J. S. Mill está de moda gracias a lo woke (Sobre la libertad)
muchas personas que consideran como una ofensa cualquier conducta que no les place, teniéndola por un ultraje a sus sentimientos; como aquel fanático que, acusado de tratar con demasiado desprecio los sentimientos religiosos de los demás, respondía que eran ellos los que trataban los suyos con desprecio al persistir en sus abominables creencias. Pero no hay paridad alguna entre el sentimiento de una persona hacia su propia opinión y el de otra que se sienta ofendida de que tal opinión sea profesada; como tampoco la hay entre el deseo de un ladrón de poseer una bolsa y el deseo que su poseedor legítimo tiene de guardarla. Y las preferencias de una persona son tan suyas como su opinión o su bolsa...
Como primer ejemplo, veamos las antipatías que muestran los hombres, basándose en un motivo tan ligero como la diferencia de prácticas y sobre todo de abstinencias religiosas. Para citar un ejemplo bastante trivial recordemos que, de todo el credo y las prácticas cristianas, nada envenena más el odio de los musulmanes que. el hecho de que los cristianos coman cerdo. Pocos actos hay que los cristianos y europeos miren con mayor disgusto que el que sienten los musulmanes ante este medio de calmar el hambre. En primer lugar, supone una ofensa contra su religión; pero esta circunstancia no explica, en absoluto, el grado ni la especie de su repugnancia; también el vino les está prohibido por su religión, y aunque consideran mal el tomarlo, no les produce la misma repugnancia. Su aversión a la carne del "animal inmundo" es, por el contrario, de carácter especial: una antipatía instintiva. Antipatía que la idea de suciedad, una vez que ha penetrado a fondo en sus sentimientos, se produce siempre, incluso entre quienes por sus costumbres personales no son de una limpieza escrupulosa.
El sentimiento de impureza religiosa tan vivo entre los hindúes, es un ejemplo notable. Suponed ahora, que en una región, cuya mayoría de población es musulmana, se quiera prohibir que se coma el cerdo en todo el país. No habría nada de nuevo en ello para los mahometanos. ¿ Sería esto un modo legítimo de ejercer la autoridad moral de la opinión pública? Y si no, ¿por qué no?' Tal práctica resulta realmente repugnante para un público semejante; cree sinceramente que Dios la prohíbe y la aborrece. Ni siquiera podría esta prohibición ser censurada como una persecución religiosa. Sería religiosa en el origen, pero no sería ya una persecución a causa de la religión, pues ninguna religión obliga a comer cerdo. El único fundamento sólido de condenación sería que el público no tiene por qué intervenir en los gustos e intereses personales de los individuos.
Dondequiera que los puritanos han contado con fuerza suficiente, como en Nueva Inglaterra y en la Gran Bretaña del tiempo de la república, han intentado con gran éxito suprimir las diversiones públicas y casi todas las diversiones privadas, particularmente la música, el baile, el teatro, los juegos públicos o cualquier otra reunión hecha con fines de esparcimiento. En nuestro país hay ahora un número considerable de personas cuyas nociones de religión y de moralidad condenan estos pasatiempos, y puesto que estas personas pertenecen a la clase media, que es una potencia cada vez mayor en la situación política y social presente, no es imposible del todo que un día u otro lleguen a disponer de una mayoría en el Parlamento. ¿Qué dirá el resto de la comunidad, al ver reglamentar sus diversiones por los sentimientos morales y religiosos de los severos calvinistas y de los metodistas? ¿No rogará a tales hombres, de piedad tan importuna, que se atengan a sus propios asuntos? Esto es precisamente lo que debería decirse a cualquier gobierno o público que tenga la pretensión de privar a todo el mundo de las diversiones que ellos consideran condenables. Pero si se admite el principio de la pretensión, no se podrá hacer objeción razonable a que la mayoría, o cualquier otro poder dominante en el país, la aplique según sus puntos de vista; y todos tendrán que estar dispuestos a conformarse con la idea de una república cristiana, tal como la comprendían los primeros colonos de Nueva Inglaterra, si una secta religiosa como la suya volviera a tomar posesión del terreno perdido, como se ha visto a menudo hacer a religiones consideradas en decadencia.
El catedrático de Cambridge contesta a sus críticos
Como hombre negro, autista, con retraso global del desarrollo y dislexia severa, las probabilidades (de ser catedrático de universidad) son aún menores; mi esperanza siempre ha sido que personas como yo se sientan inspiradas a dedicarse a la docencia e investigación, y que personas como usted puedan dejar sitio para ello... «En lugar de dedicar su tiempo a desmantelar el racismo y la discriminación contra las personas con discapacidad», añadió Arday, «usted ha dedicado, supongo, horas a revisar mi trabajo en busca de errores». Harris era, según él, «un monumento al hecho de que vivimos en una sociedad donde la gramática se valora por encima de la equidad». Concluyó con la advertencia: «Cualquier comunicación adicional por su parte la consideraré como acoso (y la denunciaré a la policía)».
Lo que hizo. La policía metropolitana dio traslado a la de Cornwall que archivó la denuncia sin más trámite.
Por lo que se ve, a Jason Arday se le están multiplicando los acosadores. Ni los de The Guardian, el periódico más woke de la anglosfera le creen, pobrecito. Cuando dudaron de sus afirmaciones, les contestó "Sinceramente, pensé que simplemente me creerían". Dice Kyle Smith con mucha razón que los woke - posmodernos de extrema izquierda cuentan con la complicidad de las dos instituciones que más claramente deberían destapar a estafadores, mentirosos, fabuladores y gente de esa calaña.
Hasta hace muy poco, los medios de comunicación tenían la costumbre de publicar como si fueran hechos cualquier cosa que el Sr. Arday dijera y ahí radica el verdadero problema. No se trata solo de que un profesor de una universidad de prestigio parezca ser un fabulador compulsivo (el Sr. Arday niega este calificativo), sino de que la universidad, como institución, junto con los medios de comunicación, debería ser una de las entidades más rigurosas en la búsqueda de la verdad en nuestra sociedad.
Lo que sugiere que deberíamos estar mucho más preocupados por las mentiras que publica la prensa o las que tienen éxito en la universidad que por todas las que circulan en redes sociales e internet. No como Estado, pero sí como sociedad. Hay enormes beneficios de que circulen mentiras en internet. Pero ninguno de que se publiquen en la prensa o que sirvan para obtener cátedras universitarias.
Illa siempre miente. Illa miente más que Sánchez. y Esther Niubó es una delincuente
Mintió sobre la pandemia (estamos absolutamente preparados), mintió sobre la amnistía (de amnistía, nada). En los últimos días, ha mentido sobre PISA y sobre el indulto a Borrás. Pero los votontos catalanes siguen votándolo (los que no lo hacen al fascismo nacionalista) porque antes se sacarían un ojo que votar al PP. ¡Qué ganas de que PP + Vox saquen 211 diputados!
Lo de PISA no es un error o una negligencia. Es fraude. Los de Iustitia Europa deberían poner una querella contra la consejera de educación catalana por prevaricación
La consellera Esther Niubó terminó admitiendo este lunes que sacaron del examen al 23% de los alumnos -casi uno de cada cuatro estudiantes- cuando PISA sólo permite un índice de exención del 5%. Son cinco veces más de lo permitido. Estos alumnos son los más vulnerables y, por tanto, los que pueden hacer que Cataluña empeore sus resultados en comparación con otras autonomías. Al retirar a estos estudiantes, la muestra deja de ser representativa del sistema y no refleja con fiabilidad al conjunto del alumnado catalán. Por ese motivo la OCDE considera que los datos no pueden utilizarse para comparar el rendimiento educativo de Catalunya con el de otros territorios.
Según cuenta la periodista, el ministerio de Educación advirtió a la administración catalana del incumplimiento de las reglas de PISA. O metemos en la cárcel a los políticos que se saltan las reglas o este país se parecerá, cada vez más, a Somaliland.
Muthukrishna
"…Modelos anteriores sugieren que la reciprocidad indirecta (reputación) puede estabilizar la cooperación humana a gran escala [K. Panchanathan, R. Boyd, Nature 432 , 499–502 (2004)]. La lógica detrás de estos modelos y experimentos [J. Gross et al. , Sci. Adv. 9 , eadd8289 (2023) y OP Hauser, A. Hendriks, DG Rand, MA Nowak, Sci. Rep. 6 , 36079 (2016)] es que una estrategia en la que los individuos ayudan condicionalmente a otros en función de su reputación por participar en un comportamiento cooperativo costoso sirve como un castigo que incentiva la cooperación a gran escala sin el problema del free riding de segundo orden. Sin embargo, estos modelos y experimentos no tienen en cuenta a los individuos que pertenecen a múltiples grupos con reputaciones que pueden estar en conflicto.
... extendemos estos modelos de manera que los individuos pertenezcan a un grupo más pequeño, "local", incrustado dentro de un grupo más grande, "global". Esto introduce estrategias competitivas para brindar ayuda a otros condicionada a su comportamiento cooperativo con el grupo local o global. Nuestros análisis revelan que la reputación de cooperación en el grupo local más pequeño puede socavar la cooperación en el grupo global más grande, incluso cuando las recompensas máximas teóricas son mayores en este último. Este modelo revela que la reciprocidad indirecta por sí sola es insuficiente para estabilizar la cooperación humana a gran escala, ya que la cooperación en una escala puede considerarse una deserción en otra. Estos resultados profundizan el enigma de la cooperación humana a gran escala.
Salvo que el entorno sea competitivo y los juegos sean de suma positiva (como los intercambios económicos). En tal caso, la cooperación a gran escala es hacedera.
Dice Arcadi Espada
"El problema de Cataluña no es la mediocridad de su educación, de su sanidad, de sus transportes, de sus empresas y de su paisaje. El problema ha sido siempre lo que se cuenta. Ni siquiera lo que cuenta a los otros, incluida aquella crédula y acomplejada generación de madrileños que llamaba a Pujol gran estadista. El problema es lo que se cuenta a sí misma: lo que le impide ser mejor. La falsificación de las pruebas de Pisa ha tenido una consecuencia que cualquier política normal juzgaría con severidad. Es la imposibilidad de comparar los resultados educativos de Cataluña con los del resto de lugares. Es, en realidad, una expulsión. La culminación del hecho diferencial. Pero ya veo al beocio coro de la tribu proclamando: «¡Somos incomparables!».
Breve
Archivo
Alternative für Deutschland podría sacar mayoría absoluta
Los migrantes no son inherentemente peligrosos, y la diversidad no es incompatible con la democracia. Pero, al igual que ocurre con los rápidos cambios económicos o tecnológicos, los rápidos cambios sociales requieren un gobierno fuerte y adaptable. La inmigración puede enriquecer a las sociedades, pero también puede generar conflictos, ansiedad, competencia por recursos escasos y temores sobre la delincuencia, el terrorismo, la asimilación y la identidad nacional, especialmente cuando los ciudadanos creen que su gobierno ha perdido el control sobre quién entra, quién se queda, quién se integra y quién debe ser expulsado o vigilado.
Como César Borgia según Maquiavelo, Botswana lo hizo todo bien (Cremieux)
A pesar de décadas de esfuerzos por fortalecer las instituciones y educar a la población, Botsuana solo ha logrado enriquecerse ligeramente en comparación con otros países similares, y no está claro cuánto tiempo podrá mantenerse esta situación ni cómo podrá seguir creciendo a partir de ahora. A pesar de que los defensores de la reforma institucional sugieren que es posible establecer instituciones de calidad y dejar que las cosas fluyan, Botsuana parece ser el caso extremo, y es un ejemplo de cómo las buenas instituciones permiten una extracción extensiva de recursos con escasos beneficios duraderos.
El papel de los molinos de agua en la protoindustrialización
Malte Hinrichs sostiene que los molinos hidráulicos contribuyeron a la industrialización prusiana no sólo como fuente de energía, sino como mecanismo de acumulación de capital humano práctico. La tesis es que la construcción, mantenimiento y adaptación industrial de los molinos de agua generó demanda de oficios cualificados, especialmente artesanos mecánicos, y favoreció la aparición de actividades protoindustriales vinculadas a textiles, metalurgia, serrerías, batanes, aceiterías o maquinaria hidráulica. A diferencia de los molinos de viento o de tracción animal, los molinos de agua podían utilizarse más allá de la molienda de grano y crear encadenamientos productivos aguas arriba y aguas abajo. Empíricamente, el autor utiliza datos censales prusianos por condados y muestra que una mayor densidad de molinos de agua en 1819 se asocia con una proporción significativamente mayor de maestros artesanos en 1849. El efecto estimado es de al menos 1,7 maestros artesanos adicionales por cada 1.000 habitantes por cada molino hidráulico adicional por 1.000 habitantes, aproximadamente un 8 % de la mediana de maestros artesanos en los condados prusianos. La estrategia de identificación se basa en usar la rugosidad del terreno como instrumento de la presencia de molinos hidráulicos: los terrenos accidentados favorecían el aprovechamiento de cursos de agua para mover ruedas hidráulicas, mientras que eran menos adecuados para molinos de viento o de tracción animal. El autor defiende que la rugosidad no favorecía por sí misma el desarrollo económico, pues normalmente elevaba costes de transporte y dificultaba la agricultura, de modo que su efecto positivo opera principalmente a través de los molinos de agua. Los resultados son robustos a controles por industrialización previa, escolarización, religión, cultura, acceso a mercados, geografía, agricultura, minería, vapor, urbanización histórica y emancipación servil. El segundo resultado es que los condados con más molinos hidráulicos crecieron más en población entre 1821 y 1849. El efecto estimado oscila entre 3,9 y 7,8 puntos porcentuales adicionales de crecimiento poblacional por cada molino hidráulico adicional por 1.000 habitantes. El autor interpreta esta asociación como indicio de mayor dinamismo económico y atracción migratoria, más que como un simple aumento de fertilidad. El mecanismo identificado para Inglaterra por Mokyr y otros, según el cual los molinos hidráulicos favorecieron la acumulación de habilidades mecánicas útiles para la industrialización, no fue exclusivo de Gran Bretaña. También en Prusia el uso prolongado de la energía hidráulica habría generado capital humano artesanal que facilitó la industrialización temprana y el posterior catch-up alemán.