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lunes, 29 de julio de 2013

La rueda de prensa del Papa: teología y dogmática jurídica

La rueda de prensa del Papa Francisco en el avión de vuelta de Río de Janeiro impresiona incluso a los que, como el que esto escribe, considera que buena parte de la “dogmática” católica resulta deleznable desde el punto de vista moral, de una moral que se pretenda universal. Como hemos dicho en alguna otra ocasión, la concepción de la vida y de la libertad individual que resulta de la doctrina católica ha dejado de ser aceptable universalmente y es, cada vez más, una doctrina sectaria que no puede pretender validez –consagrarse jurídicamente – ni siquiera para los países cuyas constituciones están basadas en los principios del llamado “humanismo cristiano”.
Los papados de Juan Pablo II y Benedicto XVI reforzaron el carácter sectario del catolicismo. Lo hicieron porque ambos papas preferían una Iglesia de “convencidos” que una Iglesia donde cualquiera pudiera sentirse miembro sin tener que sacrificar sus propias concepciones de la vida, el amor, la política o el capitalismo. Era de sobra conocido que la mayor parte de los católicos desoían – por decirlo suavemente – los preceptos católicos sobre la vida sexual y familiar pero nada impedía a estas mayorías considerarse católicos, incluso, practicantes y miembros activos de la Iglesia. Estados de tradición católica han legalizado generalizadamente el divorcio, el aborto, algunas formas de eutanasia, la contraconcepción y el matrimonio homosexual.
La pérdida de “clientela” preocupó y mucho a los dos papas mencionados que reforzaron la ortodoxia y lanzaron mensajes de “prietas las filas”. No se puede ser católico a tiempo parcial ni católico para algunas cosas pero no para otras. Esta reacción sorprende porque, naturalmente, no es adecuada para detener la sangría que sufren las confesiones religiosas en un mundo en el que la Ciencia refuerza, cada vez más, el ateísmo. Como contra esa competencia no se puede luchar, los papas anteriores dirigieron sus esfuerzos a evitar la otra sangría que venía sufriendo el catolicismo: la de los que abandonaban la Iglesia para bautizarse en otra confesión menos descafeinada y complaciente que la católica. La de los evangélicos de todo signo que han proliferado en América Latina. Asia es un continente perdido para la religión, y abandonar el Islam es una tarea sólo para héroes.
Porque los que salían de la Iglesia para meterse en otra confesión eran el target adecuado para una confesión religiosa apostólica como es la cristiana (no así los judíos que no son apostólicos). Uno va a buscar clientes donde puede encontrarlos.
Desde este punto de vista, la conferencia de prensa del Papa Francisco es una expresión maestra de un cambio de tendencia en el papado que, probablemente, no implica cambio alguno en la “dogmática”, esto es, en la doctrina de la Iglesia, pero que altera profundamente la interpretación de los textos. A los juristas se les enseña que Derecho y Teología tienen mucho en común, en la medida en que ambas son Dogmáticas, esto es, la investigación de juristas y teólogos está limitada por el texto y es el propio límite del texto el que proporciona la “libertad de investigación” al jurista y al teólogo. En su conferencia de prensa, el Papa hace pensar en aquella historieta de jesuitas en la que se pregunta si es lícito fumar mientras se reza y el jesuita contesta, con otra pregunta, si es lícito rezar mientras se fuma para poner de manifiesto de forma irrefutable que la pregunta inicial es absurda.

Pregunta tras pregunta, el Papa contesta a los periodistas con respuestas obvias pero cargadas de significado si se examinan a la luz de las respuestas obvias que habrían resultado de haber “cargado” el disco duro del Papa con las respuestas dadas a esas mismas cuestiones por un Papa anterior. La distinción entre pecado y delito aplicada a que un cura hubiera tenido relaciones homosexuales de joven con otro adulto y un cura que hubiera agredido sexualmente a un menor. Los pecados se perdonan y se olvidan. Los delitos se castigan. La necesidad de que la banca vaticana sea transparente y honrada o desaparezca en lugar de no hablar públicamente de ello. El reconocimiento de que si a un obispo lo pillan en una aduana con un maletín cargado de dinero, han pillado a un presunto delincuente, no a un católico en su camino de perfección hacia la santidad. La comprensión hacia los cardenales que prefieren vivir solos y hacia los que prefieren vivir en grupo.
Y, en relación con la homosexualidad, en lugar de reiterar lo que dice el Catecismo – arts. 2357-2359 – , que es ofensivo para el 5-10 % de la población, al menos, el Papa Francisco le da la vuelta – respetando escrupulosamente el “tenor literal de la norma” – y dice que el no es nadie para juzgar a alguien “de buena voluntad” (que, según Kant, quiere decir el que hace “acopio de todos los medios que están en su poder para hacer el bien”). Los medios españoles han dicho que el Papa ha dicho “criticar” y algunos extranjeros “juzgar”. Pero el Papa Jesuita va más allá. No dice solo que el problema “no es tener estas tendencias (homosexuales)”. Uno esperaría que culminara la frase diciendo “el problema es poner en práctica esas tendencias, es decir, tener una vida sexual activa homosexual” que es lo que dice el Catecismo. El Papa – es casi un chiste – dice que “el problema es hacer lobby”, con lo que ridiculiza, sin modificarlo, el texto del Catecismo.
Pero la misma técnica de buen teólogo/jurista ha utilizado el Papa respecto del papel de las mujeres en la Iglesia. Nuevamente, comienza respetando el texto, por muy poco convincente que éste sea (no se ordenará sacerdote a las mujeres porque lo ha dicho el Papa anterior hablando ex-cathedra) para, a continuación, decir que la Iglesia actual no respeta suficientemente a las mujeres. Que las convierte en monaguillo o encargada de Cáritas pero no les da el papel que deberían tener, papel que, metafóricamente, debería corresponderse con el carácter “femenino” de la Iglesia y el ascenso que – gracias a los españoles – tuvo la madre de Jesús en el seno de la Iglesia Católica y que la separó de otras confesiones cristianas. Como en la historieta que hemos narrado más arriba ¿qué problema habría para – igual que querían hacer los católicos con el matrimonio homosexual – ordenar a las mujeres sacerdotisas y llamarlas con otro nombre pero atribuirles funciones si no idénticas si muy semejantes? Habríamos respetado la regla – no se puede ordenar sacerdotes a las mujeres – y la habríamos cambiado al mismo tiempo.
En fin, cuando le preguntan por las próximas canonizaciones de Juan XXIII y Juan Pablo II, deja claro que, si por él hubiera sido, habría hecho santo al primero y no al segundo. Esto es una interpretación mía. El, nuevamente, como buen jurista, hace una laudatio de ambos que justifica la canonización (aunque las referencias a Pablo VI y a Juan Pablo I siembran dudas respecto de la importancia que el Papa Francisco da a esto de las canonizaciones) pero se explaya sobre Juan XXIII cuya vida parece conocer muy bien, critica a Pío XII (por haber hecho prevalecer la conveniencia sobre lo-que-había-que-hacer, es decir, convocar el Concilio Vaticano II) y nos pone al primero de gran ejemplo.
La transparencia con la que aborda cada uno de los temas (diciendo qué países le han invitado a viajar y expresando su deseo de hacerlo o por qué cree que no es el momento, por ejemplo) es propia del que no tiene mucho que ocultar. El que tiene dudas no tiene por qué no ser transparente. Sólo el que no quiere que se sepa lo que él sabe es el que, en sus conferencias de prensa, oculta la verdad.
Quizá esté interpretando al Papa en muy bonam partem, pero tras varios Papas a los que uno no tenía ganas ni de interpretar, resulta reconfortante hacerlo.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Pues yo soy jurista gracias a Dios

Anónimo dijo...

Se puede hablar del amor sin haberse enamorado?. Toda interpretacion de la "dogmática" cristiana desde una perspectiva teórica se pierde lo mejor. Grande este Papa que hace levantar la mirada hasta a los mas teóricos y beligerantes. Y es verdad que no dice nada nuevo de lo anterior, pero es un gusto oirle hablar.

Anónimo dijo...

. COMO DESARROLLAR INTELIGENCIA ESPIRITUAL
EN LA CONDUCCION DIARIA

Cada señalización luminosa es un acto de conciencia

Ejemplo:

Ceder el paso a un peatón.

Ceder el paso a un vehículo en su incorporación.

Poner un intermitente

Cada vez que cedes el paso a un peatón

o persona en la conducción estas haciendo un acto de conciencia.


Imagina los que te pierdes en cada trayecto del día.


Trabaja tu inteligencia para desarrollar conciencia.


Atentamente:
Joaquin Gorreta 55 años

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