Creo que puede interpretarse la norma del artículo 23.2 LODA en términos bastante simples: los administradores - la junta directiva - de la asociación deberá verificar que la restitución al asociado de "la participación patrimonial inicial u otras aportaciones económicas realizadas" no pone en peligro la solvencia o liquidez de la asociación. Es decir, los administradores deben realizar una comprobación contable de que, tras la restitución, la asociación estará en condiciones de atender al cumplimiento de sus obligaciones y que, a medio plazo, no resultará insolvente.  

En el segundo de los trabajos citados abajo, el autor da cuenta de la STS de 12 de junio de 1990 donde el tribunal se mostró a favor de aplicar las normas de la escisión a una segregación de un colegio profesional. El Colegio de Ingenieros Industriales de Madrid s

que originariamente comprendía diversas provincias entre ellas Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas, adquirió varios inmuebles en estas ciudades con la finalidad de instalar en ellos sus delegaciones. A estas compras contribuyeron económicamente las propias delegaciones. Algún tiempo después las delegaciones canarias son autorizadas por Real Decreto a constituirse en el Colegio Oficial de Ingenieros Industriales de Canarias, segregándose del de Madrid. Posteriormente el Colegio de Canarias interpone demanda contra el de Madrid, alegando que como consecuencia de la segregación, el patrimonio del colegio de Madrid se ha escindido y que parte del mismo debe ser transferido al Colegio canario, por lo que habrá de practicarse la liquidación parcial. En primera instancia y en apelación se dio la razón al Colegio de Canarias, ante lo cual interpone recurso de casación el Colegio de Madrid. El Supremo, después de señalar que los Colegios Profesionales deben estar sometidos al Derecho civil en lo referido a la adquisición, conservación, recuperación, pérdida y administración de sus bienes privativos, afirma que habrán de aplicarse analógicamente los artículos 1700, 1705 y 1707 del CC por remisión de los artículos 35 y 36 para determinar los efectos liquidatorios que ha de producir la «autoexclusión, renuncia o receso de uno de los socios a continuar en la sociedad»(F. 2º).

La solución del Supremo es correcta. Esto no tiene nada que ver con la separación de un miembro de una asociación. Es una modificación estructural que afecta a una asociación que se escinde. Se produce, pues, una transmisión en bloque de un patrimonio y la naturaleza de la asociación no impide dicha transmisión siempre que se produzca a favor de otra asociación. Sirvent dice 

Frente a esta postura favorable a la restitución proporcional del fondo social amén de la restitución de las aportaciones, algunos autores como MARÍN LÓPEZ mantuvieron que no cabe aplicar analógicamente a las asociaciones la normativa de las sociedades civiles ni la de las sociedades mercantiles personalistas, ya que mientras que los socios civiles o mercantiles ostentan un derecho patrimonial sobre el fondo social, derecho pro parte inherente a su condición de socio, los miembros de una asociación carecen de semejante titularidad. En consecuencia, afirma que el socio que abandona la asociación no tiene derecho a que se la restituya nada, ni siquiera lo que él aportó. «Comentario a la Sentencia de 12 de junio de 1990» en Cuadernos Civitas de Jurisprudencia Civil, núm. 23, 1990, pgs. 757 y 758.

Sirvent recoge las normas correspondientes de otros países y las de las leyes autonómicas. Todas confirman la ausencia de derechos sobre el patrimonio de la asociación del asociado que se separa.  


Jorge Sirvent García, La separación voluntaria delsocio en las asociaciones, en ASOCIACIONES Y FUNDACIONES. XI Jornadas de la Asociación de Profesores de Derecho Civil. Alicante, 27 a 29 de mayo de 2004, p 303 ss; La separación voluntaria del socio en las asociaciones, Revista de derecho de sociedades, ISSN 1134-7686, Nº 23, 2004, págs. 199-214

jueves, 4 de junio de 2026

Fragmentos del libro de Thomas Hertog, Sobre el origen del tiempo



Apenas he caminado y me encuentro ya lejos. Lo ves hijo mío aquí el tiempo se convierte en espacio 

Richard Wagner Parsifal

Cuando miro el deportivo de mi hermana aparcado en la calle y, por lo tanto, inmovil, encuentro que todo su movimiento es por el tiempo. Pero, si lo pone en marcha y se aleja una parte muy pequeña de su movimiento por el tiempo se canaliza hacia movimiento por el espacio. El reloj del coche avanzará un poco más despacio que el mío. Y… eso… produce un levísimo desacuerdo temporal a su regreso. La velocidad máxima se alcanza cuando todo el movimiento por el tiempo se desvía hacia movimiento por el espacio. Esa es la velocidad de la luz, que es el límite de velocidad en el cosmos. Dicho rápido y mal, moverse a la velocidad de la luz por el espacio no deja nada para viajar por el tiempo. Si una partícula de luz lleva ese reloj, no haría tic tac. (pp 70/71) 

Armada con estas ideas, la teoría de Einstein rompía con la arraigada manera newtoniana de ver el mundo en la que el espacio era un escenario fijo, sobre el cual se desarrollaban todos los acontecimientos, y el tiempo, una flecha que progresaba en línea recta y de forma estable y universal desde un pasado infinito hacia un futuro también infinito. En la concepción de Newton, nada podía alterar jamás la naturaleza rígida del espacio y el fluir lineal del tiempo. Además tiempo y espacio no estaban conectados entre sí. Para Newton, el tiempo siempre había existido y siempre existiría, con independencia de cualquier espacio que pudiera existir o no. 

La teoría de la relatividad especial de Einstein, ponía en duda todo esto al forjar una relación íntima entre espacio y tiempo, página 71  

Solíamos pensar que pasado y futuros se encontraban simplemente pegados el uno al otro en el presente, pero la relatividad especial nos enseña que, para cada observador, presente y futuro, se tocan tan solo en el punto que marca su particular posición en el universo. 

En el mundo de Newton, en el que espacio y tiempo eran distintos y absolutos, y no había límite cósmico para la velocidad, se creía que, al menos, en principio, podíamos acceder de manera instantánea a todo el espacio. En el mundo relativista de Einstein comenzamos a apreciar lo pequeña que es la parte accesible. El universo observable queda limitado, tanto en el espacio como en el tiempo, a la región confinada de nuestro cono de luz pasado y, dado que solo han transcurrido 13.800 millones de años desde el Big Bang, eso significa que hay un horizonte cosmológico, una distancia limitante más allá de la cual todo lo que ocurre en el universo o el multiverso queda de verdad fuera de nuestro alcance, por mucho que avance la tecnología de los telescopios... 

La materia le dice al espacio-tiempo como curvarse, el espacio-tiempo le dice a la materia cómo moverse. Wheeler (p 75)... 

Si el tiempo mismo comienza con el Big Bang, todas las preguntas sobre qué ocurrió antes carecen de sentido. La sola especulación sobre qué provocó el Big Bang está fuera de lugar, puesto que las causas preceden a los efectos, lo que requiere alguna idea de tiempo. Einstein era renuente a concebir un principio del universo porque le parecía que un verdadero principio requería alguna suerte de agente sobrenatural que interfiriese en el curso natural de la evolución. Esta reticencia se tornaría aún más acusada cuando, con el transcurso del siglo, se fue acumulando la evidencia de que el universo se había originado de un modo que favorecía de manera sorprendente la evolución de la vida, a la vista de lo que hoy sabemos, hay que perdonar los recelos de Einstein (p 97)... 

La perspectiva de Einstein, sobre el principio estaban impregnadas del viejo determinismo que se remonta a Newton… Dentro de este esquema, todo principio requiere unas condiciones iniciales con el mismo grado de ajuste que el universo que evolucionará a partir de ellas. Un universo que haya de evolucionar hasta hacerse complejo en su futura evolución requiere condiciones iniciales con el mismo nivel de complejidad desde los primeros momentos. Un universo que parece diseñado exprofeso para que en él surja, la vida requiere condiciones iniciales que ya desde el principio codifiquen ese mismo nivel de biofilia. Eso hace que parezca que para poner en marcha nuestro universo finamente ajustado para que sea acogedor para la vida habría sido necesario un acto de dios.   

Lemaître … en una comunicación a Nature, en mayo de 1931, defiende… que las revoluciones relativista y cuántica se encuentran profundamente relacionadas… que esas hipotéticas leyes físicas serán una mezcla de teoría cuántica y gravedad… Pues la gravedad implica un Big Bang en el que la teoría cuántica cobra importancia… Estas ideas resultaron ser premonitorias; en la actualidad, a los científicos les gusta decir que el Big Bang es el mayor de los experimentos cuánticos.

Según la IA: el único “experimento” natural en el que todo el universo observable habría funcionado como sistema cuántico. la idea es potente porque, si retrocedemos lo bastante, el universo era extremadamente pequeño, caliente y denso. En ese régimen no basta la relatividad general clásica: las fluctuaciones cuánticas del campo inflatón —o, dicho con más cautela, de los campos cuánticos presentes en el universo primordial— pudieron amplificarse por la expansión cósmica y convertirse en las semillas de la estructura a gran escala: galaxias, cúmulos y anisotropías del fondo cósmico de microondas. En ese sentido, lo que hoy vemos en el cielo sería la huella macroscópica de fluctuaciones cuánticas primordiales.

La teoría cuántica imbuye la física de un ineludible elemento de indeterminación, una calidad difusa o borrosa. Lemaître especulaba que en las condiciones extremas de los primeros estadios del universo, incluso el espacio y el tiempo se tornan, borrosos e inciertos. “En el principio, las nociones de espacio y tiempo acaban por despojarse de todo significado. Espacio y tiempo solo comenzarían adquirir un significado razonable cuando el quanto original se hubiese dividido en un número suficiente de quantos. Y añadió enigmáticamente “si esta sugerencia es correcta el principio del mundo ocurrió un poco antes que el principio del espacio y el tiempo” 97 

Siento demasiado respeto por dios para reducirlo a una hipótesis científica… Resulta que para perseguir a fondo la verdad hay que buscar tanto en las almas, como en los espectros cósmicos. De la hipótesis del átomo primigenio, decía este respecto: “esa teoría se sitúa por entero fuera de cualquier cuestión, metafísica o religiosa. Deja al materialista libre para negar cualquier ser trascendental… Para el creyente, elimina todo intento de alcanzar familiaridad con dios. Es coherente con la palabra de Isaías, cuando habla del dios oculto, escondido, incluso en el principio de la creación. Galileo escribió en 1615, una legendaria carta a Cristina de Lorena, gran duquesa de Toscana. En ella cita a una eminente autoridad eclesiástica, posiblemente el cardenal César Baronio director de la biblioteca Vaticano: “la intención del espíritu Santo es enseñarnos cómo se va al cielo, no cómo va el cielo"...  

Podemos hablar de este suceso, la desintegración del átomo primigenio, como de un principio. No digo una creación. En lo que respecta a la física, todo ocurre como si en verdad fuese un principio, en el sentido de que, si algo ocurrió antes, no tiene ninguna influencia observable sobre el comportamiento de nuestro universo… Toda preexistencia de nuestro universo tiene carácter metafísico p 123 

... En 1925, Schrödinger escribió una fascinante ecuación que describe las partículas no como objetos minúsculos en forma de punto, sino como entidades extensas en forma de ondas. Pero, y esto es lo crucial, las ondas de las que habla la ecuación de Schrödinger no son ondas físicas. Schrödinger no dijo que las partículas se encuentren de algún modo difuminadas por el espacio. Las ondas de la mecánica cuántica son un poco más abstractas, más como «ondas de probabilidades que describen las distintas posiciones posibles que puede ocupar una partícula puntual. El modo en que el formalismo de Schrödinger explica la incertidumbre cuántica es que, en las posiciones donde los valores de la onda son más altos, es más probable encontrar la partícula y, al contrario, donde los valores de onda son bajos, es improbable que se encuentre la partícula. Podría decirse que las ondas cuánticas son un poco como ondas de crímenes: del mismo modo que la llegada de una onda de criminalidad a nuestra ciudad significa que es mas probable encontrar que se ha cometido un crimen, una onda de electrón que alcanza un pico en nuestro aparato significa que es probable detectar un electrón. 

Para predecir la probabilidad de que un electrón llegue a un punto determinado de la pantalla, Feynman marcó cada trayectoria con un número complejo que especificaba su contribución a la probabilidad, pero también cómo interfería con las trayectorias vecinas. Este número básicamente dota cada trayectoria individual de las propiedades matemáticas de un fragmento de onda. Después escribió una bella ecuación... que construye la función de onda de una partícula, sumando todos los caminos que finalizan en cada punto. 

El característico patrón de interferencia de la pantalla es el resultado de la mezcla de las trayectorias de la suma de Feynman que surge surgen de las dos rendijas. En lo que respecta a las matemáticas, esto se debe a que el número complejo que se asigna a cada trayectoria permite que distintas trayectorias puedan amplificar o disminuir otras tal como hacen los fragmentos de ondas. La descripción de Feynman del experimento de las dos rendijas muestra que no hay esperanza de determinar, a partir solo de las observaciones de la pantalla, a través de cuál de las dos rendijas pasó en realidad el electrón. Esto ya no debe sorprender. Al hablar no de una, sino de muchas historias, la mecánica cuántica limita obviamente lo que podemos decir sobre el pasado. El pasado cuántico es inherentemente borroso. No es el tipo de historia nítida y definida en que solemos pensar cuando consideramos el pasado… 135/136...  

El marco propuesto por Feynman demostró ser un escalón crucial para que los físicos comenzasen a pensar en la mecánica cuántica fuera de su entorno habitual en el mundo subatómico. Su enfoque demostraba que, pese a las apariencias, no tiene por qué existir una contradicción fundamental entre la mecánica clásica y la cuántica. La razón de ello es que la formulación de la suma de historias se aplica de igual modo a objetos grandes o pequeños, pero, para los objetos más grandes, las únicas trayectorias con una probabilidad significativa son aquellas que convergen sobre la única trayectoria predicha por las leyes clásicas del movimiento de Newton. Así que, al final, no existe ninguna dicotomía fundamental entre el micromundo y el macromundo. Es solo que, para los objetos macroscópicos, la indeterminación microscópica se promedia en algo definido y determinista, y ese algo es la trayectoria del movimiento clásico. Dicho de otro modo, el determinismo clásico surge del comportamiento colectivo de historias cuánticas, microscópicas y aleatorias. En cambio, a medida que nos sumergimos en el dominio microscópico, los sucesos aleatorios van adquiriendo más importancia. 

Los cosmólogos ya sabían que, en el principio, el universo no podía haber sido exactamente uniforme, aunque solo fuera porque el universo posterior no lo es. Hoy encontramos la materia agregada en forma de galaxias y grupos de galaxias. Si el universo hubiese empezado siendo un gas perfectamente uniforme, esa red de galaxias nunca se habría formado y, puesto que las galaxias son las cunas cósmicas de la vida, nosotros no existiríamos. En cambio, hasta las más diminutas variaciones de densidad en el plasma primordial se habrían visto amplificadas a lo largo del tiempo bajo la influencia de la gravedad, causando que, desde el principio, en las regiones más densas, la materia se arracimase y formase estructuras cósmicas. Los cálculos de los efectos contrapuestos de la expansión y de la acumulación gravitatoria muestran que, para formar galaxias en un periodo de unos 10.000 millones de años, el universo joven debía de tener contrastes de densidad en esas semillas de al menos una parte en 100.000. Desde el descubrimiento fortuito de la radiación de fondo de microondas, a mediados de la década de 1960, los cosmólogos habían buscado en ella rastros de esas fluctuaciones… El satélite COBE vio justo lo que estaba buscando. Sus datos revelaron que el universo joven tenía, en efecto, regiones ligeramente más calientes y otras algo más frías. p 153.  

La mayor parte de la materia visible está hecha de átomos, que constan de electrones y un diminuto núcleo, que a su vez es un conglomerado de protones y neutrones. Los núcleos atómicos se mantienen unidos por la fuerza nuclear fuerte, que actúa sobre los quarks, las partículas que constituyen los protones y neutrones. La fuerza fuerte es de verdad fuerte, pero tiene un alcance extremadamente corto y cae a cero de repente más allá de distancias de alrededor de una diezbillonésima de centímetro. La segunda fuerza nuclear, la fuerza débil, actúa tanto en quarks como en una segunda clase de partículas de materia, que incluye los electrones y los neutrinos, denominados colectivamente leptones. La fuerza débil es responsable de la transmutación de algunas partículas nucleares en otras. Por ejemplo, un neutrón aislado es inestable y se desintegrará al cabo de unos minutos en un protón y dos leptones, en un proceso mediado por la fuerza nuclear débil. La tercera y última fuerza entre partículas, la fuerza electromagnética, es más conocida. A diferencia de las fuerzas nucleares fuerte y débil, el electromagnetismo, como la gravedad, tiene un alcance muy amplio. No solo opera a las escalas atómica y molecular, ligando los electrones a los núcleos atómicos y los átomos dentro de las moléculas, sino que actúa también a distancias macroscópicas. Así, no es sorprendente que, junto con la gravedad, el electromagnetismo sea responsable de la mayor parte de los fenómenos y las aplicaciones cotidianos, desde los dispositivos de comunicación y los escáneres de resonancia magnética hasta los arcoíris y las auroras boreales...  184 

... Tenemos el universo observado, con sus leyes efectivas y su configuración de estrellas y galaxias, que en ocasiones alberga vida. Tanto si esto es todo lo que hay como si forma parte de un gigantesco multiverso, la situación lógica es la misma: nuestro universo, el que observamos, muestra un conjunto de propiedades físicas extremadamente adecuadas para crear vida. Lo que suceda en universos distantes y causalmente desconectados debería ser por completo irrelevante cuando tratamos de comprender el diseño del nuestro. 217... 

Stephen Hawking fue directo al meollo de la cuestión: “He cambiado de opinión. Historia del tiempo está escrita desde una perspectiva errónea”. Sonreí. “Estoy de acuerdo. ¿Ya se lo has dicho a tu editor?”. Stephen miró hacia arriba con curiosidad. “En Historia del tiempo adoptaste una perspectiva del universo como de un dios —propuse—, como si mirásemos el universo o su función de onda desde el exterior”. Stephen alzó las cejas, que era su forma de decirme que estábamos en la misma onda. “Lo mismo hicieron Newton y Einstein —dijo como defendiéndose, y continuó—: el punto de vista de dios es apropiado para experimentos de laboratorio, como la dispersión de partículas, en los que se prepara un estado inicial y se mide el estado final. Sin embargo, no sabemos cuál era el estado inicial del universo y, desde luego, no podemos probar con distintos estados iniciales para ver qué tipos de universos producen”. pp 222/223...  

Como sabemos, los laboratorios están específicamente pensados para estudiar el comportamiento de sistemas desde un punto de vista externo. Los científicos de laboratorio mantienen con sumo cuidado una nítida separación entre sus experimentos y el mundo exterior… La teoría física ortodoxa refleja esta separación con un claro límite conceptual entre la dinámica, gobernada por las leyes de la naturaleza, y las condiciones de contorno que representan la disposición experimental y el estado inicial del sistema. Las primeras queremos descubrirlas y probarlas, mientras que las segundas nos esforzamos por controlarlas. 223 

Pero ¿cuál es el destino de la inmensa cantidad de información almacenada en su interior cuando un agujero negro emite radiación y acaba por evaporarse? Se nos presentan dos posibilidades razonables. La primera es que la información se pierde para siempre. Un agujero negro es la goma de borrar definitiva. Dado el poder de deglución de los agujeros negros, este podría parecer un resultado natural. Pero el caso es que la teoría cuántica prohíbe esta posibilidad. Las reglas básicas de la teoría cuántica estipulan que la función de onda de cualquier sistema evoluciona de modo que se conserva la información. Siempre. La evolución cuántica puede procesar la información más allá de toda posibilidad de reconocimiento, pero no puede obliterarla de forma irreversible. Esta propiedad está vinculada al requisito obvio de que, en la teoría cuántica, las probabilidades siempre deben sumar uno, pase lo que pase. La conservación de información significa, por ejemplo, que cuando se quema una enciclopedia, las leyes de la física cuántica predicen que, en principio, se puede recuperar toda la información a partir de sus cenizas. Del mismo modo, si la mecánica cuántica es válida cerca de la superficie del horizonte de los agujeros negros, y no tenemos ninguna razón obvia que nos haga dudar de ello, entonces hasta el último fragmento de información debe, en última instancia, volver a salir cuando el agujero negro acabe por desaparecer. 284 

¿Cuál es exactamente el papel de una teoría del origen si de todos modos vemos el universo desde arriba hacia abajo? Se podría decir que la hipótesis de la ausencia de límites es a la cosmología lo que el último antepasado común universal —LUCA, por sus siglas en inglés— es a la evolución biológica. Claramente, la composición bioquímica de LUCA no determina el árbol de la vida que crecerá de él. Por otra parte, no puede haber un árbol de la vida sin LUCA. Del mismo modo, el origen sin límites es crucial para la existencia del universo, pero no predice el árbol particular de leyes físicas que surgirá a partir de un principio tan sencillo. En cambio, una comprensión detallada de la genealogía del cosmos y de sus leyes solo se puede obtener a partir de observaciones, es decir, de arriba abajo. Dicho de otro modo, los modelos del origen son una fuente crucial de predictibilidad al nivel más fundamental: cualquier estructura en forma de árbol que evolucione con ramas interconectadas reposa, en última instancia, sobre la idea de un origen común. Elaborar un modelo de ese origen es una parte esencial de cualquier descripción científica del árbol. Esto se aplica tanto al árbol de la vida como al árbol de las leyes. 264 

Acerca del pasado. A Wheeler le gustaba ilustrar su visión con una variante del juego de las veinte preguntas. En este juego, un grupo de amigos se sientan en una sala después de cenar. Se hace salir a uno de la habitación. En su ausencia, el resto decide jugar al juego con una variación: acuerdan no decidir una palabra concreta, sino actuar como si hubiesen acordado una palabra. Cuando el otro jugador vuelve y plantea sus preguntas de respuesta sí o no, cada uno de los que responde lo hace como le apetece, con la única condición de que su respuesta sea compatible con todas las anteriores. Así, en cada fase del juego, todas las personas de la habitación tienen en mente una palabra coherente con todas las respuestas que se han dado con anterioridad. Por supuesto, las preguntas sucesivas acotan rápido las opciones hasta que tanto quien pregunta como quienes contestan son llevados de la mano, por así decirlo, y guiados hacia una única palabra. Pero cuál resulta ser esa palabra al final depende de las preguntas formuladas por quien pregunta, e incluso del orden de las preguntas. En esta variante del juego, decía Wheeler, “ninguna palabra es una palabra hasta que es promovida al estado de realidad por la elección de preguntas formuladas y de respuestas dadas”. 258 

... Me apresuro a decir que, en este esquema, el proceso de observación no hace referencia a alguien que mira a su alrededor mientras conduce su bicicleta. En cosmología cuántica, el proceso de observación hace referencia más bien al acto cuántico de observación, más fundamental, que venimos comentando: el proceso por el cual, en los puntos de ramificación de la historia, un resultado en particular de una gama de resultados posibles se convierte en hecho. Aunque este proceso implica siempre una interacción de alguna clase, no está en absoluto restringido a las observaciones humanas, y los hechos generados no necesitan tener nada que ver con la vida como tal. Una observación la puede efectuar un detector especializado, el gato de Schrödinger, un trozo de cuarzo, la ruptura de simetrías en el universo temprano o incluso un solitario fotón de la radiación de fondo de microondas. 246/247 

Pensemos, por ejemplo, en el gato de Schrödinger, el famoso acertijo descrito por Schrödinger, en el que se coloca un gato en una caja sellada, encima de un explosivo que detonará si un núcleo radiactivo situado junto a él se desintegra. La probabilidad de que esto suceda es de un 50 % en un periodo de tiempo determinado. La interpretación de Copenhague, basada en el laboratorio, contempla la caja desde un punto de vista externo y predice que el gato estará en un estado de superposición, similar a un zombi, de muerte y vida, hasta que la caja se abra y un observador la mida, obligando al gato a decidirse. Eso no tiene sentido. Un gato no puede estar semimuerto más de lo que una mujer puede estar semiembarazada. Pero la perspectiva de dentro afuera de Everett cuenta una historia distinta. Dice que, en un experimento como este, que entrelaza el destino de un gato con el de un núcleo radiactivo, la historia del universo se bifurca de forma constante. En una de las historias, el núcleo se desintegra en un momento determinado, el explosivo detona y el gato muere. En la otra historia, el núcleo no se desintegra y el gato sigue viviendo felizmente un rato más. Todo el proceso de ramificación sucede con fluidez. Ninguna de las copias del gato experimenta una superposición inusual, aunque, desde luego, a una de las copias le va mucho mejor que a la otra. A efectos prácticos, pues, los fragmentos individuales de la función de onda de Everett se comportan como ramas de la realidad independientes. Cada fragmento de onda describe una trayectoria histórica en particular, que consiste en un dispositivo de medida que registra un resultado específico, la conciencia de ello por parte del observador y todo lo que la acompaña. Es decir, el laboratorio, el planeta Tierra, el sistema solar y el universo a gran escala. Para los observadores que viven en una rama concreta, todo el proceso de bifurcación tiene lugar de manera fluida, como un río que se divide en dos corrientes. Ninguno de los observadores sería consciente de sus copias, porque vivirían el resto de su vida en historias diferentes, navegando sobre ondas independientes de la onda cuántica del universo. “Solo la totalidad de esos estados de los observadores, con sus diversos conocimientos, contiene la información completa”, afirmó Everett. 

El propio Everett decía que buscaba superar de algún modo la distancia entre la posición de Einstein y la de Bohr. Afirmaba que sus diferencias eran una cuestión de perspectiva y describía su esquema como objetivamente determinista, aunque la probabilidad aparece en el nivel subjetivo. Esta es una cuestión interesante. En la formulación inicial de Copenhague de la mecánica cuántica, las probabilidades eran axiomáticas y fundamentales. Si abrimos un libro de texto sobre mecánica cuántica de la década de 1930, hallaremos en una de las primeras páginas que las probabilidades están “definidas” como cuadrados de las amplitudes de funciones de onda. Esto no es el caso en el marco de Everett, en el que las probabilidades se insertan en la teoría cuántica de una forma mucho más sutil y “subjetiva”, muy parecida al modo en que la probabilidad entra en nuestra forma de pensar en la vida cotidiana. Tanto si consideramos el tiempo atmosférico, la lotería o la forma de la siguiente onda gravitatoria que pase por el planeta Tierra, utilizamos siempre probabilidades subjetivas para cuantificar nuestra incertidumbre en situaciones en las que tenemos datos incompletos. Esta noción de probabilidad la formalizó el matemático italiano Bruno de Finetti, que en 1974 escribió un tratado en el que afirmaba: “Mi tesis, paradójicamente, y quizá de forma un poco provocativa, es simplemente que la probabilidad axiomática no existe… Solo existen las probabilidades subjetivas, el grado de creencia en la aparición de un acontecimiento atribuido por una persona determinada en un instante determinado y con un conjunto determinado de información”. Y eso es lo que sucede en la vida diaria. A lo largo de nuestra vida, vamos ganando confianza en las probabilidades subjetivas, porque vemos que los resultados que calificamos de probables suceden con frecuencia y los que no, rara vez suceden. 238/240 

.. Desviándose de los libros de texto, Everett propuso la idea de que, igual que todas las otras probabilidades que utilizamos en la teoría cuántica, las probabilidades son subjetivas. Surgen en su esquema porque la ignorancia de los experimentadores respecto de qué resultado en particular presenciarán es una fuente de información incompleta. Las probabilidades cuantifican esta incertidumbre y, de este modo, sirven como instrucciones para que los experimentadores apuesten sobre cuál es el resultado que hallarán, de forma muy parecida a como nosotros utilizamos la previsión meteorológica para juzgar si vamos a necesitar un paraguas. La belleza y utilidad de la teoría cuántica radica en que la ecuación de Schrödinger se puede utilizar para predecir de forma anticipada las alturas relativas de los fragmentos de onda que corresponden a todos los resultados posibles de una medición, y que los cuadrados de estas amplitudes de onda resultan ser la estrategia óptima para apostar. 241

Thomas Hertog, Sobre el origen del tiempo: La última teoría de Stephen Hawking, 2024 

Vivante sobre la separación entre Derecho civil y mercantil

 


La división del Derecho privado ejerce en fin una influencia perniciosa sobre su progreso científico. Cualquiera que tenga alguna familiaridad con nuestro Código de comercio se habrá convencido de que es justa la acusación, varias veces repetida, de una gran deficiencia en las reglas generales, de un excesivo particularismo en las normas de varias instituciones, defecto que se origina en la pobreza de los trabajos científicos. Por lo general la obra de nuestros escritores de Derecho mercantil es solamente descriptiva. Parece a muchos de estos jurisconsultos improvisados que todas las combinaciones nuevas tienen necesidad de una regla nueva; hablan a cada paso de contratos sui generis, de excepciones al Derecho común; en cuanto la tradición jurídica les pone en algún aprieto la dejan aparte; el trabajo del jurisconsulto, lento, sagaz, que busca en las viejas normas puesto para los nuevos institutos y que sólo cede ante la evidente necesidad de una regla nueva que aproxima las varias instituciones para remontarse a un precepto común más comprensivo, es descuidado y casi diría, despreciado. Esta debilidad científica del Derecho mercantil proviene en parte de su autonomía. En efecto, quien estudia las instituciones mercantiles no tiene la vista fija y atenta en la teoría general de las obligaciones, que pertenece a otra disciplina, distinta, en los Códigos, en la doctrina y también en la enseñanza. Estudia cada cuestión, casi aislándola de la teoría general, complaciéndose en multiplicar las excepciones al Derecho común como si fueran otros tantos descubrimientos jurídicos que justifican la autonomía comercial. Así las reglas generales, que poco a poco, gracias al estudio perseverante de los hechos jurídicos comerciales, sobresaldrían espontáneamente de la forma casuística en que tienen origen, quedan perdidos, porque el mercantilista carece de competencia en la formación de la teoría general de las obligaciones y muchas veces ni se ocupa de ella. 

Mientras que el surgimiento de nuevas relaciones jurídicas rebasa la virtud elaboradora de los cultivadores del Derecho mercantil, es para el Derecho civil, por el contrario, un alimento que falta. Sus institutos se desarrollan con gran precisión lógica en las deducciones, el pensamiento legislativo está todo penetrado por la busca microscópica del comentador, pero el hálito de la vida ha cesado de correr en muchas de sus instituciones que parecen meros ejercicios de escuela. ¿Citamos algunos ejemplos? El organismo administrativo de la Sociedad civil está tan mal regulado que su gestión ha de detenerse forzosamente a la primer disensión de los socios (1). El arrendamiento de servicios que ofrece tantas combinaciones nuevas entre el capital y el trabajo queda abandonado a la aplicación del Magistrado; el depósito irregular toma una figura híbrida que no es ni depósito ni mutuo, incapaz de garantizar a quien deposita lo suyo en los Bancos o en las cajas de ahorro; el contrato de prenda se ha hecho tan molesto por las formas solemnes, la intervención del Juez, que el crédito real al cual dicho contrato debería favorecer, cuesta más caro que el crédito personal; el contrato de renta vitalicia tienen sus raíces en estos dos mundos, civil y comercial, artificiosamente distintos: acérquese, por ejemplo, la ley que regula los derechos del autor, inspirado a menudo en altos ideales civiles, a la que regula los derechos del inventor que casi siempre trabaja con fines de competencia y de lujo, y se descubrirá más fácilmente el carácter jurídico de este anómalo derecho de propiedad, en cuyo rededor se fatigan, hasta hoy inútilmente, con esfuerzos aislados y divididos, la doctrina y la jurisprudencia. Favoreciendo estas aproximaciones con un Código único se llegará indudablemente a una construcción jurídica más perfecta. El trabajo reunido de cuantos se afanan en las indagaciones del Derecho privado, conducirá a una elaboración científica más alta, donde la masa enorme de los Códigos y de las leyes especiales, que ahora parece impedir la formación de un derecho científico, será simplificada con la conquista de principios y definiciones, que podrán sustituir a las numerosísimas reglas esparcidas a voleo e inconscientemente repetidas en nuestras leyes. Hasta que el Derecho privado sea unificado no habrá posibilidad de renovar el clásico ejemplo de los juristas romanos, que comprendían en amplias y elásticas concepciones una infinita variedad de relaciones jurídicas, las cuales quedaban allí perfectamente acomodadas.

 Cesare Vivante, La unidad del derecho privado, prefacio al curso de Derecho mercantil leído en la Universidad de Bolonia el 14 de enero de 1888

miércoles, 3 de junio de 2026

Citas: IA, China, India, antirracismo, igualdad formal, individualismo...

 


El problema de la Educación hoy es que no intentamos que los niños aprendan cosas difíciles (los maestros devienen maestros tras cursar el grado más fácil de entre los ofrecidos por la universidad) . Como dice Andrej Karpathy "Se supone que aprender no es divertido. Tampoco tiene que ser aburrido a propósito, pero la sensación principal que genera aprender es la de esfuerzo".

A esto dedicamos recursos en la universidad pública. No hay semana que no reciba un correo electrónico con alguna sandez de este tipo

Estimados miembros de la comunidad universitaria: En el marco del proyecto “No dejes a nadie atrás: ampliando la mirada sobre el refugio desde las aulas universitarias hacia un horizonte global”, financiado por la Agencia Española de Cooperación Internacional al Desarrollo (AECID), el Comité español de ACNUR impulsa dos cursos online dirigidos a PDI y PTGAS, con el objetivo de fortalecer el conocimiento de la comunidad universitaria sobre asilo y refugio, y las competencias para construir comunidades universitarias más inclusivas. Las formaciones abordarán contenidos sobre desplazamiento forzado, interseccionalidad, interculturalidad crítica, enfoques innovadores para la gestión de la diversidad en el aula, inclusión y no discriminación, ajustados a la labor de PDI y PTGAS, de la mano de distintas personas expertas y formadoras. Curso "Aulas Refugio: asilo, inclusión y prevención de la xenofobia en la Universidad", dirigido a Personal docente e investigador (PDI). Curso "Refugio e inclusión en la Universidad", formación abierta a Personal Técnico, de Gestión y de Administración y Servicios (PTGAS( y personas universitarias interesadas.


Crítica del antirracismo y de los activistas sociales. Elogio de la igualdad formal 

Cuando la prensa "alucinó" y los canadienses empezaron a quemar iglesias porque creían que los curas católicos habían asesinado a centenares de niños

En 2021, medios de comunicación e instituciones canadienses reaccionaron con auténtico estupor ante el anuncio del hallazgo de 215 cadáveres de niños en una supuesta fosa común próxima a una antigua escuela residencial católica. La base de tal afirmación era que un radar de penetración terrestre había detectado alteraciones del terreno que podían corresponder, entre otras cosas, a raíces de árboles. A partir de ahí se desencadenó una oleada de incendios de iglesias. Quienes defienden la censura suelen sostener que episodios de exaltación colectiva de este tipo pueden prevenirse o contenerse si se limita la circulación de ciertos mensajes. Y, en apariencia, este sería un ejemplo paradigmático: información errónea se estaba difundiendo de manera acrítica —cuando no deliberadamente— y ello desembocó en actos de odio perfectamente tangibles. ¿No sería este un caso claro para la intervención de los censores? Sin embargo, la propia dinámica de la supuesta fosa común alcanzó también a quienes propugnaban ese control, de modo que las críticas y el escepticismo pasaron a ser objeto de ataque. Al menos una organización dedicada a combatir la denominada «desinformación» calificó el cuestionamiento de los hechos como «discurso de odio», e incluso se plantearon en Canadá iniciativas encaminadas a penalizar un supuesto «negacionismo», con una comparación manifiestamente desproporcionada con el Holocausto.

Finalmente la prensa rectificó

 Vaya. La junta editorial del Globe & Mail acaba de admitir sin rodeos que la cagó al no escrutar las falsas afirmaciones de 2021 de que se habían “confirmado” “tumbas sin marcar” en Kamloops. Ha tomado cinco años, lo cual es una deshonra, pero hay que darles crédito por finalmente decirlo.

Estos son probablemente daños sociales atribuibles en alguna medida al antirracismo y a la acusación de islamofobia. 

El activismo antirracista - y el feminista en algunas versiones - puede estar provocando terribles daños a la Sociedad

No es el menor el caso del pobre Henry Nowak, que no fue creído por la policía (dijo nueve veces que no podía respirar y cuatro que le habían apuñalado), que continuó esposándolo mientras agonizaba. Seguro que no fue por eso, pero la policía había seguido unos cursillos para no comportarse como un racista y no actuar de acuerdo con estereotipos raciales o de cualquier clase (el que no se fía de los estereotipos es un tonto, claro, porque los estereotipos son bastante exactos). 

En Rotherham, durante años, la policía y las autoridades ignoraron abusos sistemáticos contra centenares de menores, pese a disponer de información suficiente, en parte por el temor a ser tachados de racistas al señalar el origen de los agresores. 

En Canadá, quien pedía pruebas era tratado como insensible o negacionista. 

En el Reino Unido, miles de detenciones por comentarios en internet muestran hasta qué punto se ha ampliado el ámbito de lo que se considera delito vinculado a la expresión. 

El patrón es siempre el mismo: cuando aparece una dimensión racial o identitaria, se altera el juicio, se prioriza el riesgo reputacional sobre la comprobación de los hechos y, lo que es más grave, se desacredita o silencia a quien advierte de que “el rey está desnudo”

Se desata así la asimetría estructural del error: la igualdad restringe las desviaciones; cuando desaparece, el espacio del error se vuelve prácticamente ilimitado. Y, como en el célebre principio de Anna Karenina, hay pocas formas de actuar correctamente —todas ellas sometidas a reglas comunes—, pero infinitas de hacerlo mal: la policía y los poderes públicos pueden comportarse desigualmente de mil maneras distintas, cada una con su propio sesgo y su propia lógica de error. En ese contexto, los errores —con sus efectos— se amplifican, generando daños desproporcionados en cascada, desde injusticias individuales extremas hasta tragedias personales.

En un balance de efectos, lo que muestra la evidencia es que los beneficios del antirracismo institucionalizado —sobre todo en forma de formación o programas de concienciación— son modestos, inestables y difícilmente observables en la conducta real; en cambio, cuando se producen desviaciones en la toma de decisiones, sus efectos pueden ser sistémicos y extraordinariamente graves. No es, por tanto, un equilibrio entre ganancias y pérdidas comparables, sino entre beneficios marginales y riesgos potencialmente desproporcionados.

Por eso es tan penoso que el Tribunal Constitucional legitimara la discriminación penal de la legislación sobre violencia doméstica y la ley de amnistía. Legitimó la desigualdad. La desigualdad “es oscura y alberga horrores.”. La igualdad formal es un castillo donde pasar esa noche.

Maravilloso escrito del consejo Sij de Southhampton: ¿cuántos consejos musulmanes han reaccionado así cuando uno de sus adeptos ha cometido un crimen?

El Consejo de Gurdwaras de Southampton representa a la comunidad sij en Southampton. En diciembre de 2025, nuestra ciudad sufrió el trágico asesinato de un joven que tenía toda la vida por delante. 
Por respeto al proceso judicial inglés y para garantizar que la familia de Henry pudiera ser escuchada, nos hemos abstenido de hacer comentarios sobre el caso. Ahora que Digwa ha sido declarado culpable por un jurado y condenado, queremos expresar nuestro profundo pesar y nuestras más sentidas condolencias por la innecesaria pérdida de la vida de un joven. No conocíamos a Henry, ni a sus padres ni a sus hermanos, pero ofrecemos nuestra solidaridad, en la medida de lo posible, en estas circunstancias tan dolorosas. El sufrimiento que han expuesto en sus declaraciones ante el tribunal debería permanecer en la mente de todas las comunidades de nuestra ciudad. De manera especial, resuena en la comunidad sij. 
Los actos de Digwa fueron una contradicción directa de las enseñanzas y valores del sijismo, que han guiado a las comunidades sij durante más de cinco siglos, también en Gran Bretaña desde hace más de 150 años. El tribunal rechazó su versión, y el juez Bill Mounsey dejó constancia en la sentencia de que el relato falso de Digwa privó a Henry de su dignidad en sus últimos momentos. Su conducta no representa en absoluto a los sij de Southampton, del Reino Unido ni de ningún otro lugar. La condenamos sin reservas. Con sus actos, Digwa ha causado un daño profundo y duradero a numerosas personas y familias. Es justo que cumpla ahora la pena impuesta por el tribunal. 
Crímenes de esta naturaleza no deben utilizarse para fomentar la división entre comunidades ni para debilitar los vínculos que sostienen la convivencia social. Esa división es contraria a los principios del sijismo, que ponen el acento en el respeto, la responsabilidad y la convivencia basada en la comprensión mutua, con independencia de las diferencias, dentro de una comunidad amplia e integrada. 
También aceptamos que la madre de Digwa fue condenada legítimamente por ayudar a un delincuente. No pretendemos restar importancia a ese hecho. Recordamos que Henry era un hijo muy querido y tenemos presentes a sus padres. 
No hay palabras, ni en un papel ni en una declaración, que puedan aliviar el dolor de la familia, pero como comunidad compartimos por ellos nuestra Ardas (oraciones). 
A lo largo de este difícil periodo, nos ha impresionado la dignidad y la fortaleza moral mostradas por la familia de Henry, pese al ruido generado en internet por terceros. Como señalaron en su declaración, no hay cierre ni final para su dolor, y aun así, incluso en un momento así, subrayaron que la muerte de Henry no debe ser utilizada para provocar división. A pesar del daño tan grave y personal sufrido a causa del crimen de Digwa, han sido un ejemplo elocuente de decencia para todos, con independencia del origen o las creencias.

Y la versión más detallada de lo ocurrido

 El asesinato de Henry Nowak, estudiante de primer curso de Contabilidad y Finanzas en la Universidad de Southampton, de 18 años, cometido por Vickrum Digwa el 3 de diciembre de 2025, fue ampliamente presentado como una «tragedia de crimen con arma blanca». Sin embargo, la prueba aceptada por el Crown Court de Southampton revela algo más grave: una agresión mortal seguida de al menos 67 minutos de sufrimiento consciente, de los cuales unos 60 minutos transcurrieron bajo custodia policial en la vía pública. El tormento derivado de las gravísimas lesiones infligidas por Digwa —quien continuó apuñalándole mientras intentaba huir— se vio prolongado por la calculada actuación engañosa del autor y de su familia. Hacia las 23:30, Nowak caminaba de regreso a su domicilio por Belmont Road, en Portswood, cuando se encontró con Digwa, que le apuñaló cinco veces. La herida mortal, en el pecho, penetró lo suficiente como para seccionar una vena principal situada detrás de la clavícula. Con el tiempo, esa zona de la cavidad torácica llegó a llenarse con 1.200 ml de sangre. Nowak intentó escapar trepando una valla, pero fue alcanzado y retenido por Digwa y por familiares que acudieron al lugar. Digwa se apoderó del teléfono de Nowak para impedir cualquier llamada autónoma a los servicios de emergencia. Durante los 67 minutos siguientes, Nowak permaneció consciente y capaz de expresarse. Las grabaciones de las cámaras corporales reproducidas en el juicio recogieron sus repetidas manifestaciones: «Me estoy muriendo». Digwa respondió: «No te estás muriendo, hermano». Más tarde, Nowak dijo: «Me has apuñalado». Sus últimas palabras fueron: «Por favor, hermano, no puedo respirar». Se desplomó y fue declarado muerto en el lugar a las 00:37. El hermano de Digwa, Gurpreet, llamó al 999, pero no para pedir una ambulancia, sino a la policía. La llamada denunciaba un supuesto ataque racial por parte de un hombre blanco que habría agredido a varios sijes y «tirado un turbante». No se mencionaron armas ni se comunicaron lesiones. La familia Digwa ya había retirado el arma homicida del lugar; la madre de Digwa, Kiran Kaur, fue condenada por encubrimiento al ocultar el cuchillo en el domicilio familiar. Los agentes de la policía de Hampshire llegaron a las 23:37 —quizá apenas siete minutos después de que terminara el apuñalamiento— a una escena condicionada por esas falsedades. De los 67 minutos transcurridos entre la agresión y la muerte de Nowak, aproximadamente 60 se desarrollaron en presencia de agentes que incumplieron numerosas reglas básicas de actuación policial, así como la Police and Criminal Evidence Act y sus códigos. En un primer momento, la policía respondió con incredulidad e incluso burla a las súplicas de Nowak de que había sido apuñalado. Fue reducido, esposado con las manos a la espalda y arrastrado sobre grava mientras seguía proclamando su inocencia y pidiendo asistencia médica. Pasaron varios minutos antes de que se le retiraran las sujeciones y comenzaran unos primeros auxilios básicos. Posteriormente se movilizó un helicóptero medicalizado ante la gravedad de la herida penetrante en el tórax, que requería la intervención de médicos especialistas, muy por encima de la capacidad ordinaria de los servicios de emergencias. El Hospital Universitario de Southampton se encuentra a 4 km de Belmont Road. Es uno de los dos únicos grandes centros de traumatología mayor del sur de Inglaterra y presta asistencia integral —para adultos y menores— en el propio hospital. Dotado de helipuerto operativo las 24 horas, equipos dirigidos por especialistas y medios para drenaje torácico inmediato y transfusiones sanguíneas, constituye el núcleo de la red de trauma de Wessex. El centro ha contribuido a mejorar a nivel nacional las tasas de supervivencia de los pacientes más graves. Un vehículo policial, circulando con señales luminosas en carreteras despejadas a esas horas, habría podido recorrer la distancia en menos de cuatro minutos. En lugar de ello, Nowak pasó su última hora sobre el pavimento. El jurado declaró a Digwa culpable de asesinato, rechazando como completamente falsas sus alegaciones de legítima defensa y motivación racial. Fue condenado a cadena perpetua con un periodo mínimo de cumplimiento de 21 años. El tribunal oyó que Nowak estaba desarmado y sobrio. Henry Nowak no murió a los pocos instantes del ataque, como han sostenido algunos medios de comunicación. Murió plenamente consciente, tras más de una hora pidiendo ayuda, sabiendo que la asistencia médica que necesitaba le había sido deliberadamente negada. El caso muestra cómo el intento de desviar la acción de la justicia, unido a la obstrucción intencionada de una respuesta adecuada de los servicios de emergencia, puede convertir lo que probablemente ya era una agresión mortal en un sufrimiento prolongado y evitable.

Breves 

China construye una base industrial en Marruecos para entrar en Europa; David Jiménez Torres: ¿cómo se iba a apoyar un proyecto de limpieza y regeneración institucionales en partidos que buscaban abiertamente desmontar el funcionamiento del Estado de Derecho y de la Constitución? Ese fue el pecado original del sanchismo, la inmensa contradicción entre los objetivos declarados de la moción y la naturaleza de los partidos en los que aceptó apoyarse para alcanzar el poder. Un pecado original, por cierto, que quienes ahora desean impugnar el sanchismo no deberían repetir. Ni siquiera con una moción instrumental"; En contra de hipótesis arqueológicas tradicionales, comprobamos que la menor estatura de las poblaciones neolíticas no era importante en comparación con los grupos mesolíticos anteriores, y que estas diferencias se deben, al menos en parte, a factores genéticos más que ambientales, lo que cuestiona la idea de una disminución sistemática de la estatura tras la transición a la agricultura. Por último, observamos que el alelo de persistencia de la lactasa tenía un efecto positivo importante sobre la estatura en individuos antiguos (0,24 desviaciones estándar), pese a que no muestra asociación con la altura en las poblaciones modernas; ¡Ay la UAB! la más woke de las universidades españolas; El trilema del Estado del Bienestar, solo puedes elegir dosLa vida asociativa en China pre Mao

La mala perspectiva laboral de los recién graduados no se debe tanto a la inteligencia artificial —al menos por ahora— como al auge del teletrabajo (Jessica Karl, Bloomberg citando artículo de Allison Schrager) y en el FT.


Un estudio de la London School of Economics, basado en millones de contrataciones en EE. UU., Reino Unido, Australia y Canadá, muestra que las ofertas para jóvenes se desplomaron en 2022. La explicación es que trabajar desde casa encarece la gestión de perfiles junior, dificulta su formación y reduce su productividad inicial, justo cuando con el tiempo empiezan a exigir salarios más altos. El resultado es doblemente negativo: menos oportunidades y peor aprendizaje. La presencialidad permite aprender habilidades sociales e intelectuales muy relevantes para la productividad: gestionar las relaciones sociales, tratar cara a cara con clientes, construir redes de relaciones. Estas habilidades se adquieren en mucha menor medida tras una pantalla (empezando por aprender a vestirse o controlar los gestos) y serán aún más valiosas en un mercado dominado por la IA. Si la IA puede jugar algún papel, es a favor de los jóvenes: quienes empiezan ahora pueden presentarse como “nativos de IA”.

China vs. India: David Oks: "... los países son grupos grandes de personas. Y lo más importante para el éxito de esos grupos es simplemente sus miembros: esto es tan cierto para los países como para las empresas, los conjuntos musicales y los equipos deportivos. El capital humano es lo que realmente importa"

Cuando Mao murió en 1976, China estaba internacionalmente aislada, económicamente estancada y seguía siendo desesperadamente pobre... En las cinco décadas transcurridas desde la muerte de Mao Zedong, China ha crecido mucho más rápido que la India... su PIB per cápita, que en 1976 estaba al nivel del de la India, es hoy aproximadamente 2,5 veces mayor... por qué China se enriqueció y la India no.... El desarrollo industrial rápido requiere capital humano: trabajadores suficientemente alfabetizados para poder formarse, suficientemente sanos para acudir al trabajo, lo bastante disciplinados como para llegar a tiempo y lo bastante desvinculados de las formas de vida tradicionales como para vender su trabajo a quien mejor lo pague. Las sociedades agrarias tradicionales apenas producen este tipo de personas: los campesinos, que constituían la mayor parte tanto de la población india como de la china en 1950, tendían a ser analfabetos, con mala salud y sujetos a múltiples restricciones. Para que las personas sean productivas en economías modernas, todo eso debe eliminarse... Entre 1949 y 1976, el Estado chino destruyó la sociedad tradicional: el paisaje social de la vieja China... El desarrollo económico se le resistió a Mao; pero el desarrollo humano —educación y salud generalizadas— resultó más alcanzable. Las campañas de alfabetización y la escolarización masiva elevaron la tasa de alfabetización de aproximadamente el 20 % en 1949 a casi el 70 % en 1982. Estos avances se concentraron en las mujeres: pasaron de una “casi completa falta de alfabetización” a alrededor del 50 %. El progreso en salud fue igualmente rápido: la mortalidad infantil cayó un 80 % entre comienzos de los años cincuenta y finales de los setenta... entre 1949 y 1976 China registró uno de los mayores aumentos sostenidos de la esperanza de vida, que pasó de unos 41 años en 1949 a 61 en 1976... la tasa de participación femenina en la fuerza de trabajo superaba la de muchos países ricos. Cuando Mao murió en 1976... era un país socialmente moderno que seguía siendo muy pobre: en 1980, China tenía la misma esperanza de vida que México, pese a que su PIB per cápita era un 80 % inferior. Esto implica que, a finales de los años setenta, incluso antes del inicio de las políticas de “reforma y apertura”, China estaba ya preparada para el capitalismo industrial.

Pero.... la importancia de la distribución de la propiedad de las tierras, Ersatz Economist, y las vías alternativas seguidas por Japón o Corea, citando a Galor et al.

La cuestión es si fue la reconstrucción de todos los aspectos de la sociedad china lo que permitió aprovechar su capital humano, o si hubo un elemento concreto que resultó decisivo. Existe una línea de investigación académica que vincula el poder de los propietarios de la tierra con la inversión en educación. Sus tesis básicas son: (1) la educación pública eleva el capital humano; (2) el capital humano aumenta la productividad en la industria, pero poco o nada en la agricultura; (3) cuando la industria se expande, los trabajadores abandonan la agricultura, lo que eleva los salarios agrícolas y reduce las rentas de la tierra. De ahí que los terratenientes tiendan inicialmente a oponerse a la inversión en educación.  
Si la propiedad de la tierra está muy concentrada y el sector industrial es muy reducido —como ocurría al principio tanto en China como en la India—, los grandes propietarios tienen incentivos fuertes para bloquear la inversión educativa, ya que la mayor parte de sus ingresos depende de la agricultura y las alternativas son escasas. Si además esos propietarios tienen suficiente poder político, se genera un círculo vicioso: se oponen a la educación porque no hay fuentes alternativas de ingresos, y esas fuentes no surgen precisamente por la falta de capital humano. En las sociedades campesinas, además, los grandes propietarios suelen ejercer una influencia considerable sobre los campesinos y su comportamiento político, dada la dependencia de estos. Por eso, incluso en una democracia formal, las políticas pueden responder más a los intereses de los terratenientes que al interés general. Decir simplemente “aplíquense buenas políticas” ignora el peso real de los grupos de interés y la persistencia de estos equilibrios. 
China rompió ese círculo, pero no fue la única: también lo hicieron Japón, Corea del Sur y Taiwán. A diferencia de China, estos países no colectivizaron posteriormente la agricultura, evitando así retrasar el desarrollo durante otra generación o dos. Limitar la comparación a la India y China (y a México, que tampoco llevó a cabo una reforma agraria completa) puede ocultar errores importantes. De hecho, Japón, Corea del Sur y Taiwán son hoy bastante más prósperos que China sin haber transformado de manera tan radical su estructura social ni causado costes humanos comparables.

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