El otro blog para cosas más serias

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miércoles, 20 de enero de 2010

CUANDO UN MERCADO NO FUNCIONA, LOS CONSUMIDORES PAGAN PRECIOS ALTOS

El Informe de la CNC sobre las entidades de gestión colectiva de derechos de propiedad intelectual ha sentado, lógicamente, mal a la SGAE. Que le llamen a uno monopolista no es agradable. Peor era cuando un colegio profesional se querellaba porque le habían acusado de formar parte de un "cártel" diciendo que le habían llamado traficante de drogas. Con los derechos de propiedad intelectual sucede lo que pasa en muchos otros ámbitos: que los mercados no funcionan bien y, en consecuencia, no tenemos ninguna seguridad de que los consumidores estén pagando precios competitivos por los productos o servicios que reciben. Porque la mayor virtud de los mercados es que producen precios y, con ello, facilitan la toma de decisiones de empresarios - oferentes - y de los consumidores. Si las cañas de cerveza son muy caras, beberé - relativamente - más refrescos. Cuando el mercado no proporciona "buenos precios" - o sea, son muy elevados los precios realmente practicados - los consumidores se salen del mercado (dejan de consumir el producto, lo roban o tratan de obtenerlo fuera del mercado - trueque - ). Todo ello, marginalmente.

Los precios de los derechos de propiedad intelectual son "malos", en el sentido de que, por ejemplo, un fabricante de un producto cuyo coste marginal de producción es cero tratará de maximizar las ventas porque cualquier venta adicional proporciona un ingreso que es puro beneficio. Si la gente consume mucha más música ahora que se la puede bajar de internet, el precio de cada canción debería ser muy inferior al que se practicaba en tiempos de no-internet. Pero no hemos asistido a una reducción del precio de la música (predigo que la piratería se reduciría notabilísimamente si bajarse una canción costara 0,01 euro, que es lo que debería costar, probablemente y no un euro que es lo que cuesta en Apple). Si me bajo un libro con copyright, no me debería costar más de 10 céntimos. Bajarse un artículo con copyright cuesta no menos de cinco dólares) e cosi via... Porque los "dueños" fijan los precios para proteger sus mercados de no-internet (los CD, los libros impresos o las revistas en papel). Pero si la competencia funcionase, simplemente, no podrían hacerlo. Como los derechos no se gestionan individual sino colectivamente, el precio de una canción vale lo mismo que el de otra canción con independencia de lo que el consumidor quiera (al bar le cobran lo mismo si pone todo el rato a Amaral que a Philip Glass). El precio de un artículo vale lo mismo que el de otro (lo escriba yo o Gary Becker) y el de un libro vale lo mismo que el de otro. Se dirá que no es posible otra forma de "preciar" este tipo de productos. Pero no es cierto. Por ejemplo, un minuto de uso de una red de telefonía móvil es un bien perfectamente homogéneo. La entrada de los llamados OMV, es decir, empresas que revenden minutos a los usuarios que han adquirido a los dueños de las redes, compran millones de minutos a un precio muy bajo, de manera que pueden revenderlo compitiendo con el dueño de la red. Los autores podrían "vender" licencias de sus repertorios a revendedores, por ejemplo. Es más, con internet, un bar podría tener en su puesto de disc-jockey música proporcionada por su proveedor que ha adqurido una licencia de los autores correspondientes. Si los "revendedores" están en competencia, se maximizarán las ventas y se minimizará el precio como ocurre, por cierto, con la distribución de cualquier producto. Tiene razón la CNC, por tanto, cuando clama por liberalizar las formas organizativas de las entidades que gestionan derechos. Que entren en el sector empresarios con ganas de forrarse. Porque no hay un incentivo mayor para provocar la entrada en un mercado que observar que los empresarios presentes en el mismo se están forrando.

Con los fondos de inversión pasa algo parecido. El mercado no funciona. Las comisiones que nos cobran los bancos han aumentado en los últimos años y se calculan sobre el volumen de los fondos gestionados. ¿por qué la competencia no ha reducido las comisiones? Supongamos un fondo de inversión de los llamados de "gestión activa" que invierte en acciones de empresas europeas. El fondo tiene 100 millones de euros. Y el banco gestor se lleva el 2,25 % anual en comisión de gestión (además de la de depósito). ¿Cuántas personas necesita el banco dedicar exclusivamente a gestionar ese fondo? Pongamos 2 personas. Supongamos que su salario es como el de un controlador aereo: 300.000 euros. El banco gana más de un millón y medio de euros al año con ese fondo. Hay cientos de miles de fondos y los clientes pueden elegir ¿por qué no se reducen las comisiones? Porque el mercado de fondos no funciona. La cosa es más sangrante cuando de fondos que replican un índice se trata (Fondo Ibex, por ejemplo).

Seguro que se me olvidan muchas cosas. Ya sé, sin embargo, que resolver los fallos de los mercados es muy difícil (si es fácil, se resuelven solos). Pero cuando un mercado no funciona y pasa el tiempo y no funciona, los que se benefician de la falta de competencia no pueden quejarse si los políticos acaban interviniendo y fijándoles sus salarios y beneficios.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Mantengamos de momento el economato en los comentarios, si lo considera aceptable el autor del blog. El tema este de los derechos de propiedad intelectual empieza ya a ponerme de los nervios, no por saturación, sino por la desvergüenza en los planteamientos de ambas partes, en especial SGAE y compañeros de viaje. Pondré dos ejemplos que están directamente vinculados a lo que expone el profesor Alfaro.
El primero, el de los libros digitales. Un servidor, que es un poco friki de estas cosas, tiene un lector de libros digitales. Buscando un libro concreto, en inglés claro, dado que las editoriales españolas no están por la labor de crear un mercado legal que evite que los que podríamos comprarlo legalmente tengamos que aprender cómo conseguirlos fuera de mercado, por emplear un eufemismo, me encontré con esta cosa curiosa. El libro digital en cuestión (un libro con unos añitos ya, nada de la última de Dan Brown) costaba alrededor de 9 dólares. En la misma tienda on line, ese libro en papel costaba a partir de 5 dólares. Algo que sólo puede explicarse racionalmente con argumentos como los que emplea el autor de blog (o por la simple estulticia, no la descartemos). En un mercado emergente en el que la piratería es muy sencilla, resulta completamente absurdo. Por poner otro ejemplo, un disco de alguien como Skye no puede costar más caro en Amazon en mp3 que nuevo (o prácticamente nuevo) en formato tradicional (salvo que pensemos que hay más demanda del primero, aunque con el segundo tienes ya el primero).
El segundo, relativo a la transparencia del mercado como factor central de su correcto funcionamiento, es del gremio. Un amigo mío, autor de un libro jurídico, ha carecido desde el primer momento de informes de ventas de la editorial. Bueno, debo decir de las editoriales, porque el problema es con dos libros. Se hizo miembro de CEDRO y hete aquí que al poco tiempo le llega un ingreso por los derechos correspondientes de sus obras. ¿Cómo demonios han hecho el cálculo?¿Acaso estas entidades tienen datos de ventas de los que carecen los autores, cuya retribución por el contrato de edición depende de ello?
En fin, que a mí cada vez me parece más parecido a una mafia que a un mercado o a la tutela de los derechos de autor....

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

su amigo autor ha cobrado algo más porque ha cobrado derechos de propiedad intelectual distintos de los del autor (fotocopias), supongo.
gracias por el comentario

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