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miércoles, 25 de diciembre de 2013

El patrimonio de los ciudadanos bávaros, administrado por el Estado libre de Baviera no está para hacer negocios

“Cualquier actividad directa o indirecta del Estado tiene que servir a un objetivo de interés público. Este objetivo ha de entenderse en sentido amplio como cualquier actividad que pueda beneficiar a los ciudadanos y ha de ponerse en relación con el objeto social (del organismo público) y no con cada uno de los actos singulares realizados. En su concreción, el Estado tiene un amplio margen de valoración. El Estado puede tener como objetivo, incluso, la obtención de ingresos pero el ánimo de lucro – la obtención de ganancias – no es un objetivo de interés público.

Esta conclusión se deduce del principio según el cual los organismos públicos sirven a su función pública prestando servicios, no proporcionando ingresos… se trata de proteger el patrimonio público frente a la asunción de riesgos económicos, riesgos inseparables de las actividades realizadas con ánimo de obtener ganancias. Pero también sirve a la transparencia. El sector público tiene que financiarse con impuestos y tasas, no a través de su participación en el tráfico económico. Si se admitiese la legitimidad del ánimo de lucro como objetivo primordial o exclusivo de la actividad, se estaría justificando cualquier práctica comercial y se perdería la vinculación de las instituciones de Derecho Público al objetivo de interés público para el que fueron creadas.
Desde este punto de vista, la adquisición del Hypo Group Alpe Adria por parte del Bayern Landesbank es ilegal. Porque la adquisición no podía servir a un objetivo de interés público, en el sentido de útil para los ciudadanos de Baviera, distinto del de obtener ganancias y ampliar el negocio de la institución fuera de las fronteras bávaras aumentando el crédito a extranjeros. El patrimonio de los ciudadanos bávaros administrado por el Estado federado de Baviera no está para realizar tales negocios.

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1 comentario:

Patricia Pérez dijo...

... y el caso sigue estando sin resolver completamente y da mucho que hablar. La Fiscalía de Múnich le imputó un delito de fraude (Untreue) al que era director ejecutivo (Werner Schmidt) cuando se llevó a cabo esta compra en mayo de 2007. La Bayerische Landesbank solicitó en enero del año pasado un resarcimiento de daños (200 millones de euros) al ex ministro de finanzas bávaro, Faltlhauser. Por otra parte, este tipo de dictámenes no están libres de críticas últimamente: http://www.zeit.de/2013/32/gekaufte-wissenschaft

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