Mostrando las entradas para la consulta heath ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas para la consulta heath ordenadas por fecha. Ordenar por relevancia Mostrar todas las entradas

lunes, 28 de septiembre de 2026

Turchin completa a Heath contra Harari con Richerson: la ventaja comparativa de la evolución cultural frente a la evolución genética


En este post What Came First in Human Evolution: Intelligence or Culture?, (donde reproduce la imagen de esta entrada) Peter Turchin explica con la claridad que le caracteriza por qué está de acuerdo con Heath, por qué Harari está equivocado Un excelente post de Joseph Heath sobre Harari vs. Henrich y qué le falta a la exposición de Heath para ser correcta a su juicio. Y lo que le falta es señalar que la evolución cultural, al ser mucho más rápida que la evolución genética, permitió a los homínidos adaptarse a un cambio climático muy rápido como el que sufrió la tierra en los últimos cien mil años. Los genes no hubieran sido tan rápidos adaptándose (como la gran fauna euroasiática sufrió cuando llegaron de repente los humanos procedentes de África y la condujeron a la extinción). La cultura nos salvó entonces del cambio climático y la cultura nos salvará del cambio climático producido por el hombre. 

Aquí van algunos extractos del post de Turchin. Sus dos libros (Ultrasociety: How 10,000 Years of War Made Humans the Greatest Cooperators on Earth y, sobre todo, War and Peace and War: The Rise and Fall of Empires, son entretenidísimos y se aprende mucho)

... cuáles fueron las fuerzas selectivas que impulsaron la evolución de la capacidad humana para la imitación “automática” que posibilitó la cultura acumulativa. Esta explicación fue desarrollada por Pete Richerson y Rob Boyd hace algunos años, y continúan perfeccionándola... Russ Genet y Pete Richerson...  

El período más reciente (a la izquierda del gráfico), el Holoceno (últimos 11 700 años), ha tenido un clima notablemente estable (y cálido). Por el contrario, la época geológica precedente, el Pleistoceno , fue una época de violento caos climático, con glaciaciones recurrentes separadas por períodos interglaciales relativamente cálidos (pero breves). El argumento de Richerson y Boyd es que la adaptación a condiciones tan cambiantes mediante la evolución genética no podría funcionar... La evolución genética, sencillamente, no es lo suficientemente rápida como para adaptarse a un entorno que cambia rápidamente. 

... la evolución cultural... fue lo suficientemente rápida como para permitir que los humanos desarrollaran comportamientos transmitidos culturalmente que les permitieron sobrevivir durante el Pleistoceno. ...  nuestra especie estuvo al borde de la extinción en varias ocasiones. Un artículo reciente, « Un modelo coalescente estructurado revela una profunda estructura ancestral compartida por todos los humanos modernos» , estima que el número de humanos en la Tierra durante el Pleistoceno podría haber descendido a tan solo unos pocos miles, o incluso menos. 

...  la cultura acumulativa no requiere lenguaje, ya que la información social se transmite simplemente observando e imitando el comportamiento de otras personas. De hecho, la siguiente adaptación que la cultura acumulativa posibilitó no fue el lenguaje, sino la cooperación.

(aquí es donde pueden leer las cosas de Tomasello a las que he dedicado varias entradas. Turchin explicó estas cosas en el libro Ultrasociety)

 La cooperación produce beneficios colectivos, pero tiene un coste individual. Es difícil que evolucione porque los "agentes" se ven tentados a aprovecharse del esfuerzo ajeno. El mecanismo general por el que evoluciona la cooperación es la selección multinivel. Lo que muchos no especialistas no comprenden es la importancia clave de la variación . Para que la cooperación evolucione, la variación dentro de los grupos debe minimizarse, mientras que la variación entre grupos debe maximizarse. Y eso es precisamente lo que hace la imitación "irreflexiva" de otros miembros del grupo. 

O sea, que un grupo funciona mejor - coopera mejor - cuanta menos variación en la conducta de sus miembros hay. La imitación "intragrupo" es, por tanto, eficiente. Pero con poca variación entre grupos, no hay fuentes de innovación y si cambia el entorno, no solo perece el grupo cuyas reglas de conducta no se adaptan al nuevo entorno, sino que perece toda la especie porque sus comportamientos son homogéneos. Todos, por ejemplo, explotan determinados ecosistemas que se ven afectados por una bajada o subida de las temperaturas. Sin embargo, si las conductas de captura de alimentos son distintas en los distintos grupos, una subida o bajada de las temperaturas hará perecer a algunos grupos, pero no a todos.  

La cadena causal que defienden los evolucionistas culturales comienza, por lo tanto, con el caos climático del Pleistoceno que impulsó la evolución de la cultura. La cultura posibilitó la evolución de la cooperación al concentrar la variación entre grupos y minimizarla dentro de ellos. A continuación, a medida que la cooperación se profundiza y se vuelve más compleja, requiere medios de comunicación mucho más sofisticados, lo que constituye una fuerte fuerza selectiva para el lenguaje.

Esta es la tesis fundamental de Tomasello: la cooperación forzó la aparición del lenguaje. No al revés. 

Finalmente, la cultura acumulativa masiva, la cooperación entre grupos cada vez más grandes y la capacidad de comunicación sofisticada impulsaron la evolución de la inteligencia; este rasgo aparece al final, no al principio como creían Harari (y los pensadores del siglo XX).

martes, 28 de julio de 2026

Citas: libros, David Friedman, Tabarrok, Musk, Heath, Baumeister, Irán, nómadas digitales, grados Mickey Mouse


4 libros para este agosto

Breve

    Los precios y la justicia: Alex Tabarrok

    Hayek lo explicó con claridad en El espejismo de la justicia social: la justicia tiene que ver con la conducta de las personas, con la manera en que unas tratan a otras. Un empresario que engaña a sus trabajadores, un empleado que sustrae dinero de la empresa o quien vende un producto mediante prácticas fraudulentas merecen reproche y, en su caso, responsabilidad jurídica. Pero la estructura de precios que surge de millones de intercambios voluntarios no es la conducta de nadie. Nadie la ha elegido, nadie la ha diseñado, nadie puede ser considerado responsable de ella. La constelación de precios es, en palabras de Ferguson, el resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Exigir que los precios sean justos supone un error de categoría, como exigir justicia al clima. Los precios no sirven para recompensar el mérito; sirven para orientar la acción de los individuos. Si les pedimos que hagan lo primero, dejarán de poder cumplir eficazmente lo segundo.

    Excelente David Friedman sobre la Economía del estatus

    Se suele decir que el status o posición social es un bien "posicional": sólo uno puede ser el primero y, por tanto, como con la hormona del crecimiento, da lugar a juegos de suma cero donde los participantes ven las ganancias ajenas como pérdidas propias. Friedman señala que no es así. Con el status pasa como con las identidades. Si solo hay una identidad aceptable, acabarás en la guerra civil. Pero si hay muchas posiciones que proporcionan status, el juego se vuelve a convertir en uno de suma positiva. 

    Todos valoramos el estatus. Pero lo que me importa es mi estatus tal como lo percibo y como lo perciben las personas importantes para mí; lo que te importa a ti es tu estatus tal como lo percibes y como lo perciben las personas importantes para ti. Dado que cada uno de nosotros tiene su propio sistema de valores y su propio círculo de personas importantes, es posible que mi estatus, tal como lo veo, sea superior al tuyo, y el tuyo, tal como lo ves, sea superior al mío... 

    Ser enfermero no es un trabajo de gran prestigio, pero eso no importa mucho si además eres el rey del Reino Medio. Y el estatus que se obtiene al ser rey no disminuye el de los médicos, quienes saben que están en la cima de la jerarquía médica y los enfermeros en la base. 
    Consideremos, por ejemplo, a los maestros. Los maestros de primaria tienen una imagen pública positiva, pero no mucho prestigio fuera del aula. Sin embargo, en el aula, donde pasan gran parte de su tiempo, son reyes, reinas, madres, padres, líderes, mentores sabios, máxima autoridad durante cincuenta minutos de cada hora, o al menos pueden serlo si así lo desean y son competentes en su trabajo. Ese podría ser uno de los beneficios adicionales más importantes de la docencia. 
    Los profesores universitarios también lo reciben, además de un mayor estatus fuera del aula. Esa puede ser parte de la razón por la que tanto los profesores universitarios como los maestros tienen fama de ser mandones que están seguros de saberlo todo; pasan gran parte de sus vidas en un entorno donde probablemente saben más y tienen derecho, en gran medida, a mandar a los demás. También puede ser parte de la razón por la que la gente está dispuesta a aceptar esos trabajos incluso cuando pueden ganar más dinero.…

    Elon Musk sobre las cosas de las que sabe y sobre las cosas de las que no sabe 

    Escuché los 85 minutos de la entrevista de *The Economist* a Elon Musk para que tú no tengas que hacerlo. Además, está detrás de un muro de pago.

    Las predicciones de Musk son estas: en cinco años, la capacidad de cómputo de la IA superará la suma de toda la inteligencia humana; en diez años, habremos entrado en una era de abundancia. El dinero dejará de importar. Todo el mundo tendrá lo que necesite o quiera, al menos en las economías que adopten la IA.

    Zanny Minton Beddoes intentó que Musk explicara cómo se produciría esa transformación económica, pero él no entró en detalles, más allá de señalar que la robótica generalizada impulsada por IA tendrá un efecto deflacionario. Según él, eso significa que los gobiernos no necesitarán subir impuestos para financiar sistemas de renta básica universal o, como a Musk le gusta llamarla, renta alta universal, porque podrán limitarse a imprimir dinero para compensar la deflación provocada por la economía robotizada.

    La entrevistadora observó que Musk parece tener últimamente una visión más optimista de la IA. Él respondió que ha llegado a la conclusión de que la IA superinteligente es ya inevitable, de modo que no tiene sentido intentar detenerla ni ralentizarla: no puede hacerse. Más vale disfrutar del viaje.

    La entrevistadora señaló también que Marte ya no parece ocupar el centro de las ambiciones de Musk. Él contestó que su verdadera misión siempre ha sido propagar y preservar la conciencia humana en un futuro lejano. Marte era solo un medio para ese fin. Pero ahora la IA forma necesariamente parte de ese objetivo. Cualquier plan de futuro tendrá que contar con ella.

    Después llegó esa parte tan típica, y cada vez más tediosa, de muchas entrevistas largas hechas por periodistas: la entrevistadora construye una caricatura de Musk y discute contra ella. Musk explicó con cuidado que no es un extremista furioso de ultraderecha, ni un nazi racista que mata cachorros, y aun así la periodista no pareció creerle. Es agotador.

    La falta de conciencia de los periodistas sobre su propio papel está por las nubes. Ella reprochó a Musk su supuesta percepción equivocada de lo peligrosa que es Londres, sin advertir el papel que ella misma desempeña, con sus propios textos, en la gigantesca percepción equivocada que existe sobre Musk como persona.

    Musk defendió sus posiciones políticas diciendo que está a favor de unas fronteras seguras, de encarcelar a los delincuentes y de equilibrar el gasto público, algo que incluso ella tuvo que admitir que no sonaba disparatado.

    Y eso fue todo en una entrevista de 85 minutos. No pude evitar pensar que la próxima entrevista larga a Musk debería hacerla una IA.

    Joseph Heath explica por qué estaba "full of shit" en su juventud

    Sin embargo, cuando terminé el instituto ya me había vuelto ateo, gracias a los efectos combinados de la concupiscencia y el estudio de la teoría de la evolución. Y, aun así, seguía viendo el mundo del mismo modo: mirase donde mirase, no veía más que inmoralidad y pecado o, como pronto aprendí a decir, injusticia. Ahí empezó a llenárseme la cabeza de disparates. Simplemente ocupé con el utopismo de izquierdas el lugar que el cielo había tenido en la cosmovisión cristiana, sin detenerme a pensar seriamente cómo podría alcanzarse una redención terrenal. Conservé una actitud de condena moral permanente hacia la sociedad, aunque no entendía por qué las cosas eran como eran. Tampoco tenía la menor idea de cómo remediarlas. Nada de eso, sin embargo, me impedía juzgar a la sociedad y a quienes me rodeaban desde una supuesta superioridad moral que, vista en retrospectiva, estaba completamente injustificada. Esto me llevó a adoptar una serie de posiciones políticas que hoy me producen una profunda vergüenza. 

    (Por cierto, para quienes llevan tiempo siguiendo mi trabajo, esa es la razón de mi compulsión, quizá algo insana, a criticar a Naomi Klein. Lo extraordinario de Klein, a mi juicio, es que conserva exactamente la misma visión del mundo que todos teníamos cuando éramos estudiantes universitarios de izquierdas con veinte años y, sin embargo, ha conseguido mantenerla intacta hasta la edad adulta. Por eso leer sus libros siempre me produce una sensación de viaje en el tiempo, mezclada con cierta vergüenza retrospectiva. Cuando critico a Klein, en realidad no estoy discutiendo con ella; simplemente señalo errores que yo mismo cometía cuando todavía estaba lleno de tonterías.)**

    El asno de Buridán (Roy Baumeister) y la tortuga de Benalmádena

    Parece que la mente del asno no pudo comprender el hecho de las opciones alternativas y la necesidad de elegir entre ellas. Mi mejor suposición sobre cómo funciona la mente del asno es la siguiente: no entiende una gama de opciones. Entiende las cosas de una en una. Así que tan pronto como vio un recipiente con comida, fue a comérselo, antes incluso de ver el otro. En el mejor de los casos, podría cambiar al otro si hubiera una buena razón. (Tal vez había una serpiente delante del primer recipiente que percibió... La lección que nos deja para la teoría del libre albedrío no es que los humanos sean los únicos capaces de tomar decisiones al azar, sino que son los únicos capaces de comprender una situación con múltiples alternativas. Incluso pueden prepararse para ambas.

    El problema de Trump con Irán es el régimen

    Si quiere ganar esta guerra, el Sr. Trump debe asestar golpes demoledores al gobierno iraní. Esto implica rechazar la proporcionalidad y ordenar al Comando Central que reanude la ejecución de su lista de objetivos a partir del 7 de abril. Significa ampliar los objetivos para incluir carreteras, puentes, fábricas y otras infraestructuras que sustentan la maquinaria bélica de la Guardia Revolucionaria, no una al día, sino todas a la vez. Significa obligar al general de brigada Ahmad Vahidi, comandante de la Guardia Revolucionaria, y a otros altos mandos del régimen a vivir en constante alerta. Y significa mermar la capacidad de la República Islámica para difundir propaganda, cerrando la televisión estatal de forma permanente.

    Cómo acabar con los grados Mickey Mouse 

    Una vez implementada, la nueva norma suspenderá los préstamos estudiantiles federales y las becas Pell para los estudiantes matriculados en programas de grado asociado y licenciatura cuyos graduados ganen menos que el trabajador promedio con solo un diploma de bachillerato. Lo mismo se aplica a los programas de maestría cuyos graduados ganen menos que el trabajador típico con solo una licenciatura en el mismo campo. Las instituciones que no superen esta prueba también deberán enviar una carta a los posibles estudiantes y a los actuales matriculados advirtiéndoles sobre el bajo potencial de ingresos de su programa después de la graduación.

    Consideraciones de un nómada digital

    La tercera cosa que he aprendido es que esta homogeneización cultural tiene límites... Por un lado, da la impresión de que Biskek, en Kirguistán, pertenece tanto como cualquier lugar de Occidente al «país del último hombre»: cuando miro por encima del hombro de alguien, casi siempre está absorto en el desplazamiento infinito de su teléfono móvil... 

    Por otro lado, parece existir un umbral decisivo que la occidentalización no llega a franquear... es muy difícil conseguir que las cosas funcionen, ...  Las reuniones tienden a degenerar en reproches mutuos. Es muy complicado respetar los presupuestos. Las contrataciones parecen hacerse siempre a través de contactos personales. Una cierta desconfianza impregna cualquier relación empresarial. ... La interpretación más evidente es que Kirguistán formó parte de la Unión Soviética durante setenta y cinco años. La influencia soviética sigue muy presente entre las generaciones mayores y se conserva casi intacta en cualquier oficina pública... Desde que estoy aquí me he convertido, en cierta medida, en un adepto de la teoría que Joseph Henrich expone en su libro de 2020 The WEIRDest People in the World: la idea de que Occidente constituye una auténtica anomalía, por razones relacionadas con las prácticas matrimoniales y familiares implantadas inicialmente por la Iglesia católica medieval... En un país como Kirguistán, situado muy fuera del ámbito de influencia del «plan matrimonial y familiar» de la Iglesia católica, nada de eso parece encajar del todo. Los empleos suelen conseguirse mediante vínculos familiares o personales. Quien obtiene un puesto por esa vía difícilmente lo abandona o es despedido. La lealtad se dirige menos a la tarea que la organización debe desempeñar que a la familia o a la red personal que se superpone a ella. 

    ... justo lo contrario de lo anterior. Se trata del inmenso valor de las estructuras familiares sólidas y la gran tristeza por su desaparición en Occidente. Esa fue mi primera impresión de Kirguistán cuando llegué como estudiante universitario. La familia con la que me alojaba era numerosa y multigeneracional. Los mayores ocupaban un lugar de honor en la mesa, comiendo carne y bebiendo chupitos de vodka. Por muy insoportables que pudieran ser, no había ninguna posibilidad de que su familia se deshiciera de ellos... De hecho, esa integridad básica de la unidad familiar no ha hecho más que fortalecerse: en la década de 2000, un hedonismo desenfrenado, común en el mundo postsoviético, parecía estar imponiéndose. Veinte años después, apenas quedan vestigios de ello: un conservadurismo social, impulsado, aunque no exclusivo, por la expansión del islam, ha prevalecido con bastante claridad.

    domingo, 14 de junio de 2026

    Un excelente post de Joseph Heath sobre Harari vs. Henrich



    Joseph Heath contrapone la concepción de Yuval Harari en su libro Sapiens y la representada por Joseph Henrich sobre la evolución humana. Joseph Heath, Harari vs. Henrich. What science actually says about human evolution, 12 de junio de 2026. 

    Harari atribuye prioridad explicativa a la inteligencia y Joseph Henrich y, antes que él, Peter Richerson y Robert Boyd a la cultura. En términos más concretos, los cuatro rasgos distintivos de los humanos, a saber, inteligencia superior, lenguaje gramatical complejo, cooperación a gran escala entre individuos no emparentados y cultura acumulativa se ordenan así para Harari y al revés (primero fue la cultura acumulativa, luego la cooperación a gran escala entre individuos no emparentados, luego el lenguaje y luego la inteligencia) para Henrich y sus maestros.

    La hipótesis de que la inteligencia surgió primero es implausible si se tiene en cuenta el enorme coste que supone para la especie “sostener” un cerebro tan grande (aumenta los riesgos del parto) y tan ávido de energía (consume un 20 % de la energía total de un cuerpo humano). Si el problema era sobrevivir en la sabana, fabricar herramientas rudimentarias o controlar el fuego, el cerebro humano parece desproporcionado para esa función. El origen del lenguaje es tratado por Harari como una mutación accidental —la “mutación del árbol del conocimiento”— que habría permitido una forma inédita de comunicación. Heath objeta que esta explicación tiene un problema de arranque: si el primer individuo dotado de esa capacidad no tenía con quién hablar, la mutación difícilmente pudo ser adaptativa como capacidad comunicativa. Además, el lenguaje informativo presupone cierto grado de cooperación. Si individuos antisociales pudieran hablar, sus mensajes serían simples expresiones de interés estratégico y no resultarían creíbles. El lenguaje humano es en gran medida cheap talk y, aun así, transmite información; eso parece exigir previamente disposiciones cooperativas.

    La explicación de Harari sobre la cooperación tampoco convence a Heath. Si el problema es que los individuos tienen incentivos para no cooperar, no se resuelve diciendo que otros difundirán información sobre los incumplidores, porque difundir esa información también es un servicio público sujeto al mismo problema de acción colectiva. Lo mismo ocurre con los “grandes dioses” o los sistemas míticos a los que recurre Harari: hay que explicar de dónde salen, por qué se cree sinceramente en ellos y por qué no se simulan estratégicamente. En ambos casos, la explicación presupone ya una cooperación que pretende explicar.

    El último elemento de la crítica a Harari se refiere a la cultura. La cultura no es resultado, como pretende Harari de la cooperación, sino de la imitación del éxitoso, es decir, el que introduce una innovación que mejora la máquina o la herramienta. Una explicación mucho más plausible – la formulada por Henrich a partir de los autores citados – es empezar por la cultura, seguir con la cooperación, hacer entrar entonces el lenguaje y, finalmente, la inteligencia. ¿Cómo se extiende y desarrolla una cultura en un grupo de una especie animal? Mediante el aprendizaje social 

    (sobre lo cual repasando los trabajos de Henrich y Boyd sobre todo, v., con más indicaciones, estas entradas, JA, Tweet largo: aprender sin entender no es de tontos, es de listos, Derecho Mercantil, 2018; JA, La poción antibalas y la opacidad causal, Derecho Mercantil, 2017; El sentido evolutivo de los rituales humanos, Derecho Mercantil, 2020, JA, Aprendemos las normas sociales sin que nos las enseñen, Derecho Mercantil, 2019; JA, La recensión de Scott Alexander del libro de Joe Heinrich, Derecho Mercantil, 2019; JA, Del aprendizaje a la enseñanza y de las convenciones sociales a las normas, Derecho Mercantil, 2017; JA, La información social puede potenciar el conocimiento a pesar de inhibir el esfuerzo cognitivo, Derecho Mercantil, 2018; JA, Por qué los humanos ‘sobreimitamos’ y los demás primates, no, Derecho Mercantil, 2022; y estas sobre los trabajos de Kevin Laland, La imitación, el problema de la correspondencia y el valor de la sincronización, Derecho Mercantil, 2018; El lenguaje evolucionó originalmente para enseñar a nuestros parientes; Derecho Mercantil, 2017; Coevolución genes-cultura, Derecho Mercantil, 2018; Del aprendizaje a la enseñanza y de las convenciones sociales a las normas, Derecho Mercantil 2017. La innovación inicial no sería una inteligencia superior, sino un tipo específico de aprendizaje social: la imitación humana. Los niños humanos copian con fidelidad incluso conductas que no comprenden. Esa imitación aparentemente “ciega” permite que procedimientos complejos se transmitan sin que cada generación tenga que entenderlos desde cero. Así se supera el cuello de botella de la inteligencia individual. Una técnica puede acumular pequeñas mejoras y sobrevivir porque los individuos la reproducen fielmente antes de comprenderla. La cultura permite así acumular conocimientos por encima de las capacidades cognitivas de cada individuo.

    El paso de la cultura a la cooperación se explica porque el aprendizaje es social, no exclusivamente familiar. Los humanos no aprenden solo de sus padres, sino también de modelos exitosos y de sus pares. Dos sesgos de aprendizaje son decisivos: imitar a los exitosos e imitar a la mayoría. El conformismo aumenta la homogeneidad dentro de cada grupo, lo que hace posible que la selección entre grupos sea mucho más eficaz en la evolución cultural que en la evolución biológica. Los grupos con normas culturales más prosociales tenderían a imponerse o a perdurar mejor que los menos cooperativos. Así, la cooperación no surge porque individuos inteligentes calculen que les conviene cooperar, sino porque ciertas normas culturales cooperativas se transmiten, se estabilizan y dan ventaja a unos grupos frente a otros.

    Después, según esta teoría, la cultura cooperativa ejerce presión sobre la biología. Los seres humanos seguían siendo primates agresivos, competitivos e individualistas, pero las expectativas culturales empezaron a favorecer a quienes se ajustaban mejor a normas prosociales. Los individuos excesivamente agresivos o dominantes habrían visto reducidas sus oportunidades reproductivas. Esto inició un proceso de autodomesticación: la cultura no solo organizó la cooperación, sino que acabó influyendo en la evolución biológica mediante procesos de coevolución gen-cultura. La cooperación comenzó como patrón cultural y terminó parcialmente incorporada a nuestras disposiciones naturales. Innovaciones culturales, como la cocina, provocan cambios biológicos, como modificaciones del sistema digestivo (estómagos más pequeños).

    V., De las coaliciones asesinas de machos alfas y antisociales a la docilidad y grupalidad de los humanos, Derecho Mercantil, 2023 y La domesticación del hombre, Almacén de Derecho, 2021; Todo empezó de verdad con el homo erectus que controló el fuego para siempre, Derecho Mercantil, 2020; La conspiración para el asesinato y la sumisión al grupo para evitarlo, Derecho Mercantil, 2021, todos ellos sobre los trabajos de Wrangham a los que alude Heath; v., también sobre el libro de Wrangham sobre la domesticación humana, Rob Henderson, The distinctiveness of human aggression. The Critic, 2022; Parental Selection in Human Evolution, Rob Henderson’s Newsletter, 2023. 

    Como explica Tomasello, el lenguaje se vuelve adaptativo cuando ya existe cierta disposición a decir la verdad, cumplir reglas o cooperar. Solo entonces un sistema de señales barato puede volverse informativo. En cuanto a la inteligencia, Heath recoge la idea de que el coste del cerebro humano es tan alto que probablemente se explica por un proceso interno de retroalimentación. Para Henrich, el crecimiento explosivo de la cultura hizo valiosa una mayor capacidad de aprendizaje, memoria y procesamiento: cuanto más rico era el entorno cultural, más útil resultaba captar rápidamente la información disponible. La cultura creó, por así decir, un mundo lleno de cosas que merecía la pena aprender, y eso aumentó el rendimiento adaptativo de cerebros más capaces.

    jueves, 2 de abril de 2026

    Citas: Helen Joyce, Concepción Campo Acuña, Joseph Heath, Adam Smith, Greer, Ed West

    Otro nombramiento nepotista (¿Abel Caballero?): la nueva presidenta del Consejo de Transparencia

    • Los tres presidentes anteriores tenían trayectorias en la Administración General del Estado, con cargos de responsabilidad y contacto directo con la gestión estatal y la implementación de políticas de transparencia. Concepción Campo Acuña tiene experiencia principalmente local, en la administración municipal y en redes técnicas de transparencia, que aunque valiosa, no alcanza el alcance ni la complejidad de la gestión estatal.
    • Todos los anteriores combinaban formación jurídica con experiencia en administración pública de alto nivel y, en algunos casos, especialización en derecho constitucional o protección de datos. Campo Acuña tiene formación jurídica sólida y un máster, pero su trayectoria académica y profesional no se ha desarrollado en la esfera estatal ni en entornos de alto nivel en transparencia.
    • Los presidentes anteriores tenían conocimientos prácticos de la administración central, procedimientos complejos, coordinación interministerial y supervisión de organismos públicos.Campo Acuña aporta conocimiento local y académico sobre transparencia, pero carece de la experiencia práctica en la gestión de organismos de supervisión a nivel nacional.

    Helen Joyce: Mujeres que siguen el juego 

    Pero el mecanismo supuesto de la Gran Feminización es más específico: se sostiene que la incorporación de mujeres estaría reconfigurando las instituciones para sustituir la racionalidad y el empirismo masculinos por la emotividad femenina y la búsqueda de consenso. Un diagnóstico más ajustado es que hombres y mujeres tienen cada uno debilidades características y que, en ocasiones, sacan a relucir lo peor unos de otros. 

    Piénsese en la aversión femenina al conflicto y en su preferencia por el consenso. Esto no es fruto del azar, sino el resultado de haber tenido que compartir el planeta con la mitad de la humanidad que es más fuerte y más agresiva. Aplacamos a los hombres para poder vivir y seguir luchando —de forma encubierta e indirecta— un día más. Y por prudencia mantenemos para nosotras los pensamientos subversivos, de modo que, cuando se nos pregunta si conviene expresarlos, naturalmente respondemos que, a menudo, es mejor no hacerlo. 

    La evolución ha configurado a ambos sexos para mantenerse alerta tanto frente a posibles parejas como frente a amenazas, amenazas que, para hombres y mujeres, proceden en gran medida de otros hombres. El resultado es una asimetría: las mujeres perciben con bastante claridad qué es lo que quieren los hombres en general, mientras que muchos hombres permanecen en gran medida ajenos a los deseos de todas las mujeres salvo aquellas que les interesan personalmente. 

    Esta asimetría moldea las distintas actitudes de hombres y mujeres frente a la ideología trans, que concede a unos pocos hombres aquello que más desean, deja al resto prácticamente indiferente y, al mismo tiempo, impone cargas exigentes a todas las mujeres, castigando a quienes se niegan a aceptarla. Cabía pensar que esto llevaría a una oposición especialmente intensa por parte de las mujeres. 

    Sin embargo, cuando determinados hombres insisten en que son mujeres, esa exigencia va respaldada —como tantas otras exigencias masculinas dirigidas a las mujeres— por una amenaza implícita de violencia. (Muchas) mujeres expresan entusiasmo por el género porque (algunos) hombres están muy comprometidos con él y porque el coraje cuesta. Los demás hombres pueden permitirse el lujo de despacharlo como algo estúpido y trivial (que lo es). La tendencia masculina a acosar o intimidar a las mujeres y la tendencia femenina a apaciguarlos son a la vez causa y efecto la una de la otra. 

    Tampoco es cierto, sencillamente, que hayan sido las mujeres quienes han impuesto el género al mundo. Su impulso ha venido sobre todo de gobiernos y grandes corporaciones, dirigidos no por las adolescentes y jóvenes que dicen a los encuestadores que «las mujeres trans son mujeres», sino predominantemente por hombres de mediana edad. Dudo que casi ninguno de ellos crea realmente en eso. Pero el daño que provoca les resulta irrelevante, porque se trata de una señalización de virtud barata que no les cuesta nada. 

    Y, por último, la ideología trans no es una razón arbitraria o carente de sentido por la que una minoría de hombres intimida a las mujeres, del mismo modo que la capitulación femenina no es arbitraria ni carente de sentido. … Los sexólogos saben desde hace décadas que lo que motiva a muchos hombres a identificarse como mujeres trans es un fetiche conocido como autoginefilia: una imaginación obsesiva y fetichista de sí mismos como mujeres.

    Las mujeres que apoyan la ideología trans tanto entusiasmo no hacen sino lo que muchas mujeres han hecho siempre frente a exigencias masculinas desmesuradas: apaciguar y mostrarse complacientes porque eso es más seguro y más rentable que la solidaridad entre mujeres. Cuando observo la catástrofe de género, veo el resultado de una colusión entre ambos sexos en su peor versión.

    Habermas por Joseph Heath

    Como, por lo general, las palabras no adquieren significados distintos por el mero hecho de emplearse en contextos diferentes, el significado lingüístico es demasiado sistemático como para poder fundamentarse en un conjunto disperso de prácticas sociales inconexas. Esta constatación llevó a muchos filósofos a sostener que el significado de lo que decimos no está determinado por cualquier juego lingüístico, sino más bien por el papel que nuestros actos de habla desempeñan en la práctica específica de la argumentación. Habermas formuló esta idea afirmando que, siempre que realizamos un acto de habla, asumimos un compromiso con la justificación del contenido de lo que afirmamos, es decir, planteamos una «pretensión de validez». Este compromiso no constituye un añadido externo o contingente, sino que forma parte del propio significado lingüístico: entender el significado de un acto de habla consiste precisamente en comprender bajo qué condiciones podría estar justificado. 
    De ello se sigue, según Habermas, que existe una conexión intrínseca y necesaria entre la práctica social de la justificación —a la que denomina «discurso»— y la posibilidad misma de que nuestros actos de habla tengan sentido. Comprender los actos de habla de otra persona está inseparablemente vinculado a la evaluación de las pretensiones que formula y, del mismo modo, la realización de un acto de habla implica siempre asumir un compromiso con la justificación de lo que se dice. Por eso, quien exige una justificación no impone al hablante una obligación nueva, sino que simplemente le pide que cumpla un compromiso que ya había asumido al hablar.

    Las personas con TEA ven patrones y sistemas que otros no perciben.

     "Como no tenemos experiencia inmediata de lo que sienten otras personas, sólo podemos formarnos una idea de la manera en que se ven afectadas, concibiendo lo que nosotros mismos sentiríamos en una situación similar." 

    "Nunca podemos analizar nuestros propios sentimientos y motivos, nunca podemos formar juicio alguno al respecto; a menos que nos alejemos, por así decirlo, de nuestra propia posición natural y nos esfuercemos por verlos a cierta distancia de nosotros. Pero no podemos hacer esto de otra manera que esforzándonos por verlos con los ojos de otras personas, o tal y como es probable que otros los vean"

    T. Greer

    Reflexionando sobre este pasaje de @tylercowen y preguntándome si lo que está ocurriendo con la economía es similar a lo que ocurrió con la antropología a finales del siglo XX, es decir, La antropología fue en su día el estudio de los pueblos pre-mercado/pre-estado, pero se convirtió en sinónimo de "etnografía". La economía fue en su día el estudio de los mercados económicos, pero se ha convertido en sinónimo de "econometría". En ambos casos, la herramienta ha absorbido el objeto original de estudio.

    Las madres son comunistas, por eso las mujeres votan a la extrema izquierda

    Ed West "Como cualquier padre de niños pequeños sabrá, si preguntas a tus hijos si prefieren (i) que ellos reciban un caramelo y sus hermanos dos o (ii) que nadie reciba caramelos, la mayoría optan por (ii). Es un sentimiento instintivo humano, pero también infantil

    ¿Qué contestarían los españoles a esta pregunta? 

    "Un aumento de la desigualdad como consecuencia de aplicar una medida es aceptable si todos se hacen más ricos como consecuencia de dicha medida" La mitad de los daneses se muestran en desacuerdo con adoptar tal medida.

    La prosperidad se basa en energía barata

    lunes, 24 de noviembre de 2025

    Citas: García Ortiz, Stevenson, IA, sociología normativa, Soto Ivars, Alice Evans, Servinabar, Juancla, Arcadi, Paul Bloom, Quanta, Suzanne Vega, Mackay


    Foto de LSE Library en Unsplash


    García Ortiz, el fiscal mentiroso y lameculos


    En el asunto del novio de Ayuso, García Ortiz ha mentido una y otra vez. Según esta narración de Martialay - la mejor periodista de tribunales de la prensa española -, al menos las siguientes:

    1. Negación de su implicación directa en la filtración: En su declaración institucional del 16 de abril de 2024, afirmó que solo estaba “informado” de los hechos y de la publicación del comunicado, cuando en realidad dirigió la operación y ordenó personalmente difundir la nota con datos reservados sobre la pareja de Isabel Díaz Ayuso.
    2. Falsa atribución de la autoría del comunicado: Desde la Fiscalía General se aseguró a EL MUNDO que la nota procedía de la Fiscalía Provincial de Madrid, cuando fue dictada por García Ortiz y elaborada bajo sus instrucciones (como reconoció en el juicio su jefa de prensa)
    3. Negación de la existencia de información perjudicial: Declaró que la comunicación no contenía datos confidenciales ni que afectaran al derecho de defensa, pero el Tribunal Supremo lo condenó por revelación de secretos (art. 417.1 CP) y le impuso indemnización por daños morales.
    4. Mentira sobre los informes del caso Tsunami Democràtic: Aseguró que era “rotundamente falso” que existieran dos borradores sobre la calificación de terrorismo en la actuación de Puigdemont, cuando sí existieron y fueron publicados por EL MUNDO, mostrando un cambio de criterio tras reunirse con él.
    5. Desmentidos reiterados y amenazas: Emitió notas de prensa para desmentir informaciones veraces y llegó a amenazar con demandar al medio, pese a que las exclusivas posteriores confirmaron las órdenes y los hechos negados.
    Como todos los socialistas, García Ortiz miente más que parpadea. 


    «Ignora que unos actores sobreactuados, bajo la batuta de unos carniceros, han montado una parodia del libro.»

     La noche del 3 de diciembre de 1894, Robert Louis Stevenson destapó una botella de tinto en su casa en Samoa y comenzó a mezclar mayonesa para una ensalada. "¿Tengo pinta rara?" le preguntó a su esposa Fanny, y luego se dejó caer al suelo de la cocina. Murió esa noche a causa de una hemorragia cerebral, tres semanas después de cumplir cuarenta y cuatro años 

    En breve


    Huye de los activistas de extrema izquierda como de un incendio; La impresentable - e incomprensible - Inés Herreros: este es el nivel de inteligencia y articulación de los altos cargos en España hoy;  J. Heath "Lo crucial que hay que entender sobre el populismo, y la ira populista, es que es una revuelta dirigida contra las élites cognitivas, no contra las élites económicas"". La inteligencia animal es la única que conocemos pero hay muchos tipos de inteligencia y la IA no tiene mucho en común con la inteligencia animal (Karpathy). Blanca Portillo o el estupor; Una campaña oficial de publicidad monstruosa; Qué listo era Paco de Lucía; Las pequeñas empresas dominan la producción en países de bajos ingresos porque no hay suficiente mano de obra cualificada para organizar la producción en grandes empresas; No, Ariel no es una niña. Ariel es un niño al que le gustan cosas “de niñas” y no hay nada de malo en eso. Extraordinario Trapiello sobre Sánchez y don Benito Pérez Galdós; ¿cómo puede ser presidenta del Consejo de Estado una mujer de tan corta inteligencia?; Carlos del Amor critica a los que denuncian el nepotismo. Y el hijo de Xabier Fortes, que se ha beneficiado - al menos aparentemente - de ser hijo de quien es, callado como una puerta. Muñoz Molina vuelve a las andadas. Y, a veces, la gente que dice locuras públicamente, padece una enfermedad mental. ¡Vaya con los equidistantes! ¿Es tan tonto como parece? 


    Prueba nº 42976 de que no se discrimina a la mujer. Se discrimina a la madre

    ¿Qué ocurre cuando las mujeres suecas son biológicamente incapaces de tener hijos de forma natural?¡Ganan aproximadamente lo mismo que los hombres!

    Sociología normativa y política jurídica (del archivo) y al hilo del libro de Soto Ivars sobre las denuncias falsas-instrumentales

    El post analiza cómo ciertas corrientes progresistas sacrifican la búsqueda de la verdad en favor de mantener un estatus moral dentro de su grupo. Parte de la idea de Lorenzo M. Warby: “si creer X te hace buena persona, evitar pruebas en contra preserva tu virtud”. Según el autor, esto explica por qué quienes se identifican como progresistas rehúyen examinar evidencias que cuestionen creencias como que el machismo es la causa principal de la violencia doméstica o que la discriminación explica el techo de cristal. Si aceptaran datos que apuntan a otras causas (adicciones, trastornos mentales, maternidad), perderían pertenencia al grupo y serían tachados de inmorales o extremistas. Para evitar la disonancia cognitiva, se recurre a descalificar la fuente crítica (por ejemplo, tildándola de extrema derecha) en lugar de evaluar la veracidad de sus afirmaciones. Este mecanismo, que recuerda a patrones de censura ideológica en regímenes autoritarios, tiene consecuencias graves: políticas públicas ineficaces, despilfarro de recursos y normas discriminatorias. El autor critica reformas legislativas españolas sobre violencia de género que restringen derechos (como privar al padre de ver a sus hijos por una mera denuncia) sin base científica, y reprocha al Tribunal Constitucional haber validado normas penales discriminatorias sin pruebas empíricas que justifiquen la “agravante de dominación”. Se denuncia la perversión del concepto de “experto”, que se asocia a juristas o psicólogos sin formación científica, y la sustitución del razonamiento por un vocabulario cargado de tabúes lingüísticos. Esto deslegitima el sentido común y excluye del debate público a quienes no dominan ese lenguaje, reforzando un elitismo cultural. El resultado es una política jurídica guiada por ideología y moralidad, no por evidencia, lo que erosiona la ciencia, la participación democrática y la calidad normativa.

    Y cuenta Alice Evans: beber mucho te vuelve machista según la opinión más generalizada entre nuestros legisladores y expertos en violencia de género

     El abuso de alcohol aumenta enormemente la probabilidad de que un hombre golpee, viole o abuse emocionalmente de su esposa. Estos datos corresponden a la India. 


    La Hacienda Foral Navarra no investigó a Servinabar: Otra razón más para no descentralizar la Hacienda Pública; 

     El Ebit de Servinabar era casi un 40% superior a la media del sector, y el resultado neto un 50%. No tenía endeudamiento, ya que recurría a la autofinanciación. Sus ratios de liquidez eran del 362%. Todo ello sin invertir. Apenas tenía inmovilizado pese a ser una constructora. La liquidez y las reservas eran tales que acumulaba casi dos millones de euros a su disposición en su balance. No era una empresa, era una cuenta corriente: La UCO detalla cómo Servinabar estaba dedicada a ingresar el 2% de las comisiones de Acciona. A la Hacienda Foral no le llamó la atención que casi no tuviera casi empleados, pero el ratio beneficio/nónima estuviera por las nubes. Los gastos eran ingentes (427.000 euros en tres años), lo que permite sospechar que eran una manera de sacar el dinero que entraba por comisiones. Los menores de 3.000 euros no se especificaban, pero en conjunto se abarataba la factura del impuesto de sociedades. Un chollo.

    Juan Claudio de Ramón

    Como ha escrito Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de Sant'Egidio, tras siglos teniendo miedo del poder de la Iglesia, no pocos europeos temen hoy su ausencia. Aunque tampoco quiero dar la impresión.. que mi interés en el resurgir del catolicismo es solo instrumental: una religión seria como dique a las numerosas supersticiones ideológicas que nos rodean

    Arcadi Espada: "la Transición es la única obra maestra, ética y estética, de que pueden presumir los españoles recientes"

    El 20 de noviembre es una fecha clave. La dictadura no cae, se extingue; y la oposición exhibe ante el cadáver sus tres rasgos: militarmente derrotada, políticamente fragmentada y socialmente mermada. Pero el 20 de noviembre es también la señal que las élites esperan para cambiar de arriba abajo la arquitectura institucional: Franco había ganado todas las batallas, pero no iba a ganar después ninguna, campeador... 

     Un Barney Jopson escribía uno de estos días en el Financial Times sobre España. Para tratarse de la prensa extranjera no estaba mal. Este párrafo: «La polarización no es exclusiva de España, pero destaca su brutalidad visceral. Otro problema es potencialmente más grave: una preocupante falta de debate sobre políticas públicas. En otras grandes economías, la política combativa puede coexistir con discusiones más fundamentadas sobre cómo abordar preocupaciones apremiantes, desde educación y vivienda hasta burocracia e inteligencia artificial. En España, los insultos políticos a menudo eclipsan las ideas». Es la verdad, pero no toda la verdad. La polarización española es un señuelo. No es que los insultos eclipsen las ideas: solo tapan su radical ausencia. La polarización disimula el coeficiente intelectual de los gestores políticos y su obstinada apuesta por la pereza. Inteligencia (artificial), menciona Jopson. La soga en casa del ahorcado, bis.

    Soto Ivars: denuncias falsas y denuncias instrumentales. Las primeras no se persiguen, y las segundas no deberían tramitarse.

    "si ningún caso se persigue por fraude es que no hay fraude" pero "aunque absolución (del varón) no significa necesariamente denuncia falsa (de la mujer), parece que una proporción notable de las absoluciones que el Poder Judicial entiende como representativas sí son equivalentes. Delatan, por tanto, la negligencia del sistema de justicia para perseguir este delito".  

    "Juan Manuel Melgar me dijo 'Estoy convencido de que la mayoría de denuncias en VioGén no hacen referencia ni a una situación de matrato ni a una denuncia falsa, sino a una situación de conflicto en la que ambos se han insultado o dado empujones y manotazos sin que la cosa llegue a mayores. Son situaciones que obviamente señalan un problema, pero la solución no debería estar en la judicialización del conflicto" 

    "las mujeres son significativamente más propensas a usar acusaciones falsas de violencia de pareja contra sus parejas masculinas que al revés" Denise Hines

    Wokeness y altruismo efectivo comparados por Paul Bloom

    Ambos movimientos representan extremos de valores occidentales. El altruismo eficaz se apoya explícitamente en la tradición filosófica occidental —utilitarismo, Parfit, Singer— y, en cierto modo, en la ética cristiana que dignifica a los vulnerables. El wokeness, aunque crítico con Occidente, también surge de ideales occidentales: igualdad, dignidad humana y rechazo a la discriminación. Aquí aparece la paradoja: en su forma más radical, el wokeness puede volverse autoinmune, esto es, puede acabar destruyendo las propias bases culturales que hicieron posible que surgiera en primer lugar. 

    Otra similitud es la exigencia moral extrema. No basta con “no hacer daño” y cumplir deberes básicos. Ambos movimientos son supererogatorios. Para los woke, no basta con “no ser racista”: hay que ser activamente antirracista, en una lucha permanente contra un mal estructural que exige imponer penitencia y crítica constante. Para los altruistas eficaces, la exigencia es aún mayor: adoptar el veganismo, donar gran parte de los ingresos, y subordinar la vida personal a maximizar el bienestar de todos los seres sintientes presentes y futuros. Son absolutismos morales y convierten la vida en un campo de batalla por la pureza. 

    Bloom añade que ambos movimientos son impopulares y sostienen creencias difíciles de aceptar para la mayoría. El wokeness incluye ideas como que los exámenes estandarizados son intrínsecamente racistas o que practicar yoga puede ser apropiación cultural. El altruismo eficaz defiende que evitar el sufrimiento de futuras mentes digitales puede ser más urgente que mejorar la vida humana actual, o que la explotación de camarones es una injusticia comparable a las mayores atrocidades históricas. Además, ambos exigen transformaciones vitales radicales, lo que explica su escasa aceptación social. 

    Pero Bloom recuerda que el progreso moral surge, a menudo, de demandas que parecen excesivas en su tiempo, como ocurrió con la abolición de la esclavitud o el sufragio femenino (¿de verdad?) y que el altruismo eficaz es racional y orientado a reducir sufrimiento real, capaz de moderar sus exigencias. El wokeness es menos flexible y, por tanto, no evoluciona. Se obsesiona con el lenguaje, potencia las identidades excluyentes y exige penitencia perpetua

    Quanta Magazine: relación entre la inteligencia artificial y la lingüística

    Claude Shannon en 1948, mostró que imitar patrones estadísticos podía generar texto con apariencia natural, aunque sin significado. Este enfoque estadístico se enfrentó durante décadas a la lingüística generativa de Noam Chomsky. Chomsky sostenía que las estadísticas nunca podrían captar las leyes fundamentales del lenguaje ni diferenciar frases gramaticales sin sentido, como "Las ideas verdes e incoloras duermen furiosas". El auge de los LLMs en los últimos años cambió el panorama: superaron métodos previos y plantearon nuevas preguntas. Desde 2019, estos modelos han logrado resultados sorprendentes en pruebas de comprensión lectora, incluso mejores que humanos, lo que generó debates sobre si realmente “entienden” el lenguaje. Estudios recientes muestran que los LLMs pueden analizar estructuras gramaticales complejas y aprender reglas de lenguajes ficticios, poniendo en cuestión la idea de que las estadísticas son insuficientes para captar reglas profundas. Otros experimentos revelan que los LLMs tienen más dificultad con “lenguajes imposibles” que con lenguas naturales, lo que abre vías para estudiar cómo los humanos aprenden. Además, los modelos permiten abordar cuestiones filosóficas como el problema del anclaje del significado (symbol grounding): ¿necesitan las palabras contacto con el mundo para tener sentido? Investigaciones exploran si la matemática (teoría de categorías) puede explicar cómo los LLMs generan texto coherente sin referencias externas. 

    Es una canción que me emociona cada vez que la oigo. Me parece que refleja bien una de las dos ideas mas importantes de la evolución humana: los humanos nos habríamos extinguido si no fuera por nuestra capacidad para la cooperación con otros humanos no emparentados con nosotros (non kin cooperation) y por la enorme capacidad de los individuos humanos para cooperar sexualmente en la crianza. Sin la enorme capacidad de los varones y las mujeres heterosexuales para conformar parejas estables y monógamas dedicadas a la crianza y dado lo costosísimo que es llevar hasta la edad adulta a una cría humana, las altísimas tasas de mortalidad infantil o las bajísimas tasas de reproducción que vemos en otras especies próximas habrían impedido la expansión de la población humana y la obtención de las economías de escala en la producción de alimentos y en la prevención y reducción de los riesgos ambientales para la supervivencia.

     

    El soldado llamó a la puerta de la reina
    y dijo: «Ya no lucharé más por ti».
    Ella creyó haber visto su cara antes
    y despacio lo dejó entrar.

    «He vigilado tu palacio en lo alto de la colina
    y me he preguntado quién es la mujer por la que todos matamos.
    Pero mañana me marcho y harás lo que quieras;
    solo antes quiero saber por qué».

    Por el largo y estrecho pasillo lo guiaron
    hasta sus aposentos de tapices rojos.
    No se quitó la corona de la cabeza
    y le indicó que se sentara.

    (él dijo) «Ahora te veo, y eres tan joven…
    pero he perdido más batallas de las que ganado,
    y tengo la intuición de que todo esto es por tu diversión.
    ¿Me dirás por qué?».

    La joven reina le lanzó una mirada terrible:
    «No lo entenderías, ni lo intentes».
    Pero su rostro era el de una niña, y aunque él pensó que se echaría a llorar,
    se cerró como un abanico.

    «He tragado un hilo ardiente y secreto
    que me corta por dentro y a menudo sangro».
    Él apoyó la mano sobre su cabeza
    y la inclinó hasta el suelo.

    «¿Cuánta hambre tienes? ¿Cuán débil debes sentirte,
    viviendo aquí sola, siempre oculta?
    Pero no volveré a tu campo de batalla».

    Y la llevó a la ventana para que viera.
    El sol era oro y el cielo gris.
    Ella deseaba más de lo que nunca diría,
    pero el miedo la hizo apartar la mirada
    y no volvió a mirar su rostro.

    «Solo quiero vivir como un hombre honrado:
    recibir lo que merezco y dar todo lo que pueda,
    y amar a una mujer joven que no entiendo.
    Alteza, tus maneras son muy extrañas».

    La corona cayó y ella pensó que se rompería.
    Se quedó allí, avergonzada del dolor en su pecho,
    lo llevó al lugar más oscuro que conocía
    y se cerró como un abanico.

    Y allí, en la noche, ordenó que lo mataran.
    A lo lejos se oyó su orden,
    y el soldado murió aún esperando su palabra,
    mientras la reina seguía ahogándose en la soledad que prefería,

    y, mientras, la batalla continuaba.


    Charles Mackay (recitado por Margaret Thatcher en The Crown)

    ¿Dices que no tienes enemigos?
    Ay, amigo, eso no es motivo de orgullo.
    Quien se ha lanzado a la refriega
    donde combaten los valientes
    ha de ganarse adversarios.
    Si no tienes ninguno,
    poco has hecho.
    No heriste al traidor donde duele,
    no hiciste callar la voz de la mentira,
    no pusiste freno a la injusticia,
    no diste la cara en la pelea.
    Has rehuido el combate.

    Ética para laboralistas: cómo la ideología sindical conduce a la burocratización de las relaciones laborales y al empobrecimiento de los trabajadores


    Foto de LSE Library en Unsplash


    Son extractos del libro que se cita al final. Son ideas que me parecen potentes para repensar el Derecho Laboral y su modernización. 

    1º Los sindicatos deberían negociar exclusivamente salarios, no las condiciones de trabajo (en la negociación salarial hay economías de escala, en las de las condiciones de trabajo, no). 

    2º El empleador ha de conservar el máximo posible de discrecionalidad para dirigir las tareas del trabajador (contenido del contrato de trabajo) y para terminarlo. Para controlar el oportunismo y las conductas estratégicas por parte del empleador debe recurrirse a las cláusulas generales del derecho civil: abuso de derecho, buena fe etc y no a la regulación detallada de la relación laboral

    3º Los empleados públicos deben estar sometidos in totum al derecho administrativo


    La tendencia natural de cualquier sindicato consiste... en concebir la relación laboral en términos adversariales (una tendencia que ha arraigado profundamente en la cultura del movimiento sindical, especialmente en Norteamérica), lo que lleva a los sindicatos a importar esas normas adversariales también a las prácticas del lugar de trabajo. Esto se traduce en una presión constante para ampliar el alcance de la negociación colectiva, incluyendo descripciones de puestos, reglas de trabajo, sistemas de promoción, y así sucesivamente. 

    Lo que subyace a esta tendencia es la oposición profunda de los sindicatos a reconocer cualquier autoridad discrecional al empleador. Lo característico de las empresas intensamente sindicalizadas es, por eso, que el empleador pierde cualquier capacidad de disuadir el incumplimiento por parte de los trabajadores salvo en sus formas más flagrantes, lo que destruye el espíritu de producción en equipo que las empresas desean cultivar internamente. La hostilidad hacia la discrecionalidad directiva es comprensible si se piensa en los sindicatos como un contrapeso necesario al poder de los propietarios de la empresa. El problema surge cuando las normas adversariales sustituyen, en el lugar de trabajo, a las relaciones cooperativas. 

    Por ejemplo, en los años ochenta del siglo XX, la influencia de las técnicas de gestión japonesas —que exigen altos niveles de confianza entre la dirección y los empleados— preparó el terreno para un conflicto profundo con los sindicatos estadounidenses debido, en gran medida, a la incompatibilidad entre las dos visiones del lugar de trabajo y las normas que deberían regir las relaciones entre empleador y empleado. En particular, los estándares más exigentes de control de calidad alcanzados en las empresas japonesas resultaron imposibles de reproducir en el entorno laboral de baja confianza creado por las relaciones adversariales estadounidenses. Las empresas sindicalizadas se han encontrado, por tanto, a menudo en desventaja competitiva, no porque paguen salarios más altos, sino porque la presencia del sindicato limita significativamente el abanico de modelos de gestión que pueden implementarse, aumentando así los costes de transacción. 

    Además, los sindicatos ejercen una presión constante sobre las empresas para 'completar' los contratos de trabajo (sobre el concepto de contrato incompleto) contratos de trabajo cada vez más completos, especificando plenamente los requisitos y expectativas del puesto (con el fin de limitar el poder discrecional de la dirección). En la medida en que los sindicatos lo logran, socavan la base misma de la relación laboral, basada en niveles altos de confianza porque sientan las bases para la externalización y la subcontratación. Así, el enfoque adversarial del lugar de trabajo puede acabar transformando, con el tiempo, las relaciones laborales en relaciones de mercado y convirtiendo a las empresas en no-empresas. 

    El propósito de estas observaciones no es defender ni atacar a los sindicatos, sino simplemente sugerir que no resuelven, de manera estable y sostenible, la tensión fundamental que existe dentro de la empresa capitalista. El deseo nostálgico de muchos estadounidenses de volver a las tasas de sindicalización de la década de 1970 va de la mano con el deseo de regresar al capitalismo gerencial del mismo período, en el que las grandes empresas en mercados poco competitivos disfrutaban de enormes rentas económicas, que podían ser arrebatadas a sus propietarios mediante los esfuerzos concertados del trabajo organizado. Sin embargo, tales empresas ya no existen en la mayoría de los sectores. La globalización ha hecho que esos mercados sean mucho más competitivos, mientras que los costes de transacción de la contratación en el mercado han disminuido. Imponer más rigidez y costes adicionales a la relación laboral hará poco más que acelerar este proceso, dando lugar a una disminución general del tamaño de las empresas.  

    Desde esta perspectiva, no sorprende que los sindicatos hayan migrado cada vez más al sector público, donde su empleador no puede quebrar, aunque la orientación adversarial hacia las relaciones laborales sea aún más problemática en este contexto). ¿Qué cabe decir entonces sobre la “ética” de las relaciones laborales? En primer lugar, debería evitarse concebir estas interacciones como fundamentalmente adversariales o contractuales, y resistir la tentación de caer en un adversarialismo reactivo inducido por quienes conciben todas las relaciones laborales de este modo. 

    ... Por ello, el adversarialismo debería limitarse, en la medida de lo posible, a las negociaciones salariales, entendidas de la forma más restringida posible, reconociendo el carácter ficticio de la relación laboral. 

    En segundo lugar, es importante reconocer que, dentro del sistema cooperativo de la sociedad mercantil estándar, los trabajadores se encuentran en una desventaja estructural frente a los inversores. La empresa suele ejercer un poder de mercado considerable sobre sus empleados, no solo por el coste que supone para el trabajador encontrar empleo en otro lugar, sino también porque los empleados han realizado con frecuencia inversiones en capital humano equivalentes a activos específicos, es decir, han desarrollado habilidades relevantes para el puesto que son únicas para su empleador concreto. Debido a ello, los empleadores están en posición de actuar de manera oportunista frente a sus trabajadores, y por tanto el eje central de cualquier ética de las relaciones laborales debería ser la prohibición de hacerlo. Dado que no existen cambios estructurales ni en la gobernanza empresarial ni en las relaciones laborales que resuelvan el problema del oportunismo empresarial, este está destinado a seguir siendo una cuestión de ética empresarial. 

    Una forma de lograr cierta mejora en la gobernanza ética de las relaciones laborales consiste en prestar atención a lo que Émile Durkheim denominó los elementos no contractuales del contrato: los entendimientos implícitos que estructuran e informan el contenido explícito de los acuerdos. Quizá la fuente más común de inmoralidad en las relaciones laborales sea la negativa a reconocer u honrar cualquier obligación que no esté escrita. Esto representa una importación ilegítima de normas propias del mercado —que pueden ser apropiadas para subcontratistas— a la relación laboral, donde no corresponden. Es una característica intrínseca de los contratos de trabajo que sean incompletos y contengan componentes significativos no escritos. Como resultado, es una característica esencial de la relación laboral que las empresas tengan obligaciones morales, a menudo implícitas, hacia sus empleados. Como mínimo, la misma regla de “sin sorpresas” que rige en las relaciones con los inversores (respecto al contrato corporativo implícito) debería aplicarse en las relaciones con los empleados. 

    Por último, es importante reconocer que la empresa proporciona a sus empleados muchos bienes difíciles de valorar, porque no existen mercados privados para ellos. La protección frente al riesgo del mercado laboral, mencionada anteriormente, es uno de los más importantes. Es también la razón principal por la que la economía de plataformas (gig-economy) ofrece una alternativa tan insatisfactoria a la relación laboral tradicional para tantos trabajadores (reflejada en el uso del término “precariado” para describir esta nueva clase). Así, la disrupción de las empresas tradicionales lograda mediante estas técnicas de contratación es un desarrollo decididamente ambivalente. Y, sin embargo, los intentos de revertirlo volviendo a la gran empresa, que puede aislar a sus trabajadores de las fuerzas del mercado, difícilmente tendrán éxito a largo plazo. De hecho, el impulso de proteger a los trabajadores frente a la precariedad mediante la imposición de mejoras en la calidad del empleo puede tener la consecuencia perversa de acelerar la disolución de las empresas sobre las que se impone, porque reduce el coste de la subcontratación en relación con la contratación directa. Así, la única solución real al problema se encuentra en el ámbito de la política pública y, en particular, en la ampliación de la red de protección social en áreas donde no pueden organizarse eficientemente sustitutos de mercado (un recordatorio útil de que no todo problema que surge en el mundo empresarial es uno que pueda o deba ser resuelto por la empresa). Esta necesidad es especialmente acuciante en jurisdicciones en las que el Estado ha trasladado a los empleadores la provisión de ciertos beneficios, como el seguro de salud. Si bien históricamente la corporación pudo ofrecer un refugio en el mundo despiadado del mercado, no puede obligársele a seguir haciéndolo cuando las condiciones económicas subyacentes, que constituían las condiciones de posibilidad, han cambiado.

    Joseph Heath, Ethics for capitalists  2025

    Archivo del blog