jueves, 11 de noviembre de 2021

≪Nos parece que todo marcha como es debido y que la vida continua, pero es únicamente porque funcionan los tranvias≫

Antaño había mucha gente bondadosa. Diré incluso mas: hasta los malos se fingían buenos porque eso era lo debido... De ahí la hipocresía y falsedad, los grandes defectos del pasado denunciados por el realismo critico de finales del siglo XIX. El resultado de esas denuncias fue sorprendente: las personas bondadosas desaparecieron. Hemos de tener en cuenta que la bondad no es solo una cualidad innata, sino que debe cultivarse y esto ocurre cuando hay demanda de ella. La bondad era para nosotros una cualidad pasada de moda, en vías de extinción y la persona de buen corazón una especie de mamut. Todo cuanto nos enseñaba la época, la expropiación de los kulaks, la lucha de clases, las denuncias y la búsqueda de motivos ocultos en cada acto, educaba cualquier clase de sentimientos, pero no la bondad.

La bondad, igual que la benevolencia, había que buscarlas en lugares perdidos, sordos a la llamada de la época. Únicamente las gentes pasivas conservaban estas cualidades legadas por los antepasados. Un ≪humanismo≫ al revés se manifestaba en todo y en cada uno había hijos que maldecían sinceramente a sus ejecutados progenitores. Después de muerto Mandelstam, viví un cierto tiempo en un suburbio de Kalinin (Tver) donde residían varias esposas que no fueron enviadas al campo de concentración sino al destierro por casualidad. Allí instalaron a un joven de catorce anos, pariente o allegado de Stalin. Lo cuidaba una tía que vivía cerca, también desterrada, y su antigua preceptora. Los padres del joven desaparecieron como tragados por el abismo. El joven se pasaba el día maldiciendo a sus padres, traidores a la clase obrera y enemigos del pueblo... Había hallado una formula en consonancia con la concienzuda educación recibida. ≪Stalin es mi padre; no necesito a ningún otro≫ y recordaba al héroe de los libros de lectura soviéticos: Pavlik Morozov, quien a su debido tiempo supo denunciar a sus padres. A ese joven le atormentaba la idea de no haber descubierto oportunamente la criminal actividad de sus padres y no figurar, a causa de ello, en las antologías soviéticas. La tía y la preceptora solo podían callar. Sabían lo que haría su pupilo en el caso de que dijeran una sola palabra. Pues bien, ese chiquillo, después del año 1937, se quedo a vivir allí libremente, pero la excepción solo confirma la regla. A Voronezh no volvieron a enviar mas deportados. ≪Nos parece que todo marcha como es debido y que la vida continua, pero es únicamente porque funcionan los tranvias≫, dijo Mandelstam... 

 «Si toda el hampa se reúne en un mismo sitio, la quitan de golpe como si fuese nata...». Resultó ser más perspicaz que los ingenuos del artículo cincuenta y ocho entre los cuales había muchos viejos universitarios que recordaban con toda firmeza que cada individuo responde personalmente por sus delitos y que por un mismo delito nadie es juzgado dos veces. Y como, en general, no se sabían responsables de ningún delito, se figuraban constantemente que, pese a todo, conseguirían obtener justicia —así no podría continuar eternamente—, pero acababan por ser metidos de nuevo en el furgón que se llamaba «la negra Marusia» o el «cuervo»...

 cuando leía libros sobre la revolución francesa, me hacía con frecuencia la siguiente pregunta: «¿Es posible salvarse en una época de terror?». Ahora sé con firmeza que no es posible. El que haya respirado ese aire está perdido, incluso si por casualidad conserva la vida. Los muertos están muertos, pero todos los demás, verdugos, ideólogos, ayudantes, adeptos entusiastas, los que cerraban los ojos y se lavaban las manos e incluso aquellos que por las noches rechinaban los dientes, todos ellos son también víctimas del terror. Cada capa de la población en dependencia de cómo iba dirigido el golpe contra ella, pasaba su propia forma de la terrible enfermedad que se llama terror; y hasta la fecha no se ha recobrado aún, sigue enferma y no es apta para una vida cívica normal... En el período que lleva el nombre de «ezhovschina», las detenciones se producían en oleadas, con sus descensos y crecidas. Tal vez en las cárceles ya repletas no hubiera más sitios y a nosotros, los que estábamos aún en libertad nos parecía a veces que el momento culminante había pasado y venía el descenso. Después de cada proceso la gente lanzaba un suspiro de alivio, diciéndose: ya es el final... Con ello quería decir: gracias a Dios, estoy a salvo, según parece... Pero luego se alzaba una nueva ola y esa misma gente se apresuraba a escribir artículos llenos de maldiciones a los «enemigos del pueblo». ¡Cuántas cosas escribieron contra aquellos que ya habían sido fusilados, para correr a continuación su misma suerte...! «Stalin no necesita cortar cabezas —decía Mandelstam—, ellas mismas se caen como las flores de los dientes de león»... 

 Resulta, por lo tanto, que en nuestro país no hubo ni un solo stalinista y que todos luchaban valientemente. Yo puedo testificar que entre mis amigos no luchó nadie: la gente intentaba, simplemente, pasar desapercibida. La gente que no había perdido la conciencia se comportaban precisamente así. También para eso había que tener auténtico valor... 

 En Kíev, durante un bombardeo, comprendí que también lo insoportable tiene fin pese a todo; pero en aquel entonces no comprendía aún que solía acabarse frecuentemente a la par de la vida humana. En cuanto al terror de la época estalinista, sabíamos perfectamente que podía intensificarse o debilitarse, pero que no podía acabar. ¿Por qué iba a terminar? ¿A santo de qué? Todos estaban ocupados, todos hacían lo que se les había encomendado, todos sonreían, todos cumplían sin rechistar las disposiciones y volvían a sonreír. La ausencia de la sonrisa significaba descontento o temor y nadie se atrevía a reconocerlo: si una persona tiene miedo significa que se siente culpable de algo, que no tiene la conciencia limpia... Todo aquel que servía al Estado —y en nuestro país cada vendedor de kiosko es un funcionario y, además, responsable— se hacía pasar por un bonachón sonriente, como si dijera: todo cuanto ocurre nada tiene que ver conmigo, realizo un trabajo responsable y estoy ocupado a más no poder... soy útil al Estado, no me molesten... mi vida está tan limpia como un cristal... si se han llevado al vecino, habrá motivos para hacerlo... La máscara se quitaba en casa tan sólo, pero no siempre: ante los hijos había que ocultar su propio espanto, no quiera Dios que en la escuela se les escape algo... Muchos se habían adaptado tan bien al terror que aprendieron a extraer beneficios del mismo: acusar al vecino por ocupar su habitación o su puesto era algo completamente normal. Pero la máscara presupone la sonrisa únicamente y no la risa. También la alegría parecía sospechosa y suscitaba un mayor interés entre los vecinos: «¿Dc qué se reirán tanto? ¡No estarán burlándose!»... La simple alegría desapareció y no podrá conseguirse que vuelva.

... Para que Tatka no se contagiara del espíritu religioso de su abuela, Tania la llevaba consigo al Museo de la catedral de Isaak y un día, en presencia nuestra, se produjo un drama auténtico: la niña no creyó en la interpretación de un texto evangélico y al explicarle que debía confiar en la experiencia colectiva de los mejores que denunciaban el engaño de los peores, que no debía de ser tan suficiente, estalló en sollozos. Según el comentario que ella vio en el Museo, resultaba que el Evangelio predicaba, ni más ni menos, que la veneración ante la riqueza. La niña, que era muy inteligente, comprendió que esto no podía ser así. Tatka, a escondidas, acudió a su tío para que Je explicara quién tenía razón: su abuela o su padre y madrastra. Es probable que a partir de entonces se encariñase tanto con su tío... En 1937, Enukidze fue detenido, pero Tania iba al unísono de la época y me explicó: «Algo habrá hecho seguramente: ¡el poder corrompe tanto!»... Al despedirme le dije (a Tania): «Si por la noche sustituyen a los bolcheviques por fascistas, usted ni se dará cuenta»... Tatka murió en un hospital, en Vologda, al cual llegó cuando se pudo salir del bloqueado Leningrado. El día de su muerte, la acompañaba su tía, Sara Lébedieva y el día que antecedió a su muerte, Tania se las ingenió para llevarse del hospital toda su ropa, ya que dentro les ponían las ropas del hospital... En aquel entonces, todos vivíamos cambiando las ropas por pan y Tania consideró conveniente utilizar los trapitos de Tatka con el fin de obtener pan para ella y su hijo, en vez de enterrarlo en la tierra. Era muy racional, pero no había con qué sepultar a Tatka.

 «Dadnos al hombre, que la acusación ya la encontraremos»... Los principios y los objetivos del terror masivo se diferencian radicalmente de las tareas habituales de los órganos de seguridad. El objetivo del terror es atemorizar. Para sumir al país en un estado de continuo terror, debe elevarse hasta una cifra astronómica el número de las víctimas y limpiar en cada piso varias viviendas. Los restantes habitantes de la casa, de la calle, de la ciudad, allí donde barrió la escoba, serán ciudadanos ejemplares hasta el final de sus días. No hay que olvidar, sin embargo, a las nuevas generaciones que no creen en sus padres, por lo que hay que renovar periódicamente la depuración. Stalin vivió una larga vida y cuidaba que las oleadas del terror aumentaran de vez en cuando su amplitud y fuerza. Los partidarios del terror tienen, sin embargo, un fallo constante; no se puede exterminar a todos y siempre quedará un testigo entre la semi demente muchedumbre....   

 La conversación con Varia era diferente. Nos mostraba su libro escolar en el cual, por orden de la maestra, se recubrían con grueso papel las fotografías de los líderes caídos en desgracia. Varia tenía grandes deseos de cubrir la fotografía de Semashko. "De todas formas tendremos que taparlo, más vale hacerlo ahora, inmediatamente..." La redacción de la Gran Enciclopedia Soviética enviaba una lista de los artículos que debían ser recortados o borrados...Viktor se dedicaba a ello. A cada nueva detención, pasaba revista a los libros que tenía en la casa y volaban a la estufa las obras de los dirigentes represaliados. Pero en las nuevas casas donde no había estufas, ni fogones, los libros prohibidos, los diarios, las cartas y demás literatura subversiva se cortaba con tijeras en menudos trocitos y se tiraban por el retrete. La gente sabía reaccionar debidamente.... Hace poco tuve un sueño porque junto a la casa se detuvo un auto. Soñé que me despertaba Mandelstam: «Vístete... Esta vez vienen pot ti». Yo me resistía y le dije: «Basta ya. No pienso levantarme para ir a su encuentro. No me importa,..». Y dándome la vuelta, me quedé dormida, esta vez sin soñar. Fue una rebelión psicológica. Aquello también era una forma de colaboración: vienen para llevarte a la cárcel y tú te levantas voluntariamente de la cama y te vistes con manos temblorosas. ¡Basta! Ya estamos hartos. Ni un solo paso para facilitarles la misión. Que nos lleven en angarillas, que nos maten allí mismo, en la casa... ¡No me da la gana de ir voluntariamente!... 

 La entrega de ese certificado de defunción no era algo corriente, sino una excepción. La muerte cívica, la deportación o, más exactamente, la detención, porque el simple hecho de ser detenido equivalía a la deportación y a la condena, se equiparaban, al parecer, a la muerte cívica y a la desaparición total de la vida. Nadie comunicaba a la familia cuando moría el recluso en el campo o en la cárcel. La viudedad y la orfandad comenzaban en el momento de la detención. A veces, en la fiscalía, al informar a una mujer que su marido había sido condenado a diez años, le decían: puede casarse... Nadie se preocupaba de cómo concordar esa amable invitación con la condena oficial que no significaba, ni mucho menos, una pena de muerte....  

 «Osip Emiliévich hizo bien en morirse —me dijo más tarde Kazarnovski—, en caso contrario lo habrían mandado a Kolyma». El propio Kazarnovski estuvo desterrado en Kolyma y en 1944 se presentó en Tashkent. Vivía sin permiso de residencia y sin cartilla de racionamiento para el pan, se escondía de los milicianos, tenía miedo de todos y de cada uno, bebía hasta caer sin sentido y por falta de calzado llevaba dos diminutos chanclos de mi difunta madre. Le servían, porque no tenía dedos en los pies: se le habían helado en el campo y él mismo se los cortó con el hacha para no tener gangrena. Cuando los condenados eran llevados al baño, en el húmedo aire de los vestuarios se helaba la ropa y hacía el mismo ruido que si fuera de hojalata. Hace poco asistí a la siguiente discusión: quién sobrevivía en el campo, el que se esforzaba por trabajar o aquel que lo evitabaLos trabajadores acababan agotados y los segundos morían por falta de alimento. Para mí, que carecía de argumentos en favor de una u otra teoría, que no tenía observaciones propias ni ejemplos, era evidente que morían tanto los unos como los otros. Los pocos que lograban sobrevivir constituían una excepción; dicho de otro modo, esa discusión hacía recordar al valiente guerrero del cuento ruso que en el cruce de tres caminos, cada uno de los cuales supone una amenaza para su vida, no sabe cuál de ellos elegir. La característica principal e inmutable de la historia rusa es que tanto para el guerrero como para el que no lo es, cualquier camino supone una amenaza para su vida, que sólo podrá salvar por casualidad. Esto no me sorprende, pero sí el hecho de que algunos individuos, pese a su debilidad, hayan resultado de hecho unos titanes, que no sólo conservaron la vida, sino también una mente clara y buena memoria. Conozco a personas así y me gustaría citar sus nombres, pero todavía no vale la pena y por ello nombraré tan sólo a uno que todos conocen: Solzhenitzin...  

«¿Será posible que yo exista realmente y que la muerte verdadera llegará?». 

... La mayoría de mis conocidos pereció en el campo al poco de llegar. Los intelectuales podían sobrevivir difícilmente en aquellas condiciones y, además, ¿para qué vivir? ¿A qué prolongar una vida cuando la muerte significa una liberación? ¿Qué le hubieran aportado a Margulis, a quien protegían los presos comunes porque les contaba por las noches novelas de Dumas, unos días más de existencia?

 Debo confesar que soy una optimista incorregible: a semejanza de aquellos que a principios del siglo creían que la vida tenía que ser, no podía dejar de ser, no se atrevería a no ser mejor que en el siglo XIX, también yo ahora estoy absolutamente segura de que nos hallamos en vísperas de un nuevo triunfo del humanismo y de una gran alza de los valores humanos. Esto se refiere tanto a la justicia social, como a la cultura, como a lo que se quiera. Mi optimismo no se ha visto afectado siquiera por la cruel experiencia de la primera mitad de nuestro increíble siglo. Incluso al revés: lo pasado por nosotros apartará durante mucho tiempo a los hombres de teorías, seductoras a primera vista, según las cuales el fin justifica los medios y que «todo está permitido. Hemos comprobado los caminos del mal. ¿Sentiremos, acaso, deseos de volver a ellos? ¿No suenan ahora con fuerza mayor las voces que hablan de la conciencia y de la bondad?... 

Nadiezhda Mandelstam, Contra toda esperanza: Memorias

miércoles, 10 de noviembre de 2021

Condición pendiente

 


El tiempo de pendencia de una condición. Independientemente del tipo de condición que las partes hayan decidido aplicar, la naturaleza de todas las condiciones implica un periodo durante el cual no está claro si la obligación entrará en vigor (condición suspensiva) o se extinguirá (condición resolutoria). La mayoría de las legislaciones nacionales sobre las condiciones se explican por la necesidad de proteger a las partes durante este periodo de incertidumbre. Los juristas romanos que contemplaron esta situación de condicio pendet diferenciaron las consecuencias jurídicas según la función y el contexto de la condición, y se esforzaron por ayudar a una parte cuando la otra había impedido la materialización de la condición. Además, los juristas romanos reconocían algún efecto previo a las condiciones. En particular, aunque una obligación bajo condición suspensiva no podía ejecutarse, la transacción podía transmitirse a los herederos del beneficiario si éste fallecía antes del cumplimiento de la condición. Además, la obligación pendiente también podía ser novada, revocada y asegurada mediante prenda. Los esfuerzos teóricos más importantes para analizar y penetrar en la naturaleza misma de este período de suspensión se realizaron durante la Ilustración. En su doctrina conditionum, Gottfried Wilhelm Leibniz (1646-1716) aplicó la lógica al problema y sostuvo que un acuerdo condicional era válido desde el principio, y que sólo se veía afectado por la incertidumbre sobre el cumplimiento de la condición. En la doctrina jurídica moderna, Werner Flume ha utilizado las fuentes romanas para desarrollar un análisis pionero de las diferencias entre considerar el "acto jurídico" (Rechtsakt) y la "relación jurídica" (Rechtsverhältnis). Según su punto de vista, el Derecho Romano consideraba el acto jurídico, es decir, el acuerdo o contrato en sí, como "condicional", mientras que la doctrina jurídica moderna trata los efectos o consecuencias jurídicas, es decir, la "relación jurídica", como condicional. La interpretación de Flume ayuda a explicar los efectos limitados pero tangibles de una condición de pendencia en el derecho romano: el contrato aún no es válido, pero si se han realizado todos los actos necesarios para un contrato formal, el acuerdo puede, no obstante, tener ciertos efectos.

Y para una aplicación de la teoría de la condición a la explicación de la reserva de dominio v., esta entrada.

Babusiaux, Ulrike (2018). Conditions. In: Jansen, Nils; Zimmermann, Reinhard. Commentaries on European Contract Laws. Oxford, 2018

martes, 9 de noviembre de 2021

El redescubrimiento del mundo clásico en el Renacimiento

 

foto: @thefromthetree

Los humanistas empezaron a realizar búsquedas sistemáticas, especialmente en las bibliotecas monásticas, de escritos de sus autores clásicos predilectos, en particular de textos de Cicerón, al que consideraban (según la frase de Petrarca), como "el gran genio" de la Antigüedad. Estas búsquedas de' tesoros pronto produjeron toda una serie de importantes descubrimientos… Todas las Cartas familiares de Cicerón fueron recuperadas por Salutati en la biblioteca de la catedral de Milán en 1392. La Historia de Tácito y de Tucídides, así como muchas Vidas de Plutarco fueron redescubiertas, y por primera vez en siglos se pusieron al alcance del público. El obispo Landriani descubrió un manuscrito completo de El Orador de Cicerón, en la biblioteca de Lodi en 1421. Y Poggio Bracciolini realizó toda una serie de espectaculares descubrimientos en los monasterios del Norte que visitó mientras asistía al Concilio de Constanza entre 1414 y 1418. Buscando en St, Gallen en 1416, recuperó una versión completa de la Retórica de Quintiliano… Y dos años después, en Langres, tropezó con los poemas de Estacio y de Manilio, la filosofía de Lucrecio y varios discursos de Cicerón, antes consideradas como perdidos

Sin embargo, el descubrimiento más importante fue que, a consecuencia de haber adquirido tantos textos nuevos y de llegar así a reconocer (que) habían sido escritos originalmente, en -y para- un tipo muy distinto de sociedad, los humanistas gradualmente empezaron a adoptar una nueva actitud hacia el mundo antiguo. Hasta entonces, el estudio de la Antigüedad clásica -con sus altibajos a lo largo de la Edad Media - no había generado ningún sentimiento de radical discontinuidad con la cultura de Grecia y Roma. Un sentido de pertenecer esencialmente a la misma civilización seguía persistiendo, en ninguna parte tan poderoso como en Italia, donde el código de Justiniano aún estaba jurídicamente en vigor, donde la lengua latina era de uso diario en todas las ocasiones cultas y oficiales, y donde la mayor parte de las ciudades seguían ocupando los sitios de las antiguas aglomeraciones romanas….

Sin embargo, a finales del trecento encontramos una actitud totalmente distinta. Como lo resume Panofsky, "el pasado clásico fue considerado, por primera vez, como totalmente separado del presente" (1960, p. 113). Se alcanzó un nuevo sentido de la distancia histórica, como resultado del cual la civilización de la antigua Roma empezó a aparecer como una cultura totalmente separada, que merecía -que en realidad, requería- ser reconstruida y apreciada, hasta donde fuera posible, en sus propios términos distintivos…. Un sorprendente símbolo de este cambio puede verse en la nueva actitud adoptada hacia los restos físicos de la Roma imperial. Durante la Edad Media, había habido un tráfico de mármol arrancado de los antiguos edificios, parte del cual había llegado hasta la abadía de Westminster y la catedral de Aquisgrán (Weiss, 1969, p. 9). Sin embargo, a comienzos del siglo xv, bajo el apremio de escritores como Flavio Biondo en su Roma restaurada, tal vandalismo llegó a parecer casi sacrílego, y la investigación arqueológica y conservación de la ciudad antigua empezaron a emprenderse por vez primera (Robathan, 1970, pp. 203-205, 212-213).

Pero el síntoma más importante de la nueva visión fue, desde luego, el desarrollo de un estilo clásico no anacrónico. Esto se logró por primera vez en la escritura y arquitectura de Florencia de comienzos del Quattrocento: Ghiberti y Donatello empezaron a imitar las formas y técnicas exactas de la estatuaria antigua, mientras que Brunelleschi hizo una peregrinación a Roma para medir la escala precisa y las proporciones de los edificios clásicos, siendo su intención -como lo expresó su biógrafo Antonio Manetti- "renovar y sacar a luz" un estilo verdaderamente romano, y no simplemente romanesco (Panofsky, 1960, pp. 20, 40). Dentro de una generación, una transformación similar había invadido el arte de la pintura: Mantegna empezó a introducir un clasicismo exacto en sus frescos, y los mismos valores pronto fueron adoptados y desarrollados en Florencia por Pollaiuolo, Botticelli y toda una larga sucesión de sus discípulos y seguidores (Panofsky, 1960, pp. 174-176).

Quentin Skinner, Los fundamentos del pensamiento político moderno, Méjico, 1978 reimpresión 1993.

Accionistas comunes e innovación

@thefromthetree

La intuición es muy simple. Siempre que alguien no retiene la totalidad de los beneficios de una inversión, sus incentivos para realizarla en primer lugar se debilitan. Por ejemplo, si reparo la acera común a los cinco chalés construidos en torno a una glorieta, mis cuatro vecinos se beneficiarán de ella. Pero si no contribuyen a su coste y todo él lo tengo que sufragar yo, mis incentivos para incurrir en ellos son inferiores a los óptimos, entendiendo por óptimos los que me llevarían a realizar la inversión cuando los beneficios sociales de hacerlo – de reparar la acera – superan a sus costes. Es el viejo problema que Olson calificó como la ‘acción colectiva’.

Con la innovación pasa algo parecido. La empresa innovadora rara vez puede apoderarse de la totalidad de los beneficios que su innovación genera. Es probable que la proporción de los beneficios sociales de los que se apodera el innovador sean ridículamente bajos. Lo que los autores de este trabajo explican es que si – en el ejemplo – yo soy co-propietario de los cinco chalés con una cuota de una quinta parte y otro de mis vecinos tiene, igualmente, una cuota de propiedad semejante en los cinco chalés, es más probable que se repare la acera. Porque los propietarios internalizaríamos una mayor parte de los beneficios de la inversión. Del mismo modo:

- si hay efectos de contagio tecnológicos (spill overs), o sea que una innovación puede llevar al que la utiliza a lograr otras innovaciones (“la innovación en una empresa no solo genera beneficios en la empresa que generó la innovación, sino también en empresas relacionadas tecnológicamente”) que las empresas competidoras tengan accionistas comunes

mitiga este problema (siempre que las empresas actúen en interés de estos propietarios comunes) e incluso puede hacer rentable una actividad innovadora que no habría sido rentable si solo hubiera beneficiado a una sola empresa. Cuando la innovación reduce los costos marginales en la industria tanto como para aumentar la producción de la industria, la propiedad común puede incluso aumentar el bienestar.

En cierta medida porque la presencia de accionistas comunes equivale a una suerte de fusión parcial de las empresas implicadas.

Pero, en sentido contrario,

… las innovaciones resultantes de las inversiones en I + D conducen naturalmente a que el innovador robe cuota de mercado y beneficios a las empresas rivales en el mismo mercado de productos o en mercados relacionados… este efecto procompetitivo de la innovación es deseable para los accionistas de la empresa innovadora. Sin embargo, cuando los accionistas poseen una parte del capital tanto del innovador como de sus competidores en el mercado de productos, tal robo de clientela es menos deseable. Por lo tanto, la existencia de accionistas comunes puede reducir los incentivos para innovar cuando el efecto de robo de la clientela es más fuerte que el efecto de difusión tecnológica que se acaba de mencionar

La primera variable – proximidad tecnológica que facilita la difusión – es positiva en relación con la presencia de accionistas comunes. La segunda – proximidad competitiva en el mercado de producto – es negativa para la innovación.

Los autores realizan un estudio empírico para medir estas dos variables en relación con empresas con accionistas comunes y confirman que

la innovación se relaciona más positivamente con la existencia de accionistas comunes cuando la difusión tecnológica es más elevada mientras que se asocia con menos innovación cuando la cercanía en el mercado de productos es mayor. En otras palabras, la presencia de accionistas comunes y la innovación están relacionadas positivamente cuando el grado de difusión tecnológica es grande en relación con los incentivos para robar clientela por la proximidad de las empresas en el mercado competitivo de producto y están relacionadas negativamente en el caso contrario

Miguel Antón/ Florian Ederer/ Mireia Giné/ Martin Schmalz, Innovation: The Bright Side of Common Ownership?,  2021

lunes, 8 de noviembre de 2021

Citas: Nacidas para protegerse y otras



Abstract: nacidas para protegerse

La teoría de la selección sexual (junto a la selección natural) explica muchos rasgos masculinos como adaptaciones generadas por la competencia entre machos por aparearse y elegir pareja, pero no hay, por ahora, ninguna teoría unificadora que explique los rasgos típicamente femeninos

Anne Campbell propuso la teoría del “mantenerse vivas” según la cual las hembras humanas tienen reacciones de autoprotección más fuertes que los machos frente a las amenazas agresivas porque la autoprotección tiende a tener un mayor valor de aptitud para las hembras que para los machos (si las hembras tienen que pasar sus genes a la siguiente generación han de asegurarse que se mantienen vivas hasta que las crías humanas pueden sostenerse por sí mismas).

Examinamos si la teoría de Campbell tiene una aplicabilidad más general al considerar si las mujeres responden con mayor autoprotección que los hombres a otras amenazas distintas de la agresión. Buscamos en la literatura las respuestas fisiológicas, conductuales y emocionales a las principales amenazas físicas y sociales, y encontramos un apoyo constante para la idea de que las mujeres responden con reacciones que denotan una mayor autoprotección que los hombres. Las hembras generan respuestas inmunes más fuertes a muchos patógenos; experimentan un umbral más bajo para la detección y una menor tolerancia al dolor; se despiertan con más frecuencia por la noche; expresan mayor preocupación por los estímulos físicamente peligrosos; se esfuerzan más en evitar conflictos sociales; exhiben un estilo de personalidad más centrado en los peligros de la vida; reaccionan ante las amenazas con mayor miedo, disgusto y tristeza; y desarrollan más condiciones clínicas provocadas por las amenazas que los hombres.

Nuestros hallazgos sugieren que, en relación con la amenaza, las hembras humanas tienen reacciones protectoras relativamente intensas en comparación con los machos. La omnipresencia de este resultado en múltiples dominios sugiere que podrían existir mecanismos generales subyacentes a adaptaciones únicas de las mujeres. La comprensión de estos procesos mejoraría el conocimiento sobre la salud y el bienestar de la mujer.

Joyce F. Benenson/ Christine E. Webb y Richard W. Wrangham, Self-Protection as an Adaptive Female Strategy, 2021


El mito de los cazadores-recolectores

La reserva de Nyae Nyae es vasta y remota, cubre más de 8.992km2 y con una población total de aproximadamente 3.500… Es una comunidad que fue, y continúa siendo considerada como una fuente de inspiración sobre los tipos de valores y prácticas que podrían en última instancia, producir la igualdad. Encabezado por el ensayo de Marshall Sahlins (1968) titulado "Notes on the Original Affluent Society" y reforzado por la investigación realizada por la familia Marshall, el Harvard Kalahari Research Group y generaciones de investigadores, estos grupos humanos afloran repetidamente en la imaginación pública como vestigios de nuestra pasado colectivo como cazadores-recolectores. Esta imagen, a menudo fuertemente romantizada, no ha estado libre de críticas. En particular, se convirtió en el punto focal de lo que más tarde se denominaría el “gran debate del Kalahari” una crítica revisionista del supuesto primitivismo dentro del estudio de los cazadores-recolectores. La crítica los reformuló como vestigios no de un pasado cazador-recolector compartido, sino de largos períodos de conflicto y competencia que los dejaron como una clase baja en lucha con pocas opciones más que recolectar y ser "personas marginales que viven al día". ”(Day et al 1998)…. La frecuente visión de hombres y mujeres, de todas las edades, deambulando para vivir, parece confirmar esta tesis. Sin embargo, lo hace a un costo significativo, desviando nuestra atención del presente y hacia el pasado que se cree que le dio forma. Donde los estudios contemporáneos de sociedades igualitarias se han centrado en el presente, lo han hecho con el objetivo de exponer la resiliencia de ciertos valores y prácticas a pesar del incesante avance de la descomposición y jerarquía social al estilo moderno ...


La fundación de la Universidad de Austin

"Para aquellos que argumentan que podríamos hacer todo esto más fácilmente con algún tipo de plataforma de Internet, les diría que el aprendizaje en línea no sustituye al aprendizaje en un campus, por razones arraigadas en la psicología evolutiva. Simplemente aprendemos mucho mejor en grupos relativamente pequeños en tiempo y espacio real, sobre todo en discusiones informales entre los alumnos y sin profesores delante. Esto explica la persistencia de la universidad a pesar de las sucesivas revoluciones en las tecnologías de la información".

… En la nueva universidad de Austin "Habrá una obligación inusual para el profesorado, además de las habituales de docencia y la investigación: realizar el proceso de admisión mediante un examen que establecerán y calificarán. La admisión se basará principalmente en la nota de ese examen"

Niall Ferguson, I'm Helping to Start a New College Because Higher Ed Is Broken, Bloomberg 2021


Los hijos varones de familias rotas que dejamos atrás

"Al igual que un bolso Birkin, las creencias de lujo son caras, están de moda y confieren un estatus inmediato a quienes las defienden. Pero solo se las pueden permitir aquellos cuyo estatus los proteja del daño que esas opiniones pueden causar"… "Quizás la más obvia es la idea de privar de financiación a la policía, idea que sostienen personas abrumadoramente adineradas y con formación que viven en vecindarios seguros y que dejaría vulnerables a las personas de clase baja que viven en vecindarios con alta criminalidad"

"Los hombres ahora representan solo el 40 por ciento de los estudiantes universitarios, una brecha de género que ha ido creciendo durante décadas. En los próximos años, dos mujeres obtendrán un título universitario por cada hombre"

Hay una explicación ordenada, limpia y políticamente conveniente de mi vida. Dice así: La pobreza es la causa fundamental de mis problemas (y los de mis amigos). Con suficiente ayuda financiera y un buen puntaje en la prueba, todo es posible. Incluida Yale. O Cambridge"

"Pero los datos cuentan una historia bastante diferente. La pobreza, incluso la pobreza extrema, es superable. Lo que es casi imposible de superar es la inestabilidad , el caos psicológico , creado por hogares rotos. Especialmente para chicos" (LOS CHICOS SON MÁS FRÁGILES)

"En EEUU el 11% niños de familias en quintil de ingresos más bajos obtienen una licenciatura, en comparación con solo 3% de los niños que han estado en hogares de acogida: un niño pobre en EEUU tiene casi 4 veces más probabilidades de graduarse de la universidad que un niño que ha vivido en el sistema de asistencia social"

"los niños ricos en hogares inestables tienen muchas más probabilidades de abusar de las drogas que los niños pobres en hogares estables"

"Jonason encontró q, entre hombres, pero no entre mujeres, la inestabilidad infantil se asoció con más puntuación en los rasgos de la personalidad asociados con la agresión, el pensamiento a corto plazo y el desprecio por los demás. El nivel socioeconómico infantil no tuvo ningún efecto sobre estos rasgos"

"entre los niños criados en familias ricas, las niñas tienen un poco más de probabilidades de asistir a la universidad. Pero entre los criados en familias pobres, es mucho más probable que las niñas asistan a la universidad a que lo hagan los niños"

"por qué niños y hombres se están quedando atrás está llena de inexactitudes, mentiras reconfortantes y mitos convenientes que disimulan las diferencias entre niños y niñas y evitan la realidad ineludible de que un hogar sólido y biparental es fundamental para el futuro de un niño" 

"Si un joven quiere triunfar pero no puede imponerse la disciplina necesaria, entonces alguien debe imponérsela: niños y las niñas no difieren en su nivel de motivación para estudiar. Es solo que es más probable que las niñas tengan la disciplina para hacerlo"

Rob Henderson, America's Lost Boys and Me, 2021


Tania Reynolds sobre el papel de víctima de la mujer y del hombre como perpetrador

cuando las personas observan situaciones que implican daño, es más fácil para ellos concluir que el daño a las mujeres es más injusto y, simétricamente, que el daño a los hombres era más justo. Culpan más a los hombres por su propio sufrimiento y sentían más simpatía cuando las mujeres son las dañadas.

… El 60 por ciento de las personas sin hogar son hombres. Pero cuando miras las estadísticas, dirían que el 40 por ciento de las personas sin hogar son mujeres, ¿verdad? Es como si necesitaran enmarcarlo en términos de las víctimas femeninas para activar sentimientos de cuidado o preocupación.

.. si fueras un varón de nuestros ancestros, buscarías como compañeros a varones que fueran duros, que tuvieran una alta tolerancia al dolor. Sabes, vamos a ser valientes. No nos vamos a asustar una vez que haya empezado la batalla, no vamos a desertar ni a rendirnos… ... eso creó mucha presión animándolos a sofocar el grito de ayuda o callarte las expresiones de sufrimiento porque si no, te expulsarían del grupo…

Si nos fijamos en la salud, los hombres viven cinco años menos en promedio que las mujeres. Tienen más probabilidades de morir de una enfermedad cardíaca, la enfermedad de Parkinson. Tienen más probabilidades de suicidarse ... morir en el lugar de trabajo, más probabilidades de sufrir retraso mental o discapacidad intelectual. 

"Es cierto que las mujeres tienen menos probabilidades de ser directoras generales, menos probabilidades de desempeñar funciones de liderazgo político... Pero si se mira al otro lado de la distribución, también se da el caso de que los hombres están sobrerrepresentados allí… en lo más bajo de la sociedad, entre los sin techo, los drogadictos, los NI-NIs y los presos, los hombres están sobrerrepresentados y esto no forma parte de la historia que solemos escuchar"…"los hombres pueden ser percibidos como más competentes, lo que les da una ventaja en el ámbito empresarial. Pero también significa que se espera que se alisten en el ejército y que se sacrifiquen y acepten trabajos duros, como eliminar residuos en los q ponen en riesgo...... sus vidas, mientras q las mujeres, al encasillarlas más fácilmente en el papel de víctimas, están en desventaja cuando se trata de estar al mando, pero cuando sufran, será más fácil para todos detectar ese sufrimiento y responder a él"

Tania Reynolds y también, 

Tania Reynolds et al. Man up and take it: Gender bias in moral typecasting, 2020, Organizational Behavior and Human Decision Processes 161:120-141

El estándar de responsabilidad de los socios-administradores en las sociedades de personas


En esta entrada del Almacén de Derecho se decía que el artículo 144 del Código de comercio obliga a distinguir, en esta materia, el patrón (o estándar) de diligencia exigible en el desempeño del cargo y el patrón (o estándar) de culpabilidad necesario para fundamentar la responsabilidad.

El patrón de diligencia exigible a un administrador de una sociedad colectiva viene determinado por los criterios usuales del tráfico mercantil: el administrador ha de desempeñar el cargo con la diligencia de un ordenado empresario y de un representante leal (arts. 225-226 LSC).

El patrón de culpabilidad es el expresamente previsto en el artículo 144 C de c: malicia, abuso de facultades o negligencia grave...”. Observamos, en consecuencia, la existencia de un desfase entre la delimitación del deber de prestación del administrador (cuándo podemos decir que el administrador ha incumplido su contrato con la sociedad) y la definición del criterio de imputación (dolo o culpa grave), esto es, cuándo podemos decir que el administrador debe responder – indemnizar – a la sociedad por los daños que su incumplimiento ha causado, que representa un privilegio respecto del régimen general previsto en el derecho común (art. 1104 CC), de forma que existen casos en los que, aunque el administrador ha incumplido sus deberes, no viene obligado a indemnizar a la sociedad los daños que su incumplimiento haya causado.

El privilegio no parece, sin embargo, odioso. Seguramente puede justificarse desde el punto de vista de la necesidad o conveniencia de reducir los costes de decisión en un entorno sujeto a tanta incertidumbre como es el entorno empresarial. El administrador de una sociedad colectiva tiene incentivos para ser diligente porque se juega su propio patrimonio, de manera que no es eficiente aumentar aún más su aversión al riesgo imponiéndole responsabilidad por los daños o pérdidas sufridas por los demás socios.

Una regla semejante se aplica en el caso de las sociedades civiles. El socio que causa un daño a otro socio en el marco de la actividad social, no ha de indemnizar si actuó negligentemente (omitió la diligencia que exigiríamos a cualquier persona en su situación) pero desplegó la diligencia con la que actuaba, normalmente, en sus propios asuntos (quam in suis). El caso de las gafas rotas en el accidente de circulación cuando conducía el vehículo el socio que era conductor novel es un buen ejemplo. Los socios se eligen recíprocamente y se eligen “tal cual son”, con sus habilidades y sus ligerezas, de manera que bien puede decirse que asumieron el riesgo añadido de sufrir daños por la escasa experiencia del socio que conducía ya que, sabiéndolo, consideraron en su interés que fuera ese socio el que guiara el vehículo.

El parágrafo 708 BGB contiene una regla en alguna medida similar a la del 144 C de c pero que afecta no al patrón de culpabilidad o responsabilidad sino al patrón de diligencia: el socio sólo responde si no ha observado, en su actuación como socio, la diligencia que observa en sus propios asuntos: quam in suis: el aligeramiento de la responsabilidad se justifica en la

"la estrecha relación personal, la cooperación personal de un círculo manejable de personas, el carácter fuertemente personal de la relación societaria en relación con que se trata de una comunidad de personas en torno a un fin, la especial confianza de la relación, el hecho de que cada socio conoce o debería conocer cuán cuidadoso o descuidado es su compañero social y la semejanza entre los asuntos societarios y los asuntos propios de cada uno".

La idea es que los socios se toman unos a otros como son. A ello se ha objetado que, precisamente porque cuando los socios se ocupan de asuntos societarios han de ser conscientes de que están afectando al patrimonio de los demás socios, podría esperarse, en sentido contrario “más cuidado que en la gestión de los asuntos particulares de cada uno de ellos”

Ulmer fundamenta la norma diciendo que, en las sociedades de personas, los asuntos sociales son siempre y a la vez, asuntos personales de los socios ya que los socios colectivos son administradores natos. Se sigue por ello

que aunque el negocio o asunto no ataña exclusivamente al socio,  ha de considerarse cada uno de los socios como dominus del mismo y, por tanto, no debe estar obligado ante el consocio a un mayor grado de cuidado que el que aplica en su propia esfera",

lo que se contradice (p 483) diciendo que “en sentido contrario, los asuntos de cada socio son también asuntos de los demás socios” y por tanto, que no es obligatorio entender que cada socio puede gestionar un asunto que sólo parcialmente es suyo como si fuera un asunto de su exclusiva incumbencia lo que hablaría en favor de la regla española: preservar el patrón o estándar de diligencia (la diligencia de un comerciante) pero rebajar el estándar de responsabilidad – culpabilidad (solo se indemnizan los daños causados con negligencia grave).

La regla se aplica, en el caso de los socios que administran

“A las conductas que causen daño que se cometan en infracción de las obligaciones como socio o como administrador… (p. 489) ... lo cual significa que las obligaciones de los socios hacia la sociedad que no se basen en el contrato social… no están cubiertas por la exención de responsabilidad de 708 BGB ”.

El Supremo alemán ha considerado que el aligeramiento de la responsabilidad no se aplica a los accidentes de tráfico por esta razón y por razones de seguridad en dicho tráfico que impide que se puedan rebajar los estándares de diligencia de nadie para garantizar la seguridad de todos los que participan en el tráfico. Pero esta tesis jurisprudencial ha sido criticada porque se trata únicamente de un aligeramiento de responsabilidad en las reclamaciones de daños que se hagan unos socios a otros, no las que pueda realizar un tercero que no se ve afectado por la regla.

Un último argumento es el que dice que en los casos en los que hay un socio que causa un daño a otro, actuando en el marco de la sociedad – como en el de las gafas rotas – siempre hay una cierta culpa de la víctima que, a sabiendas de las características del consocio, acepta correr el riesgo de que sea ese socio el que gestione ese asunto. “

El autor es partidario de no aplicar este privilegio en la responsabilidad cuando se trata de sociedades de personas en las que hay socios comanditarios y la administración se encarga a un profesional, justamente casos como dice Karsten Schmidt en que los socios confían en el administrador sólo porque el administrador será “plenamente responsable”.

Peter-Christian Müller-Graff, Haftungsrecht und Gesellschaftsrecht: Der Maßstab der "diligentia quam in suis" für Geschäftsführer in Personengesellschaften, in: Archiv für die civilistische Praxis (AcP) 1991, 475-494

sábado, 6 de noviembre de 2021

De la sociedad a la compraventa a crédito pasando por el trueque diferido y volviendo a la sociedad


Sergei Prokudin-Gorsky

“Hoy, ya no es como antes. Antiguamente, a todos les tocaba pedir. Todos éramos pobres. Hoy en día, muchas personas pueden simplemente ir a las tiendas. Allí compran lo que necesitan así que andar pidiendo todo el tiempo hace que te sientas mal. Por eso ya casi nadie pide”.


La forma más primitiva de compartir comida la describe Schnegg como sigue:

un hombre llega a casa después de una caza exitosa y se une al grupo de personas con las que vive. Se espera que comparta la mayor parte de su presa con sus vecinos. A continuación, una mujer regresa de su actividad de recolección y ofrece raíces, frutos y hojas. Todos se sientan alrededor del fuego, hablan y comen. En un grupo social relativamente pequeño como este, todos los miembros de la comunidad dan y reciben de vez en cuando y sus relaciones sociales se mantienen gracias a la deuda voluntaria que todos tienen con los demás.

En efecto, cuando se trata de la caza de una pieza mayor, el reparto de lo cazado entre todos es preferible porque el cazador no sabría qué hacer con el excedente.

El objetivo ‘directo’ es reducir el riesgo de inanición individual. Un resultado no pretendido es el de que se crean, refuerzan y renuevan los vínculos sociales (esto es, los vínculos de cada uno de los miembros del grupo con los demás). Lo interesante – en la línea de Gintis – es que la co-evolución genética y cultural conduce a que la ‘regla’ que puede extraerse de este comportamiento (el comportamiento se convierte de ‘social’ – esto es lo que hacemos aquí – en ‘normativo’ – esto es lo que se debe hacer) se internaliza por todos los miembros del grupo, de forma que se convierte en obvia y su cumplimiento no requiere de un mecanismo coactivo externo al propio sujeto que no tiene que racionalizar su comportamiento.

Schnegg explica a continuación que ese escenario de aportación de todos los miembros del grupo de la comida que han obtenido y su reparto entre todos ellos está en decadencia. Hoy, cuando el autor dijo tener hambre, su ‘colega’ mandó a su hijo a una tienda a comprar la comida que el niño ‘dejó a deber’ y se apuntó en la cuenta correspondiente que el amigo mantenía con el tendero.

Entre medias de estas dos formas de circulación de la comida en una sociedad de cazadores-recolectores se encuentra el trueque diferido: la que necesita pide al que tiene excedentes en la seguridad de que reciprocará cuando sea él el que tenga excedentes y ella la que tenga necesidad. Schnegg se remite al famoso libro de Mauss sobre el “don” y cómo la donación crea una obligación de reciprocidad lo que colocaría al donatario en “una posición subordinada”. Si la relación no se equilibra, estas donaciones pueden configurar una sociedad dividida en clases.

Schnegg distingue el ‘mercado matrimonial’, donde las deudas son de gran envergaduras y, probablemente, nunca completamente pagadas del ‘mercado de comida’ donde las transacciones singulares son de poco valor, se repiten con frecuencia y la posición de ambas partes no es estable, es decir, uno es, a veces, el donante y otras el donatario. En una economía de subsistencia, no sería imaginable pensar que alguien obtiene sistemáticamente más comida de la que puede consumir y alguien – semejante a él – no alcanza nunca a capturar lo suficiente para sobrevivir. Por tanto, no es probable que las ‘deudas’ generadas en los intercambios de comida provoquen la estratificación de la sociedad en la que tienen lugar.

Schnegg, en línea con trabajos anteriores suyos propone utilizar dos conceptos para explicar cómo se distribuye y comparte la comida: el de la simetría (si uno está, a veces, en la posición de donante y otras en la posición de donatario) y el de la forma de la red de intercambios. Una red puede tener nodos centrales que conectan con muchos de los individuos que están en la periferia de la red o ser como internet en donde cada individuo se relaciona con otros individuos, esto es, hay múltiples relaciones bilaterales en el seno de las cuales, si son duraderas, se puede reciprocar y, por tanto, mantenerse en el tiempo como simétricas. Si las relaciones son simétricas y la red es del tipo internet, el crecimiento de la desigualdad tiene que producirse mucho más lentamente y a través de la introducción de mercados, esto es, de la especialización de algunos en suministrar los alimentos a otros que ya no obtendrán de su captura en la naturaleza o de la agricultura o ganadería.

La evolución reciente en estas sociedades en lo que a la comida se refiere así lo sugiere: “la gente se endeuda para comer” pero también para compartir la comida con otros actualizando así la escena con que se abre esta entrada. Solo que hoy no la protagoniza un cazador exitoso sino alguien que ha conseguido dinero.

El resto del trabajo recoge los resultados de un trabajo de campo del autor consistente en entrevistar a familias de la zona de Fransfontein (250 familias viven en esa zona) que ahora sobreviven gracias, en buena medida, a un programa del gobierno de Namibia que garantiza una pensión a todos los mayores de 60 años, en torno a los cuales se organizan los hogares, de modo que 2/3 de esas familias reciben, al menos, una pensión. Con ella, las familias compran la ‘cesta’ básica de alimentos el primer día de cada mes y saldan la cuenta en la tienda. Pero no es suficiente para asegurar el sustento de toda la familia todo el mes. ¿Cómo han afectado estos cambios a la cultura del ‘trueque diferido’ de comida (‘donaciones’ recíprocas) que era la forma más habitual de intercambio en este área?

Parece que ha sobrevivido. Los vecinos a los que se ha terminado alguno de los alimentos básicos pide a los otros vecinos que puedan tener excedente. A esa transacción se le denomina ‘augu’ (de la palabra neerlandesa próxima a give en inglés): el que necesita inicia el intercambio pidiendo al que tiene excedente. En relación con los “alimentos básicos”, pues, el trueque diferido sigue ‘en vigor’ e implica, dice Schnegg que todos tienen acceso a esos bienes que, por tanto, aunque se hayan adquirido en una tienda, no dejan de ser de ‘titularidad colectiva’

Lo que explica a continuación Schnegg es que, antes de que los colonizadores alemanes forzaran a la población local a trabajar para los granjeros europeos para subsistir (porque fueron privados de sus tierras de caza y pastoreo que se entregaron a éstos) y recibir dinero con el que comprar los ‘nuevos’ productos básicos de consumo (maiz, azúcar, té que sustituyeron a carne y frutas), la gente no pedía. No tenía que pedir porque el que tenía excedentes, simplemente, lo repartía (reparto a demanda). Por eso dice el autor que a él le costó mucho más aprender a pedir que aprender a dar o repartir. Es posible que en la psicología humana lo segundo esté mucho más internalizado que lo primero.

Cuando éramos jóvenes, esto era diferente. No había nada de esta au te re, au te re, (dame esto, dame aquello). La gente simplemente daba. Si mi abuelo volvía a casa al final del día y traía algo para la familia lo compartíamos. Las cosas cambiaron cuando entró el dinero. Ahora la gente tenía todas estas cosas y sus amigos lo veían y también lo querían tener. Fue entonces cuando las cosas cambiaron.

No ha cambiado, sin embargo, que las transacciones siguen siendo simétricas en el sentido explicado más arriba (“el 44 % de las ‘donaciones’ fueron seguidas de una donación recíproca en un período de 10 días”) y el nivel de centralización es también muy bajo (“Esto indica que todos los miembros de la comunidad se debe unos a otros, no solo a unos pocos que son más ricos”).

Pero está empezando a cambiar conforme el grupo – algunos de los miembros – salen de la economía de subsistencia porque son empleados públicos etc y forman parte de la ‘clase media’ del país. El augu ha sido sustituido por el surude (que viene del alemán Schuld, deuda). Cuando un vecino necesita o quiere una coca-cola, se la compra al vecino que ha puesto una pequeña tienda y contrae una deuda con él – tienen muy poco efectivo – que saldará al final de cada mes cuando la pensión llegue. Usar una palabra alemana – dice Schnegg – indica lo reciente que es la institución.

Sigue explicando Schnegg que algunos vecinos se están especializando convirtiéndose en tenderos (14 tiendas en una población de 250 familias) y son los que están en mejor situación económica (como para poder comprar a crédito o al contado para revender a crédito – 11 de 14 - y transportar las mercancías hasta el poblado desde la ciudad). Tenderos se hacen, naturalmente, los que trabajan para el Estado (correos, escuela, servicio de agua, el consultorio médico…) cuyos salarios – aunque también las pensiones - han crecido en las últimas décadas mucho más que los precios.

Lo más interesante es que la disposición a dar crédito no es igual en todos los tenderos (probablemente no porque no quieran sino porque no pueden permitírselo) de forma que el tendero más dispuesto a dar crédito ‘roba’ la clientela a sus ‘competidores’ reforzando la desigualdad.

El resultado es (i) se sustituyen relaciones sociales basadas en la reciprocidad por relaciones jurídicas obligatorias – contratos – (ii) las relaciones se contabilizan en cuentas corrientes entre el tendero y cada uno de sus ‘clientes’; (iii) como el crédito es a corto plazo, es probable que no haya intereses; (iv) esta transformación de las relaciones sociales en jurídicas incrementa el acceso a bienes para toda la población (al vecino se le pide azúcar, pero no una coca-cola) (v) a costa de un aumento de la desigualdad.

La pregunta es si esta evolución es una ‘mejora de Pareto’ o el enriquecimiento de los tenderos y la estratificación social consiguiente se hace a costa del empobrecimiento de los ‘clientes’ que tienen que endeudarse (en media, en la cuantía del salario que deberían percibir por 3 días de trabajo) para acceder a esos bienes, la mayoría de esos de primera necesidad.

Schnegg explica que los tenderos de Fransfontein tienen ‘competencia potencial’ en el supermercado de una ciudad cercana (a 25 km del poblado). Pero no hay medios públicos de transporte y uno privado cuesta lo suficiente como para sostener las tiendas locales.

Creo que puede darse una respuesta ‘eficientista’. Los tenderos ahorran costes a sus vecinos y si los bienes adquiridos no son adictivos, hay que suponer que el bienestar de todos los miembros del poblado mejora con la presencia de las tiendas, de modo que el aumento de la desigualdad no se produce a costa de los más pobres, sino como resultado de la multiplicación de transacciones mutualistas.

¿Qué pasa con los vecinos morosos? ¿Cómo afectan estas deudas impagadas a las relaciones sociales?

Si es la primera vez, no pasa nada. La gente sabe que no tienes empleo y son conscientes de lo difícil que es devolver el dinero. Lo sabían cuando te dieron crédito. Pero si alguien no puede pagar durante períodos de tiempo más largos, entonces las cosas empiezan a ponerse feas. Te ocultas y tratas de no encontrarte con nadie en las calles para no pasar vergüenza.

¿El deudor moroso acaba convertido en un paria excluido de la comunidad? Aquí es donde interviene el hecho de que el acreedor se convierte en alguien que tiene un elevado status en la comunidad. Y, para mantenerlo – y no ser sometido a la crítica de todo el grupo – puede estar dispuesto a condonar las deudas contraídas con él por sus vecinos pobres. Si la situación de pobreza no se cronifica – son malas rachas –, este arreglo institucional debe ser suficiente para evitar la exclusión del grupo de los que han tenido mala suerte.

En todo caso, el deudor moroso no se muere de hambre porque la forma tradicional de reparto de comida entre todos los del grupo que se narraba al principio de esta entrada (goragu) sigue existiendo solo que la comida que se comparte en ellas no procede de la caza o la recolección exitosa de algún vecino, sino de las tiendas del poblado y ha sido, naturalmente, también comprada a crédito, de modo que – termina Schnegg – si no existiera el surude tampoco existiría el goragu ya que la posibilidad de obtener la comida mediante la caza y la recolección ha desaparecido prácticamente.

Este ‘caso’ está lleno de sugerencias sobre la evolución de las instituciones. Solo destacaré dos.

La primera es que es posible que las instituciones tradicionales que aseguraban a los miembros de un grupo del riesgo de inanición sean desplazadas sin graves disrupciones cuando cambia el contexto económico como ocurre cuando se introduce el dinero y los miembros del grupo obtienen sus ingresos y los bienes y servicios del mercado en lugar de hacerlo de la caza, la recolección y la ganadería y que las antiguas instituciones devengan ‘ineficientes’ en el nuevo contexto. Pero es mucho más probable que no sean desplazadas completamente sino modificadas y, por tanto, sobrevivan mucho tiempo.

La segunda es que esa evolución no es probable cuando el grupo crece y las relaciones sociales se vuelven impersonales. En ese contexto cabe esperar un incremento espantoso de la desigualdad y la aparición de una casta de pobres que han de ser sostenidos sólo gracias a la internalización de las normas morales – religiosas que hayan podido extender a todos los miembros del ahora gran grupo la condición de ‘hermano’ o ‘pariente’ o ‘vecino’ que tenían cuando se trataba de grupos de unos pocos centenares de personas. O sea, que hay que rezar porque esas reglas morales ‘escalen’ bien.

Michael Schnegg, Becoming a Debtor to Eat: The Transformation of Food Sharing in Namibia Ethnos · February 2021

viernes, 5 de noviembre de 2021

¿Qué distingue al Registro Mercantil del Registro de la Propiedad?


foto: @thefromthetree

¿Qué distingue al Registro Mercantil del Registro de la Propiedad? La respuesta intuitiva es que el segundo es un registro de bienes y el primero un registro de personas. O sea, el registro mercantil es la institución paralela al registro civil. El registro civil es un registro de individuos (de los estados civiles del individuo) y el mercantil es un registro de un tipo particular de individuos: los que se dedican a actividades económicas organizadas.

Razonar así supone caer en la falacia de equiparar a las personas jurídicas con el ser humano. Por el contrario, si aceptamos que las personas jurídicas son patrimonios (conjuntos de bienes unificados por un fin y al que se pueden imputar bienes, derechos, créditos y deudas) dotados de agencia o capacidad de obrar (disponen de individuos – seres humanos – que pueden tomar decisiones sobre el patrimonio y actuar en el tráfico con efectos sobre él), entonces el paralelismo entre el Registro Mercantil y el Registro Civil desaparece y, por el contrario, se afina la diferencia entre el primero y el Registro de la Propiedad.

Lo que distingue al Registro de la Propiedad del Registro Mercantil es que el primero es un registro de bienes y el segundo es un registro de patrimonios. ¿Qué patrimonios? Los que se forman por los individuos para insertarlos en el tráfico económico-empresarial. La inscripción o registro de los patrimonios no individuales (cada ser humano tiene un patrimonio) en un registro público es de gran utilidad para reducir los costes de contratar con tales patrimonios. Recuérdese que las partes de los contratos no son los individuos sino los patrimonios de los individuos. Los contratos tienen efectos sobre los patrimonios de los individuos. La responsabilidad es patrimonial y las transmisiones de bienes se producen entre patrimonios.

¿Cómo reduce los costes de relacionarse económicamente unos patrimonios con otros la inscripción en un Registro Público de los patrimonios? Para explicarlo puede recurrirse a un ejemplo sencillo. Cuando una vecina llamado Bina de un poblado africano le grita a otro «¡Dame carne, James, dame un pocoestá iniciando un intercambio que se conoce como trueque diferido de comida por comida. James le dará la carne al que se la pide y, cuando él esté necesitado, se dirigirá recíprocamente al que ahora se la pide. Identificar los dos patrimonios que son parte del intercambio es sencillo: son el patrimonio de Bina y el patrimonio de James. La primera ha contraído una ‘deuda’ con el segundo y la carne ha pasado de pertenecer al patrimonio del segundo a pertenecer al patrimonio de la primera. James está legitimado para actuar con efectos sobre su patrimonio y Bina está legitimada para hacer lo mismo sobre el suyo. Bina y James son los ‘administradores’ natos de su propio patrimonio. El patrimonio de Bina se ‘llama’ Bina y el patrimonio de James se llama ‘James’ y el intercambio y sus consecuencias se rigen por el Derecho de Namibia.

Cuando este intercambio tiene lugar entre Binas SA y Jameses SL, los costes de identificar los patrimonios y quién puede actuar con efectos sobre ellos se elevan y, para reducirlos podemos obligar a los titulares de ambos patrimonios a inscribirlos en un Registro Público, esto es, en una oficina que pone a disposición de cualquiera la información sobre los atributos del patrimonio y sobre quién puede actuar con efectos sobre el mismo.

Obsérvese que no he hablado, hasta aquí, de sociedades. Porque partir de la sociedad para explicar todas estas cosas nos ha llevado por el camino equivocado. En el ejemplo, lo que sucede es que el patrimonio que es Binas SA o Jameses SL no es el patrimonio de Bin o de James, sino un patrimonio formado – para insertarlo en el tráfico – por Bina, su esposo, su hermana y su cuñado y James, su esposa, su hermano y su cuñada respectivamente. De manera que, ‘de paso’, junto a la inscripción en el Registro de estos patrimonios ‘colectivos’ se decidió obligar a depositar en el propio Registro el contrato que vinculaba a los co-titulares del patrimonio, esto es, los estatutos sociales en el caso de una sociedad anónima o limitada o el contrato social en el caso de una sociedad colectiva. ¿Por qué? No para proteger a los miembros de la familia Binas o Jameses unos frente a otros ni tampoco para proteger a los que contratasen con los el patrimonio Binas SA o con el patrimonio Jameses SL. Se obligó a depositar los estatutos sociales para proteger a los que quisieran ¡participar! en esos patrimonios, es decir, a los inversores que suscribían las emisiones públicas de acciones de sociedades anónimas en el siglo XIX.

El lector avispado deducirá inmediatamente qué principios y reglas deberían regir el Registro Mercantil. Y sacará inmediatamente también algunas conclusiones. Por ejemplo, que la inscripción en el Registro de los estatutos sociales no los hace oponibles erga omnes; que el control de legalidad debe limitarse a la descripción del patrimonio y a los que pueden actuar con efectos sobre él en el tráfico, que los principios registrales diseñados para ser aplicados al registro de la propiedad no pueden aplicarse al registro mercantil, que la inscripción registral no tiene ninguna relevancia para decidir si un patrimonio está personificado o no, ni siquiera para decidir si los titulares del patrimonio personificado responden de las deudas de éste con su propio patrimonio individual,

El Registro de la Propiedad publica quién es el propietario de un bien inmueble, por tanto, necesita del Registro Civil y del Registro Mercantil para determinar a qué patrimonio pertenece cada uno de los inmuebles registrados en él. 

Nunca nos cansaremos de engañarnos en relación con el opio

 

Sobre por qué nunca nos cansamos de engañarnos con el opio., v., R. Durban, Grooming, Gossip and the Evolution of Language, 1999, pp 35-36 

El opio se ha utilizado para estimular el placer y aliviar el dolor desde al menos 3400 a. C. Hay referencias sumerias a la "planta de la alegría" (Booth 1996; Saunders 2014). El opio era bien conocido por las civilizaciones desde Grecia hasta Egipto y Persia. a la India, tanto por su efecto beneficioso como por posibles sobredosis. Hipócrates (460– 377 a. C.), el padre de la medicina moderna… mencionaba con frecuencia a la amapola en sus remedios. Heráclides del Ponto (~ 340 a. C.)… describe cómo los habitantes de una isla se suicidaba regularmente “por medio de la amapola” (Saunders 2014). Avicena, en  El Canon de Medicina del siglo XI advirtió que "el más poderoso de los estupefacientes es el opio", lo que lo convertía en un analgésico útil, pero que también "definitivamente venenoso”.

El opio se convirtió en un importante bien comercial y en una fuente de conflicto durante la Era de las Exploraciones. Gran Bretaña y China libraron dos "guerras del opio" del siglo XIX, que terminaron con los británicos protegiendo su derecho a vender opio en China. Quizás uno de cada cinco varones chinos consumían opio a principios del siglo XX  y la epidemia de opio en China solo terminó cuando los comunistas impusieron restricciones draconianas al consumo.

La combinación de peligro y placer del opio ha dado lugar a ciclos repetidos de innovación, adicción y corrección, que comienzan cuando los emprendedores producen un opioide supuestamente más seguro. Sin embargo, cuando los compradores comienzan a consumir el nuevo medicamento, descubren que esta nueva innovación es tan adictiva y mortal como las antiguas. Los nuevos consumidores evitan el medicamento o tienen prohibido usarlo, los usuarios fallecen y la moda se extingue. Hasta que la memoria se desvanece y comienza el ciclo de nuevo.

El médico londinense Thomas Sydenham combinó opio con alcohol en 1676 para producir láudano, una droga maravillosa que eliminó casi todas las formas de dolor, y que se convirtió en un problema de drogadicción. Veinticinco años después, en 1701, el Dr. John Jones escribió en "Los misterios del opio al descubierto" que el uso prolongado de opio genera una "incapacidad o apatía para hacer cualquier cosa mientras el opio opera” pero que si se deja de consumir genera “ansiedad… insoportable” e incluso una "muerte miserable".

En 1804, Friedrich Serturner separó la morfina del opio y creyó que había descubierto un medicamento seguro, pero acabo convertido en un adicto.

Varias décadas después, Merck produjo la droga comercialmente...Pierre Robiquet aisló la codeína en 1832, y sigue siendo la más común opiáceos recetados hoy. Felix Hoffmann en Bayer estaba tratando de producir codeína cuando se topó con la heroína, una forma más potente de morfina. Bayer empresa comercializaba heroína, afirmando: "La heroína está completamente desprovista de los desagradables y efectos tóxicos de los derivados del opio "... Cuando los peligros de la heroína se pusieron de manifiesto, Bayer eliminó gradualmente su promoción a favor de otro nuevo compuesto, Ácido acetilsalicílico (también conocido como "aspirina")...

...En 1916, dos científicos alemanes produjeron oxicodona y se convirtió en un analgésico popular para los nazis... Los opioides totalmente sintéticos llegaron aún más tarde. El fentanilo fue creado en Bélgica en 1959, y Tramadol se desarrolló en Alemania en 1962.

Los opioides son un ejemplo extremo de los bienes adictivos analizados por Becker y Murphy (1988). Tienen una fuerte complementariedad intertemporal en el consumo: el uso pasado aumenta en gran medida el beneficio marginal del uso actual. Además, hay una gran compensación entre las ventajas del estado de ánimo a corto plazo y el tiempo a largo plazo... 

... los aumentos en la demanda no explican el aumento en el uso de opioides, la explicación alternativa obvia es la oferta... En cada uno de estos casos, una empresa farmacéutica produjo una versión nueva y supuestamente más segura de opio. Los consumidores compraron la nueva droga, solo para descubrir que no era menos adictiva. La demanda cae hasta que la población de adictos declina y los recuerdos se desvanecen, con lo cual el ciclo comienza de nuevo. La historia de Purdue Pharma y OxyContin después de 1996 sigue un patrón similar, aunque la tecnología ha tenido un impacto adicional empujando el ciclo actual hacia el uso ilegal.

Purdue logró diferenciar suficientemente OxyContin de los opioides anteriores... a través del sistema de liberación retardada "Contin"... (que, presuntamente) moderaría la cantidad de opioide recibida en un momento dado, lo que reduciría el riesgo de adicción....  

Purdue fue revolucionaria en la comercialización de medicamentos ... un médico fue visitado por representantes de Purdue más de 600 veces después de 2008 ... y recibió un contrato de consultoría para promover los opioides de Purdue... recetó cientos de miles de píldoras opioides de Purdue, generando casi $ 1.5 millones de ingresos para Purdue.  

Tradicionalmente, se consideraba el alivio del dolor con opioides para pacientes con cáncer en etapa terminal o traumatismo agudo. La adicción tenía pocas consecuencias para el primer grupo y el uso para el último grupo se limitó generalmente a la atención hospitalaria. Por lo tanto, el cambio real para OxyContin fue el uso de opioides para un grupo mucho más grande de personas con dolor crónico en entornos ambulatorios. La clave para hacer este cambio fue superar el temor de los médicos de que esos pacientes se volvieran adictos a los opioides...

... En 2001, los usuarios habían aprendido que triturar las tabletas de liberación prolongada proporcionaría acceso a la dosis completa de oxicodona de una sola vez (National Drug Intelligence Center 2001). Además, las propiedades analgésicas de OxyContin parecían más breves de lo que prometían sus promotores, y el dolor subsiguiente era intenso... La tasa de crecimiento de las muertes por opioides muestra una ruptura de tendencia casi inmediatamente después de que se introdujera Oxycontin en 1996. 

Las autoridades intervinieron pero con retraso... En agosto de 2010, Purdue finalmente reformuló OxyContin para hacerlo menos adictivo. Las recetas cayeron, especialmente para los pacientes nuevos y el abuso de OxyContin disminuyó... pero no terminó con la epidemia de opioides; más bien, trasladaron la demanda al mercado ilegal más mortífero...

Poco después de 2010, la heroína importada de México aumentó de una manera que compensó la disminución de los opioides legales... las sobredosis de heroína aumentaron drásticamente hasta 2016.... Con el tiempo, la heroína fue reemplazada por fentanilo, que es aún más potente y completamente sintético... mucho menos costoso de producir y la potencia de sus efectos permite enviar cantidades diminutas pero aún efectivas. La desventaja es que es aún más mortal. Incluso la transmisión a través de la piel puede matar a los usuarios novatos, dependiendo de la dosis. En un sentido contable, las muertes relacionadas con el fentanilo explican casi todo el aumento de la mortalidad por sobredosis de drogas entre 2014 y 2017. De hecho, la capacidad de acceder a un proveedor asiático de fentanilo a través de Internet puede ser mucho más revolucionaria que la capacidad de comprar bienes de consumo. en Amazon. 

... En el pasado, las crisis de opioides terminaban poco a poco. Los usuarios se desintoxicaban dolorosamente cuando no se pudieron obtener los suministros o murieron después de una sobredosis de más. Los nuevos usuarios se veían disuadidos por el miedo a la adicción y la renuencia de los médicos a recetar. La crisis actual puede seguir el mismo camino lento y doloroso, pero eso no está del todo claro. Las nuevas tecnologías han hecho que sea mucho más difícil restringir el acceso a los opioides ilegales. Cuando era necesario cultivar la planta de adormidera, se podía reducir la oferta eliminando los campos de adormidera. Por el contrario, el fentanilo es mucho más fácil de producir y su venta es mucho más difícil de detener. Por otro lado, la sociedad también tiene más herramientas para abordar la adicción —tratamiento asistido por medicamentos, disponibilidad generalizada de medicamentos para reversión de sobredosis (Narcan) y fuertes sanciones para los proveedores ilegales — y el uso de estos tratamientos se está extendiendo. 

David M. Cutler and Edward L. Glaeser, When Innovation Goes Wrong: Technological Regress and the Opioid Epidemic, Journal of Economic Perspectives—Volume 35, Number 4—Fall 2021—Pages 171–196

jueves, 4 de noviembre de 2021

El Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Madrid proporciona argumentos contra la doctrina de la DGSJFP sobre la necesidad de salvar expresamente las normas imperativas para inscribir cláusulas estatutarias



Por César González

En esta entrada el profesor Alfaro se queja de la doctrina de la DGSJFP en los siguientes términos:

Parecería que a la Dirección General ha perdido el sentido de la proporción y la medida, que es la cualidad esencial del razonamiento jurídico. La prudencia. Pero además, se muestra imprudente sobre la base de un precepto reglamentario que debería haberse declarado nulo hace mucho tiempo. El art. 58 RRM, interpretado ‘salvajemente’ por la DG le lleva a decir que es obligatorio regular en los estatutos todos los casos regulados en las leyes y que no regular expresamente un supuesto de hecho refleja la voluntad de los socios de saltarse normas imperativas. La doctrina no puede ser más demencial. ¿Cómo es posible que no haya habido ninguna sentencia que la haya revocado?

No conozco ninguna que haya revocado esta doctrina o que haya anulado ese precepto reglamentario pero, aunque no sea exactamente lo mismo, creo que vale la pena traer a colación la reciente Sentencia del JM núm. 1 de Madrid de fecha 27 de septiembre de 2021.

Se recordará que la RDGSJFP 10.2.21 (BOE 25.2.21) rechaza inscribir una designación de un consejero delegado a quien se conceden todas las facultades legal y estatutariamente delegables pero con la previsión de que las facultades delegadas cuyo contenido económico resultara superior a un millón de euros por operación únicamente podrían ser ejercitadas, de forma mancomunada, con alguna de las dos personas que se indican

[«para que pueda ejercitar, en nombre y representación de la sociedad, todas las facultades legal y estatutariamente delegables, que serán ejercidas en la forma y con los límites que se establecen a continuación: a) El Consejero Delegado, con carácter general, desarrollará sus facultades delegadas individualmente sin más límites y restricciones que las establecidas en la Ley de Sociedades de Capital y hasta un importe máximo de un millón de euros (1.000.000€) calculados en cómputo individual por operación. b) No obstante lo anterior, cualesquiera facultades delegadas cuyo contenido económico resultara superior a un millón de euros (1.000.000€) calculados en cómputo individual por operación, únicamente podrán ser ejercitadas, de forma mancomunada, con don H.R.P. o con don I.F.R.P.»], sin embargo, indica que “… una limitación como la cuestionada en el presente caso puede tener una eficacia meramente interna (en el ámbito de la exigencia de responsabilidad que la sociedad pudiera hacer valer frente al consejero delegado que se hubiese extralimitado). Por ello, ningún obstáculo existiría para inscribir dicha limitación si en el acuerdo de delegación quedara siempre a salvo expresamente lo dispuesto en el art. 234 LSC”.

Pues bien, esta sentencia (que no veo todavía colgada en cendoj) revoca esta RDGSJFP 10.2.21, considerando que 

(i)  el art. 234 LSC establece la ineficacia de tales limitaciones inscritas frente a terceros, lo que presupone la posibilidad de inscripción con efectos puramente internos y que

(ii) no es exigible para acceder a la inscripción que se salve de modo expreso la vigencia del artículo 234 LSC.

Esto lo razona de la siguiente manera:

«El artículo 249 de la Ley de Sociedades de Capital, que regula la posibilidad de delegación de facultades del Consejo de Administración, expresamente recoge la exigencia de que el acuerdo de delegación establezca “el contenido, los límites y las modalidades de delegación”. El mismo precepto, en su apartado 2, se refiere expresamente a la posibilidad de que la delegación sea sólo de “alguna facultad”. Siendo el poder de representación del Consejo delegable, no se aprecia razón que impida que esa delegación haya de ser “plena e indivisible” y no pueda, en un caso como el presente, hacerse en uno de los miembros para determinadas operaciones y en otro (u otros, en actuación mancomunada) para operaciones que rebasen un determinado umbral.

Esa prohibición no se infiere de norma legal alguna; y menos aún del artículo 234 de la LSC, que regula una cuestión totalmente distinta, cual es la ineficacia frente a terceros de las limitaciones apuestas a las facultades representativas de los administradores incluso en caso de inscripción…

Efectivamente, si el Legislador se ha referido en el artículo 234 LSC expresamente a la posibilidad de que el poder de representación haya sido objeto de limitaciones y que las mismas hayan tenido acceso al registro (para seguidamente rechazar que las mismas sean oponibles a terceros) es porque los dos primeros elementos del supuesto de hecho (la limitación y su inscripción) no contradicen ninguna norma prohibitiva; pues en tal caso el precepto carecería de efecto útil, ya que la limitación y su inscripción nunca podría plantearse que llegase a tener ninguna incidencia en la órbita externa frente a terceros, pues la conjunción de ambas nunca resultaría posible (en el mismo sentido J. Alfaro, “La representación de la sociedad por los administradores”, en Almacén de Derecho, publicación digital, de 16.8.2018, citando en sentido contrario otra RDGRN precedente de  17.9.2015).

Queda así claro que la limitación de la delegación tendrá efectos puramente internos, pudiendo la infracción de la misma deparar al Consejero delegado las consecuencias legales que procedan en la esfera de su responsabilidad frente a la compañía. Sin embargo, eso no impide ni la delegación ni su inscripción.

… Subrayar finalmente que la delegación que plantea la sociedad, bajo limitación para actos de determinada cuantía económica, no pretende desactivar la aplicación del artículo 234 LSC, cosa que la sociedad sabe y conoce que es imposible. Ahora bien, en sentido inverso, la inscripción o no inscripción de la limitación de la delegación en el Registro no valida, refrenda ni enerva el mandato del Legislador recogido en el artículo 234 LSC, cuya vigencia es una obviedad que no requiere que sea salvada de forma expresa, ni por el acto de delegación ni por la publicidad que el Registro le confiere.

Es por ello que carece de sentido sostener, como se hace en la calificación negativa objeto de este procedimiento (y como confirma el Centro Directivo y la Abogacía del Estado que en esta litis la representa) que exactamente la misma delegación sería válida e inscribible si salvara la vigencia del artículo 234 LSC haciendo expresa mención al mismo».

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