La visión de Tyler Cowen de una universidad gobernada por IA
Como estudiante, trabajas con un mentor. Al comienzo de cada trimestre, tú y tu mentor decidís qué materias vas a cursar. Si hay otros estudiantes en el campus que los estén cursando lo mismo, perfecto. Si no, quizá puedas cursarlas junto con estudiantes de otras instituciones, reuniéndoos telemáticamente.
Para cada curso, una IA puede diseñar el programa. Tyler puso como ejemplo un programa generado por ChatGPT para un curso sobre la Inglaterra de los Tudor. Si puedes encontrar un profesor cualificado para ese curso, estupendo. Si no, podrías intentar aprenderlo directamente con ChatGPT, que proporcionaría lecciones, conversaciones y evaluaciones de aprendizaje (exámenes).
Tyler piensa que, ahora mismo, un tercio de la educación superior debería consistir en enseñar a los estudiantes a trabajar con la IA. Yo lo hago asignando un proyecto de vibe‑coding y fomentando el vibe reading y el vibe writing.
La razón para proponer una proporción tan alta de esfuerzo dedicada a aprender a trabajar con la IA es que estamos en un periodo de transición, en el que las capacidades de la IA están cambiando rápidamente. Una vez que esas capacidades se estabilicen, se consolidarán las mejores prácticas y el conocimiento de cómo usar la IA quedará completamente integrado. Por ahora, resulta muy difícil mantenerse al día.
Vibe-coding:
Imagina que eres profesor y quieres crear un pequeño programa que analice sentencias para ayudar a los estudiantes a seguir las explicaciones de la materia. El profesor define la “vibra” del programa, es decir, el estilo de análisis que quiere que produzca: distinguir hechos de fundamentos jurídicos, identificar las cuestiones doctrinales relevantes, exponer el razonamiento del tribunal de manera ordenada, evitar adornos, mantener rigor y claridad. Con esa descripción, el modelo genera el código del programa. Ese código no está construido siguiendo reglas lingüísticas detalladas que el profesor haya especificado una por una; está construido a partir del estilo y del propósito que el profesor ha transmitido. Una vez generado, los estudiantes pueden usar el programa sin necesidad de saber cómo está implementado. Copian y pegan cualquier sentencia que estén estudiando, o la cargan como archivo. El programa procesa el texto y les entrega un análisis estructurado según la vibra docente definida: primero los hechos relevantes, luego el razonamiento jurídico, después la doctrina aplicable y, si se quiere, una explicación didáctica pensada para un alumno.
Vibe reading
Un prompt es el mensaje que tú escribes. Vibe reading es lo que hace la IA con ese mensaje.
Cuando hablamos de vibe reading, no estamos nombrando un tipo de prompt, sino una capacidad interpretativa del modelo. El usuario, como siempre, escribe un prompt; pero en un contexto de vibe reading, ese prompt no detalla pasos, reglas o instrucciones formales. Lo que hace es indicar la vibra, es decir, marcar el tono, el punto de vista, el estilo interpretativo. Y la IA “lee” esa vibra y actúa en consecuencia. Puedes pensarlo así:
Prompt tradicional: “Resume esta sentencia en tres apartados: hechos, fundamentos jurídicos y fallo. Sigue este orden. No superes las 200 palabras.”
Prompt para vibe reading: “Léeme esta sentencia como si fueras un profesor de Derecho civil preparando clase para alumnos de tercero, con análisis sobrio, muy estructurado mentalmente, sin adornos y destacando lo que a ti te parecería lo doctrinalmente relevante.”
En los dos casos estás dando un prompt. La diferencia es cómo interpreta la IA ese mensaje. En vibe reading, la IA no recibe instrucciones técnicas explícitas, sino una orientación estilística o conceptual. Y es ella quien infiere el método, la estructura y el enfoque a partir de esa vibra. Por eso, decir que vibe reading “es un prompt” no es exacto. Lo correcto es: El prompt define la vibra. El modelo, al interpretarlo, realiza vibe reading.
vibe writing
es lo que ocurre cuando el modelo produce un texto siguiendo esa vibra implícita. Si le dices: “Escríbeme una explicación económica con el tono de una narración detectivesca de los años cuarenta”, el modelo no recibe ninguna instrucción técnica sobre cómo convertir el análisis económico en narrativa noir; simplemente detecta la vibra que tú marcas (detectivesca, narrador en primera persona, ambiente urbano, frases cortas y secas, metáforas visuales, una atmósfera un poco cínica) y escribe siguiendo ese registro. No estás ordenándole que use ciertos tiempos verbales o que estructure cada párrafo de una manera concreta; solo le has transmitido un estilo. El modelo escribe desde esa vibra: eso es vibe writing.

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