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domingo, 6 de abril de 2014

Microentrada: simplemente, no deis por saco

Tenía escrita una entrada reprochando a Rajoy haber desperdiciado la crisis o, en el mejor de los casos, ir por el camino de desperdiciarla. Como dijo el ex-presidente del Banco de Polonia, es fácil, para un Gobierno saber lo que hay que hacer. Sólo hay que creerse de verdad que uno está ahí – en el poder – para mejorar la vida de sus ciudadanos y rodearse de los mejores y más desinteresados a la vez que se los escucha. No prejuzgaré las intenciones de Rajoy, pero no está rodeado ni de los más valiosos ni de los más desinteresados y el capitalismo de compadres sigue pimpante en nuestro país.

La cita de Bezos – de lo que le dijo su abuelo – viene a cuento porque estoy leyendo un libro muy entretenido titulado How children succeed - Grit, Curiosity, and the Hidden Power of Character de Paul Tough que, a la vista de una búsqueda de resultados en español, no entiendo cómo no está traducido. Destaca la importancia del carácter para formar ciudadanos realizados y felices.

No triunfan los más listos, sino los que tienen virtudes como el autocontrol (tasa de descuento baja), capacidad para salir de los baches, curiosidad, empatía y sociabilidad etc. La buena noticia es que, al parecer, una madre cariñosa y atenta a las reclamaciones del bebé y una buena educación pueden hacer crecer estas virtudes y maximizar las posibilidades de vidas más o menos plenas. La otra buena noticia es que la escuela es menos importante que la madre (padre) de uno y, en general, el entorno familiar ya que es más probable que esos rasgos del carácter se formen ahí a que lo hagan en la escuela. Hay muchas más buenas noticias en el libro (al fin y al cabo, lo ha escrito un norteamericano y ya se sabe que la sociedad norteamericana es genéticamente optimista).

Al leer el libro he decidido que, quizá, sea más efectivo el “refuerzo positivo” como estrategia para educar a Rajoy que la invectiva ingeniosa y furibunda que me sale tan bien. Simón González de la Riva va a publicar esta semana un post en Sintetia del que nos adelanta que

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En otra entrada, habíamos dicho que los Ayuntamientos deberían financiarse exclusivamente con el IBI (Impuesto de Bienes Inmuebles). De este modo – decíamos – se reduciría la corrupción y se elevaría el nivel de control de los ciudadanos sobre sus alcaldes. Si un Alcalde quiere gastar más, tendrá que subir el IBI a sus ciudadanos y éstos podrán elegir entre más servicios y más impuestos o menos servicios y menos impuestos en función de la calidad de los primeros y la envergadura de los segundos.

Hoy he descubierto que limitar los ingresos de un Ayuntamiento al IBI tendría otra gran ventaja para los ciudadanos: reducir drásticamente los incentivos de las administraciones públicas para hacer de su vida una maraña burocrática insoportable. En la actualidad, las Administraciones públicas sancionan al que realiza una actividad sin la correspondiente licencia, permiso, autorización, comunicación, matriculación o aprobación de cualquier clase por parte de aquéllas. Desde el permiso para poner en la puerta de tu garaje un “prohibido aparcar” o “vado permanente” hasta la inscripción en el registro de establecimientos. Los Ayuntamientos tienen incentivos para maximizar el cumplimiento de cuantos más requisitos legales o reglamentarios mejor porque, normalmente, cobran una tasa por cada una de esas autorizaciones. Si no cobraran nada por ninguna de las gestiones administrativas, nada de nada, los incentivos de los empleados municipales para exigir el cumplimiento bajarían notablemente. Y, pasado un tiempo, podríamos evaluar el “desastre” al que ha conducido esa generalización del laissez faire, laissez passer municipal ¿ha habido daños medioambientales? ¿se ha bloqueado el tráfico en las principales arterias de la ciudad? ¿no se puede caminar por determinadas calles?

Hasta que hagamos esa evaluación, el Ayuntamiento podría actuar reactivamente. Si recibe quejas fundadas del comportamiento de un ciudadano y los daños que sufre el denunciante se deben a que otro vecino ha incumplido las normas-cuyo-cumplimiento-hemos-dejado-de-exigir, podremos estar más o menos seguros de que esas normas merecen seguir en vigor y su cumplimiento ser exigido. Si “no pasa nada”, entonces, lo que deberíamos hacer es derogarlas. Es decir, podríamos utilizar la responsabilidad civil y penal y la actuación ex-post para inducir el comportamiento deseado por los particulares (no abrir una discoteca sin salida de incendios) y no mediante una verificación ex-ante del cumplimiento de toda clase de normativa.

Los Ayuntamientos se han saltado a la torera la declaración responsable – que es una medida que va en esa línea – inventándose la obligatoriedad de una “consulta previa a la instalación de la actividad”, previa a la posibilidad de presentar la declaración responsable. Porque cobran tasas por esas licencias, permisos y autorizaciones. El día que no cobren nada y que no haya terceros (técnicos de todas clases) cuyos dictámenes e informes forman parte de estas verificaciones previas, (rent seeking) ese día, quizá, nuestras empresas podrán crecer y convertirse en grandes empresas multinacionales.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Es "más eficiente" la exigencia de responsabilidad civil (ex post)por el fallecimiento de varios jóvenes en una discoteca sin salida de incendios, que "abrumar" ex ante al empresario con la carga de no abrir la discoteca mientras no acredite que existe salida de incendios?

Anónimo dijo...

Anónimo, he leído el Post del Prof. Alfaro y su comentario, y creo que está tomando usted la anécdota por la especie. La responsabilidad ex post resulta generalmente mas eficiente que ex ante (poder a pleitos notarizado?, doble control de legalidad notario-registrador?, por ponerle los dos primeros ejemplos que se me ocurren. Por otro lado, hay otras actividades que generan un riesgo objetivo para las personas (discotecas), cuyos propietarios deben soportar la carga de un control ex ante.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Gracias Anónimo 2. Tenía pensada una tercera entrada titulada "no deis por saco" para abordar más detalladamente esta cuestión. Pero yo no estoy proponiendo eliminar la regulación. Estoy proponiendo que el cumplimiento de la misma no se verifique, de forma general, ex ante, sino que se compruebe ex post. Lo que tienen que hacer los ayuntamientos es inspeccionar las discotecas más frecuentemente que los restaurantes y éstos más frecuentemente que las papelerías. Pero obligar al que quiere poner una papelería a demostrar, antes de poner en marcha su negocio, que cumple con los requisitos, es pegarnos tiros en los pies.

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