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sábado, 2 de abril de 2016

Creatividad y conducta deshonesta

La creatividad entendida como capacidad para producir ideas nuevas (originales) y resolver problemas (soluciones útiles) permaneciendo flexible para aprovechar los cambios en el entorno (difícil de distinguir de la inteligencia) es valorada como una cualidad positiva. Pero tiene una cara negativa: igual que los mercados son eficientes – maximizan la producción – produciendo “bienes”, si los demandantes piden veneno, el mercado maximizará la producción de veneno. Del mismo modo, la creatividad puede fomentar los comportamientos deshonestos. Los grandes malvados se presentan como sujetos muy creativos, hábiles para resolver dificultades y para idear nuevas formas de lograr sus objetivos y de capacidad para justificar de forma novedosa los comportamientos – incluso – inmorales.

“Podría haber algo en el proceso creativo que favorece las conductas deshonestas, específicamente, que al aumentar la motivación para pensar no convencionalmente, los individuos se vean dirigidos a tomar decisiones más deshonestas cuando se enfrentan a dilemas éticos”.

La relación de causalidad podría ir en sentido inverso (que las personas deshonestas son más creativas que las honradas).

Las dos formas en las que la creatividad podría aumentar la tendencia a la deshonestidad serían las siguientes: la capacidad de “pensar diferente” sirve también para facilitar la infracción – elusión – de las limitaciones que las reglas morales ponen a las soluciones posibles. El “creativo” lo es también para encontrar una forma de lograr su objetivo sin infringir formalmente la regla moral. Y la “flexibilidad cognitiva” (capacidad para restructurar la información) aumenta la capacidad para intepretar los datos de forma que permitan justificar la decisión adoptada por inmoral que sea ésta. Cuanto más creativo sea el asesor fiscal o jurídico, mayores serán las deducciones y más amplio el campo de juego en el que el asesorado puede moverse con la conciencia tranquila de estar actuando dentro de los límites.

Los autores diseñan unos experimentos con un grupo para comprobar la correlación entre creatividad y honestidad y concluyen que pensar de forma original – diferente – puede motivar las conductas deshonestas y facilitar la legitimación de las mismas.

 

Francesca Gino/Dan Ariely, The Dark Side of Creativity: Original Thinkers Can be More Dishonest 2012

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