Los estudiosos llevan más de un siglo debatiendo sobre cómo y por qué surgieron las sociedades humanas complejas a gran escala, es decir, lo que se conoce como Estados. Las primeras explicaciones sugerían que el desarrollo de la agricultura, que permitió el sedentarismo y la producción de excedentes, condujo a la formación de jerarquías con élites que controlaban los nuevos estados. Sin embargo, la larga brecha temporal entre el desarrollo de la agricultura y la aparición generalizada de los estados ha exigido pruebas adicionales y matices a esta teoría. La opinión mayoritaria hoy es que sólo cuando se desarrolló la agricultura intensiva los rendimientos produjeron el suficiente excedente como para sostener estados, esto es, jerarquías sociales de varios niveles. La clave está, pues, en la cronología de la aparición de la agricultura intensiva y a su precedencia respecto del establecimiento de jerarquías. Los estudios más recientes tratan de combinar factores materiales y factores sociales en la explicación del surgimiento de sociedades políticamente complejas.
Un segundo elemento explicativo, además del excedente agrícola, es el de la tributación: Scott (v., entradas relacionadas) sostuvo que los granos de cereales son el cultivo ideal para un recaudador de impuestos porque requieren campos fijos, crecen sobre el suelo (no bajo tierra como los tubérculos), maduran en un momento predecible y se almacenan fácilmente. El Estado "puede ver" la riqueza generada por los agricultores. Por el contrario, las raíces y los tubérculos no son fácilmente descubribles, no tienen un tiempo de maduración fijo, pueden dejarse en el suelo hasta que se necesiten y no se almacenan bien una vez cosechados. El trigo, la cebada, el mijo y, más recientemente, el arroz y el maíz habrían proporcionado, por tanto, la clave para la formación del estado debido a su potencial impositivo. El Estado puede cobrar "en especie" (una parte de la cosecha, que se almacena en silos centralizados y fácilmente custodiados). Scott también señala el hecho de que todos los estados que surgieron más tempranamente se basaron en el grano: trigo y cebada en Mesopotamia, Egipto y el Valle del Indo, y mijo seguido del arroz en el Valle del Río Amarillo; en el Nuevo Mundo, el maíz se convirtió en un nuevo cultivo. Otros autores, con datos transregionales, probaron que el cultivo de grano está correlacionado con la jerarquía pero no con la productividad de la tierra, sugiriendo que fue la tributabilidad del grano más que su potencial para producir un excedente lo que permitió a las jerarquías locales explotar esta característica del grano para su propia ventaja.
Un tercer elemento relevante es el de la adopción de la escritura, rectius, de sistemas de contabilidad, Solo con la adopción de la escritura como medio para registrar los impuestos debidos y pagados que un estado emergente habría sido viable.
Los resultados de los autores indican que el uso de la agricultura intensiva estaba, de hecho, estrechamente vinculado con el surgimiento de estados en todo el mundo. Sin embargo, aunque la presencia de agricultura intensiva hace que el surgimiento de estados sea ligeramente más probable, la relación causal más fuerte indica que es la presencia de estados la que hace que el uso de la agricultura intensiva sea mucho más probable. Esto es coherente con otros trabajos que indican que el Estado hizo posible la mejora de los rendimientos agrícolas, al mejorar la acción colectiva - la coordinación - entre los agricultores. O sea, que el Estado no fue una 'grabbing hand' que extraía riqueza de los agricultores sino una 'helping hand' que hizo posible la creación de la riqueza (lo que se observa en la construcción de obras hidráulicas para regadío etc). Cuestión distinta es que, una vez construidas esas infraestructuras, los que ocupaban las jerarquías pudieran extraer todo el excedente y dejar a los campesinos en el límite de la subsistencia (técnica que los sucesivos imperios de la antigüedad perfeccionaron llevándolo a la cumbre el Imperio Romano a través de las casi 300 ciudades en que se organizaba). Se explica así que los mayores niveles de desigualdad se concentren en la Edad Antigua. Otro resultado del trabajo es que entre las sociedades que habían adoptado la agricultura intensiva, los estados eran mucho menos propensos a perder los conocimientos que permitían ésta que los no-estados, lo que indica que los estados desempeñaron un papel importante en la tendencia hacia la intensificación agrícola.
Asimismo, el análisis muestra que era muy poco probable que un Estado surgiera en sociedades sin producción de grano, mientras que era muy probable en sociedades con cereales como cultivo principal, lo que respalda la tesis de la apropiabilidad del grano como razón causal. En contraste, al probar la hipótesis de los no-granos (como verduras, frutas de árbol, raíces y tubérculos), los resultados, aunque muestran cierta correlación con la formación del estado, indican también que, una vez formados, los estados eran mucho más propensos a perder estos cultivos de no-grano que los no-estados.
Finalmente, la adopción de la escritura está fuertemente correlacionada tanto con la tributación como con el surgimiento de estados. La escritura era muy poco probable en sociedades que no recaudan impuestos, pero muy probable en las que sí lo hacen. Aunque los estados surgieron en sociedades sin escritura, eran mucho más propensos a surgir en sociedades con ella y, una vez formados, era muy poco probable que la perdieran.

No hay comentarios:
Publicar un comentario