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domingo, 26 de mayo de 2013

Racionalidad de la business judgment rule

En este blog nos hemos ocupado a menudo de la business judgment rule. El problema más importante en su aplicación es el de determinar qué conductas de los administradores quedan a su abrigo. Mientras en algunos Derechos, basta con que los administradores hayan actuado libres de conflicto de interés al tomar la decisión para que ésta no sea escrutinizada por los jueces, en otros se libera a los administradores de responsabilidad solo si actuaron con diligencia con lo que, en realidad, la regla limita solo la responsabilidad objetiva de los administradores porque el negocio haya salido mal y la sociedad haya sufrido pérdidas.

En este paper, los autores elaboran un modelo en el que tienen en cuenta dos dimensiones de la conducta de los administradores como relevantes: el esfuerzo en preparar la toma de la decisión y la subsiguiente elección entre un proyecto seguro y un proyecto arriesgado. Los jueces reciben, en el momento del juicio, información sobre ambas dimensiones, esto es, sobre el grado de preparación de la medida adoptada por los administradores y sobre lo arriesgado del proyecto emprendido. Pues bien, según los autores, si la información que reciben los jueces sobre la diligencia desplegada por los administradores en la preparación de la decisión es fidedigna y completa, deberán imponer responsabilidad a los administradores si su conducta puede ser calificada como negligente,esto es, cuando la decisión “no estuvo bien preparada”. Si, por el contrario, la información de la que disponen los jueces es “mala”, escasa, contradictoria etc, los jueces deberían aplicar generosamente la regla y reservar la imposición de responsabilidad a los casos de culpa grave o dolo eventual. Y, naturalmente, no tener en cuenta la segunda dimensión, esto es, lo acertado o erróneo de la decisión
We have developed a theoretical argument for why courts in the U.S. routinely abstain from imposing liability for poor business judgment. Shareholders want managers to take risks, but also to be diligent and careful in pursuing risky projects. Following the legal analysis applied by the courts, we distinguish liability for lack of effort in preparing a risk-taking decision (process due care) and liability for the decision itself (substantive due care). Our key insight is the following: As long as the courts administer liability in the effort dimension reasonably well, they should be reluctant to second-guess managerial decisions. This prescription applies if compensation relates linearly to performance, if liability can also be imposed for failure to take risk or, most importantly, if courts (or managers) often err in evaluating business decisions.
Engert, Andreas and Goldlücke, Susanne, Why Agents Need Discretion: The Business Judgment Rule as Optimal Standard of Care (February 24, 2013). Available at SSRN: http://ssrn.com/abstract=2243877

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