El otro blog para cosas más serias

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sábado, 4 de noviembre de 2017

La dinámica de los conflictos y la lealtad

 

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Eche un vistazo rápido a su alrededor antes de continuar leyendo. Sea lo que sea lo que haya visto, una mesa, una ventana o incluso una pared, lo que acaba de ver es extraordinario al menos en un sentido: desde que apareció la vida en la tierra, ningún sistema con capacidad para ver ha generado una escena exactamente igual a la que Vd acaba de contemplar. Y ningún otro sistema visual lo hará en el futuro. Es una hazaña de la ingeniería realmente notable:…un sistema visual (muy) finito captura y representa una variedad casi infinita de escenas... El sistema visual logra esta hazaña seleccionando invarianzas. No importa de qué escena se trate –la sabana africana o un automóvil- se compondrá de un conjunto finito de elementos omnipresentes: líneas y aristas, colores y direcciones de movimiento. Por lo tanto, los sistemas cognitivos pueden diseñarse para buscar y representar invarianzas, esos elementos siempre presentes en cada punto de la escena. Estas representaciones funcionan, en cierto modo, como el lenguaje, compuesto de vocablos que, cuando se combinan, puede producir un conjunto casi infinito de combinaciones, incluida la variedad particular de líneas, colores y movimientos que acaba de experimentar Vd al echar un vistazo a su alrededor

Así empieza el trabajo de Pietraszewski en el que trata de “reducir” las interacciones entre tres sujetos (o grupos) definidos por su posición en relación con un conflicto entre dos de ellos (aquí para una aplicación semejante en el caso de la evolución de la propiedad). Son cuatro tipos de interacciones. (Pietraszewski usa, a lo largo del trabajo, números en vez de letras para identificar a los sujetos, a diferencia de lo que sucede en el gráfico). Igual que con la visión (el sistema visual), los sujetos 1, 2 y 3 perciben un fenómeno (que 1 ha atacado a 2, que 2 ha atacado a 1 o que 1 ha atacado a 2 y 3 y lo “interpretan” – lo procesan – en términos abstractos – invarianzas – y adoptan una conducta – resultado – que maximice su utilidad en términos de costes-beneficios. A diferencia de una relación bilateral, en un entorno en que las interacciones son triádicas (intervienen tres o más individuos) el sistema cognitivo de cada individuo tiene que ser capaz de tener en cuenta no solo la reacción de la contraparte (en una típica interacción bilateral) sino también la reacción del tercero ya que, si no tiene en cuenta lo que hará el tercero, la conducta que adopte no será maximizadora.

El tipo de interacciones es el que implica el uso de la violencia. Usar la violencia es beneficioso “para prevenir o incentivar conductas por parte de los demás y obtener ganancias materiales”. Usar la violencia contra otros, pues, ha sido seleccionado por la evolución. Pietraszewski se remite a un trabajo de Tooby & Cosmides de 1988 en el que se razona por qué los se puede haber seleccionado por la evolución que los varones de un grupo vayan alegremente a la guerra a pesar del riesgo de morir. Aceptando que los varones invierten muy poco en el cuidado de las crías, si las posibilidades de victoria son elevadas, el riesgo de morir se reparte aleatoriamente y el botín se reparte igualitariamente, los supervivientes del ejército victorioso habrán visto aumentar sus posibilidades de emparejamiento y reproducción en media tras la guerra y muerte de los varones del grupo vencido.

la muerte de algunos miembros de una coalición no disminuirá la tasa de reproducción promedio de los miembros de la coalición, porque los recursos reproductivos y las oportunidades dentro de la coalición y los adquiridos como resultado de la victoria, simplemente se repartirán entre los supervivientes. Mientras los miembros de la coalición no pierdan recursos reproductivos, el nivel de muertes entre los hombres no influirá en el éxito reproductivo promedio de los miembros de la coalición. La pérdida para cada individuo que muere se ve compensada por la ganancia reproductiva en idéntica medida de los supervivientes y siempre que los participantes no sepan de antemano quién vivirá y quién morirá, porque el riesgo se distribuya aleatoriamente, y siempre que se tenga la seguridad del éxito (como, por ejemplo, cuando un grupo mucho más grande ataca a uno mucho más pequeño), la decisión colectiva de la coalición de ir a la guerra beneficiará a sus miembros (en términos de adaptación reproductiva. La selección natural sopesa las decisiones sobre la base de sus consecuencias promedio para los individuos, sumadas a lo largo del tiempo evolutivo; en consecuencia, estos factores explican por qué a los hombres se les puede inducir fácilmente a ir a la guerra, a pesar de sus efectos letales en muchos de ellos

El análisis de Pietraszewski simplifica las posibles interacciones agresivas entre tres o más individuos (o grupos) a cuatro:

  • Alianza: dos agentes atacan o imponen costes a un tercero. En el gráfico A ataca a B y C reacciona atacando también a B. A y C son aliados en la agresión.
  • Defensa: A ataca a B y C reacciona atacando a A. En este caso B y C forman una alianza defensiva frente a A
  • Generalización: A ataca a B y a C
  • Desplazamiento: A ataca a B y, como reacción B ataca a un tercero – a C –.

Estos cuatro tipos de interacciones triádicas diferentes describen todas los vías posibles por las cuales un tercero puede verse arrastrado o involucrado en un conflicto diádico o bilateral previo ... (es decir, explican la) transición de un conflicto diádico a uno triádico

Individuos como los humanos que se ven en conflictos triádicos frecuentemente han tenido que desarrollar una psicología cognitiva capaz de gestionarlos, es decir, de hacer un cálculo coste-beneficio de tales interacciones y han tenido que hacerlo con un “sistema mental” – como el que nos permite ver – que utlice una “gramática” de gran flexibilidad y que procese la información a partir de invarianzas que proporcionen “un vocabulario del conflicto” para “representarse las interacciones coalicionales pasadas y presentes y para planificar las futuras posibles y contrafácticas”

Lo que interesa ahora (Pietraszewki dice cosas interesantes sobre la emergencia de los grupos y la construcción de identidades sociales así cómo por qué es más fácil construir coaliciones defensivas que agresivas) es cómo encaja, en este “vocabulario del conflicto” la lealtad porque puede arrojar alguna luz sobre las situaciones en las que el Derecho impone un deber de lealtad a los individuos.

 

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Dice Pietraszweski que si 3 (C en el gráfico inicial) es un aliado de 2 o tiene un interés mayor en el bienestar de 2, un análisis coste-beneficio le llevará a optar por la opción “Defensa” de las cuatro expuestas más arriba. Pero si considera que 4 defenderá a 1 cuando 3 le ataque (para defender a 2), el análisis coste-beneficio de 3 cambia. Los costes de defender a 2 ahora son superiores porque ha de temer la reacción agresiva de 4 lo que llevará a que la disposición de 3 para defender a 2 frente a 1 disminuya. La reacción de 4, pues, crea un conflicto de interés para 3 donde antes no lo había y, por tanto, reduce el valor de su alianza con 2.

La lealtad describe el grado en que 3 se resiste a esa reducción en el valor de su relación con 2 y continúa honrando la relación preexistente – con 2 – a pesar del aumento del coste de hacerlo

Peor aún. 3 podría considerar que – como en el chiste de Gila – lo que le conviene es unirse a 1 y atacar a 2, es decir, cambiarse de alianza porque la reacción de 4 reduce mucho los beneficios de seguir siendo leal a 2

Computacionalmente, las representaciones de lealtad modifican el peso que un agente atribuirá a los compromisos basados ​​en relaciones estables en comparación con sus intereses personales inmediatos y/o en la exploración de nuevas relaciones. Situaciones en las que honrar una relación preexistente genera altos costes o situaciones en la que se generan elevados beneficios si se abandona una relación preexistente conducirá a que (en los sistemas mentales correspondientes – en el de 2 en este caso) se desarrollen mecanismos para vigilar y evaluar la lealtad de los otros y para que recalibre si a uno le conviene continuar siendo leal a otro.

O sea que son las relaciones triádicas las que han llevado a que nuestro sistema cognitivo desarrolle la capacidad para evaluar las situaciones de conflictos de interés y la lealtad en términos de coste-beneficio.

Recordemos lo que Lionel Smith ha escrito sobre el deber de lealtad. Alguien que soporta un deber fiduciario ha de “Actuar con libertad de juicio en interés del beneficiario tal como lo percibe el fiduciario…(el administrador social ha de actuar en interés de la sociedad tal como él mismo entienda que es el mejor interés de la sociedad evaluado tras un juicio independiente). La imposición de deberes de lealtad tiene lugar cuando un individuo se pone “en manos de otro”. De las dos reglas que concretan el deber de lealtad – la no profit y la no conflict – la que interesa ahora es la segunda: el sometido al deber de lealtad debe abstenerse de tomar decisiones cuando está en conflicto de interés Los que ejercen una función fiduciaria tienen prohibido ejercer sus poderes cuando están en una situación de conflicto(v., art. 228 LSC).

… las reglas que prohíben a los administradores actuar cuando se encuentran en un conflicto de interés (no conflict) no tienen como función – dice Smith – “disuadir de la apropiación indebida, de la producción de daños o del incumplimiento de un deber”. Tienen una función profiláctica: asegurar que no se desata el resultado indeseado… que es la apropiación del patrimonio social.

El análisis de Pietrazweski pone de manifiesto cómo actúa la regla del no conflict en un conjunto de situaciones en las que el conflicto de interés para el fiduciario resulta de la conducta de un tercero (4 en el gráfico). El deber de lealtad impone al fiduciario (a 2) un deber de no reevaluar cuál debe ser su conducta una vez que ha aparecido en escena la posible reacción de 4 cuya conducta esperada altera los beneficios y costes del fiduciario respecto de la situación previa. La posible reacción de 4 llevará a 3 a reevaluar si le sigue interesando adoptar la estrategia de Defensa (y defender a 2 frente al ataque de 1) o es en su interés comportarse deslealmente con 2 y cambiar sus alianzas. Así, el deber de abstención asegura el cumplimiento de los deberes de 3 frente a 2 en el grupo de casos de las transacciones vinculadas, y de la desviación de poder. El contenido del deber de lealtad es, en estos casos, un deber de pasividad, esto es, un deber de no alterar la conducta como consecuencia de la reevaluación de los costes/beneficios propios por parte del obligado.

Por eso se dice que el conflicto de intereses no debería llamarse de “intereses” en plural. El conflicto es un conflicto entre un interés propio (por cuenta propia o ajena) y un deber o un conflicto entre deberes.

Pietraszewski, D., How the mind sees coalitional and group conflict: the evolutionary invariances of n-person conflict dynamics, Evolution and Human Behavior (2016)

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