martes, 3 de junio de 2014

Usura e intereses abusivos (II)


Las circunstancias angustiosas

Las "circunstancias angustiosas" a las que se refiere el art. 1 LU deben interpretarse en el sentido de estado de necesidad, según hemos visto[12]. La limitación de las facultades mentales no debería entenderse como contratar con un incapaz, ya que para afirmar la nulidad de tales contratos no hace falta una norma específica. Hay que incluir los casos de limitación transitoria y los de personas con una inteligencia muy escasa.

Usura e intereses abusivos (I)



En una entrada anterior explicábamos que la concepción de Tomás de Aquino sobre la usura era mucho más interesante que la caricatura consistente en afirmar que el cristianismo, como todas las religiones, prohibía cobrar intereses; que lo que se prohibía era el cobro de intereses en el préstamo al consumo, no en los préstamos comerciales, lo cual encaja con una tradición milenaria sobre la tendencia humana al sobreendeudamiento y nuestra falta de racionalidad para adelantar las posibilidades de devolver lo que hemos pedido prestado. Es una limitación cognitiva frente a la que hace bien el Derecho en protegernos. Permitir cargar intereses “sin tasa” en las relaciones comerciales, como hace el Código de Comercio, es eficiente y seguramente no lo es en los préstamos al consumo.

lunes, 2 de junio de 2014

Valoración de empresas profesionales

¿Valor de la empresa en funcionamiento o en liquidación?
Se trata de la Sentencia del Tribunal Supremo de 14 de abril de 2014
El Supremo interpreta el art. 13.1 LSP que confiere a los socios de una sociedad profesional el derecho a separarse ad nutum si la sociedad se ha contraído por tiempo indefinido. Este derecho de separación ad nutum es consustancial a la condición de socio profesional dadas las prestaciones accesorias a las que viene obligado el socio profesional y a la implicación personal del socio, que ejerce, normalmente, su profesión a través de su pertenencia a la sociedad. El Supremo discute cómo ha de calcularse la cuota de liquidación del socio que se separa y afirma que el valor relevante es el de la empresa en funcionamiento. En este caso, sin embargo, como
la separación del socio ha provocado que la sociedad incurra en una causa legal de disolución porque deja de haber socios profesionales que reúnen los requisitos exigidos para prestar servicios de ingeniero superior,

Más sobre valoración de empresas



@thefromthetree

Es la Sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid de 14 de marzo de 2014.

Se trata de un caso de exclusión de dos socios de una sociedad de responsabilidad limitada que reclaman a ésta el pago de su cuota de liquidación una vez que la exclusión se formaliza mediante la compra por la sociedad de las participaciones sociales de los socios excluidos. Los demandantes – los socios excluidos – presentan dos dictámenes periciales para justificar el valor atribuido a sus participaciones. Además, la sociedad demandada presenta otro dictamen pericial y el Juez designa otro perito que presenta un cuarto informe. O sea, tenemos 2 informes de los demandantes, un informe de la demandada y un cuarto informe presentado por un perito designado judicialmente.

La bronca se debe a que los estatutos sociales regulaban el procedimiento para la determinación del valor de las participaciones de los socios excluidos (si la sociedad decidía adquirir las participaciones de los socios excluidos para amortizarlas o transmitirlas a un tercero había de presentar una terna de peritos para que, entre ellos, el socio excluido eligiera uno, lo que se hizo pero fue rechazado por los socios excluidos que consideraron que era de aplicación el procedimiento legal que prevé la designación por el Registrador Mercantil (antiguo art. 100 LSRL y actual 353 LSC). Los socios excluidos solicitaron la designación de un experto al Registro Mercantil, que accedió. Se recurrió por la sociedad ante la DGRN, que confirmó la decisión del Registrador. El perito designado por el Registro no pudo emitir su informe porque la sociedad no le facilitó la documentación necesaria ni, naturalmente, le hizo la provisión de fondos.

¿Una revolución europea del Derecho de Sociedades?

Tres hombres caminaban por el desierto. El primero llevaba una cabina telefónica, el segundo un poste de teléfono y el tercero un pesado yunque. Un hombre, que vivía por allí, les preguntó para que llevaban esas cosas. -Si viniera un león- contestó el primero-me encerraría en la cabina telefónica y no me devoraría. -Muy ingenioso. ¿Y para qué sirve el poste de teléfono? -Si apareciera el león- replicó el segundo-podría subirme al poste y me salvaría. -¡Que maravilla! ¿Y el yunque? -Si llega el león- respondió el tercero-, dejaría caer el yunque y así podría correr mucho más rápido.

Europa, por fin, va a suprimir las tres instituciones que han hecho innecesariamente costoso y burocrático el Derecho Europeo de Sociedades. En otra entrada hemos explicado en detalle el contenido de la Propuesta. Ahora sólo queda justificar el título de esta entrada. ¿Por qué es revolucionario que haya una forma jurídica de origen europeo pero que ha de incorporarse a todos los ordenamientos nacionales con una regulación que reniega de la doctrina del capital; del control de legalidad de su inscripción en el registro público y de la doctrina de la sede?

sábado, 31 de mayo de 2014

Experiencia boloñesa de una alumna de la UAM

 
bolonia
Fuente: EL PAIS, 18-XI-2008
El texto que sigue es una parte de la autoevaluación de una de mis estudiantes de la asignatura Derecho de Sociedades y Contratos del doble grado en Derecho y Ciencias Políticas de la UAM, aunque tiene el tono de una carta dirigida a mí, a su profesor. Lo guardé y lo publico hoy tras leer esta espléndida entrada de Ernesto Filardi sobre la educación. He corregido levemente el estilo.
He de reconocer, a modo de confesión, que el primer día me chocó su forma de evaluación porque se salía de lo que han venido haciendo los profesores con nosotros.

Mercados, jerarquías y democracia




La democracia es el mejor sistema de resolver problemas colectivos. Une dos elementos imprescindibles para lograr tal resultado: participación de diferentes puntos de vista en la discusión (diversidad cognitiva) y reparto igualitario del poder. Estas dos características influyen en la capacidad de los grupos para encontrar las mejores soluciones (“La solución de problemas sociales requiere de la interacción entre los individuos que tienen diversas perspectivas sobre el problema y un reparto relativamente igualitario del poder para influir en la toma de decisiones”).

Los mecanismos alternativos a la democracia son la jerarquía y los mercados. Un sistema social jerárquico proporciona estabilidad pero sufre de defectos muy graves de información, es decir, no permite alcanzar buenas soluciones sociales porque los que toman las decisiones tienen un volumen insuficiente de información necesaria para adoptarlas. Los mercados – Hayek – tienen grandes ventajas informativas y son una forma superior de lograr la solución de problemas sociales. Pero el papel de los precios en acumular y sintetizar información sobre los productos y servicios es especialmente útil para ayudar a tomar decisiones individuales pero no tanto para ejecutar proyectos colectivos. Aunque los libertarios parecen aceptar que los problemas de coordinación y acción colectiva se resuelven espontáneamente a partir de mecanismos de mercado, han tenido que aceptar que dicha coordinación se logra, muy a menudo, a través de mecanismos explícitos de discusión y puesta de acuerdo entre los miembros del grupo, esto es, a través de la creación de instituciones y organizaciones que permiten, a menudo, obtener un resultado social superior. Por ejemplo, el caso de la propiedad colectiva de determinados activos o recursos es imprescindible para obtener economías de escala, diversificación de riesgos. Pero sin mucha interacción y coordinación explícita y utilizando el razonamiento entre los miembros del grupo, la tragedia de los comunes prevalecerá.

Canción del viernes en sábado: In the Aeroplane over the Sea. Neutral Milk Hotel


¡Gracias Elena!

¿Por qué la Economía es la Ciencia Social con peor reputación?

“Creo que la Economía es la Ciencia Social más denigrada porque se opone a la heurística de los motivos. Según ésta, si los motivos que mueven a alguien a actuar de una forma determinada son desinteresados y bienintencionados, entonces el acto correspondiente es bueno. Si los motivos son egoístas, entonces el acto no es bueno. La heurística de los motivos es lo que genera la veneración por las organizaciones sin ánimo de lucro. Es fácil asumir que los motivos de una organización sin ánimo de lucro son mejores que los de una institución con fines de lucro. En consecuencia, parece moralmente superior trabajar en una organización no lucrativa. Sin embargo, una vez que uno abandona la heurística de la intención, los argumentos a favor de las organizaciones no lucrativas se debilitan mucho. Creo que la capacidad de pensar más allá de la intención heurística es muy importante en la filosofía social y política. Sin embargo, hay muchas personas que han apostado fuertemente en la heurística de la intención, y es mi hipótesis que estas personas están ansiosas por desacreditar la Economía”.

viernes, 30 de mayo de 2014

Microentrada: ¿Podemos?, quizá sí, pero ¿debemos?

Por qué las propuestas de la “nueva” izquierda son inmorales



Modern democratic politics is an opportunistic compromise between the talents of man the reasoner and user of symbolic knowledge and man the emotional loyalist of the hunter-gatherer band

Paul Seabright



Seguramente somos el país más anticapitalista de Europa porque la herencia genética de los cazadores-recolectores pesa más sobre los españoles que sobre otros pueblos europeos. Quizá tiene que ver con ser un país de emigración que concentra a los menos arriesgados y emprendedores porque los que emigran son, normalmente, los más dispuestos a hacer algo por su cuenta en lugar de esperar que los problemas se resuelvan o nos los resuelvan. Un nuevo amigo, Alfredo Bullard nos dio una charla titulada “el gen Marx” en la que resume los estudios que indican que nuestro cerebro se formó cuando éramos cazadores-recolectores y que las sociedades correspondientes (pequeños grupos extraordinariamente igualitarios y cooperadores) incentivaban el comportamiento conforme con el grupo y la distribución igualitaria de los bienes. Esta tendencia parece fácilmente explicable: los grupos de cazadores-recolectores más exitosos eran los que conseguían cazar más ya que la caza proporcionaba proteínas en mayor cantidad que la alternativa (comer hierbas). Por tanto, los grupos más exitosos en la caza florecían. La caza en grupo era más eficiente que la caza individual, ergo, los grupos más cooperativos florecían. El entorno era muy incierto y arriesgado, ergo, los individuos aislados tenían más posibilidades de morir mientras que los miembros de grupos cooperativos podían defenderse recíprocamente frente a esos peligros (ahuyentar a un tigre, establecer turnos de vigilancia,…) por no hablar de que la interacción entre los miembros de un grupo debe ser más que directamente proporcional a su capacidad para innovar y resolver problemas.

Cuando decidimos en asuntos públicos (si todo el mundo debe tener derecho a una renta mínima, si debe imponerse un tributo del 90 % de los ingresos que superen con mucho los de la media, si debe prohibirse hacer a la gente con su dinero lo que le dé la gana, si el Estado debe encargarse de darnos luz, teléfono, tarjetas de crédito o lavadoras; si hemos de pagar a cualquiera su carrera universitaria con independencia de su rendimiento, su capacidad económica o su edad… todas ellas propuestas incluidas en el programa de “Podemos” pero también en el de IU) nos sale el “gen Marx” y pensamos como cazadores-recolectores.

Boehm en su muy recomendable libro Moral Origins, nos presenta los datos disponibles que indicarían que, a diferencia de los primates, la sociedad de los cazadores-recolectores era muy igualitaria… se compartía todo (por eso hemos dicho en otra entrada que el primer contrato que aparece en la historia no es el de permuta o compraventa. Es el contrato de sociedad y que hay que esperar a la aparición de la agricultura para hablar de propiedad privada). Estos cazadores-recolectores eran profundamente generosos: las cosas no se intercambiaban dentro del grupo, se regalaban; se compartía la comida igualitariamente con independencia de la contribución de cada uno a su obtención y se castigaba – hasta la supresión física – a los aprovechados, a los abusones y violentos y a los que pretendían vivir a costa del grupo… El grupo era muy severo. Bastaba hacerse el importante para obtener una respuesta contundente. Los castigos se iniciaban con la murmuración, se elevaban con la crítica y alcanzaban la pena máxima cuando se aislaba al que no cooperaba lealmente y se asesinaba al que representaba un peligro para la seguridad del grupo. En un libro anterior, "Hierarchy in the Forest: The Evolution of Egalitarian Behavior" Boehm desarrolla esta idea señalando que los cazadores recolectores no eran igualitarios, simplemente, porque eran pobres y no podían acumular riqueza. Lo eran porque desarrollaron instituciones para mantener activamente la igualdad y controlar a los "gallitos", es decir, los individuos que intentaban dominar a los otros miembros del grupo y apoderarse de una parte excesiva de los recursos. Es en este libro donde explica las sanciones escaladas. Estas tendencias, que están según Boehm en el origen de nuestro comportamiento moral, hicieron mucho por el desarrollo del ser humano. Hay quien dice que son la base de que nos volviéramos más y más inteligentes y que descubriéramos las ventajas de tener líderes, de especializarnos y dividir el trabajo e intercambiar.

Otros autores han sugerido que el sistema de sanciones debía ir acompañado de instituciones que incrementaran la solidaridad entre los miembros del grupo, "especialmente como resultan de los rituales" y a través de las cuales se premiara a los que renunciaban a las conductas dominantes y a los que contribuían al bienestar del grupo como veremos inmediatamente. El libro de Jared Diamond, El mundo hasta ayer resume los estudios sobre sociedades primitivas que sobreviven en la actualidad y apunta en la misma dirección. Un sistema social tan igualitario sólo era sostenible en grupos pequeños donde las relaciones eran "cara a cara". Cuando se inventa la agricultura, el tamaño de las sociedads crece y, dice Turchin "incluso los gigantescos cerebros humanos se ven superados por las exigencias computacionales de una socialidad cara a cara" cuando el grupo es muy numeroso. La solución - continúa - es la organización jerárquica del grupo (recuérdese, para organizar jerárquicamente a 1.000.000 de personas necesitamos sólo 6 niveles jerárquicos (una cadena de mando) suponiendo que cada nodo de esos 6 niveles se relacione, hacia abajo con 10 personas), de modo que el proceso apenas tiene límites. El gran inconveniente - dice Turchin - de un sistema jerárquico es, naturalmente, que conduce a la desigualdad. De ahí que Bellah haya afirmado que la curva de la igualdad humana tiene forma de U, en términos temporales, El origen de la organización jerárquica de las sociedades humanas se encuentra, probablemente, en que el igualitarismo y la preocupación por el bienestar de los demás se limitaba a los miembros del grupo y no a los de los otros grupos humanos, Las relaciones intergrupales (con otras bandas de cazadores-recolectores) eran de guerra constante, parece el caso, por lo que se comprende que fueran más exitosos los grupos de mayor tamaño y mejor organizados militarmente y en este punto, los grupos organizados jerárquicamente tenían las de ganar. 

Dice Turchin que "la guerra a gran escala y las sociedades de gran tamaño coevolucionan" y cita la famosa afirmación de Tilly “War made state and states made war”. En sentido contrario, si los cazadores-recolectores eran muy igualitarios, no debieron aceptar la organización jerárquica de buena gana, lo que debió exigir un elevado grado de coacción por parte del líder. Dice Turchin que eso explicaría por qué la mayoría de esas tribus o señoríos no sobrevivían al fundador y por qué los más exitosos serían los que supieran crear cierta legitimidad en el ejercicio de la autoridad en lugar de recurrir a la pura dominación física (recuérdese esto sobre los mercados como sistema de control social).

Según Bellah, a esta legitimidad de la jerarquía contribuyeron fuertemente las religiones moralizantes que aparecen con las sociedades agrarias. Hasta su aparición, las religiones dominantes son profundamente desigualitarias con un jefe absoluto y sacrificios humanos como máxima expresión d esa desiguadad. Turchin:

"Entonces algo ocurrió durante el primer milenio antes de Cristo que resultó en el crecimiento de formas cualitativamente nuevas de organización social, aparecieron imperios en el creciente fértil que emplearon nuevas formas de legitimación del poder político. Un aspecto de este cambio fue la aparición por primera vez de una ética universal de la igualdad debida a la emergencia de individuos proféticos que, con grave riesgo para su propia vida sostuvieron que las estructuras de poder existentes no eran compatibles con cualquier estándar de igualdad". 

En esta evolución se enmarca el budismo, los profetas judíos, el daoismo y los primeros pensadores griegos. Turchin añade que la desestabilización de estos imperios fuertemente jerarquizados se debió, sobre todo, a las innovaciones en el arte de la guerra: "es indudable que las armas de hierro y las armaduras revolucionaron la guerra en el Medio Oriente y en otros lugares, pero una evolución todavía más importante... fue la aparición de la caballería por los pastores nómadas de Irán hacia el año 1000 antes de Cristo. La caballería, dotada de arcos y flechas de hierro supuso la aparición de armas que permitieron a los nómadas ejercer una enorme presión sobre las sociedades agrarias de su entorno" (recuérdese que Morris West afirma como un hecho fundamental el "cierre de las estepas" de donde procedieron todas las invasiones que pusieron en jaque los imperios occidentales - Europa - y orientales - China - desde antes del Imperio Romano hasta, casi, el siglo XVIII). 

Todos los imperios del creciente fértil experimentaron "la presión de los arqueros a caballo que procedían de la gran estepa euroasiática". O sea que la gran ventaja de las sociedades agrarias (podían crecer en tamaño sin disolverse porque podían alimentar a grupos muy grandes en un territorio relativamente pequeño comparado con el territorio que necesitaba una banda de cazadores-recolectores) se tornó en una gran debilidad en comparación con los grupos nómadas a caballo dotados de arcos y flechas que podían desplazarse rápidamente y destrozar ciudades y campos, apoderarse de todo lo valioso y trasladarse o convertirse en los nuevos jefes de esos grupos de agricultores. Si hacían esto último, lógicamente, se combinaban estas innovaciones militares con la agricultura lo que generó imperios mucho más poderosos si lograban mantener la "disciplina" social. Es en el mantenimiento de estos nuevos Imperios donde la religión se revela especialmente útil para legitimar el poder político y reducir la coacción física necesaria para que no se disolvieran como producto de las rebeliones internas. Una religión universalista - por encima de los distintos grupos raciales o regionales - y moralizante - que subrayara la igualdad de todos los seres humanos - tenía un gran atractivo. Nunca, tras los imperios del creciente fértil ha resucitado la idea de la radical desigualdad de los seres humanos o la divinización de los reyes y los sacrificios humanos en masa. Pero nos ha costado dos mil años eliminar de la faz de la tierra los sistemas sociales (totalitarismos) basados - como los imperios agrícolas - en la subordinación de los individuos al grupo.

El desarrollo de la agricultura tuvo también mucho que ver al inducir una carrera armamentística entre los grupos y hacer tan atractivo o más que ganar fortaleza a través de la prosperidad, ganar prosperidad a través de la fuerza. Entonces, se sustituye la única forma civilizada de relacionarnos con otros que no son nuestra familia - el comercio y, en general, el intercambio pacífico - por la conquista y explotación de los demás grupos. Hasta hoy.

De manera que nos ha quedado, a los modernos humanos, una fortísima tendencia hacia la igualdad, hacia la generosidad y la preocupación por el bienestar de los “próximos” (si unos grupos se peleaban con otros grupos como hemos visto). Marx fue demasiado lejos y, en realidad, no nos ha quedado un “gen Marx” de nuestros ancestros. Marx pretendía dar a cada uno según sus necesidades y obtener de cada uno según su capacidad y eso no lo lograron ni nuestros comunitaristas cazadores-recolectores que, si consideraban que el grupo no les daba lo que merecían podían abandonar éste y fundar uno nuevo por lo que no es probable que el gen de la igualdad, la cooperación y la generosidad hacia los miembros de nuestro grupo llegara a tanto como hacernos individuos dispuestos al sacrificio general y permanente del interés propio en el altar del interés del grupo.Tal tendencia parece derechamente contradictoria con el “gen egoista” interesado, sobre todo, en sobrevivir y reproducirse.


El programa de Podemos

y muchas de las propuestas que se hacen desde la izquierda y que, encuesta tras encuesta, gozan de un apoyo mayoritario de los ciudadanos son de una ingenuidad pasmosa. Todos queremos que todos tengan una renta mínima; todos queremos que todos vayan gratis a la Universidad; todos queremos que todos tengan asegurada una pensión suficiente…

El problema comienza cuando se pregunta a los que hacen estas propuestas cómo se allegan los recursos correspondientes y si han tenido en cuenta el coste de oportunidad de las medidas (qué dejamos de hacer o a qué tenemos que renunciar para llevarlas a cabo). ¡Mala pregunta! Inmediatamente contestan que hay que acabar con el fraude fiscal, con los paraísos fiscales, que hay que poner un impuesto a las grandes fortunas, que hay que subir los impuestos a los ricos etc. Esta respuesta es muy insatisfactoria. En realidad, no es más que la falacia del Nirvana, esto es, suponer que puede eliminarse el fraude fiscal en su totalidad, que subir los impuestos no genera cambios en la conducta de la gente – incluso cambiarse de país o, simplemente, no hacer ningún esfuerzo por encontrar trabajo o por sacar las asignaturas de la carrera etc.

Pero es que la pregunta no es adecuada porque supone dar a quien hace tales propuestas la partida por ganada. Estamos admitiendo que la posición de gente como Pablo Iglesias es la correcta moralmente. Y no lo es. Lo que estas propuestas contienen es una llamada a la imposición de la regla de la mayoría. Como las múltiples manifestaciones de este líder político demuestran, está deseando alcanzar una mayoría junto con PSOE e IU y otros grupos para echar al PP e implantar esas políticas. 
Y lo que también nos enseñan Boehm y Diamond es que, en esos “idílicos” grupos de cazadores-recolectores, no se votaba. Las decisiones del grupo – premios y castigos a los miembros del grupo – se adoptaban por consenso. A través de la murmuración, los miembros del grupo intercambiaban opiniones sobre el “reo” y cuando se había formado un consenso acerca de que su comportamiento había sido intolerable, se dictaba “sentencia” en forma de aislamiento o de condena a muerte, encargando a un familiar que ejecutara la sentencia. Por tanto, poca broma había en los grupos de cazadores-recolectores con los abusones, los caraduras, los aprovechados etc. Es decir, el mismo sistema que garantizaba la igualdad, garantizaba que nadie se aprovecharía del trabajo, esfuerzo y generosidad de los demás miembros del grupo. Esa es la única forma en que un grupo puede florecer y extraer las ventajas del “trabajo en equipo”, de la cooperación. Que existan mecanismos que aseguren que el que no coopera, no come, no habla, no hace el amor (que decía Adriano Celentano) y, eventualmente, no vive.

Pero nuestros ancestros iban más allá. Eran, en algún sentido, nazis. No se preocupaban por las razones por las que alguien no aportaba su esfuerzo al común. Mataban, a menudo, a los ancianos o los dejaban morir de hambre porque no podían acompañarlos en su aventura nómada por la tierra; mataban al gemelo porque la madre no podía cargar con dos crías. Dejaban abandonado a quien pudiera transmitir cualquier clase de mal al resto del grupo.

Es probable que, en nuestro entorno, no necesitemos ser tan brutales y podamos ocuparnos, sin grandes dificultades, de todos aquellos que no pueden conseguirse medios de vida con su esfuerzo y su trabajo. Es probable, también que podamos incluso completar las ganancias de aquellos que, a pesar de esforzarse, no consiguen que les paguen lo suficiente a cambio de ese trabajo. Pero lo que no podemos permitir ni permitirnos es que nuestro grupo se llene de aprovechados, caraduras, abusones, buscadores de rentas, vagos, perezosos y maleantes. Y los cazadores-recolectores sabían que todavía más engranado en su ser que su tendencia a cooperar se encontraba la tendencia natural de los hombres a anteponer el propio interés al del grupo. Si no hubiera sido así, si no hubieran sabido que el ser humano es cooperativo y generoso pero que antepone su propio interés (supervivencia) a la del grupo, no habrían establecido esos fortísimos mecanismos de control social y esas draconianas sanciones para el que no cumplía con el grupo. Con el paso del tiempo (Dinamarca, Noruega), es posible que la aplicación efectiva de las sanciones no sea necesaria. Pero, en España, si ponemos en práctica las políticas que propone “Podemos” y la izquierda en general, acabaremos como Argentina o, quizá, Venezuela. No acabaremos como Dinamarca o Noruega. Porque podremos aumentar la redistribución como ha hecho Argentina y Venezuela pero no podremos, como no han podido ni Argentina ni Venezuela, evitar que los aprovechados se reproduzcan, se apoderen de todo el pastel, aunque éste sea cada vez más pequeño y que los cooperadores acaben exiliados de la tribu, si no muertos.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Por qué fracasan los cursos masivos por internet (MOOC)

Los MOOC son para gente organizada y disciplinada

“El alto grado de abandono no es realmente un fallo de los MOOCs y no hay por qué estar particularmente preocupado”. Simplemente, muchos de los que se “interesan” por un curso y se apuntan – si es muy sencillo hacerlo – no están realmente interesados. Así lo indican las enormes diferencias entre el número de inscritos y el número de los que, una vez inscritos, vuelven a usar la plataforma para seguir una clase.

martes, 27 de mayo de 2014

Societas Unius Personae

La Comisión Europea ha publicado una propuesta de Directiva de Sociedad Unipersonal, la Societas Unius Personae o SUP. La propuesta parece modesta por cuanto todos los países incluyen ya en su Derecho la posibilidad de constituir sociedades de un solo socio y con responsabilidad limitada por las deudas sociales.
No obstante, quizá la propuesta – de quedar convertida en Directiva – puede tener eficacia práctica, especialmente en países como España donde constituir una sociedad sigue siendo una pequeña pesadilla. Dice la Directiva que
Las soluciones adoptadas hasta la fecha por los distintos Estados miembros en lo que se refiere a la reducción de los costes de establecimiento no se han coordinado hasta ahora a nivel de la UE. Dicha coordinación entre los Estados miembros, que tendría por objeto introducir en los sistemas jurídicos nacionales requisitos idénticos para una determinada forma nacional de Derecho de sociedades, aunque teóricamente posible, parece poco probable que se vaya a producir en un futuro próximo. Por el contrario, es probable que las acciones individuales de los Estados miembros sigan produciendo resultados divergentes, como se ilustra en detalle en la evaluación de impacto. En particular, en la mayoría de los casos las iniciativas individuales de los Estados miembros se centran en su contexto nacional específico y, por lo general, no tratan de facilitar los establecimientos transfronterizos.

lunes, 26 de mayo de 2014

Derecho de información de los accionistas: dónde estamos y hacia dónde vamos

Por Aurora Campins Vargas
De un tiempo a esta parte, hemos asistido a un cambio de orientación jurisprudencial en la interpretación del derecho de información en materia de cuentas anuales en sociedades anónimas cerradas. El cambio se ha traducido en un reforzamiento considerable de este derecho, tanto en su vertiente de derecho de pregunta (o derecho de información en sentido estricto, regulado en el art. 197 LSC en el que se prevé la facultad de los accionistas de solicitar informes o aclaraciones acerca de cualquiera de los asuntos comprendidos en el orden del día) como de acceso documental (regulado en el art. 272.2 LSC conforme al cual los accionistas tienen derecho a obtener de forma inmediata o gratuita los documentos que han de ser sometidos a la aprobación de la junta, así como, en su caso, el informe de gestión y el informe del auditor de cuentas). Cinco son, en particular, las sentencias que han marcado este cambio de orientación. A saber, las SSTS de 21 y 30 de noviembre de 2011, 16 de enero y 13 de junio de 2012 y, por último, confirmando y aclarando esta última doctrina jurisprudencial, la sentencia del Pleno de TS de 19 de septiembre de 2013. De todas ellas Jesús Alfaro ha dado cuenta en este blog (aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí) y de las primeras me he ocupado en otro lugar.

Corporaciones y sociedades de personas (I)


Lo que sigue es una versión preliminar de un trabajo que esperamos publicar próximamente.

Personalidad jurídica y responsabilidad limitada en Derecho de Sociedades


Hay dos conjuntos de problemas que relacionan el Derecho de Sociedades con la personalidad jurídica.

Por un lado, los relativos a las relaciones de los socios con los terceros. El grupo se “unifica” gracias a la personalidad jurídica de la sociedad lo que implica que expresa su voluntad a través de un representante – órgano – que puede vincular al grupo, que puede así, demandar y ser demandado, adquirir y disfrutar de bienes y derechos y ser acreedor y deudor. Personalidad jurídica y constitución de un patrimonio separado (del patrimonio personal de cada socio) son, en este sentido, sinónimos.

sábado, 24 de mayo de 2014

Aumento de capital en sociedad en liquidación

Se ha discutido tradicionalmente si, una vez disuelta, la sociedad de capital ve limitada su capacidad jurídica y, por tanto, los administradores – ahora liquidadores- tienen limitado el poder de representación a los actos necesarios para la liquidación. Si la disolución de una sociedad muta su objeto social (de desarrollar la actividad para la que se constituyó la compañía a liquidar el patrimonio social), los liquidadores no deberían poder realizar nuevas operaciones. El art. 384 LSC autoriza expresamente a los liquidadores a realizar “operaciones nuevas” que sean necesarias para la liquidación de la sociedad, esto es, fundamentalmente, continuar con la actividad social en la medida en que sea necesario para salvaguardar el valor de la empresa social y maximizar así las cuotas de liquidación de los socios (por ejemplo, porque la mejor forma de liquidar la empresa social sea vendiéndola como empresa en funcionamiento). En todo caso, ad intra, incurrirá en responsabilidad el liquidador que realice nuevas operaciones que no sean necesarias para la liquidación. Los liquidadores han de informar periódicamente a los socios y acreedores del estado de la liquidación (art. 388.1 LSC) lo que no limita estos medios ni obliga, por tanto, a convocar Juntas con tal finalidad.

Archivo del blog