Breve
1. Estadística 101 by Federer. 2. Trump en serio. 3. Prueba nº 87 de que no hay nadie decente en el entorno del PSOE y del Gobierno, incluidos los cargos de confianza. 4. Muy bien Feijoo, la verdad. 5. El gasto público en pensiones en 2024 fue de 203.000 M €. 5. Enrique Krauze: un mensaje sobre Venezuela. 6.
Lorenzo Warby: la hipocresía de afirmar "la diversidad nos enriquece"
Nadie en Occidente quiere vivir en una sociedad multicultural. Solo quieren, de otras culturas, tradiciones adorables y recetas de cocina genuinas... En toda una serie de fenómenos, la gente que proclama que «la diversidad es nuestra fuerza» es también la que sostiene que «no existe tal diversidad». Quieren la “diversidad” como un marcador moral performativo, y nada más. Quieren lo multiétnico... pero no lo multicultural... Puede que lo deseen, pero la realidad no funciona así. Los que dicen «el multiculturalismo es estupendo» no quieren ningún multiculturalismo incómodo. Lo que significa que no quieren multiculturalismo sustantivo en absoluto, solo quieren las costumbres pintorescas y las cocinas exóticas. No quieren mutilación genital femenina. No quieren violentas disputas entre clanes en su barrio. No quieren que sus hijas sean objeto de acoso sexual porque las chicas kafir que salen sin compañía y no llevan velo se han mostrado como unas putas y, por tanto, son presa legítima. No quieren ser estafados por colectivistas culturales clanísticos que consideran que engañar a los forasteros para beneficiar a sí mismos y a su clan es simplemente un comportamiento normal.
Si no hay correlación entre ser periodista y ser subnormal ¿por qué hay tantos periodistas que parecen subnormales? A los periodistas les ocurre lo que les ocurría a los actores
Ser periodista titulado es lo más fácil del mundo. Solo hay dos grados universitarios comparablemente fáciles de superar: magisterio y ciencia política. O sea, que no hace falta ni ser listo, ni esforzarse mucho para obtener un grado en Periodismo. Pero la razón por la que hay tantos periodistas que parecen subnormales es más compleja. Es que hay una alta correlación entre ser periodista y sentir la pulsión de explicarle a la gente lo que pasa y por qué pasa y de ahí a opinar sobre la bondad y maldad de lo que pasa, solo hay un paso. Así que los periodistas, como gremio, "sobresalen" en los medios y en las redes sociales como portavoces de la información y... de la estupidez. Si se le añade que el 70 % de los periodistas son de extrema izquierda... queda completamente explicada la presencia abrumadora de periodistas subnormales en la conversación pública. Los periodistas han ocupado el lugar de los actores de ambos sexos. Son celebrities menores. Vean un ejemplo "Era el pueblo venezolano quien tenía que actuar. Solo ellos. Nadie más". Pero podría poner muchos otros.
que una partícula esté en el mismo lugar en dos momentos distintos, pero le resulta contraintuitivo que, en un mismo momento, no pueda afirmarse que esté en un solo lugar, como exige la mecánica cuántica.
La izquierda anti-mefistofélica
En el Fausto de Goethe, Fausto, pregunta quién eres tú y Mefistófeles contesta: “una parte de aquel poder que siempre quiere el mal y siempre obra el bien”. Cuando nos encerraron por más tiempo que casi ningún otro país del mundo, querían salvar vidas. Cuando nos obligan a comprar un cacharro luminoso, quieren evitar atropellos. Cuando meten en el calabozo a un hombre con la simple denuncia, solo quieren salvar la vida de las mujeres. Cuando controlan los precios del alquiler solo quieren proteger a los inquilinos. Cuando prohíben los desahucios solo quieren proteger a los vulnerables. Cuando obligan a que hagamos cursillos anticientíficos e inútiles, solo quieren promover la conciencia de la igualdad. Cuando se gastan el dinero que nos quitan cada mes en campañas de publicidad solo quieren "visibilizar" un problema y "concienciarnos" de su importancia... La izquierda siempre actúa con buena intención. Los resultados perjudiciales de sus actos, sin embargo, no les son imputables. ¿Por qué? Lean el párrafo anterior.
Mientras que las sentencias de García Calvo pretendían deducir de la elevada autoridad de su ideal moral el ideal político de una sociedad en la que no sólo no habría automóviles, televisores ni ministerios de educación, sino tampoco dinero ni Estado, los nuevos izquierdistas, aunque también prefieren la revolución al reformismo, ya no aspiran a «superar el sistema» ni a presentar alternativas al mismo, sino sencillamente a minarlo desde dentro y en su beneficio hasta acabar conjuntamente con el dinero y con el Estado. Después de siete años en el poder, han convertido lo imposible en políticamente real: leyes sin Parlamento y parlamentos sin leyes, Estados sin nación y naciones sin Estado, propietarios sin viviendas y viviendas sin propietarios, tribunales sin jueces y jueces sin tribunales, gobiernos sin presupuestos, países sin fronteras, escuelas sin maestros, ejércitos sin armas, feministas prostibularios, delincuentes impunes, secesionistas solidarios o animales con derechos civiles.
Según el escrito de acusación del fiscal en EE.UU, los cargos contra Maduro y esposa son los siguientes:
- Uso de pasaportes y cobertura diplomática: Entre 2006 y 2008, cuando era Ministro de Exteriores, Maduro vendió pasaportes diplomáticos a narcotraficantes y facilitó vuelos privados bajo cobertura diplomática para trasladar dinero del narcotráfico desde México a Venezuela.
- Reuniones y sobornos: En 2007, Cilia Flores (esposa de Maduro) aceptó sobornos para concertar reuniones entre un gran narcotraficante y el director de la Oficina Nacional Antidrogas, asegurando protección para vuelos cargados de cocaína.
- Envíos masivos de cocaína: Se documenta un envío de más de 5,5 toneladas en 2006 desde el hangar presidencial en Maiquetía hacia México, coordinado por altos mandos militares y protegido por funcionarios del régimen. Tras la incautación en México, se pagaron sobornos millonarios para evitar arrestos.
- Participación directa en tráfico y violencia: Entre 2004 y 2015, Maduro y Flores habrían traficado cocaína previamente incautada, usando escoltas militares y colectivos armados, ordenando incluso asesinatos para proteger la operación.
- Caso de los “narcosobrinos”: En 2015, dos familiares de Maduro fueron grabados por la DEA negociando envíos de cientos de kilos de cocaína desde el hangar presidencial, con fines de financiar campañas políticas.
- Envíos internacionales: En 2013, tras asumir la presidencia, Maduro participó en la planificación de un envío de 1,3 toneladas de cocaína en un vuelo comercial a París, incautado por autoridades francesas.
- Implicación del hijo de Maduro: Nicolás Ernesto Maduro Guerra (“Nicolasito”) habría coordinado cargamentos hacia Miami y Nueva York, usando aviones de PDVSA y contenedores.
- Relación con grupos armados: Maduro y Rodríguez Chacín mantuvieron reuniones con líderes de las FARC y ELN en Caracas y Barinas, ofreciendo protección y apoyo logístico. En 2019, Maduro declaró públicamente que las FARC eran bienvenidas en Venezuela.
- Entrega de armas a las FARC: Se menciona la entrega de granadas y lanzagranadas por parte de generales venezolanos a las FARC, bajo instrucciones del círculo de Maduro.
El texto de "Zadok el Sacerdote" proviene de la historia bíblica del profeta Natán y del sumo sacerdote judío Zadok, quienes bendijeron a Salomón como rey de un Israel unido. La música crece a través de un preludio ondulante, con la tensión creciente entre instrumentos de cuerda y viento. Los compases se lanzan hacia arriba y hacia adelante, luego retroceden y comienzan a elevarse de nuevo, estirando la sensación de anticipación casi hasta el agotamiento. Justo en el punto de aburrimiento, una explosión de metales y voces estridentes resuena por el espacio imponente de la abadía. " Zadok el sacerdote y Nathan el profeta, ungieron a Salomón rey", canta el coro a voz plena, la z inicial sonando como un disparo de un cohete de artillería. "Y todo el pueblo se alegró y dijo: '¡Dios salve al rey, viva el rey!'" Ninguna pieza musical había conectado tan poderosamente el Israel bíblico con la Gran Bretaña moderna, ni había reclamado tan explícitamente la idea de que estos reyes también —alemanes de nacimiento y británicos por decisión parlamentaria— fueron elegidos por Dios. Fue una obra de confianza cósmica para una familia que ahora contaba plenamente como una dinastía. Cada soberano británico que siguiera (incluido Carlos III casi tres siglos después, en 2023) elegía que "Zadok el Sacerdote" se interpretara en sus coronaciones, como si frotaran un talismán para asegurar sus propios reinados.
La fundación de Vanguard, una compañía de gestión de inversiones con más de 7 billones de dólares en activos bajo gestión, ofrece un ejemplo de visión idiosincrática en acción. John C. Bogle, su fundador, concibió una idea cuando era estudiante en Princeton y la plasmó en su tesis de fin de grado, titulada “The Economic Role of the Investment Company”. En ella, Bogle sostenía que las sociedades de inversión debían trabajar para minimizar todas las comisiones que se cobran a los inversores. Esta idea contrastaba directamente con las normas imperantes en aquel momento. Los fondos mutuos activos dominaban la industria de la inversión e imponían elevadas comisiones iniciales y anuales por gestionar el dinero de los inversores. Estos fondos justificaban sus altos costes en su supuesta capacidad para superar al mercado y ofrecer rendimientos superiores. Pero Bogle había documentado personalmente el fracaso sistemático de los fondos activos para batir al mercado durante las tres décadas inmediatamente anteriores. Dado que la gestión activa de los fondos parecía aportar poco a los inversores, Bogle decidió lanzar el fondo índice, que eliminaba la figura del gestor. Estos fondos prescinden de la gestión activa y se limitan a replicar el comportamiento del mercado. Como resultado, los fondos índice no requieren servicios de asesoramiento de inversión y, por tanto, cobran únicamente comisiones mínimas.
Esta idea, hoy evidente, fue recibida con enorme escepticismo por el consejo de Vanguard. Sin embargo, en 1974, Bogle logró convencerles para autorizar el lanzamiento del fondo índice S\&P 500 de Vanguard, el primero de su clase. El fondo fue inicialmente despreciado por los líderes del sector, y su primera oferta pública en 1976 fue un fracaso: recaudó apenas 11 millones de dólares (frente a los 150 millones previstos). Edward C. Johnson III, presidente del principal fondo de inversión Fidelity, declaró a la prensa que no podía creer que los inversores “se conformaran con recibir rendimientos medios” cuando “el objetivo del juego es ser el mejor”. Una firma de corretaje llegó a calificar los fondos índice de “antiamericanos”. Forbes ridiculizó a Bogle en un artículo titulado *“A Plague on Both Houses”*, presentándolo como una plaga tanto para su antiguo empleador, Wellington, como para su nueva compañía, Vanguard.
Aunque los primeros años fueron difíciles, a largo plazo la idea fue un éxito rotundo. Al cobrar comisiones extremadamente bajas, los fondos índice de Vanguard empezaron a superar a los fondos activos rivales. Con más dinero entrando, Vanguard pudo reducir aún más sus precios, perpetuando el ciclo. Esta innovación transformó la industria de la inversión. Warren Buffett llegó a afirmar que Jack Bogle fue “la persona que más ha hecho por los inversores estadounidenses… sin discusión”. Los fondos pasivos se han consolidado firmemente, superando a los fondos activos en activos bajo gestión en enero de 2023. Las gestoras especializadas en fondos mutuos pasivos son hoy las mayores del mundo, con Vanguard ocupando el segundo puesto con más de 7 billones de dólares en activos bajo gestión.
La visión de la inversión pasiva no contenía secretos sofisticados ni propiedad intelectual avanzada. Bogle y el mercado conocían los mismos hechos, pero solo Bogle creyó en su visión. Bogle no podía ofrecer pruebas a los demás responsables de Vanguard de que su idea tendría éxito cuando todos los competidores directos operaban de forma distinta. Pero logró convencer al consejo para que le dejara intentarlo, lo que acabó transformando la inversión a escala mundial.
Goshen, Zohar and Hamdani, Assaf and Lund, Dorothy S., Fixing MFW: Fairness and Vision in Controller Self-Dealing, (December 17, 2024)
Renaud, Achilles: Das Recht der Actiengesellschaften, 1875, p 143
La sociedad (Societät) es una obligación contractual entre los socios individuales, mientras que la asociación por accione (la sociedad anónima) es, aunque se deje de lado por el momento la forma de su constitución y en particular la cuestión de si se basa en un contrato, no constituye una relación obligacional. Los accionistas individuales, en su calidad de tales, no tienen derechos ni obligaciones entre sí, como ya se deduce del hecho de que no se conocen entre sí, o solo de forma casual, y que alguien puede ser miembro de una sociedad por acciones sin saber quién más participa en ella. Ciertamente, los miembros de una misma asociación por acciones son partes de un todo y están, en ese sentido, vinculados de alguna manera, lo que también se manifiesta externamente en su reunión en asambleas generales. Pero este vínculo no es una obligación, no es un juris vinculum entre los accionistas individuales que los obligue ad dandum aliquid vel faciendum vel praestandum. Con la demostración de que esta última no es una relación obligacional, queda probada la imposibilidad jurídica de construir la sociedad anónima como una sociedad (Societät).
Two Paths to Prosperity. Recensión de A. Agarwal
La Inteligencia Artificial ofrece un caso de estudio perfecto. A través de varias órdenes ejecutivas, el presidente Trump ha delineado un marco normativo con visión de futuro que fomenta la inversión y regula la IA con un enfoque ligero. Las empresas tecnológicas estadounidenses, incluidas Meta, Google y muchas firmas más recientes, están invirtiendo decenas de miles de millones de dólares en infraestructura de IA y modelos avanzados, con recompensas inciertas y, en ocasiones, asumiendo el riesgo de alterar sus propios modelos de negocio. Reconocen las posibilidades de la tecnología y el riesgo de que los competidores las superen. Los dirigentes chinos también comprenden el potencial de la IA. China ha anunciado planes para convertirse en la potencia dominante en IA para 2030 y está invirtiendo 1,4 billones de dólares para alcanzar el liderazgo global en un conjunto de tecnologías, aunque, como los autores podrían haber previsto y en línea con la historia, los gobernantes chinos están controlando estrictamente la IA para limitar las amenazas a su poder. De manera similar, y también coherente con su historia reciente, la nueva Ley de IA de la Unión Europea trata la IA como una amenaza que hay que gestionar, en lugar de una oportunidad que hay que cultivar. Al otorgar poder a los tecnócratas, la Ley de IA impone estrictos requisitos regulatorios y cuantiosas sanciones que podrían disuadir a las empresas de introducir nuevos modelos. Lamentablemente, muchos responsables políticos en Estados Unidos, incluidos miembros del Congreso y de los estados, están adoptando el modelo regulatorio prescriptivo europeo.
Al mirar hacia el futuro, el análisis reflexivo de Two Path sirve tanto de advertencia como de hoja de ruta. Puede que no sepamos quién ganará la carrera por la supremacía en IA, pero sí sabemos qué tipos de decisiones políticas la harán perder. Las sociedades que inviertan y abracen la competencia, en lugar de sobrerregular y resistirse al cambio, prosperarán en una era de desarrollo acelerado. La historia nos recuerda que la prosperidad no está garantizada: debe ganarse y mantenerse mediante decisiones deliberadas y acciones audaces. En una época definida por la IA y la competencia global, el libro desafía a los responsables políticos a garantizar que el camino hacia la prosperidad permanezca abierto para las generaciones venideras.
Maitland y Adam Smith - Max Skjönsberg
Maitland era partidario del principio que él llamaba laissez-faire, siempre que no se apoyara en ninguna noción de intereses armoniosos (es decir, que, como pensaban los fisiócratas franceses, los intereses de los distintos grupos sociales fueran armoniosos y no conflictivos). De este modo, vinculaba su reflexión sobre la política económica con la política religiosa. «La religión y el comercio parecen ideas muy alejadas entre sí, pero, sin embargo, a los ojos del estadista tienen puntos en común», escribió. En primer lugar, las normas que regulan el comercio y la religión suelen ser inútiles, pues resulta demasiado fácil tanto introducir mercancías de contrabando como expresar opiniones prohibidas. En segundo lugar, la intervención equivocada puede producir los peores efectos, al provocar hambre o impedir la difusión de la verdad. En tercer lugar, es muy probable que la intervención gubernamental sea errónea por falta de conocimiento de los gobernantes. Maitland concluía en su tesis doctoral: «Los argumentos más convincentes en favor del laissez-faire y los más convincentes en favor de la tolerancia religiosa son aquellos que insisten a priori en el gran “error probable” de cualquier opinión sobre cuestiones religiosas y sobre cuestiones de economía política, y aquellos que relatan a posteriori la historia de los fracasos bienintencionados de hombres sabios y buenos».

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