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viernes, 18 de diciembre de 2015

Discurso de Albert Rivera al cierre de la campaña electoral

Obviamente, el autor de lo que sigue no es Albert Rivera


Hemos hecho una mala campaña. Tras las elecciones catalanas, las encuestas nos hicieron creer que podíamos ser segundos cerca del PP. Y no debimos creérnoslo. Ciudadanos no es un partido con vocación inmediata de gobierno. Ciudadanos gobernará España en unos años, pero que no te lleguen los premios ni los encargos demasiado pronto. Porque multiplicas las posibilidades de fracaso. No se puede poner a un niño a manejar una central nuclear, aunque el niño sea el más listo de su clase, de su colegio o de su país y se haya empollado muchos libros de física nuclear. Hemos construido el partido al tiempo que nos presentábamos a una elección tras otra. Hemos cometido errores graves en la selección de los candidatos en algunas provincias y localidades. No es que se nos hayan colado corruptos, que alguno ha habido. Es que se nos han colado tontos y gente que no sabe qué es y por qué existe Ciudadanos. Es el precio que pagas por hacer las cosas muy deprisa.

Por ejemplo, Ciudadanos está por la ley de plazos. Los que quieren una ley de indicaciones en relación con la penalización del aborto deben votar a Vox y, en su defecto, al PP. El modelo del PP en materia de aborto es el de las indicaciones. Han mantenido la ley socialista por simple conveniencia electoral. Lo mismo con el matrimonio homosexual o con la violencia de género. El PP no es un partido de principios. El PP es un partido que pone por delante, siempre, la conveniencia electoral y las buenas relaciones con los poderosos. Su legislación siempre favorece a algún grupo próximo. Y todos sus nombramientos se explican como pago de favores o como adelanto de favores futuros. Y cuando, por error, nombran a alguien decente y competente para un puesto, le obligan a dimitir.

Por no hablar de su corrupción estructural durante más de treinta años. Rajoy es un político indecente pero no porque haya robado sino porque ha presidido un partido que se ha financiado delictivamente aceptando sobornos y pagando sus facturas con dinero procedente de la comisión de delitos a ciencia y paciencia de su cúpula directiva.

Procesaron a su tesorero en los años noventa – caso Naseiro – y, cuando consiguieron su absolución porque se anularon las pruebas ¿qué hizo el PP? Sustituirlo por el segundo de Naseiro para que siguiera haciendo lo mismo. Y así durante veinte años más. Rajoy era amigo íntimo de Bárcenas. Bárcenas era uno de los del círculo con el que cenaba Rajoy a menudo. Y cuando llega Cospedal a la secretaría del partido y trata de limpiar la casa (Cospedal, antes de que se echara a perder y se volviera tan desvergonzada como el resto de la cúpula del PP era una funcionaria que no había visto en la Administración central porquerías semejantes a las que vio cuando llegó a la secretaría del PP), la desautorizan. Con Bárcenas no se juega. Sólo así se explica el SMS de Rajoy. 

Un político decente, uno que no hubiera sabido que Bárcenas recibía sobornos de constructores y empresas de obras públicas, no le hubiera escrito “Sé fuerte”. Le hubiera escrito “Hijodeputa, ¿cómo nos has hecho esto? Sal y cuenta que nosotros no sabíamos nada”.

También nos hemos equivocado al exponernos tanto. Somos el único partido que se ha presentado a las elecciones con propuestas concretas en temas importantes: I+D, reforma laboral, fiscalidad (IVA especialmente)… Y, claro, cuando pones la cara, te la parten. No nos confundamos: los demás partidos no han presentado propuestas, sino objetivos sin explicar cómo van a conseguirse esos objetivos. “Vamos a fomentar la I+D” ¿cómo? “fomentándola” escribía alguien en twitter. Vamos a darle 1000 euros al mes a cada familia, vamos a derogar la reforma laboral, vamos a crear un millón de empleos públicos, vamos, vamos, vamos. Y cuando preguntas ¿cómo? aparece la varita mágica de acabar con el fraude fiscal y subirle los impuestos a los ricos. Dos mentiras. En España no hay más fraude fiscal que en países comparables y nuestros ricos – en ingresos – pagan tantos impuestos como en los países nórdicos. ¡Que se lo digan a los catalanes que ganan más de 60.000 euros al año!

En fin, nos hemos equivocado (o no) al adelantar propuestas – en las que creemos – que necesitan de más de un minuto para ser explicadas. Me refiero a la igualación de las penas por violencia en el seno de las parejas. Es imposible, dado como se celebran los debates públicos, que te permitan explicarte. Y es facilísimo llamarte machista a partir de que lances esa propuesta. Nadie dice que 200 jueces distintos creyeron que la ley era inconstitucional. Y que se discutió mucho sobre la bondad y la legitimidad de utilizar el sexo como criterio para determinar las penas. Nadie dice que España es un caso de éxito en la lucha contra la violencia de género. Que somos uno de los países europeos (que es tanto como decir, del mundo) con una tasa de asesinatos de mujeres más baja y que es difícil hacer comparaciones porque no todos los países registran cada caso de violencia machista como lo hacemos aquí. Si dices cualquier cosa de éstas, empiezan a gritarte. Y los gritos, siempre, siempre, impiden que se oigan las razones.

Y las últimas encuestas han reflejado nuestros errores. Pero no sólo ni principalmente. Lo que las encuestas de los últimos días reflejan es que el PP y Podemos han conseguido polarizar al electorado. Votantes de centro están pensándose votar al PP tapándose la nariz ante el temor a un gobierno en el que participe Podemos. Y los votantes más izquierdistas del PSOE prefieren, como siempre, el “original” a la “copia”, por lo que se han desplazado a Podemos. Eso es malo para España y es malo para la gobernabilidad futura.

Pero tiene un lado bueno. Vamos a decir a los votantes que Ciudadanos no aspira a gobernar en esta legislatura. Que queremos ser decisivos para asegurarnos que el próximo gobierno de España es un gobierno limpio y reformista. Que se hacen las reformas necesarias para aumentar la cohesión y la cooperación entre españoles y el bienestar de todos. Que los cargos públicos se cubren de acuerdo al criterio de mérito y capacidad. Que los servicios de empleo funcionan y ayudan a la gente a encontrar trabajo. Que los servicios sociales impiden que alguien duerma en la calle o no pueda encender la calefacción. Que se cierran todas las televisiones públicas y todas las Diputaciones y se acaba con los partidos como agencias de colocación. Que se racionaliza la prestación de servicios a los pueblos. Que ser presidente de una constructora o de un club de fútbol vale cero ante la ley y ante las administraciones públicas. Que no se socializan los riesgos y se privatizan los beneficios cuando se construyen infraestructuras públicas. Que se premia el esfuerzo y se da autonomía a las escuelas para que sean los maestros y los padres los que decidan y no los políticos, qué y cómo se enseña. Que se cuenta con los funcionarios para el diseño y ejecución de las políticas públicas. No con los colocados por Susana Díaz o por Mas o por Camps. Con los funcionarios.

Si los ciudadanos nos creen, podremos obligar al PP o al PSOE a gobernar, tal vez por última vez, limpia y eficazmente. Nosotros no queremos cambiar el mundo. Nosotros no queremos hacer un país nuevo. Nos gusta España. Y nos gusta verla mejorar, no decaer. Nos gusta contar con todos y aumentar el nivel de cooperación entre los españoles. Todas nuestras propuestas van en esa dirección. Mejor o peor explicadas y mejorables, sin duda.

Vamos a por 70 escaños. Con 70 escaños seremos decisivos, sí o sí. Menos de 70 será un pequeño fracaso. Menos de 50, un gran fracaso. Pero el éxito se medirá porque seamos decisivos para el próximo gobierno. Repito. No vamos a gobernar salvo que seamos los más votados, lo que, a la vista de las encuestas, es altísimamente improbable. Pero tenemos que ser decisivos para evitar que las mejoras que se han logrado en las tres décadas de democracia degeneren en un país que no cumple con sus obligaciones, acostumbrado a la corrupción y al despilfarro y gestionado por incompetentes cuyo modelo es el del perfecto idiota latinoamericano.

3 comentarios:

Ignacio Gomá Lanzón dijo...

Muy bien, Jesús: Clarividente, valiente y bien escrito. Lo suscribo.

Mª Victoria Petit dijo...

¡Enhorabuena Jesús! Magnífico artículo. Como dice Rivera: ¿se han equivocado? Puede que sí a la vista de los resultados. Pero han sido y siguen siendo coherentes y honestos en sus propuestas y actitud.
Quizá si algún día en este país existe mayor educación, espíritu crítico (y unos medios de comunicación menos clientelistas), las cosas cambien. Al menos, eso espero.

JESÚS ALFARO AGUILA-REAL dijo...

Gracias, Victoria, a ver si coincidimos!

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