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lunes, 4 de marzo de 2013

Francés y catalán como instrumentos de la construcción de la nación vía homogeneización de la población



Escalera Colegio Ingenieros de Caminos

La inmersión lingüística ha hecho más por el separatismo en Cataluña que cualquier otra decisión política adoptada en España desde la llegada de la democracia al incrementar la homogeneidad de los habitantes de Cataluña y su diferenciación del resto de España. Vean el siguiente resumen de la contribución de la educación en francés a la construcción de la nación francesa:

La Convención (la asamblea legislativa de septiembre de 1792 a octubre de 1795) decretó que en la República los niños debían aprender a "hablar, leer y escribir en lengua francesa" y que "la instrucción debe tener lugar únicamente en francés". Gran parte del énfasis en la formación de la nación en francés se produjo a través de la escolarización (que se analiza a continuación). Eugen Weber sugiere que las políticas y el grado en que se implementaron aumentaron en intensidad con el inicio de la Tercera República en 1870. 
Las cifras oficiales producidas en 1863 documentan que en una cuarta parte de los municipios de Francia no se hablaba francés en absoluto. Esta cifra exagera, probablemente, la extensión de la lengua francesa. Baste tener en cuenta que las mismas figuras oficiales afirman que todas los municipios de los Pirineos Orientales hablaban francés al tiempo que dicen que la mitad de todos los escolares de los Pirineos Orientales no hablaba francés en absoluto. Basándose en varias fuentes, Eugen Weber estima que "el francés fue un idioma extranjero para un número considerable de franceses, incluida casi la mitad de los niños que llegarían a la edad adulta en el último cuarto del [siglo XIX]". Además Weber afirma que los franceses "no tenían un concepto uniforme de patriotismo en la Revolución ... y que los sentimientos patrióticos a nivel nacional, lejos de ser instintivos, tenían que aprenderse". 
La política educativa en Francia se desarrolló mucho después de la Revolución. Inmediatamente después de la Revolución, la Primera República Francesa (1792-1804) estableció una cuota tal que una cuarta parte de los niños podrían ser admitidos de forma gratuita a la escuela. En 1833, una ley introducida por Francois Guizot, el Ministro de Instrucción Pública, obligó a cada municipio o grupo de municipios a tener una escuela primaria y cada departamento a tener una escuela para la formación de maestros. El siguiente gran cambio en el sistema educativo fue proyectado por el Ministro de Educación en 1867, pero tuvo lugar en la década de 1880 (las leyes de Jules Ferry). En 1881 se abolieron todas las tasas escolares, en 1882 se hizo obligatoria la escolarización, se subvencionó la construcción de escuelas, mientras que el plan de estudios prescribía la enseñanza en francés, enseñando literatura francesa y la historia y geografía de Francia. Para reiterar el hecho de que la historia francesa se impuso desde arriba en lugar de enseñarse como parte de una identidad colectiva, se observa que antes de que se introdujeran las leyes de Jules Ferry, la mayoría de los profesores conocían muy mal la historia francesa y tenían que aprenderla ellos mismos antes de poder enseñarla a los niños. Fuera verdad o no que se puede moldear a una población a través de la educación, lo cierto es que los dirigentes de la República lo creían firmemente. Francois Guizot, el Ministro de Instrucción Pública en 1833, era un firme creyente en el poder de la educación y afirmaba que podía actuar como una "garantía de orden y estabilidad social"; Ferdinand Buisson, una figura prominente en la educación republicana en la década de 1880, declaró que enseñar francés «nuestra hermosa y noble lengua materna» era «el trabajo principal de la escuela primaria, una labor de carácter patriótico»; mientras que Félix Pecaut, que realizó una inspección general del sistema educativo francés para la Tercera República, afirmó que era posible "usar la historia francesa para formar ciudadanos franceses, hacer que la patria libre sea conocida y amada". 
 ¿Está justificado que los nacionalistas catalanes se sientan ofendidos cuando se acusa a la inmersión lingüística de servir a fines políticos?

1 comentario:

Carlos Creus dijo...

lo que me parece de una inocencia preocupante es que alguien piense que las políticas lingüísticas/ escolares de todos los estados NO sirvan a fines políticos.

o a caso en los colegios no se enseñan valores democráticos? o capitalistas? o religiosos? o acaso no se enseña a los alumnos a ver el mundo de una determinada manera?

me parece preocupante que alguien piense que hay "una manera neutra" de educar a los niños. dicho esto, en paralelo a enseñarles la historia (cada país/ pueblo con su punto de vista) se le deben dar herramientas para que, en el futuro, puedan cuestionar esos puntos de vista por ellos mismos.

me molesta que se diga que la inmersión lingüística en Catalunya responde a criterios políticos para influir en la mentalidad de los niños para adoctrinarlos cuando sean mayores.

o a caso a ti no te molesta que te diga que por la educación franquista que has recibido estas adoctrinado y tus opiniones son franquistas?

es q a veces se ve la paja en el ojo ajeno...

un abrazo Jesús!

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