martes, 3 de febrero de 2026

La conjura contra España CXXXVII: El duque de Lerma fue el peor gobernante de la historia de España desde los Reyes Católicos junto con Valenzuela, Godoy y Sánchez

 

Foto de Takashi S en Unsplash

Escrito con mucha ayuda de la IA. El primer prompt ha sido "si sería una barbaridad afirmar que el Duque de Lerma fue el gobernante más incompetente de la historia moderna de España". La respuesta ha sido que afirmar tal cosa sería incurrir en una hipérbole difícil de sostener comparativamente; si dijera que fue un político extraordinariamente corrupto y que su manera de gobernar minó capacidades estatales en un momento delicado, estaría mucho más cerca de lo defendible. Pero luego cuando he cambiado incompetente por una valoración genérica ("peor") y le he pedido que me dé otros nombres de gobernantes históricos españoles comparables, solo se le ha ocurrido el de Valenzuela, valido de Mariana de Austria al que yo he añadido a Godoy. Me sugieren Juan Everardo Nithard, el predecesor en el cargo de valido de Mariana de Austria

El valimiento de Lerma no fue necesariamente el más torpe en la toma de decisiones diarias, pero sí puede sostenerse que dejó uno de los peores legados institucionales y hacendísticos de la Monarquía de los Austrias, por la combinación de clientelismo, venalidad de oficios, captura de rentas y ausencia de reformas que fortalecieran la Hacienda en tiempo de paz. Así, se subraya, por un lado, la racionalidad de la “paz hispánica” (Londres 1604, Tregua de 1609) como intento de aliviar el gasto, y por otro, el carácter depredador de la red de favor que Lerma organizó alrededor del rey y de la Corte. 

Lerma —Francisco Gómez de Sandoval y Rojas— dominó la Corte como primer valido de Felipe III entre 1598 y 1618. Su ascenso institucionalizó el valimiento y le permitió controlar accesos al rey, repartir mercedes y fijar la agenda del gobierno hasta culminar en  ha reconstruido ese proceso: desde los años de instalación del valimiento hasta su ocaso, con la obtención del capelo cardenalicio en 1618 como escudo frente a eventuales causas penales, y su caída meses después, escenificada públicamente años después con la caída y ejecución de Rodrigo Calderón, su alter ego. 

En la práctica de gobierno, Lerma se sirvió de una red de patronazgo que vinculaba cargos, contratos y rentas a su facción. Trasladó la Corte a Valladolid (1601) para hacerla retornar a Madrid cinco años después (1606) demuestra que era un avispado generador y capturador de rentas (la llegada de la Corte hacía subir el precio de los inmuebles, la salida provocaba la depresión de esos precios) pero, sobre todo demuestran el ferreo control que tenía sobre el entorno del rey: mantener a Felipe III en movimiento —y dos veces cambiar la capital— fue un modo de aislarle de influencias adversas y consolidar la privanza.

En cuanto al nivel de corrupción que alcanzó, la historiografía lo considera un exponente especialmente depredador; baste recordar que la propia monografía de Antonio Feros Kingship and Favoritism in the Spain of Philip III, 1598–1621, dedica un capítulo a la cuestión “¿Un régimen corrupto?” y que las síntesis biográficas de Patrick Williams subrayan la elevación acelerada del patrimonio familiar como reverso de su poder político. 

En materia financiera, el balance es poco halagüeño: la suspensión de pagos de 1607 fue el punto más visible de una gestión que recurrió a ventas de oficios, mercedes y a la manipulación monetaria (nada que ver con las suspensiones de pagos de Felipe II). La historiografía económica sitúa estos episodios en una trayectoria más larga de fragilidad fiscal, pero el 1607 de Lerma quedó como hito de una década en la que no se acometieron las reformas estructurales que reclamaban contemporáneos y arbitristas. 

En 1612 intentó vender el oficio de factor de la Caja Real de Potosí

"la innovación más importante fue la regulación del año 1606, en la que se introdujo la posibilidad de renunciar entre particulares este tipo de oficios, por lo que se pudieron traspasar sin necesidad de autorización previa y bajo el compromiso de que se pediría una confirmación con posterioridad a la renunciación... se puede sostener que el duque de Lerma fue determinante para que la reforma saliera adelante"... en algunas consultas del Consejo de Indias se encuentran testimonios de lo que  sucedía con ocasión de la llegada de cada nueva flota, en la que desembarcaban cada vez más peticionantes, intermediarios o agentes, todos ellos cargados con joyas, plata, oro o miles de ducados, y preparados para conseguir oficios u honores. En el año 1607, por ejemplo, el Consejo de Indias consultaba a Felipe III sobre estas cuestiones y señalaba que venían consignados en los registros alrededor de 160.000 ducados de particulares, declarados como dinero que se destinaría a la compra de honores y oficios muy variados, tanto del orden temporal como espiritual...  El factor de un distrito de Hacienda o Caja Real fue uno de los tres oficiales reales de Hacienda en Indias, junto al tesorero y el veedor... Al factor, que en muchos casos fue también veedor, le tocaba específicamente la administración de los depósitos donde se almacenaban los productos pertenecientes al rey y gestionaba también las subastas, ventas o repartos de los mismos. En los territorios mineros como el Potosí, o Zacatecas, su papel fue de relevancia porque el factor se encargaba de la distribución del azogue, esto es, del mercurio imprescindible para la producción de la plata. Además, el factor intervenía en las fundiciones para comprobar el cumplimiento de las normas sobre la calidad y producción de los metales

Lo curioso es que el Consejo de Indias rechazó la propuesta del Duque de vender el oficio de factor de Potosí. Según dice esta autora, la reacción fue negativa a pesar de que todos los miembros del Consejo de Indias debían su puesto a Lerma. O sea, que fueron más dignos de su cargo que los actuales miembros del Tribunal Constitucional. Claro que Felipe II había ordenado en 1588 que no se vendieran los "oficios de justicia" y que 

“si se probare que alguno ha alcanzado haber oficio de justicia…con pagar dineros, o dado alguna joya, o presea; quiero y es mi voluntad que luego sea declarado por incapaz de tenerle, y si lo hubiera alcanzado que sea excluido de él”

Y la concepción dominante del gobierno bajo los Austria era "judicial", por lo que el puesto de factor - como todos los puestos de Hacienda - se consideraba "oficio de justicia". Y dada la importancia de Potosí para la economía de la monarquía, el Consejo recomendaba 

“buscar personas de muy grande inteligencia y suficiencia en papeles y materias de Hacienda y mucho mayor y mas conocida confianza”

A lo que añadía, muy racionalmente el Consejo que todo aquel que había invertido en comprar un oficio y ante la ausencia de precios de mercado que capitalizasen exclusivamente el sueldo legal asignado a dicho oficio, tendría que recuperar su inversión robando en el ejercicio de su cargo o sea tendría que

“procurar medios con que recuperar el precio de las compras y esto no puede ser sin daño de la Real hacienda, procurando sacar plata de la caja y tener otros aprovechamientos y inteligencias”

Afortunadamente, el rey hizo caso al Consejo. Pero lo que sí consiguió el duque fue convertir los oficios públicos que sí se vendían en un "property right" que daba derecho a su titular a transmitirlo libremente. Yolanda Díaz y buena parte de la doctrina laboralista estaría de acuerdo con el Duque de Lerma: los puestos de trabajo deben considerarse "cosas" que pueden ser objeto de propiedad. El trabajador tiene "derecho al puesto" una vez que ha sido contratado. Sánchez podría promulgar una ley para que todos los nombrados por él se perpetuaran en el cargo y pudieran vender su puesto. 

Hacia dentro, la expulsión de los moriscos (1609–1614) fue un desastre humano y económico. Recuérdese que lo relevante no es tanto la homogeneidad o heterogeneidad de las poblaciones que conviven en un territorio como la intensidad de la cooperación entre los miembros de cada grupo étnico-religioso con el grupo mayoritario (por eso los españoles estamos relajados con la inmigración hispanoamericana pero tensos con la procedente de Estados musulmanes). La caída demográfica en distritos moriscos elevó el producto per cápita a corto plazo —un efecto “malthusiano”— pero generó una persistencia de instituciones extractivas (señoríos más coercitivos, menor movilidad) que retrasó la convergencia durante generaciones. 

Lerma es un ejemplo didáctico de por qué la 'calidad' de los gobiernos importa

Y la calidad se mide por la capacidad de construir un Estado que recaude de forma sostenible, que no venda sus resortes al mejor postor, que discipline a las élites y que use los periodos de respiro para reformar. Lerma convirtió el valimiento en una máquina de rentas privadas, agotó recursos sin fortalecer la Hacienda y dejó, tras su salida, una estructura que otros tendrían que recomponer en un contexto internacional rápidamente adverso.

¿Qué tendrá que hacer el próximo presidente del gobierno para devolver a España a la situación de calidad institucional y resiliencia frente a los desastres y las calamidades que tenía a comienzos del siglo XXI? El ejemplo del Duque de Lerma da dos pistas: nombrar los cargos públicos con arreglo a criterios de mérito, capacidad y amor a España y castigar sin piedad a los corruptos. Porque corruption trumps everything como está comprobando Putin.

Y ¿qué tendrían que hacer los españoles? Elegir para que les gobierne a alguien cuya integridad esté fuera de toda duda. ¿Cómo pudimos elegir al yerno del dueño de una cadena de prostíbulos que había cometido toda clase de fechorías antes de junio de 2018?

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