lunes, 19 de enero de 2026

Individualismo y colectivismo: su evolución en los últimos 50 años en el mundo y en España



El artículo parte de la idea de que la dimensión individualismo–colectivismo (I–C) es el eje cultural más influyente y extensamente investigado en ciencias sociales, debido a que pretende capturar la forma en que distintas sociedades integran, evalúan y organizan la relación entre individuos y grupos. 

Tradicionalmente, la medición dominante ha sido el índice de Hofstede, derivado de encuestas realizadas exclusivamente a empleados de IBM entre 1967 y 1973. El problema principal reside en que el índice de Hofstede se elaboró con muestras reducidas en muchos países, sin procedimientos de traducción rigurosos y mediante ítems cuyo contenido no guarda relación directa con las características teóricas que supuestamente compondrían la dimensión I–C. Además, la publicación de trabajos posteriores ha puesto de manifiesto que los valores culturales cambian sustancialmente con el tiempo,

El individualismo se refiere al grado en que las sociedades definen a las personas como individuos autónomos, con capacidad para tomar decisiones basadas en preferencias personales y con vínculos sociales más flexibles, mientras que el colectivismo describe contextos en los que los individuos se conciben ante todo como miembros de grupos a los que pertenecen por nacimiento (familia extensa, clanes, comunidades locales, grupos religiosos, linajes) y frente a los cuales poseen obligaciones particulares

Facetas del individualismo: 
  1. la libertad personal frente a la conformidad con las normas tradicionales del grupo; 
  2. la tolerancia de la diferencia frente a la exclusión de minorías, extraños o desviados; 
  3. y la igualdad entre individuos frente a la discriminación basada en el grupo de pertenencia o el estatus social. 
Individualismo no es egoísmo, anomia o competencia extrema, del mismo modo que el colectivismo no equivale a altruismo generalizado o solidaridad universal. En realidad, en las sociedades colectivistas la solidaridad se concentra en los otros miembros del mismo grupo mientras que en las individualistas se extiende en mayor medida a desconocidos, gracias a instituciones impersonales que garantizan la igualdad ante la ley, la protección de derechos individuales y la existencia de redes de cooperación más amplias.

El nuevo índice de I–C basado en datos recientes de la World Values Survey (WVS) y la European Values Study (EVS), abarcando 102 países que representan casi el 90 % de la población mundial. Los autores seleccionan ítems directamente relacionados con las tres facetas teóricas del individualismo. Agrupan estos ítems en seis subíndices: prioridades de crianza de los hijos (autonomía vs obediencia), distanciamiento de obligaciones tradicionales (familiares y religiosas), creencias igualitarias (rechazo de discriminación), igualdad en la distribución de confianza (grado en que se trata igual a distintos tipos de personas), aceptación de la diversidad social (actitud hacia minorías y grupos distintos) y aceptación de conductas diversas (tolerancia a opciones vitales como divorcio, aborto, suicidio, homosexualidad, eutanasia o sexo casual). Tras construir los subíndices a nivel de país, el análisis de componentes principales muestra que forman una dimensión unitaria que explica un 75 % de la varianza total, con alta consistencia interna. La estructura se replica en una ola anterior de la WVS, lo que demuestra una notable estabilidad temporal del índice.

Con el nuevo índice ya construido, el artículo presenta el mapa mundial del I–C contemporáneo. La clasificación revela que la mayor variación global no sigue un eje Oriente–Occidente, sino un eje vinculado al grado de desarrollo socioeconómico y a la seguridad existencial. 
  1. Las sociedades más individualistas del mundo son las del noroeste de Europa ―especialmente los países nórdicos―, seguidas de otros países europeos occidentales, y después de los países anglosajones, Japón, Corea del Sur, Hong Kong y Taiwán
  2. En el extremo colectivista se sitúan países del África subsahariana, del sur de Asia y de Oriente Medio, caracterizados por menores niveles de desarrollo económico, instituciones menos imparciales y redes sociales basadas en estructuras de parentesco más fuertes. 
El caso de España aparece claramente dentro del grupo occidental europeo, con niveles de individualismo superiores a la media mundial y más próximos a los de Francia o Italia que a los de los países nórdicos. El índice ubica a España como un país sustancialmente más individualista de lo que indicaba Hofstede medio siglo atrás, coherente con los cambios sociales, institucionales y educativos experimentados en las últimas décadas.

Los países más individualistas suelen presentar más solidaridad con desconocidos, mayores niveles de confianza interpersonal hacia grupos amplios y menor anomia percibida. 

Conclusiones
  1. Existe una relación firme, robusta y sistemática entre niveles altos de individualismo y mayor prosperidad económica. Las sociedades con mayor individualismo son aquellas donde los individuos: disfrutan de más libertad personal, viven bajo instituciones más imparciales y menos patrimonialistas, tienen mayor igualdad ante la ley, exhiben tolerancia hacia minorías, y muestran mayor igualdad en el trato entre personas, incluidas las que no pertenecen al propio grupo.
  2. Estas características se asocian de forma consistente con mayores niveles de desarrollo económico, mejor calidad institucional, menor corrupción, mayores derechos y libertades civiles, sistemas políticos más estables y democráticos, economías más diversificadas y sofisticadas.
  3. España es claramente un país individualista, situado por encima de la media mundial, aunque por debajo de los países más individualistas del mundo (que son los nórdicos). Se sitúa hoy más arriba que en el índice de Hofstede similar o ligeramente por debajo de Francia, Italia, Portugal,
  • clara y establemente individualista, no colectivista,
  • alineada con su nivel de desarrollo, educación, secularización y calidad institucional.

Plamen Akaliyski, Vivian L. Vignoles, Christian Welzel, and Michael Minkov, Individualism–Collectivism:Reconstructing Hofstede’s Dimension of Cultural Differences, 2025

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