lunes, 6 de abril de 2026

Hay que derogar la directiva de cláusulas abusivas

A. Gupta escribe en X 

La situación que Italia acaba de vivir con Netflix es inquietante para cualquier empresa basada en suscripciones en todo el mundo. Hablamos de 5,4 millones de suscriptores italianos y de posibles reembolsos de hasta 500 euros por usuario Premium y 250 euros por usuario Estándar. Netflix se lanzó en Italia en 2015 con un precio de 11,99 euros mensuales y lo incrementó en cuatro ocasiones hasta alcanzar los 19,99 euros en 2024. El tribunal ha declarado que cada una de esas subidas fue ilegal, porque el contrato no preveía ni justificaba adecuadamente ninguno de los aumentos. El riesgo agregado de devoluciones asciende a cientos de millones de euros, y eso en un solo país que representa aproximadamente el 2 % de los 325 millones de suscriptores globales de Netflix.

Hay, sin embargo, un elemento que muchos están pasando por alto. Alemania y España ya han interpuesto demandas idénticas basadas en la misma Directiva europea de 1993. Los tribunales de Berlín y Colonia ya han declarado nulas las cláusulas genéricas de modificación del precio. Lo ocurrido en Italia acaba de ofrecer a las organizaciones de consumidores de toda Europa un precedente jurídico completo y fácilmente replicable.

Netflix anunció una subida de precios a escala mundial el 26 de marzo. Seis días después, se anuló la sentencia italiana. La compañía está aumentando simultáneamente los precios en todo el mundo mientras que un tribunal, en su cuarto mayor mercado europeo, le ordena retrotraerlos a los niveles de 2015. El verdadero problema no es Italia: Netflix puede asumir sin dificultad cientos de millones de euros. El problema de fondo es el principio jurídico que se afirma en esa resolución: comunicar al cliente «vamos a subir el precio, puedes cancelar si no te gusta» no equivale a consentimiento conforme al Derecho de la Unión Europea.

Esta lógica afecta a todos los servicios de suscripción que operan en Europa: a todas las empresas de software como servicio, a todas las plataformas de streaming, a todas las compañías de telecomunicaciones. La facultad de cancelar no es la libertad de consentir. Esa frase, aparentemente simple, acaba de redefinir por completo el modelo de negocio de las suscripciones en Europa. 

La situación que Italia acaba de enfrentar con Netflix es aterradora para todas las empresas de suscripción del planeta. 5,4 millones de suscriptores italianos. Hasta € 500 por usuario Premium, € 250 por usuario Estándar. Netflix se lanzó en Italia a € 11,99/mes en 2015 y subió cuatro veces hasta € 19,99 en 2024. El tribunal dijo que cada aumento fue ilegal porque el contrato nunca estableció una razón justificada para ninguno de ellos. El riesgo total de reembolsos asciende a cientos de millones de euros. Esto en un solo país que representa aproximadamente el 2% de los 325 millones de suscriptores globales de Netflix. Esto es lo que nadie está teniendo en cuenta: Alemania y España ya han presentado demandas idénticas basándose en la misma Directiva de la UE de 1993. Los tribunales de Berlín y Colonia ya han dictaminado que las cláusulas genéricas de cambio de precio son nulas. Italia acaba de proporcionar a todas las organizaciones de consumidores de Europa un modelo legal definitivo. Netflix subió los precios a nivel mundial el 26 de marzo. Seis días después, la sentencia fue anulada. La compañía está aumentando los precios simultáneamente en todo el mundo, mientras que un tribunal en su cuarto mercado europeo más grande le ordenó que los redujera a los niveles de 2015. El verdadero problema aquí no es Italia. Netflix puede absorber cientos de millones. El verdadero problema radica en el principio legal: decirles a los clientes "vamos a subir el precio, puedes cancelar si no te gusta" no constituye consentimiento según la legislación de la UE. Esta lógica se aplica a todos los servicios de suscripción que operan en Europa. A todas las empresas de software como servicio (SaaS). A todas las plataformas de streaming. A todas las empresas de telecomunicaciones. La libertad de cancelar no es la libertad de aceptar. Esa simple frase acaba de redefinir por completo el modelo de negocio de las suscripciones en Europa.

Y un tal Kutark Validus contesta lo siguiente: 

 "Si yo fuera Netflix, cancelaría todas las suscripciones en esos países, les devolvería la parte proporcional y los mandaría directamente a la mierda. Estoy harto de esta basura eurocomunista; siempre que te avisen con antelación, eres libre de cancelar el servicio si no te gusta el cambio de tarifa. Esta imposición de precios no es más que otro plan de control izquierdista y anticapitalista disfrazado de 'protección al consumidor'."

La clave del asunto: la confusión entre cláusulas predispuestas que permiten al predisponente modificar el precio y cláusulas que fijan, para un período de tiempo, el precio del contrato

  1. La sentencia italiana es esta y parece que  el Tribunal de Roma ignora o rechaza esa distinción entre cláusulas que adaptan el precio a un cambio en las circunstancias y cláusulas que fijan el precio "nuevo precio" para un nuevo período contractual. El tribunal italiano yerra, a mi juicio, en su análisis de los contratos de duración indefinida, en los que cualquiera de las partes - el consumidor también - puede denunciarlos ad nutum.
  2. Las sentencias alemanas se refieren a las Preisanpassungsklauseln, o sea a cláusulas de adaptación o actualización de precios. En efecto, el Kammergericht (Berlín) confirmó que una cláusula de Netflix (n.º 3.5 de sus condiciones) que le permitía modificar el precio “de tiempo en tiempo” según su “billiges Ermessen”  (arbitrium boni viri) para reflejar variaciones de “costes totales” era injustificadamente perjudicial (infracción de § 307 BGB), entre otros motivos porque no contemplaba correlativamente una obligación de bajar precios cuando bajasen costes. Ese razonamiento está recogido en el iter del asunto que llega al BGH (III ZR 407/23), cuya decisión de 30/01/2025 (sobre inadmisión de la queja de no admisión) reproduce el núcleo argumental de las instancias. El Landgericht Köln consideró ineficaces varias subidas porque no hubo una aceptación contractual válida por el usuario y porque la base en condiciones generales para imponer unilateralmente el aumento era inválida; ordenó la devolución de importes cobrados de más (en el caso concreto, desde 2019 por prescripción). [
  3. Netflix tiene malos abogados porque en sus cláusulas predispuestas mezcló ambas cuestiones y las cláusulas de adaptación del precio son, efectivamente, discutibles si no claramente abusivas. 

En España hay dos sentencias del Tribunal Supremo relevantes

La primera está comentada en el Almacén de Derecho. En el caso, se trataba de una cláusula de modificación del precio: un servicio que se ofreció como gratuito empezó a cobrarse. El Supremo condena a Telefonica. El segundo es más reciente y doctrinalmente más importante (STS 25 de abril de 2023)

En nuestro caso, como ha sido eliminada del contrato la cláusula que contenía la posibilidad de modificación del contrato y los motivos o causas, falta la habilitación contractual que justificara la modificación del contrato. Por lo tanto, en principio, no estaba justificada la modificación de las prestaciones y el precio del contrato. En consecuencia, la entidad debía devolver lo que hubiera cobrado de más. 
Pero lo anterior no significa que el cliente tenga derecho a mantener para siempre los servicios contratados al precio inicialmente convenido, pues eso supondría convertir la relación obligacional en perpetua, lo que para la jurisprudencia de esta sala no es admisible en nuestro ordenamiento. Así lo recuerda la sentencia 269/2020, de 9 de junio, con cita de sentencias anteriores (sentencias 544/2019, de 16 de octubre, y 672/2016, de 16 de noviembre, con cita, entre otras, de las sentencias 9 de octubre de 1997, 130/2011, de 15 de marzo, y 314/2004, de 13 de abril): 
"El reconocimiento de la facultad de denuncia "ad nutum" o desistimiento en las relaciones obligatorias con duración indefinida o indeterminada se apoya en la idea de que la perpetuidad del vínculo contractual es opresiva y odiosa por ser contraria tanto a la libertad personal como al orden público, a la organización de la propiedad y a los intereses generales de la economía. De ahí la imposibilidad de mantener vinculadas a las partes en relaciones indefinidas que les impongan el deber de realizar prestaciones tal y como, por lo demás, se establece de manera expresa por el legislador para determinadas relaciones obligatorias (arts. 1594, 1705, 1732, 1750 CC, 25 de la Ley del contrato de agencia, etc.). De ahí también la imposibilidad de derogar convencionalmente la "denuncia" o el desistimiento "ad nutum" en las vinculaciones que imponen obligaciones de prestar (art. 1255 CC)".
Las dos sentencias del TJUE relevantes (RWE Vertrieb (C‑92/11) e Invitel (C‑472/10) se refieren a cláusulas de modificación unilateral o adaptación del precio. Es decir, en todos los casos, se trataba de contratos cuya duración se extendía más allá de la fecha en la que el proveedor quería modificar el precio. Por tanto, no es una doctrina aplicable a los contratos de duración indefinida porque, por definición, pueden terminarse ad nutum por cualquiera de las partes en cualquier momento con el debido preaviso y de conformidad con la buena fe. Tampoco lo es si el proveedor modifica el precio con efectos sólo a partir de la fecha de renovación del contrato de duración determinada con renovación tácita. 

Es un problema de torpeza por parte de Netflix. Debería decir, simplemente, que el precio no se modifica durante la vigencia del contrato y que el contrato tiene una duración de un mes, se prorroga salvo denuncia por cualquiera de las partes y que Netflix comunicará con 15 días de antelación el precio de la suscripción para el nuevo período cuando éste se modifique. Entonces, ¿las cláusulas serían válidas?

La lógica de las cláusulas de adaptación de precios y las cláusulas que fijan el precio es distinta. 

En las primeras, se concede un ius variandi a una de las partes y eso va contra el pacta sunt servanda pero son perfectamente válidas porque la otra parte las ha aceptado con el límite en la prohibición de dejar el cumplimiento del contrato al arbitrio de una de las partes (art. 1256 CC). Por eso netflix no habla de Ermessen a secas, sino billiges Ermessen, esto es, no merum arbitrium sino arbitrium boni viri. Pero cuando se incluyen cláusulas de adaptación de precios como cláusulas predispuestas, hay que considerar que no han sido realmente aceptadas por el consumidor y realizar un control de contenido: que sea "justo" que el proveedor pueda subir el precio porque sus costes han aumentado o sus prestaciones son mejores. 

Pero cuando Netflix sube sus precios no lo hace porque hayan aumentado sus costes (como ninguna otra empresa en ningún mercado) lo hace porque la situación competitiva se lo permite (del mismo modo que es la situación competitiva la que le obliga a bajar los precios). Y aquí no puede haber ningún control jurídico. No lo hay en la directiva v., art. 4.2. Controlar las modificaciones del precio que "entran en vigor" con cada renovación supone instaurar un control de precios que es contrario a la Directiva. Porque no se trata de adaptar el precio a un cambio en las cricunstancias. 

Así pues, el problema es que la cláusula de Netflix es efectivamente nula como cláusula de adaptación de precios, pero es irrelevante - la nulidad - si las subidas de precios de Netflix no se realizaron en aplicación de esas cláusulas sino en su adaptación a la situación competitiva. No se pueden controlar los precios por los jueces. Netflix se ha conducido torpemente. Las cláusulas de adaptación de precios contenidas en sus condiciones generales son seguramente nulas.

A mi juicio, el resultado es que es correcto que el tribunal declare nula la cláusula pero no necesariamente eso da lugar a un derecho a la restitución de nada si Netflix prueba que la subida se debió, no a que se produjera el supuesto de hecho de la cláusula sino a un cambio en su política de precios que puede determinar libremente. Por tanto, lo decisivo sería si Netflix adujo la cláusula correspondiente cuando propuso e implementó las subidas.

Conclusión

En definitiva, la cláusula es nula como cláusula de adaptación de precios. Pero Netflix tenía derecho a subir sus precios si avisa y da derecho al consumidor a terminar el contrato que es lo que ocurre, tanto en los contratos de duración indefinida como en los que tengan duración determinada pero se renueven tácitamente.

PS. Copilot está sesgado por la literatura "pro-consumidor".

Citas: Popper, Alice Evans, Antonio Caño, Kling, Torreblanca, Ovejero, Ackman, Domenech, Greer, gobierno delincuente, IA, beneficiencia decimonónica,

Lo que pasó en el pasado

Sección: nos gobierna un hatajo de delincuentes

  1. Nos gobierna un hatajo de delincuentes: prueba nº 2987
  2. Nos gobierna un hatajo de delincuentes: prueba nº 2988
  3. Nos gobierna un hatajo de delincuentes: prueba nº 2999
  4. Nos gobierna un hatajo de delincuentes: prueba nº 3000

Breve

Para muchos estudiantes, el valor principal de la experiencia en el campus puede ser la relación con sus compañeros, siendo el plan de estudios (lo atractivo que sea estudiar en una determinada universidad dado lo que puede aprender en ella) más un punto de Schelling (Un punto de Schelling es una forma natural pero arbitraria de coordinar en una situación ambigua. El ejemplo clásico son dos personas que han aceptado verse en Nueva York pero no se comunican entre sí. El punto de Schelling es el Empire State Building) que un punto focal. El profesorado tendrá que aprender a absorber este golpe a sus egos.

Popper sobre la inteligencia

La inteligencia —entendida como la capacidad de aprender de la experiencia— es un producto de la selección natural. Pero su principal ventaja adaptativa no consiste solo en amoldarnos al entorno, sino en nuestra aptitud para examinar, criticar y, si es preciso, descartar ideas. La inteligencia tiene valor de supervivencia porque nos permite eliminar una mala idea antes de que sea esa idea la que acabe con nosotros. Esa es la esencia del método crítico: dejamos que mueran nuestras hipótesis en lugar de morir nosotros; lo he dicho muchas veces. Al someter nuestras ideas a la crítica y contrastarlas con la realidad, podemos evitar las consecuencias desastrosas de actuar guiados por creencias falsas o perjudiciales. Eso es lo que distingue la inteligencia humana del simple aprendizaje por ensayo y error característico de otros animales.

Si quieres igualdad de sexos en países pobres, aplica políticas que aceleren el crecimiento económico, no políticas de igualdad. Alice Evans

En los países de altos ingresos, el empleo puede ser una fuente de gran satisfacción, de amistades y de independencia. Sentada cómodamente ante su escritorio, rodeada de fotos de sus seres queridos, suele dedicarse a tareas intelectualmente estimulantes, en las que puede ejercer la creatividad, poner en juego sus habilidades y sentir orgullo por el trabajo bien hecho. Compañeros y superiores suelen atenerse a las reglas de la organización: saben que la mujer tiene alternativas y que, si la situación se tuerce, puede acudir a recursos humanos, apoyarse en un sindicato o incluso emprender acciones legales. Al volver a casa, sí, hay tareas que acabar, pero buena parte del esfuerzo físico se ha externalizado y convertido en servicios y productos: darse una ducha, sacar la cena del frigorífico, meter los platos en el lavavajillas. Modo fácil. En los países de bajos ingresos sucede lo contrario. La productividad es bajísima y, por tanto, los ingresos son escasos. Mucha gente queda atrapada en explotaciones familiares o apenas obtiene un margen en pequeños negocios, casi nunca suficiente para ahorrar. Además, las cargas domésticas suelen ser pesadas y físicamente agotadoras, porque el Estado no proporciona infraestructuras básicas y la familia es demasiado pobre como para pagar sustitutos en el mercado. Así, las mujeres pobres se levantan antes del amanecer y regresan mucho después del anochecer, solo para seguir inmóviles en el mismo lugar. Solo unos pocos privilegiados han accedido a empleos formales y prefieren soportar humillaciones y acoso antes que arriesgarse a perderlos. En el Cinturón del Cobre de Zambia se repite una palabra, especialmente entre mujeres: «ukushipikisha». Significa resistir.

La IA sustituye a los humanos en tareas, no necesariamente en puestos de trabajo

Hemos desarrollado modelos de IA para radiología, patología y apoyo a la toma de decisiones clínicas. En condiciones controladas, los índices de precisión de la IA superiores a los humanos son reales. En algunas tareas específicas, los modelos superan con creces a los modelos convencionales. No se trata de una exageración. 
Los errores que perjudican a los pacientes no son las respuestas erróneas y seguras. Son las omisiones silenciosas, es decir, aquello que el modelo no detectó porque no estaba incluido en la distribución de entrenamiento... el 76,6 % de los errores de la IA eran omisiones... Y en un hospital, un hallazgo erróneo... se propaga: el médico que lo atiende confía en la lectura de la IA...  
Lo que me genera verdadero optimismo es que la IA ya está transformando la forma en que trabajan nuestros radiólogos. No los está reemplazando, pero sí está cambiando la naturaleza de su trabajo. Las lecturas rutinarias se vuelven más rápidas. Su tiempo se dedica ahora a casos complejos, correlación clínica y casos donde la IA detecta incertidumbre. Ese es el camino correcto.

Cuál es la mejor manera de consolar a alguien que ha tenido un mal día?

Un fascinante artículo nuevo de Holly Howe y colegas sugiere que dar un pequeño regalo —flores o una tableta de chocolate, por ejemplo— es más efectivo que un oído comprensivo. Aunque ambos pueden ayudar, los investigadores descubrieron que los dones tienen un poder único para levantar el ánimo de las personas.. La clave parece ser que los regalos se ven como un gesto más considerado y desinteresado que las conversaciones. Los destinatarios los ven como un sacrificio personal mayor, adaptado específicamente a sus necesidades.

Hombres y mujeres en una obra sobre la beneficencia escrita en 1875

 Tan notables como en lo físico son las diferencias que en lo moral existen entre los dos sexos. Si el hombre se distingue por la dureza y la ordenación de sus pensamientos y el extenso círculo de sus relaciones; si piensa y obra; la mujer lleva la primacía, como en la belleza, en los afectos; es pródiga de solícito desvelo y de suave cariño, cuida y quiere. Su mundo es el amor, y pasa la vida inspirando este sentimiento é iluminando todo con los destellos de su ternura. Siempre se sacrifica por el bien; su gloria es la caridad. Su exquisita sensibilidad la hace más apropiada para conocer los detalles, para desmenuzar, para deslindar; está dotada de gran perspicacia y de un tacto delicadísimo. Por esto ninguna mujer fué atea. Ingrunda, esposa de San Hermenegildo, difundió el Cristianismo por Occidente, con Clotilde, esposa de Clodoveo, Teodolinda, de Agilulfo, y Berta, de Etelredo. 

Es fiel depositaria de los tiernos afectos de humanidad, de conciliación, de intimidad y de compasión que mantienen la sociedad. Es tan avara del cariño ajeno, como pródiga del propio. Siempre se dirige al corazón, y nunca se acude al suyo en vano. Se sacrifica por el oprimido y por el enfermo, comparte sus penas, se apropia sus dolores, recoge el último aliento del moribundo, y se cree pródigamente pagada con solo ser querida. 

Especuladores y reformistas: el que no tiene la suerte de ser explotado por un capitalista (Joan Robinson) lo es por un usurero (o "prendero" en este caso). 

 «En el camino de Carabanchel -decía- se ha formado un gran barrio de obreros, y a su entrada hay un rótulo que dice: ((Gracias a Dios se ha resuelto la cuestión obrera: hay cuartos y habitaciones para obreros, a seis reales semanales)). Los propietarios no son ni industriales, ni capitalistas, ni hombres científicos ni nada: son unos prenderos del Rastro, que comprando aquí y allá materiales de derribos han hecho una especie de depósito de jaulas para cerdos ... Esos edificios no tienen cimientos y yo tengo la seguridad de que en este tiempo no tienen condiciones de vida»...  

 En 1872, Concepción Arenal escribía: «La cuestión de casas para pobres, en las grandes poblaciones especialmente, si con el detenimiento que merece su mira, es de higiene para el médico; de dignidad para el que de respetar la del hombre se precie; de piedad para el compasivo; de moral para el hombre honrado; y hasta de orden público para el hombre político, porque en semejantes viviendas es imposible que no hallen muchas veces eco, las voces siniestras que excitan a toda clase de atentados ... Opongamos a la INTERNACIONAL DEL ODIO la INTERNACIONAL DEL AMOR. Unámonos hombres y mujeres, ancianos, jóvenes y niños, todas las criaturas amantes de toda la tierra, para llevar luz a los obcecados, aliento a los que desfallecen y consuelo a los que sufren. Las falanges iracundas serán vencidas por las falanges compasivas: pero no habrá victoria; se confundirán unas con otras, se abrazarán como dos legiones amigas que, habiéndose hostilizado en la oscuridad, comprenden su error apenas brilla la luz»

T. Greer: China quiere dominar la tercera revolución científico-industrial

El sistema sociopolítico chino difiere del nuestro: el sistema chino tiene un telos. El estado-partido chino es fundamentalmente un conjunto de instituciones orientadas a objetivos. Esto no es exclusivo de China; de hecho, es una característica distintiva de todos los sistemas leninistas. A veces pienso en los sistemas leninistas como un poco como ese autobús de la película Speed. ¿Quién aquí lo ha visto? Para quienes no lo hayan hecho, aquí va la idea básica de esa película: un extorsionador coloca una bomba en el velocímetro de un autobús. Si el autobús baja de 50 millas por hora, todos explotan. Así es con el sistema comunista promedio. O bien se precipita hacia un objetivo claramente definido o las cosas empiezan a desmoronarse... el telos que anima el sistema chino... en 2026... es guiar a la humanidad a través de lo que llaman "la próxima ronda de revolución tecnocientífica y transformación industrial." El liderazgo chino cree que la humanidad está al borde de la próxima revolución industrial. China solo podrá ser restaurada a su grandeza ancestral si es la pionera de esta revolución. Toda la maquinaria del partido y del Estado se inclina hacia este fin... China será la mayor potencia científica que el mundo haya visto jamás—o la derrotará... 

Gran Bretaña, autora de la primera revolución industrial, fue el país más poderoso del siglo XIX. Estados Unidos, cuyos tecnólogos fueron pioneros tanto en la segunda revolución industrial como en la revolución informática, fue la nación más poderosa del siglo XX. Ahora le toca a China... La humanidad está al borde de una revolución—y es China la que la guiará a través de ella. De estos medios se asegurará la soberanía de China, se resolverán los problemas económicos de China y la nación china volverá en gloria a su lugar adecuado en el centro del espectáculo humano. 

Torreblanca, el censor sobre las redes sociales y la diada moral

Los juicios y sentencias son una buena noticia, pero no son la solución. La industria paga las multas, pero no modifica el diseño de las plataformas para evitar que causen daños. A la vez, invierte millones en campañas para convencer a la sociedad y a sus representantes políticos de que la regulación cercena la innovación y coarta la libertad individual, invitándonos a aceptar su autorregulación. ¿Y qué hacen con ella? Diseñar productos peligrosos para, a continuación, negar su responsabilidad por los daños. Ninguna otra industria tiene tal posición de privilegio. ¿Se imaginan que la industria química o farmacéutica reclamara autorregularse para luego exonerarse de los daños al medioambiente o a nuestra salud?
Torreblanca se ha hecho conservador, pero a la española, es decir, descreído del mercado, la competencia y la libertad. O sea, se ha hecho de izquierdas a la española. Lean a Arnold Kling: "La díada moral es un fenómeno en el que atribuimos agencia solo a un lado y sentimiento solo a otro. Esta es la mentalidad de villano-víctima". Dice Arnold Kling: 
El modelo de la Díada Moral fue propuesto por Daniel Wegner y Kurt Gray en su libro The Mind Club, publicado en 2016. (Reseñé su libro aquí.) Su investigación buscaba determinar cómo vemos las mentes de otros seres humanos. 
Lo que encontraron fue que hay dos grupos de creencias que tenemos sobre otros humanos. Un cluster se refiere a la agencia. Pensamos en otros seres humanos como capaces de tomar decisiones, formar planes y trabajar hacia metas. El otro grupo tiene que ver con los sentimientos. Pensamos en otros humanos como capaces de experimentar sensaciones. Somos especialmente inclinados a notar cuando otros humanos sienten dolor. 
El modelo de la Díada Moral dice que en cualquier situación moral tendemos a ver a un humano o grupo de humanos como quien tiene toda la agencia, mientras que el otro individuo o grupo siente todo el dolor. Es decir, en lugar de reconocer que ambas partes tienen agencia y sentimientos, nos inclinamos a adoptar una visión de una cosa o otra de la situación. 
Wegner y Gray usan una metáfora robot/bebé para describir la Díada Moral. Un robot puede llevar a cabo intenciones pero no puede sentir dolor. Un bebé puede sentir dolor pero no está preparado para realizar acciones deliberadas. El modelo de la Díada Moral dice que tratamos un lado como si fuera un robot y el otro como si fuera un bebé. 
En el juicio, el jurado trató a la mujer como a un bebé indefenso. Su uso de las redes sociales estaba fuera de su control. Por el contrario, Meta y Google eran como un robot insensible. Usaron sus superiores habilidades técnicas para explotar a la mujer. 
Mi propia teoría en Los tres lenguajes de la política es coherente con esta tendencia a reducir las situaciones morales a díadas. Claramente, el eje opresor-oprimido progresista trata al grupo opresor como alguien con agencia sin sentimientos, mientras que el grupo oprimido tiene sentimientos sin agencia...

Ovejero sobre el dilema de la familia tradicional y la participación plena de la mujer en el mundo laboral (ver el cuidado de los hijos como un puro coste no parece compatible con la psicología humana)

 Un estudio reciente en Dinamarca (Jakobsen, Jørgensen y Low, 2025) analiza esta dinámica con datos de 2010 a 2022. Los autores examinaron más de 20.000 trayectorias laborales y familiares. El resultado: cuando los hombres reciben un aumento salarial, su probabilidad de tener un hijo se incrementa alrededor de un 3%. En cambio, cuando el aumento lo perciben las mujeres, la probabilidad cae un 2%. En los hombres domina el efecto renta; en las mujeres, el efecto sustitución. 

La explicación no es rebuscada ni paranoica. Aunque Dinamarca cuenta con políticas familiares generosas, el peso del cuidado sigue recayendo mayoritariamente sobre las mujeres. La maternidad implica interrupciones laborales, penalizaciones de carrera y una carga de tiempo difícil de compartir. Mejorar las oportunidades de las mujeres no facilita tener hijos: lo encarece.

Aquí tropieza el argumento conservador. Reforzar la familia tradicional sin alterar sustancialmente el reparto de costes del cuidado no protege la natalidad; la complica. Allí donde se mantiene un modelo familiar tradicional y, al mismo tiempo, se acepta la plena integración laboral de las mujeres, la tensión no se resuelve: se agrava. El resultado no es más hijos, sino menos. 

La conclusión es incómoda: no se puede querer igualdad laboral, alta natalidad y familias tradicionales sin pagar un precio. La realidad al final siempre presenta la factura. Y no la pagan los políticos que, al prometer todo a todo el mundo, ganan votos; la pagan los ciudadanos que descubren, demasiado tarde, que nada era gratis.

Como digo, creo que Ovejero no "valora" las preferencias de las mujeres. Las mujeres son más felices (o menos desgraciadas), en promedio, en la familia tradicional 'actualizada'. La mayoría de los trabajos a tiempo completo no aumentan la felicidad (lo demuestra el hecho de que en países del centro y el norte de Europa, los trabajos a tiempo parcial los acaparan las mujeres). Esta participación de las mujeres en el mundo laboral es perfectamente compatible tanto con la igualdad laboral como con la libertad de cada uno para hacer con su vida lo que quiera. Basta con que el régimen económico-matrimonial y de la patria potestad compense los menores ingresos de la mujer. No es necesario igualar los ingresos. Lo importante es que la mujer elija sabiendo que cualquier elección tiene un coste de oportunidad. La Sociedad, lo que debe hacer, es compensar ese coste a cargo del que recibe la "externalidad positiva" que produce la elección de la mujer, o sea, su marido. Si el coste no es que la mujer ha de renunciar a determinadas profesiones sino a no alcanzar el top en la profesión elegida y, a cambio, experimenta una satisfacción vital superior derivada de ser madre y cuidar de sus hijos, la situación con su marido no parece desequilibrada ya que éste ha de renunciar a estar tanto tiempo con sus hijos. Ver el cuidado de los hijos como un puro coste no parece razonable para el homo sapiens. Como dijo Wilson del comunismo: right ideas, wrong species

Antonio Caño acierta

 se han repetido en los últimos meses algunas expresiones espontáneas que apuntan a un resurgimiento del sentimiento patriótico, de lo que se supone que son valores tradicionales de nuestro país, incluida la fe católica, y otras manifestaciones que parecen reclamar un espacio para ideas y creencias que parecían estar denostadas o perseguidas en los últimos tiempos... El nuevo patriotismo es una respuesta al odio a España que durante años ha profesado sin disimulo una parte de la izquierda aliada como grupos independentistas que aborrecen nuestra democracia. El reverdecer católico no es más que la reacción a la hostilidad con la que parte de la izquierda trata a esa confesión en comparación con la ternura con la que alude al Islam. Lo mismo puede decirse de otros principios impuestos a machamartillo por la izquierda, como el ecologismo y el feminismo, y contra los que ahora reacciona una parte de la población simplemente por hartazgo y exasperación. Trasladado eso mismo a Argentina, el fenómeno encontró la respuesta del ¡Viva la libertad, carajo! de Javier Milei.

Usuras, de María del Pilar Martínez López-Cano



Con Copilot


[…] No es posible que se halle [el dinero] sin algún destino lucrativo o provechoso en cualquiera que lo posea, se ha hecho fructífero civilmente, porque aunque no es capaz de multiplicarse intrínsecamente por su propia naturaleza, produce extrínsecamente considerables aumentos, no solamente cuando se aplica al comercio sino a cualquiera otro objeto urbano, rústico, industrioso o menestral.

José María Quirós, 1810


En bastantes entradas y trabajos anteriores he explicado que la prohibición de la usura - generalizada en todas las civilizaciones - no alcanzó, al menos de forma significativa, los préstamos de capital, sólo los préstamos al consumo. 

Por cierto, la prohibición de la usura es un caso paradigmático de "diada moral": el usurero tiene toda la agencia, el prestatario es una víctima que solo tiene sentimientos, emociones. 

En lo que sigue, analizo el artículo de López-Cano que figura al final de la entrada con esta distinción en la cabeza y pretendo demostrar que, efectivamente, su análisis confirma la relevancia de esta distinción.

....................

La prohibición histórica de la usura no operó como una prohibición general del préstamo de capital, sino como una limitación muy intensa del préstamo al consumo, esto es, del crédito concedido al necesitado para atender gastos de subsistencia. La dogmática canónica nunca elaboró esa distinción de forma explícita, pero el sistema práctico de soluciones solo se explica si se tiene presente. No se trataba de impedir la financiación de actividades productivas o mercantiles —lo cual habría sido incompatible con el funcionamiento mismo de las economías urbanas desde el siglo XIII—, sino de evitar la explotación de la necesidad, esto es, del deudor que pide dinero no para invertir sino para sobrevivir. 

Esto explica, por ejemplo, el surgimiento y la función de los montes de piedad. Estas instituciones nacieron para sustraer a los pobres del préstamo usurario de subsistencia, históricamente canalizado a través de prestamistas privados —en buena medida judíos, por razones estructurales bien conocidas—. El préstamo prendario de pequeña cuantía responde exactamente a ese objetivo: facilitar liquidez para el consumo inmediato sin someter al deudor a una espiral de endeudamiento. 

Formalmente, el mutuum (préstamo de bienes fungibles con transmisión de dominio), en abstracto, sirve para comprar pan como para financiar un negocio. Pero en la retórica de la teología moral y el Derecho canónico, el mutuum es préstamo de consumo, no de capital. Por eso se utilizan conceptos como la esterilidad del dinero, la a‑causalidad del tiempo y la justicia conmutativa: son argumentos adecuados para disciplinar el préstamo de subsistencia, pero conceptualmente muy débiles para explicar el crédito de capital.

De ahí que los teólogos y juristas de la Edad Media y Moderna desarrollaran múltiples vías de escape de la prohibición de la usura para justificar el préstamo de capital, sin llamar “interés” a lo que, económicamente, lo es. Sociedades, préstamos marítimos, censos, cambios, contratos trinos, riesgos asumidos, lucro cesante, gastos, mora… Todo ese casuismo permite neutralizar la prohibición de la usura cuando estorba al comercio. El protagonista de los sermones, de los manuales de confesores y de las penas eclesiásticas no es el inversor, sino el usurero que vive del crédito de subsistencia.

En este sentido, puede afirmarse sin anacronismo que la distinción de facto entre préstamo de capital y préstamo de consumo es central a la dogmática de la usura.

.....................

La autora parte de la definición clásica: usura como ganancia obtenida en el mutuum. En varios lugares insiste en que el préstamo se define por la transmisión del dominio del dinero al prestatario y que, por ello, cualquier ganancia vinculada al mero paso del tiempo es injusta, sin distinguir entre préstamo al consumo y préstamo mercantil. Ambos son préstamos a los efectos de la prohibición de la usura. Es esta falta de distinción lo que obliga a desarrollar doctrinas que permitan la inaplicación de la prohibición al préstamo mercantil. 

Y, a continuación, desarrolla los distintos "títulos extrínsecos" que justificaban que el prestamista obtuviera 'más' de lo que había entregado al prestatario y todos ellos tienen que ver con las características y funciones sociales propias del préstamo mercantil o de capital: no se puede cobrar por prestar dinero, pero sí se puede cobrar por otras cosas que acompañan al préstamo. A esas “otras cosas” las llaman títulos extrínsecos. Es decir, motivos externos al préstamo mismo. Como se comprobará de su enumeración, todos están relacionados con que el prestamista "invierte" su capital proporcionándoselo al comerciante para que este lo "reproduzca" aumentado ¿Cuáles son?
  1. Si te presto dinero y no me lo devuelves cuando toca, puedes tener que compensarme por el retraso. Eso no se ve como usura, sino como indemnización.
  2. Si prestar te produce un daño real. Por ejemplo, presto el dinero que iba a usar para reparar mi casa y, por no hacerlo, la casa se deteriora. Puedo reclamar ese perjuicio concreto.
  3. Si al prestar dejo de ganar algo que iba a ganar con seguridad. Esto es el lucro cesante.
  4. Si existe riesgo real de perder el dinero. Por ejemplo, préstamos para viajes por mar, comercio ultramarino, operaciones peligrosas. Si hay una posibilidad razonable de perder el capital, es aceptable cobrar un “premio” por asumir ese riesgo.
  5. Si hay un trabajo o unos costes reales ligados al préstamo. Por ejemplo, bancos, cambistas o montes de piedad que tienen que llevar contabilidad, custodiar prendas, transportar dinero, etc. Se admite que cobren por ese trabajo, no por el préstamo en sí.
Muchas operaciones no se presentaban como préstamos, pero en realidad lo eran, como vender más caro solo porque se paga más tarde (precio aplazado); comprar barato solo porque se paga al contado (descuento por pronto pago); simular dos ventas para encubrir un préstamo: hacer “cambios” o letras de cambio ficticias para cobrar por el aplazamiento. A esto lo llama usuras paliadas. 

En fin, el que pide el préstamo no es culpable. Incluso si acepta pagar intereses altos. Se parte de que lo hace por necesidad y sin libertad real. El pecado y el delito recaen solo en quien cobra. También se explica qué pasa cuando alguien cobra usura: obligación de devolver lo cobrado, penas religiosas, nulidad de contratos y, en casos graves, sanciones civiles muy duras. Para clérigos, todavía más severas. 

el usurero no podía ser admitido a la confesión si antes no restituía lo mal ganado, o si no tenía el caudal suficiente, al menos daba caución de hacerlo. La restitución y el propósito de la enmienda de dejar el trato usurario eran requisitos imprescindibles para conseguir la absolución y el perdón de la falta. Los usureros manifiestos debían realizar la restitución en público para atajar los escándalos, y en los otros casos, en secreto. Caso de no poder realizarse la restitución a la persona afectada, se podía realizar en abstracto, a pobres u obras pías, o desde fines del siglo XVI, también mediante las denominadas bulas de composición
O sea, sanciones civiles casi tan duras como las que el TJUE impone a los predisponentes que incluyen cláusulas abusivas en sus condiciones generales. 😆

Lo interesante es que ninguno de estos títulos extrínsecostiene sentido en el préstamo al consumo. Todos los ejemplos de la autora remiten a mercaderes, cambistas, banqueros, operaciones de comercio, navegación, depósitos, inversiones, de manera que bien puede decirse que los títulos extrínsecos funcionan como dispositivos de exclusión del préstamo de capital del campo de la usura

El análisis de los montes de piedad prueba lo que antecede. 
Los Montes de Piedad. En el siglo XV, surgieron en las ciudades italianas los Montes de Piedad, con el fin de ofrecer créditos a los pobres, sobre prendas, cobrando una suma de dinero sobre el importe prestado. Estas corporaciones no se concibieron como negocios financieros sino como fundaciones caritativas. No faltaron voces que tildaron los intereses como usura y llegaron a calificar a estas instituciones como “montes de impiedad”, a lo que se adujo que las cantidades que pagaban los prestatarios no eran por concepto del préstamo sino para cubrir los costos y mantenimientos de la “guarda del dinero”, cobro y conservación de prendas. Para zanjar las polémicas, León X y el V Concilio de Letrán (1515) ratificaron su aprobación y establecieron la pena de excomunión a quienes sostuvieran que su actividad era ilícita.
La gran tolerancia de facto hacia intereses en operaciones comerciales generalizadas y la intervención pastoral y moral en prácticas que afectan a pequeñas transacciones y a necesitados se reproduce para Nueva España. 

Martínez López-Cano, María del Pilar, Usuras (DCH),  2019)

sábado, 4 de abril de 2026

La hinchada de Cornellà defiende la no discriminación de los cristianos en la selección egipcia


A primera vista, el cántico “musulmán el que no bote”, entonado en un estadio de fútbol, es una expresión de tribalismo (nosotros somos cristianos, ellos son musulmanes). Los partidos de fútbol son el entorno ideal para el "nosotros contra ellos" y, en la medida en que no haya violencia o incitación a la violencia ni atentados contra la dignidad de un ser humano concreto, "el fútbol es así", una válvula que permite mantener el tribalismo inherente a la especie humana bajo control. El cántico no es, desde luego, racista. Pero el Gobierno ha visto una oportunidad para dividir a los españoles entre racistas (votantes de derechas) y sus propios votantes (ángeles de la guarda de todas las víctimas del mundo que no sean españolas, cristianas o conservadoras). 

Una lectura más jurídica del grito "musulmán el que no bote" nos llevaría a considerarlo como expresión de la "lucha por el derecho" que decía Ihering. En efecto, el grito, de forma rudimentaria pero eficaz, actúa como llamada de atención frente a la discriminación religiosa en países de mayoría musulmana en ámbitos como el fútbol profesional.

En diversos países de mayoría musulmana existen indicios sólidos y documentados de discriminación contra minorías religiosas, entre ellas los cristianos. En ese contexto, la ausencia sistemática de cristianos de las selecciones nacionales de fútbol, no puede considerarse casual. Y es sabido (aunque chatGPT lo ignoraba hasta que le llamé la atención al respecto) que, en materia de discriminación, no se exige al demandante una prueba plena directa de que la ha sufrido —habitualmente imposible—, sino la aportación de indicios suficientes que permitan presumir la existencia de trato discriminatorio. Una vez alcanzado ese umbral, se produce la inversión de la carga de la prueba y la argumentación: corresponde al Estado o a la institución demandada justificar que la diferencia de trato obedece a causas objetivas y no discriminatorias.

Aplicado al caso, la combinación de un contexto general de discriminación religiosa en Egipto contra los coptos y la ausencia de cristianos en una selección nacional a pesar de que representan el 10 % de la población egipcia constituiría un indicio suficientemente sólido como para activar esa inversión de la carga. Es decir, para exigir al seleccionador egipcio, a la federación egipcia de fútbol y a la FIFA que expliquen que esa ausencia no responde a una repugnante discriminación religiosa y a soportar que se les recuerde que discriminan "a los nuestros" cada vez que pisen un país donde la gente es empática con la suerte que corren sus hermanos de religión.

Así que espero que, en lugar de acusar de racistas a los aficionados catalanes que gritaron "Musulmán el que no bote" como ha hecho la muy estúpida izquierda española, exijamos de la FIFA que investigue si en Egipto - y en otros países musulmanes - se discrimina a los no musulmanes y se les impide jugar en sus selecciones nacionales o en sus equipos de primera división. 

Post Data sobre la reacción de Lamine Yamal

Yamal calificó el grito como ignorante y racista, partiendo de una premisa errónea: que el uso de una identidad religiosa en un contexto de burla constituye, por sí mismo, una lesión de la dignidad de los que profesan esa religión. Sorprende tal reacción porque el jugador —musulmán y plenamente integrado en la élite del fútbol europeo— ejerce su libertad religiosa en un entorno donde no existen barreras legales para su práctica, no se le excluye de la selección nacional, ni se observan obstáculos estructurales para su carrera profesional. Yo no sé quién es más "tribal", si la afición que grita "Musulmán el que no bote" o Lamine Yamal que solo alza la voz cuando se meten con su tribu, sea ésta nacional - Marruecos - o religiosa - islam-. 

Sobre la conciencia, la ciencia y la filosofía

Julian Jaynes, la mente bicameral como conjetura filosófica y el cuento del emperador desnudo

(con Copilot) 

En The Origin of Consciousness in the Breakdown of the Bicameral Mind (1976), Julian Jaynes sostuvo que la conciencia humana, entendida como experiencia introspectiva del yo y como narrativa interior en primera persona, no constituye un rasgo permanente de la mente humana, sino una forma histórica de organización de la experiencia. Aceptó que los seres humanos del pasado disponían de percepción, inteligencia, aprendizaje y capacidad para resolver problemas. Lo que negó es que experimentaran sus propios pensamientos como procesos internos atribuibles a un yo reflexivo. Según su hipótesis, muchos contenidos mentales que hoy se reconocen como pensamiento propio se vivían como voces externas e interpretaban como mandatos de dioses o autoridades sagradas.

La noción de “mente bicameral” designa ese modo de funcionamiento en el que la conducta se guía por obediencia a órdenes experimentadas como ajenas, no por deliberación interna. Jaynes sugirió que una parte del cerebro generaría esas órdenes y otra las ejecutaría sin reconocerlas como propias. Este recurso a la lateralización cerebral carece de solidez empírica, pero no constituye el núcleo de la propuesta. El argumento central se sitúa en la relación entre lenguaje, autoridad social y experiencia subjetiva.

Jaynes apoyó su reconstrucción en la lectura de textos antiguos, en particular la Ilíada y diversos textos bíblicos y mesopotámicos. En ellos observó la ausencia de un léxico introspectivo estable y la atribución sistemática de la acción humana a agentes externos. Los personajes no explican sus decisiones mediante razones internas, sino mediante instrucciones recibidas. Jaynes interpretó ese patrón como indicio de una forma distinta de experiencia mental. Esta interpretación no puede comprobarse empíricamente y admite lecturas alternativas igualmente plausibles; la teoría descansa, por tanto, en una inferencia hermenéutica y no puede presentarse como explicación científica.

El punto más relevante de la propuesta aparece cuando Jaynes introduce el cambio histórico como factor causal. El sistema bicameral habría funcionado mientras las estructuras de autoridad resultaron relativamente simples y coherentes. Con el aumento de la complejidad social, la multiplicación de centros normativos y la aparición de mandatos incompatibles, la obediencia automática dejó de ser posible. Cuando distintas voces emitieron órdenes contradictorias, los individuos tuvieron que comparar, seleccionar y decidir.

En ese contexto habría surgido la conciencia moderna: un espacio interno de deliberación en el que las órdenes ya no se experimentan como externas, sino como pensamientos propios. La experiencia del yo aparecería así como una solución cognitiva a un problema social concreto. La autonomía subjetiva no precedería a la crisis de la autoridad, sino que emergería de ella. El yo no constituiría un dato natural previo a la vida social, sino una construcción histórica ligada al colapso de formas de control normativo incuestionables.

Desde los criterios científicos actuales, la teoría de Jaynes no alcanza el estatuto de una explicación científica. No formula hipótesis contrastables, no aporta evidencia empírica directa y se apoya de manera simplificada en supuestos sobre la lateralización cerebral. Ese límite, sin embargo, no agota su interés. Jaynes elaboró una genealogía del yo que traslada el análisis de la conciencia desde la biología estricta hacia la historia cultural, y ese desplazamiento constituye su principal aportación.

La mente bicameral resulta más fructífera como conjetura filosófica que como teoría explicativa. En ese sentido, puede entenderse como una “conjetura extraordinaria” en el sentido de David Deutsch: una propuesta de amplio alcance explicativo que asume un elevado riesgo de error. No aspira a confirmación inmediata, sino a reorganizar el marco conceptual desde el que se plantea el problema. Aunque sus afirmaciones concretas resulten falsas, la estructura de la pregunta que formula permanece abierta.

Jaynes trató la conciencia no como una condición invariable de la mente humana, sino como una forma histórica vinculada al lenguaje narrativo, a la atribución de responsabilidad y al debilitamiento de la autoridad externa.

¿Explica la conjetura de Jaynes el cuento del vestido del emperador? ¿Por qué creían todos los súbditos que el emperador portaba un traje bellísimo? ¿Acaso les engañaban sus sentidos? ¿O, acaso porque muchos animales nos superan en percepción sensorial (ven, oyen y huelen mucho más fiablemente que nosotros) hemos desarrollado un instinto para desconfiar levemente de nuestros sentidos y aceptar que es más importante para nuestra supervivencia averiguar cuál será la reacción de los demás humanos si 'aceptamos' lo que nuestros sentidos parecen indicarnos? Esto parece razonable si, efectivamente, la supervivencia individual depende cada vez más - en la historia humana - del entorno social que del entorno físico. Desde esta perspectiva, la conjetura de Jaynes explicaría que la formación de las creencias es social, no biológica

Siga leyendo para comprobar o refutar esta hipótesis

Tommy Blanchard sobre Godfrey-Smith



Veit adopta el marco de Birch et al., investigadores en cognición comparativa que proponen cinco dimensiones clave de la conciencia: riqueza perceptiva, riqueza evaluativa, integración sincrónica, integración diacrónica y autoconciencia. Para Veit, el componente central es la evaluación. La "riqueza evaluativa" se refiere al valor o significado de los distintos estados: el miedo, la sed y el dolor tienen una cualidad negativa, mientras que el consuelo, el amor y el placer se sienten como algo positivo. La relevancia de estas sensaciones funciona como una "moneda común" que determina, en última instancia, cuánto valoramos el estado en el que nos encontramos.  

Esta capacidad para integrar diversos aspectos de la experiencia en un solo juicio de valorativo permite tomar decisiones coherentes (por ejemplo: ¿debería quedarme o marcharme?). Según esta perspectiva, dicha evaluación básica pudo haber sentado las bases de las demás dimensiones, ya que es la capacidad de valorar los estados lo que organiza el comportamiento y dota de sentido a las representaciones perceptivas complejas. Carecería de lógica percibir que algo se aproxima si no se puede juzgar si ese evento es beneficioso o perjudicial según las circunstancias.  

Este enfoque entiende la conciencia como algo fundamentalmente afectivo —vinculado al estado emocional— en lugar de centrarla en las experiencias sensoriales que suelen protagonizar los experimentos mentales de la filosofía tradicional. Las otras dimensiones—grados de integración, autoconciencia, diferentes capacidades perceptivas—dan el "sabor" único de la experiencia de distintos animales. Tiene sentido que la conciencia tenga diferentes componentes que se han ido acumulando con el tiempo—y que distintos animales puedan tener distintos componentes en distintos grados. 

Nuestro mundo de experiencias está moldeado por las presiones evolutivas. Distintas formas de vida requieren experiencias distintas. Peter Godfrey-Smith argumenta, por ejemplo, que es probable que los insectos no sientan dolor agudo. Cuando un insecto pierde una extremidad, no se detiene a atender la herida; simplemente sigue adelante con lo que le queda. Según este argumento, esto se debe a que no hay mucho más que se pueda hacer con el cuerpo rígido de quitina de un artrópodo: sus estructuras no suelen sanar. 

Compárese con los gasterópodos (babosas y similares). Tienen un cuerpo blando que puede regenerarse con relativa rapidez. Tras sufrir una herida, muestran comportamientos protectores, presumiblemente porque la inmovilidad y el resguardo ofrecen una ventaja biológica real al permitir la curación. Aquí es donde el dolor agudo cumple una función adaptativa. 

Aunque no experimenten dolor punzante, Godfrey-Smith sugiere que los artrópodos podrían poseer estados afectivos más difusos. Las abejas que han sido agitadas (simulando el ataque de un depredador) muestran un mayor sesgo pesimista: son menos propensas a acercarse a estímulos ambiguos, como si esperaran un resultado negativo. Esto tiene todo el sentido ecológico: si el entorno es peligroso, conviene ser cauteloso. En la visión de Godfrey-Smith, aunque no sientan dolor en el sentido inmediato, sí lo experimentan de forma sistémica. Quizás las abejas, a su manera, puedan sentirse tristes. 

La diferencia entre experiencia y conciencia... Por lo general, solemos reducir la conciencia a aquello que ocupa nuestro foco de atención; es decir, el objeto directo de nuestra percepción consciente. La experiencia, en cambio, evoca algo más difuso y global: no se limita a aquello en lo que nos fijamos, sino que abarca todos los factores que influyen en nuestra vivencia del momento. Bajo esta perspectiva, la atención no es más que un mecanismo de centralización. Si bien diversos animales poseen esta capacidad, resulta útil concebir la existencia de una «experiencia sin atención», mucho más amplia y ambiental.

Veit sobre Ross y Ladyman


 

 Los seres humanos, tal como los describieron las hermanas Nuanedi, son los genios más extremadamente inestables del reino animal. Imaginar sucesos que jamás ocurrieron les resulta natural; gracias a sus recuerdos difusos y fragmentados, se ven menos limitados por el rigor de los hechos reales (p. 185).

En este sentido, los metafísicos analíticos son, quizás, quienes menos se dejan restringir por la realidad de entre todos los filósofos analíticos. Sin embargo, esto refleja una debilidad intrínseca de nuestra especie, no una virtud. Para los humanos, resulta extremadamente sencillo construir castillos en el aire. La Ilustración, lejos de ser un reflejo de nuestra verdadera naturaleza, fue un logro alcanzado con gran esfuerzo; una conquista frágil que debe defenderse de manera constante.

Veit sobre la filosofía analítica

Aunque la filosofía naturalista suele ser considerada un cientificismo ingenuo, espero animar a mis lectores a considerarla seriamente como una forma diferente y más pluralista de hacer filosofía en general, una que se apoya en la pluralidad de las ciencias, en lugar del tradicional conjunto restrictivo de herramientas a priori de la filosofía analítica... La filosofía en esta visión forma parte de la ciencia, parte de una empresa más amplia de filosofía natural, antes de que se separara en los límites artificiales que conocemos hoy. Los filósofos naturalistas se entusiasman con el progreso que se ha permitido en viejos problemas filosóficos con la ayuda de las ciencias, ya sea la mente, la naturaleza de la vida o la estructura de la realidad. Para que la filosofía prospere de nuevo, en las universidades y en el público, debemos pedirle que regrese a un estado en el que estuvo: una parte de la filosofía natural continua con las ciencias.

Citas: a favor del capitalismo y el crecimiento, de la IA y de las redes sociales, del sexismo benevolente, de la Ciencia y la Tecnología y en contra de los pedagogos, de los pesimistas tecnológicos, de los indultos y de las prohibiciones


Los pedagogos no son científicos (ni siquiera científicos sociales)

Maxime DeSalle, En defensa del crecimiento y el capitalismo

 Puede que sus intenciones sean bienintencionadas, pero las consecuencias del decrecimiento serían catastróficas. Cuando el pastel no aumenta de tamaño, el hecho de que mi porción aumente significa que la tuya se reduce, lo que abre la puerta al conflicto. La corrupción, la violencia y la opresión prevalecen en las sociedades de suma negativa, lo que contrasta marcadamente con la "armonía", el "bienestar" y la "sostenibilidad". 

 Por supuesto, hay casos en los que ocurre un consumo excesivo real. Como cuando estás en un restaurante y pides más de lo que puedes comer, lo que resulta en desperdiciar comida. Pero esta forma de desperdicio no es aplaudida por el capitalismo, se penaliza. Has desperdiciado recursos, has perdido dinero. Si hubieras estado más atento a tu apetito real, habrías pedido sabiamente, ahorrado dinero y aun así estaría perfectamente saciado. Por eso, el capitalismo te empuja sutilmente hacia un consumo preciso, ni más ni menos.

Lo mismo ocurre con las empresas. Si una empresa produce de más, el excedente se acumula, sin vender. Esto es una pérdida clara, una penalización monetaria, que les lleva a ajustar la producción a la demanda. El capitalismo, en esencia, incentiva a las empresas a fabricar lo que el mercado necesita, ni más ni menos... 
 La igualdad de riqueza es sinónimo de igualdad de resultados, lo cual, además de tener un trasfondo comunista, es simplemente malvado. Si alguien trabaja más duro y lo hace de forma más inteligente que yo, creando más riqueza para la sociedad, es justo que gane más. El verdadero problema no es la desigualdad de riqueza, es la desigualdad de oportunidades. Y ese problema es independiente de si una sociedad está creciendo o en declive. ¿O no? De hecho, existe un argumento que sostiene que el crecimiento y la innovación tecnológica son la solución al problema de la desigualdad de oportunidades... 
Jeff Bezos puede ser estratosféricamente más rico que tú en términos de riqueza nominal, cuyos dígitos aparecen en tu cuenta bancaria. Pero cuando se trata de riqueza material, la disparidad no es tan grande. Probablemente tengas un smartphone, igual que Bezos. Probablemente tengas coche, igual que Bezos. Probablemente tengas calefacción en casa, igual que la de Bezos. Probablemente aún no tengas yate, como él, ni un jet privado, pero estos llegarán a su debido tiempo a medida que bajen los costes de estas tecnologías. Probablemente también tendrá una mejor experiencia sanitaria si contrae una enfermedad, pero el tratamiento principal probablemente será muy similar al que recibirías si contrajeras esa enfermedad. Algunos señalarán países en desarrollo donde todavía existe pobreza extrema. Pero el problema en ese caso es la pobreza extrema, una forma de desigualdad de oportunidades, no la desigualdad de riqueza. Podrías tener más desigualdad de riqueza, sin pobreza extrema. 
 A diferencia del comunismo, donde te obligan a conformarte y no puedes ser capitalista, nada te impide ser comunista en un país capitalista.. 
Es mala ética criticar un sistema y decir que es la raíz de todo mal, mientras simultáneamente se beneficia de él y sigue participando en él. Puedes elegir. Si el capitalismo es tan malo, ve a vivir a una comuna. Sin embargo, la gente lo ha hecho en el pasado ya no lo hace. Los kibutzim son un ejemplo de ello. Hasta los años 70, eran esencialmente comunistas... Si tu alternativa al sistema actual es realmente mejor, pruébalo. El capitalismo te concede esa libertad

Breve

¿Entenderemos algún día las bases físico-químicas de la conciencia?; La remuneración por desempeño aumenta la productividad pero transforma la composición de la fuerza laboral en el sector público;  "Si te importa la privacidad o tienes secretos, más te vale empezar a buscar alternativas"; El hijo del propietario de la pastelería La Suiza de Gijón recurrirá el indulto a los seis condenados: «Es ilegal y será revocado». El aumento rápido de la población que sobrecarga los servicios públicos se produce en los países subdesarrollados por la disminución de la mortalidad infantil  en los países desarrollados por la inmigración masiva.

Robin Hanson

Hasta hoy, la mejor métrica disponible del valor total que una persona ha aportado al mundo es la riqueza que ha obtenido. Sí, tal vez se podría crear una métrica mejor, pero nadie lo ha hecho todavía.

Sexismo benevolente y discriminación

la gente era menos propensa a discriminar a las mujeres cuando apoyaban mayores niveles de sexismo benevolente. Esto no implica que el sexismo benevolente deba ser respaldado o promovido, ya que tiende a reforzar los roles de género. Más bien, eliminar un constructo sin prestar atención a sus complejos efectos funcionales puede producir consecuencias no deseadas:... si las intervenciones o políticas buscan eliminar específicamente el sexismo benevolente, podrían generar inadvertidamente una mayor discriminación hacia las mujeres en algunos contextos... si se les dice repetidamente a mujeres y niñas que otros las discriminan, esto puede llevarlas a responder a otros con actitud defensiva o agresiva, lo que podría resultar en una mayor sospecha hacia todos los hombres

... las advertencias de contenido, que son alertas destinadas a preparar a las personas para contenido potencialmente angustiante, no cambian las respuestas emocionales de las personas ante el contenido, sino que simplemente generan ansiedad anticipatoria (Bridgland et al., 2024). Por tanto, la inclinación a proteger a los individuos de información potencialmente dañina podría en realidad causar más sufrimiento que no intervenir en absoluto, sugiriendo una forma social de sobremedicalización. Por lo tanto, así como el aumento de la atención médica no siempre mejora los resultados de salud (Fisher et al., 2003), las intervenciones sociales también pueden no mejorar el funcionamiento interpersonal.

Los humanos como explicadores universales y la Economía. Logan Chipkin

Es el individuo, y no el colectivo, quien tiene la capacidad de explicar el mundo, experimentar sufrimiento y felicidad y tomar decisiones. Por eso, el individuo —y no ninguna entidad colectiva— es la unidad elemental del análisis económico. Las estadísticas agregadas pueden resultar informativas en circunstancias concretas, pero con frecuencia ocultan la realidad fundamental de que una economía está formada por las decisiones de los individuos. Ciertamente, la economía nos ayuda a explicar la dinámica de instituciones con múltiples participantes, como las empresas, los gobiernos o las familias, pero la existencia misma de esas instituciones depende siempre de la coordinación entre individuos...  

En epistemología —la teoría del conocimiento, esto es, qué es conocer y cómo y por qué progresa el conocimiento— el error es lo esperable y no requiere explicación especial; lo que sí necesita ser explicado es el conocimiento. La humanidad comenzó en un estado de ignorancia prácticamente absoluta, y el escaso conocimiento innato del que disponía procedía de su dotación genética, por ejemplo los mecanismos instintivos ligados a la respiración, la alimentación o la reproducción. No tiene, por tanto, nada de misterioso que lleguemos al mundo sin teorías articuladas sobre las estrellas, el átomo o la luz. Una vez que se tienen en cuenta esas pocas disposiciones innatas heredadas tras miles de millones de años de evolución genética, la ausencia inicial de conocimiento humano no resulta más enigmática que la ausencia de conocimiento en los objetos inanimados, como las nubes o los relojes. Lo verdaderamente problemático, y lo que exige una explicación, es cómo los seres humanos llegamos a adquirir conocimientos que van mucho más allá de ese exiguo patrimonio genético: desde teorías científicas hasta creaciones artísticas o soluciones y recetas de carácter tecnológico. 

Del mismo modo, la pobreza no precisa de una explicación económica. Al igual que ocurre con la ignorancia, la humanidad nació sumida en una pobreza radical, comparable a la de los grandes simios en estado salvaje. Nuestros antepasados contaban únicamente con el patrimonio que la evolución biológica les había proporcionado, y este no incluía alimentos de fácil acceso, protección frente a la mayoría de las enfermedades, refugio ni ninguno de los bienes y servicios que definen la vida contemporánea en Occidente (ni tampoco, huelga decirlo, los propios de la Edad Media). Contra la idea, muy extendida, de que sucede lo contrario, la pobreza no es el resultado de una conspiración de ricos avaros, de políticos sin escrúpulos, de la última ola migratoria ni de ningún otro chivo expiatorio habitual. La pobreza no tiene una causa externa: es el estado de naturaleza en el que nació la especie humana. Por el contrario, la riqueza no es un maná que caiga del cielo por decreto o por obra de la naturaleza, sino algo que debe ser creado por la acción humana. Al igual que sucede con el conocimiento frente a la ignorancia, es la riqueza —y no la pobreza— lo que exige una explicación. 

 «En esencia, la economía se propone explicar las condiciones bajo las cuales los seres humanos —a diferencia del resto de los animales— son capaces de crear riqueza, ya sea de forma individual o coordinada. En este marco, la riqueza se define como el conjunto de transformaciones que un sistema físico (en este caso, un individuo o una colectividad) tiene la capacidad de realizar. En el ámbito económico, estas «condiciones» no se limitan al entorno biofísico —es decir, a los recursos materiales del universo a partir de los cuales se producen bienes—, sino que abarcan también las instituciones humanas. De este modo, la economía proporciona un criterio para evaluar las instituciones según su eficacia en la creación de riqueza y la asignación de recursos, permitiendo además desentrañar las restricciones que determinan la aparición de instituciones con atributos específicos».

Por qué la colonia vikinga groenlandesa desapareció. No fue la peste, fue la caída de la demanda de la piel de morsa (más sobre las poblaciones de Groenlandia aquí)

«No. La Yersinia pestis no llegó a Groenlandia, pero la columna vertebral de su economía descansaba en la exportación de marfil y piel de morsa —esta última indispensable para fabricar cuerdas, esto es, cabos resistentes al agua—, los únicos productos que justificaban que los barcos del continente viajaran hasta allí. En las décadas posteriores a la Peste Negra, el mercado europeo de bienes de lujo casi desapareció y el comercio vinculado a la morsa se hundió (como ocurrió con la COVID‑19, que impulsó los juegos de mesa mientras arruinaba los vestidos de gala); en consecuencia, los barcos dejaron de llegar. En Italia, la peste de 1348 acabó con los amigos de Petrarca, uno tras otro, como bolas chocando en una mesa de billar, y hacia la década de 1430 el asentamiento groenlandés ya no podía soportar semejante aislamiento: quienes pudieron, emigraron; los demás se fueron muriendo. 
Investigaciones más recientes sugieren además que los nórdicos pudieron haber sobreexplotado la morsa, agotando el recurso del que dependían tanto la llegada de barcos y bienes importados a Groenlandia como, en el resto de Europa, la fabricación de lujosas estatuillas de marfil, abanicos, peines, mangos de espada, juegos de backgammon e instrumentos musicales que circulaban incluso hasta Constantinopla. Durante mucho tiempo se dio por sentado que el final del asentamiento debía explicarse por factores locales —el clima, la erosión o las prácticas agrícolas—, hasta que se hizo evidente el grado de interconexión global en el que se insertaba. Josquin y otros viajeros célebres contribuyeron decisivamente a esta toma de conciencia, al desplazar nuestra mirada hacia un Renacimiento de dimensión internacional; pero deshacer la imagen de Renacimientos segregados que el siglo XIX proyectó retrospectivamente sigue siendo una tarea aún inacabada».

Ada Palmer, Inventing the Renaissance: The Myth of a Golden Age, University of Chicago Press, 2025

John Burn-Murdoch explica que la IA puede reducir la polarización y que la imprenta la amplió

Cada revolución mediática ha transformado quién distribuye la información, qué mensajes se difunden y en qué forma lo hacen. En ese sentido, algunos medios son intrínsecamente democratizadores y polarizadores, porque amplían el conjunto de quienes publican y de los puntos de vista más allá de una élite estrecha y amplifican voces radicales y contrarias al *establishment*. TikTok y la imprenta llegaron con casi 600 años de diferencia, pero comparten estas características. Otros medios empujan en la dirección opuesta: la radio y la televisión implicaban barreras de entrada muy elevadas, creando un monopolio de facto de las voces y las opiniones de élites y expertos... Hay buenas razones para pensar que la IA pertenece a la segunda.... . Las... redes sociales compiten por la atención, lo que en la práctica significa premiar el sensacionalismo y los contenidos incendiarios, con escasa consideración por la verdad... En cambio, como sostiene el filósofo británico Dan Williams, las empresas de IA compiten por atender a clientes que pagan por herramientas precisas, objetivas y, propiamente hablando, inteligentes, que proporcionen información fáctica... Cuando los grandes modelos de lenguaje sacan a la superficie contenidos dañinos o peligrosos, son responsables de ello.  

... datos detallados sobre las posiciones ideológicas de quienes publican en redes sociales muestran que... sobrerrepresentan tanto a la extrema derecha como a la extrema izquierda, lo que confirmaba la hipótesis de la polarización... los chatbots de IA (por el contrario, son)... fuerzas despolarizadoras y tecnocratizadoras... empujan a las personas a alejarse de las posiciones más extremas y a aproximarse a posturas más moderadas y alineadas con el criterio de los expertos. Por término medio, Grok orienta las conversaciones sobre políticas públicas y sociedad hacia el centro‑derecha... El GPT de OpenAI, Gemini de Google y el modelo chino DeepSeek ejercen impulsos de magnitud similar hacia una visión de centro‑izquierda: un ligero desplazamiento a la izquierda para la mayoría, pero una moderación que aleja de posiciones marginales de la izquierda radical... incluso después de tener en cuenta las diferencias partidistas en el uso de las plataformas de IA y las tendencias serviles de los chatbots a acomodarse a su interlocutor... las creencias conspirativas sobre asuntos como unas elecciones amañadas o un supuesto vínculo entre las vacunas y el autismo están sobrerrepresentadas entre quienes publican en redes sociales en comparación con la población general, con los chatbots de IA sucede justamente lo contrario: casi nunca expresan acuerdo con estas afirmaciones.

Benítez, en EL MUNDO, aplica esta "teoría" a la desaparición de Ciudadanos y, por tanto, a su posible resurgir como consecuencia de la decadencia de las redes sociales y el auge de la IA.

Archivo del blog