martes, 9 de febrero de 2021

Pablo, el único que podía lograr que Pedro durmiese tranquilo cada noche en La Moncloa


Es de todos conocido que Sánchez dijo en septiembre de 2019 una de sus más sonadas mentiras cuando ante la pregunta acerca de la posibilidad de un gobierno de coalición entre el PSOE y Podemos contestó:

«Yo sería presidente del Gobierno. Y sería un presidente del Gobierno que no dormiría por la noche. Junto con el 95% de los ciudadanos que tampoco se sentirían tranquilos»

Fue en una entrevista en LA SEXTA. El entrevistador, naturalmente, no le replicó: “si no podría dormir ¿por qué ofreció en julio a Podemos participar en el gobierno?”

Yo pienso que Sánchez carece absolutamente de inteligencia. Que tiene menos de 100 de cociente intelectual. Algunas de sus mentiras no son ni eso, son simples meteduras de pata (como cuando dijo que hablaba todas las semanas con un comité de expertos y que aprendía mucho).

Pues bien, también tengo la impresión de que esa respuesta en la entrevista con el marido de Ana Pastor no iba referida a Podemos, sino a Ciudadanos.

Desde el Partido Socialista se envió el mensaje de que un gobierno PSOE-Podemos era lo único que podía hacer Sánchez porque Rivera habría rechazado formar un gobierno de coalición con él cuando entre ambos sacaron más de 180 escaños en las elecciones de abril de 2019

La verdad es que no consta en las hemerotecas de 2019 ni un sólo indicio de que a Sánchez se le hubiera ni siquiera ocurrido ofrecer a Rivera un gobierno de coalición. Pero todos los medios que no eran directamente partidarios del gobierno de coalición con Podemos se apuntaron a echar la culpa de la ausencia de un gobierno PSOE-Cs a esta última organización y a Rivera en particular, claro.

Tres meses después, en diciembre, Sánchez tardó cinco minutos en ponerse de acuerdo con Podemos.

Ahora hace poco más de un año que se  constituyó el gobierno de coalición PSOE-Podemos. Y hoy mismo, la ministra portavoz ha justificado las declaraciones del vicepresidente Iglesias en las que se decía que España no era una democracia normal porque había políticos presos – los independentistas – porque, claro, Iglesias no se estaba refiriendo a los muchos políticos presos por corrupción o por delitos terroristas (somos el único país que tiene políticos que son terroristas). La justificación ha sido de aurora boreal. Primero, que lo decía en su afán por perfeccionar la democracia española. Segundo, que lo decía como jefe de un partido que está en campaña electoral. Iglesias, para no dejar de dejarla por mentirosa dijo expresamente que lo que decía sobre los políticos presos y la democracia española lo decía “como vicepresidente”. Todo en medio de las burlas de Rusia hacia la democracia española. Rusia se ha choteado de las declaraciones de la ministra de asuntos exteriores y se ha preguntado si hay que creer a ésta o al vicepresidente del gobierno.

La conducta del Gobierno de Sánchez en este año ha demostrado la envergadura de la mentira de septiembre de 2019. No es que no pudiera dormir con Iglesias en el gobierno. Es justo lo contrario. Con Iglesias y su familia (política) es con el único partido con el que Sánchez podría, a la vez, gobernar y dormir tranquilo.

¿Se imaginan lo que hubiera ocurrido en España desde enero de 2020 a enero de 2021 si en la primera fecha se hubiera formado un gobierno de coalición entre PSOE y Ciudadanos? ¿Se abrían aplazado las medidas restrictivas para combatir la pandemia al 9 de marzo? ¿Se habrían ocupado todas las empresas públicas y cargos de libre designación con enchufados del PSOE? ¿Se habría entrevistado Ábalos con Delcy en Barajas? ¿Habríamos escuchado los ataques a los jueces y al Rey desde el Gobierno? ¿Se habría mantenido a Fernando Simón en el cargo y a Illa en el suyo? ¿Se habría pactado con la oposición el contenido de los sucesivos estados de alarma y de las decenas de decretos-leyes? ¿Se habría ido de vacaciones el gobierno en el mes de junio? ¿Se habría acordado nada con Bildu o con ERC?

En efecto, en un gobierno con Ciudadanos, Sánchez no habría podido dormir tranquilo ni una sola noche. Porque Ciudadanos no hubiera permitido ni la degradación del Estado de Derecho que hemos sufrido con Sánchez, ni la ocupación de los puestos de dirección de la Administración y las empresas públicas con la clientela, ni la utilización para fines privados de los bienes públicos, ni la destitución de funcionarios públicos impecables ni las concesiones a los nacionalistas.

Con Iglesias, sin embargo, Sánchez puede dormir tranquilo. Porque Iglesias se comporta exactamente igual que Sánchez: ni un paso por delante, ni un paso por detrás. Los dos son igual de mentirosos, los dos han utilizado los bienes públicos para fines privados, los dos son unos incompetentes, los dos están dispuestos a pactar con cualquiera que les permita seguir un día más en el machito y ninguno de los dos está dispuesto a pegar un palo al agua y, en fin, los dos saben que ninguno podrá nunca reprocharle nada al otro. No es extraño que ambos duerman tranquilos.

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