www.almacendederecho.org

viernes, 30 de mayo de 2014

Microentrada: ¿Podemos?, quizá sí, pero ¿debemos?

Por qué las propuestas de la “nueva” izquierda son inmorales


Modern democratic politics is an opportunistic compromise between the talents of man the reasoner and user of symbolic knowledge and man the emotional loyalist of the hunter-gatherer band

Paul Seabright



Seguramente somos el país más anticapitalista de Europa porque la herencia genética de los cazadores-recolectores pesa más sobre los españoles que sobre otros pueblos europeos. Quizá tiene que ver con ser un país de emigración que concentra a los menos arriesgados y emprendedores porque los que emigran son, normalmente, los más dispuestos a hacer algo por su cuenta en lugar de esperar que los problemas se resuelvan o nos los resuelvan. Un nuevo amigo, Alfredo Bullard nos dio una charla titulada “el gen Marx” en la que resume los estudios que indican que nuestro cerebro se formó cuando éramos cazadores-recolectores y que las sociedades correspondientes (pequeños grupos extraordinariamente igualitarios y cooperadores) incentivaban el comportamiento conforme con el grupo y la distribución igualitaria de los bienes. Esta tendencia parece fácilmente explicable: los grupos de cazadores-recolectores más exitosos eran los que conseguían cazar más ya que la caza proporcionaba proteínas en mayor cantidad que la alternativa (comer hierbas). Por tanto, los grupos más exitosos en la caza florecían. La caza en grupo era más eficiente que la caza individual, ergo, los grupos más cooperativos florecían. El entorno era muy incierto y arriesgado, ergo, los individuos aislados tenían más posibilidades de morir mientras que los miembros de grupos cooperativos podían defenderse recíprocamente frente a esos peligros (ahuyentar a un tigre, establecer turnos de vigilancia,…) por no hablar de que la interacción entre los miembros de un grupo debe ser más que directamente proporcional a su capacidad para innovar y resolver problemas.


Cuando decidimos en asuntos públicos (si todo el mundo debe tener derecho a una renta mínima, si debe imponerse un tributo del 90 % de los ingresos que superen con mucho los de la media, si debe prohibirse hacer a la gente con su dinero lo que le dé la gana, si el Estado debe encargarse de darnos luz, teléfono, tarjetas de crédito o lavadoras; si hemos de pagar a cualquiera su carrera universitaria con independencia de su rendimiento, su capacidad económica o su edad… todas ellas propuestas incluidas en el programa de “Podemos” pero también en el de IU) nos sale el “gen Marx” y pensamos como cazadores-recolectores.

Boehm en su muy recomendable libro Moral Origins, nos presenta los datos disponibles que indicarían que, a diferencia de los primates, la sociedad de los cazadores-recolectores era muy igualitaria… se compartía todo (por eso hemos dicho en otra entrada que el primer contrato que aparece en la historia no es el de permuta o compraventa. Es el contrato de sociedad y que hay que esperar a la aparición de la agricultura para hablar de propiedad privada). Estos cazadores-recolectores eran profundamente generosos: las cosas no se intercambiaban dentro del grupo, se regalaban; se compartía la comida igualitariamente con independencia de la contribución de cada uno a su obtención y se castigaba – hasta la supresión física – a los aprovechados, a los abusones y violentos y a los que pretendían vivir a costa del grupo… El grupo era muy severo. Bastaba hacerse el importante para obtener una respuesta contundente. Los castigos se iniciaban con la murmuración, se elevaban con la crítica y alcanzaban la pena máxima cuando se aislaba al que no cooperaba lealmente y se asesinaba al que representaba un peligro para la seguridad del grupo. En un libro anterior, "Hierarchy in the Forest: The Evolution of Egalitarian Behavior" Boehm desarrolla esta idea señalando que los cazadores recolectores no eran igualitarios, simplemente, porque eran pobres y no podían acumular riqueza. Lo eran porque desarrollaron instituciones para mantener activamente la igualdad y controlar a los "gallitos", es decir, los individuos que intentaban dominar a los otros miembros del grupo y apoderarse de una parte excesiva de los recursos. Es en este libro donde explica las sanciones escaladas. Estas tendencias, que están según Boehm en el origen de nuestro comportamiento moral, hicieron mucho por el desarrollo del ser humano. Hay quien dice que son la base de que nos volviéramos más y más inteligentes y que descubriéramos las ventajas de tener líderes, de especializarnos y dividir el trabajo e intercambiar.

Otros autores han sugerido que el sistema de sanciones debía ir acompañado de instituciones que incrementaran la solidaridad entre los miembros del grupo, "especialmente como resultan de los rituales" y a través de las cuales se premiara a los que renunciaban a las conductas dominantes y a los que contribuían al bienestar del grupo como veremos inmediatamente. El libro de Jared Diamond, El mundo hasta ayer resume los estudios sobre sociedades primitivas que sobreviven en la actualidad y apunta en la misma dirección. Un sistema social tan igualitario sólo era sostenible en grupos pequeños donde las relaciones eran "cara a cara". Cuando se inventa la agricultura, el tamaño de las sociedads crece y, dice Turchin "incluso los gigantescos cerebros humanos se ven superados por las exigencias computacionales de una socialidad cara a cara" cuando el grupo es muy numeroso. La solución - continúa - es la organización jerárquica del grupo (recuérdese, para organizar jerárquicamente a 1.000.000 de personas necesitamos sólo 6 niveles jerárquicos (una cadena de mando) suponiendo que cada nodo de esos 6 niveles se relacione, hacia abajo con 10 personas), de modo que el proceso apenas tiene límites. El gran inconveniente - dice Turchin - de un sistema jerárquico es, naturalmente, que conduce a la desigualdad. De ahí que Bellah haya afirmado que la curva de la igualdad humana tiene forma de U, en términos temporales, El origen de la organización jerárquica de las sociedades humanas se encuentra, probablemente, en que el igualitarismo y la preocupación por el bienestar de los demás se limitaba a los miembros del grupo y no a los de los otros grupos humanos, Las relaciones intergrupales (con otras bandas de cazadores-recolectores) eran de guerra constante, parece el caso, por lo que se comprende que fueran más exitosos los grupos de mayor tamaño y mejor organizados militarmente y en este punto, los grupos organizados jerárquicamente tenían las de ganar. Dice Turchin que "la guerra a gran escala y las sociedades de gran tamaño coevolucionan" y cita la famosa afirmación de Tilly “War made state and states made war”. En sentido contrario, si los cazadores-recolectores eran muy igualitarios, no debieron aceptar la organización jerárquica de buena gana, lo que debió exigir un elevado grado de coacción por parte del líder. Dice Turchin que eso explicaría por qué la mayoría de esas tribus o señoríos no sobrevivían al fundador y por qué los más exitosos serían los que supieran crear cierta legitimidad en el ejercicio de la autoridad en lugar de recurrir a la pura dominación física (recuérdese esto sobre los mercados como sistema de control social).

Según Bellah, a esta legitimidad de la jerarquía contribuyeron fuertemente las religiones moralizantes que aparecen con las sociedades agrarias. Hasta su aparición, las religiones dominantes son profundamente desigualitarias con un jefe absoluto y sacrificios humanos como máxima expresión d esa desiguadad. Turchin:

"Entonces algo ocurrió durante el primer milenio antes de Cristo que resultó en el crecimiento de formas cualitativamente nuevas de organización social, aparecieron imperios en el creciente fértil que emplearon nuevas formas de legitimación del poder político. Un aspecto de este cambio fue la aparición por primera vez de una ética universal de la igualdad debida a la emergencia de individuos proféticos que, con grave riesgo para su propia vida sostuvieron que las estructuras de poder existentes no eran compatibles con cualquier estándar de igualdad". 

En esta evolución se enmarca el budismo, los profetas judíos, el daoismo y los primeros pensadores griegos. Turchin añade que la desestabilización de estos imperios fuertemente jerarquizados se debió, sobre todo, a las innovaciones en el arte de la guerra: "es indudable que las armas de hierro y las armaduras revolucionaron la guerra en el Medio Oriente y en otros lugares, pero una evolución todavía más importante... fue la aparición de la caballería por los pastores nómadas de Irán hacia el año 1000 antes de Cristo. La caballería, dotada de arcos y flechas de hierro supuso la aparición de armas que permitieron a los nómadas ejercer una enorme presión sobre las sociedades agrarias de su entorno" (recuérdese que Morris West afirma como un hecho fundamental el "cierre de las estepas" de donde procedieron todas las invasiones que pusieron en jaque los imperios occidentales - Europa - y orientales - China - desde antes del Imperio Romano hasta, casi, el siglo XVIII). 

Todos los imperios del creciente fértil experimentaron "la presión de los arqueros a caballo que procedían de la gran estepa euroasiática". O sea que la gran ventaja de las sociedades agrarias (podían crecer en tamaño sin disolverse porque podían alimentar a grupos muy grandes en un territorio relativamente pequeño comparado con el territorio que necesitaba una banda de cazadores-recolectores) se tornó en una gran debilidad en comparación con los grupos nómadas a caballo dotados de arcos y flechas que podían desplazarse rápidamente y destrozar ciudades y campos, apoderarse de todo lo valioso y trasladarse o convertirse en los nuevos jefes de esos grupos de agricultores. Si hacían esto último, lógicamente, se combinaban estas innovaciones militares con la agricultura lo que generó imperios mucho más poderosos si lograban mantener la "disciplina" social. Es en el mantenimiento de estos nuevos Imperios donde la religión se revela especialmente útil para legitimar el poder político y reducir la coacción física necesaria para que no se disolvieran como producto de las rebeliones internas. Una religión universalista - por encima de los distintos grupos raciales o regionales - y moralizante - que subrayara la igualdad de todos los seres humanos - tenía un gran atractivo. Nunca, tras los imperios del creciente fértil ha resucitado la idea de la radical desigualdad de los seres humanos o la divinización de los reyes y los sacrificios humanos en masa. Pero nos ha costado dos mil años eliminar de la faz de la tierra los sistemas sociales (totalitarismos) basados - como los imperios agrícolas - en la subordinación de los individuos al grupo.

El desarrollo de la agricultura tuvo también mucho que ver al inducir una carrera armamentística entre los grupos y hacer tan atractivo o más que ganar fortaleza a través de la prosperidad, ganar prosperidad a través de la fuerza. Entonces, se sustituye la única forma civilizada de relacionarnos con otros que no son nuestra familia - el comercio y, en general, el intercambio pacífico - por la conquista y explotación de los demás grupos. Hasta hoy.

De manera que nos ha quedado, a los modernos humanos, una fortísima tendencia hacia la igualdad, hacia la generosidad y la preocupación por el bienestar de los “próximos” (si unos grupos se peleaban con otros grupos como hemos visto). Marx fue demasiado lejos y, en realidad, no nos ha quedado un “gen Marx” de nuestros ancestros. Marx pretendía dar a cada uno según sus necesidades y obtener de cada uno según su capacidad y eso no lo lograron ni nuestros comunitaristas cazadores-recolectores que, si consideraban que el grupo no les daba lo que merecían podían abandonar éste y fundar uno nuevo por lo que no es probable que el gen de la igualdad, la cooperación y la generosidad hacia los miembros de nuestro grupo llegara a tanto como hacernos individuos dispuestos al sacrificio general y permanente del interés propio en el altar del interés del grupo.Tal tendencia parece derechamente contradictoria con el “gen egoista” interesado, sobre todo, en sobrevivir y reproducirse.


El programa de Podemos

y muchas de las propuestas que se hacen desde la izquierda y que, encuesta tras encuesta, gozan de un apoyo mayoritario de los ciudadanos son de una ingenuidad pasmosa. Todos queremos que todos tengan una renta mínima; todos queremos que todos vayan gratis a la Universidad; todos queremos que todos tengan asegurada una pensión suficiente…

El problema comienza cuando se pregunta a los que hacen estas propuestas cómo se allegan los recursos correspondientes y si han tenido en cuenta el coste de oportunidad de las medidas (qué dejamos de hacer o a qué tenemos que renunciar para llevarlas a cabo). ¡Mala pregunta! Inmediatamente contestan que hay que acabar con el fraude fiscal, con los paraísos fiscales, que hay que poner un impuesto a las grandes fortunas, que hay que subir los impuestos a los ricos etc. Esta respuesta es muy insatisfactoria. En realidad, no es más que la falacia del Nirvana, esto es, suponer que puede eliminarse el fraude fiscal en su totalidad, que subir los impuestos no genera cambios en la conducta de la gente – incluso cambiarse de país o, simplemente, no hacer ningún esfuerzo por encontrar trabajo o por sacar las asignaturas de la carrera etc.

Pero es que la pregunta no es adecuada porque supone dar a quien hace tales propuestas la partida por ganada. Estamos admitiendo que la posición de gente como Pablo Iglesias es la correcta moralmente. Y no lo es. Lo que estas propuestas contienen es una llamada a la imposición de la regla de la mayoría. Como las múltiples manifestaciones de este líder político demuestran, está deseando alcanzar una mayoría junto con PSOE e IU y otros grupos para echar al PP e implantar esas políticas. 
Y lo que también nos enseñan Boehm y Diamond es que, en esos “idílicos” grupos de cazadores-recolectores, no se votaba. Las decisiones del grupo – premios y castigos a los miembros del grupo – se adoptaban por consenso. A través de la murmuración, los miembros del grupo intercambiaban opiniones sobre el “reo” y cuando se había formado un consenso acerca de que su comportamiento había sido intolerable, se dictaba “sentencia” en forma de aislamiento o de condena a muerte, encargando a un familiar que ejecutara la sentencia. Por tanto, poca broma había en los grupos de cazadores-recolectores con los abusones, los caraduras, los aprovechados etc. Es decir, el mismo sistema que garantizaba la igualdad, garantizaba que nadie se aprovecharía del trabajo, esfuerzo y generosidad de los demás miembros del grupo. Esa es la única forma en que un grupo puede florecer y extraer las ventajas del “trabajo en equipo”, de la cooperación. Que existan mecanismos que aseguren que el que no coopera, no come, no habla, no hace el amor (que decía Adriano Celentano) y, eventualmente, no vive.

Pero nuestros ancestros iban más allá. Eran, en algún sentido, nazis. No se preocupaban por las razones por las que alguien no aportaba su esfuerzo al común. Mataban, a menudo, a los ancianos o los dejaban morir de hambre porque no podían acompañarlos en su aventura nómada por la tierra; mataban al gemelo porque la madre no podía cargar con dos crías. Dejaban abandonado a quien pudiera transmitir cualquier clase de mal al resto del grupo.

Es probable que, en nuestro entorno, no necesitemos ser tan brutales y podamos ocuparnos, sin grandes dificultades, de todos aquellos que no pueden conseguirse medios de vida con su esfuerzo y su trabajo. Es probable, también que podamos incluso completar las ganancias de aquellos que, a pesar de esforzarse, no consiguen que les paguen lo suficiente a cambio de ese trabajo. Pero lo que no podemos permitir ni permitirnos es que nuestro grupo se llene de aprovechados, caraduras, abusones, buscadores de rentas, vagos, perezosos y maleantes. Y los cazadores-recolectores sabían que todavía más engranado en su ser que su tendencia a cooperar se encontraba la tendencia natural de los hombres a anteponer el propio interés al del grupo. Si no hubiera sido así, si no hubieran sabido que el ser humano es cooperativo y generoso pero que antepone su propio interés (supervivencia) a la del grupo, no habrían establecido esos fortísimos mecanismos de control social y esas draconianas sanciones para el que no cumplía con el grupo. Con el paso del tiempo (Dinamarca, Noruega), es posible que la aplicación efectiva de las sanciones no sea necesaria. Pero, en España, si ponemos en práctica las políticas que propone “Podemos” y la izquierda en general, acabaremos como Argentina o, quizá, Venezuela. No acabaremos como Dinamarca o Noruega. Porque podremos aumentar la redistribución como ha hecho Argentina y Venezuela pero no podremos, como no han podido ni Argentina ni Venezuela, evitar que los aprovechados se reproduzcan, se apoderen de todo el pastel, aunque éste sea cada vez más pequeño y que los cooperadores acaben exiliados de la tribu, si no muertos.

20 comentarios:

Anónimo dijo...

Toda la razón, muy buen comentario. Propuestas que abocan a la ley del mínimo esfuerzo en una sociedad, como la española, donde hay un número elevado de personas que quieren vivir a costa de otros. Una sociedad todavía muy alejada del formalismo, rigor, orden y eficiencia de países del norte. Un saludo.

José Vte. Verdú Gisbert dijo...

No voy a discutir el planteamiento. Simplemente me gustaría leer un correlativo análisis jurídico-moral-antropológico similar respecto a las propuestas de partidos como el PP, por ejemplo. Y sobre todo, me encantaría que alguien confirmase mi descubrimiento de hace años: el "gen Tempranillo", responsable de que la mayoría de los políticos de mi comunidad (País Valencià) estén inmersos en causas por corrupción, apropiación indebida, malversación de caudales, ...

Un abrazo desde la montaña alicantina

Anónimo dijo...

Su éxito tiene pinta de ser muy coyuntural, ligado a la crisis y al desencanto social. La pena es que demuestra la falta de madurez de muchos españoles, que caen ante cualquier demagogo.

Francis Martinez Segovia dijo...

Entonces con los incapaces, flojos, faltos de autoestima y, en general, los fracasados laboralmente... ¿qué sugieres que hagamos? Que mueran de inanición si no tienen familia que los acoja y cuide? Que vaguen por las calles en busca de algo que comer o de alguien aquí en atracar? Que los metamos en guetos? Que los expulsemos de España? Qué les pongamos una estrella para que no contagien al resto?
El mundo es para que lo disfruten sólo los más capaces y exitosos? Vaya... Vaya... Una política social muy represiva, al hilo de regímenes autoritarios que dividen entre gente de bien y mala gente... De ahí a las medidas de seguridad y a las leyes de vagos y maleantes solo hay un pasito...
Qué Peña y qué pena... Madre!!
Cordialmente.

Francis Martinez Segovia
@fjmsegovia

Anónimo dijo...

¿Compara una tribu nómada de cazadores recolectores con un partido que propone cambios con la finalidad de solucionar los problemas de millones de personas que no pueden emigrar o montar una empresa? No entiendo.
Bueno, quizás podría también compararar el actual Gobierno con alguna de las clases o estamentos del feudalismo, por ejemplo, ya que las medidas que toman y proponen es rentable solo a la "sociedad" que usted participa...

Anónimo dijo...

Alfaro: un ignorante político. Como dijo Brecht, el peor de los ignorantes. Lo de la inmoralidad es de traca!

Anónimo dijo...

Este es probablemente el post más bizarro que he leído en contra de Podemos, ¡enhorabuena!

Así que el gen perroflauta colectivista y recolector de florecillas los mantiene nazis y genéticamente degenerados fruto de la emigración.

JAJAJAJAJAJAJAJAJA

En fin, seguid así, de verdad.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Fco. José MARTÍNEZ SEGOVIA dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
FRANCIS Martínez Segovia dijo...

En este blog si no se hace un panegirico o loa al profesor Alfaro se corre el riesgo de que te borren los comentarios críticos.
En fin... Podrías eliminar la entrada y estar a la altura. Lo demás se llama pura manipulación, en su modalidad de falta de transparencia. Pero es tu blog, faltaría más!!

Cordialmente, siempre, por supuesto.
Francis
@fjmsegovia

Anónimo dijo...

En cualquier blog se borran los comentarios ofensivos, que contienen insultos, palabras malsonantes, etc., realizadas por los comentaristas pero, es la primera vez que veo un blog en el que se borra un comentario del propio autor del blog. ¿¿¿??? Sr. Alfaro,creo que debe recuperarse su comentario y el comentario del comentarista contestado o se pierde credibilidad.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Ufff! He borrado uno de las decenas de comentarios de Francis porque era un diálogo "personal" conmigo acerca de cómo le gusta que le llamen. Para evitar cualquier desequilibrio, he borrado el mío en el que le llamaba como a él no le gusta que le llamen. Francis utiliza mi blog con asiduidad y larga extensión. No hay ningún intento de censura, sino de evitar que queden en él conversaciones que deben realizarse a través de otros medios.

Anónimo dijo...

Sr. Alfaro, creo que las cosas no han sido así. Primero está su comentario de las 3:12 (borrado) y luego la respuesta de Francis de las 9:03 (también borrado) que supongo contestación al suyo. Es su blog pero si se ha borrado su propio comentario

Anónimo dijo...

se le va la cabeza, recolectores, cazadores, Marx, Bullard..., no se si sabra Derecho, pero no ensaye en otras materias..., porque esto q ha escrito es un despropósiro...le dejo, q me voy a cazar la cena!!

Anónimo dijo...

Yo, por el contrario, estoy de acuerdo con la perspectiva del Prof. Alfaro.

El pueblo español, por desgracia, es infantil, tornadizo y violento (Pérez Galdós).

Hay muchas explicaciones históricas para ello ("Cuándo se jodió Perú?") pero la que más me convence es la influencia de la Iglesia Católica en gobernantes y gobernados.

Así, "Podemos", y la izquierda española en general, hereda el providencialismo y la intransigencia moral católica, disfrazada de modernidad. Tienen su Dios, su Pontífice, su curia, y hasta sus herejes (los neoliberales). También tienen la doctrina de los domingos y sus seminarios.

En fin, en mi familia tenemos claro que JAMÁS estaremos gobernados por Iglesias y Monedero, por lo que, en su caso, nos iremos de este bendito país.

C.A.

FRANCIS Martínez Segovia dijo...

A mi estimad@ C.A. le diría lo que le dije a Jesús en el comentario borrado, pero como correría la misma suerte, pues lo omito :)).

Por lo demás, no puedo dejar de sonreir y esbozar una gran sonrisa de complicidad con la graciosa explicación dada por el autor de este blog, que siempre hace gala de su sobresaliente ingenio, incluso para salir de algún episodio no demasiado aireable como el que ha tenido lugar en el día de mi región. Pero como le he dicho me seduce más en el ámbito jurídico que en el político.
Buen finde a tod@s, si PODEMOS, lo mejor es que DEMOS por finiquitado este debate, al menos por este singular motivo, vamos. Un abrazo.

Francis
@fjmsegovia
http://impresionesdeumjurista.blogspot.com.es

Anónimo dijo...

El autor del blog realiza un comentario contra un comentario de un tercero, el tercero le contesta contra ese comentario y el autor del blog ¿qué hace?, borra los dos comentarios. Se le pide que recupere dichos comentarios y se niega, justificándolo en que se trataba de una conversación que no debía estar en este foro, pero se olvida de que esa conversación (contenida en esos dos comentarios borrados) la inició él (el primer comentario del tercero sigue estando, por lo que se entiende que no tenía relevancia para ser suprimido). ¿Cómo sería el comentario del autor del blog para que lo haya borrado, no sea capaz de justificar la razón y encima el tercero afectado lo califique de "episodio no demasiado aireable"?.

Anónimo dijo...

Estimado Francis Martínez Segovia, dado que el Sr. Alfaro ha decidido privarnos, después de haberla publicado, de su respuesta a tu primer comentario (no borrado) y de tu respuesta a la suya (ambos comentarios borrados), te rogaría que publicaras tu respuesta en tu propio blog, el cuál citas en tus comentarios. Así, al menos podríamos saber el contenido de tu opinión e intuir las razones por las que aquí se ha decidido suprimir.

FRANCIS Martínez Segovia dijo...

No lo haré, Sr./a Anónim@, porque me valen las razones, por más que sean meramente aparentes, del Profesor Alfaro para borrar mi comentario. Acierta cuando dice que algunas de las cosas que yo decía quizá merecerían el comentario privado, pero él sabe que ha sido la falta de una cabal respuesta por su parte ante mi comentario lo que ha motivado el borrado. No lo alabé, simplemente dí mis razones y él quiso que quedaran en lo privado. Yo así lo acepto y así lo respeto. Nada más que añadir por mi parte.

Por lo demás, créame Sr. Anónimo que no me merece la menor simpatía quien se oculta en la nada para decir cosas de las que nadie responde. El anonimato no tiene sentido nada más que por temor a fundadas, seguras e ilegítimas represalias. No creo ni deseo que sea su caso. Disculpe pero jamás accedería a algo así, y mucho menos viniendo de parte de alguien que no barrunto ni lo más mínimo de quién pudiera ser, y quien sólo parece tener un interés insano en conocer mi comentario.

He dicho que daba por finiquitado este tema y así lo haré. Punto y final, porque bien está lo que bien acaba. Cordialmente,

Francis
@fjmsegovia
http://francismartinezsegovia.com

Anónimo dijo...

madre mía, ¿le sobra tiempo para discutir acerca de cómo se le debe llamar a alguien o no? por lo demás, el dueño del blog puede eliminar cualquier comentario que quiera, faltaría más, en otros blogs ni siquiera se publican los comentarios hasta que los aprueba el dueño. Déjense de estupideces que no tengan que ver con el tema!

Archivo del blog