martes, 21 de marzo de 2023

La coevolución del desarrollo de la cognición y la cooperación en los humanos


foto: Pedro Fraile

La tesis de este trabajo es que capacidad cognitiva y cooperación coevolucionaron en los humanos y que la segunda no necesita de la primera si los miembros del grupo son parientes entre sí, porque la cooperación con los parientes se selecciona evolutivamente ya que se comparten genes con los parientes de forma que facilitar su supervivencia y reproducción significa facilitar el paso de los propios genes a la siguiente generación. Ahora bien, si en un grupo se intensifica la cooperación, la "gestión" de esta, de las relaciones con los demás miembros del grupo puede favorecer el desarrollo de capacidades cognitivas por las mayores exigencias de este tipo que impone la vida social. A su vez, más capacidades cognitivas permite aumentar el tamaño del grupo y extender la cooperación a individuos que no son parientes pero, al contrario, el aumento del tamaño del grupo sin más capacidades cognitivas puede acabar con la cooperación.

En resumen, la cooperación solo puede evolucionar si hay suficiente grado de parentesco y beneficios y la cognición solo puede evolucionar si hay suficiente cooperación… aumentar el tamaño del grupo dificulta la evolución de ambos rasgos, de manera que se sigue que la población sólo puede acabar en uno de estos tres diferentes estados: (i) ausencia de cooperación y ausencia de cognición, (ii) total cooperación y no cognición, (iii) total cooperación y cognición 

Pero  

Cuando se favorece la cooperación y la cognición, un incremento en cualquiera de ambos rasgos aumentará la presión selectiva a favor del otro, lo que conduce a un círculo evolucionario retroalimentado hasta que la población ha convergido hacia la completa cooperación y cognición… En este punto, aunque el grado de parentesco caiga porque el tamaño del grupo aumente o se disperse… la combinación de cooperación y cognición puede permanecer estable… Además, en la naturaleza, la expansión de la cognición puede haber proporcionado beneficios en otros ámbitos adicionalmente tales como la fabricación de herramientas o de métodos de forrajeo lo que, a su vez, favorecería su desarrollo.

¿Cómo pudo ponerse en marcha este proceso? Suponiendo que los primeros cazadores-recolectores del genero Homo vivían en grupos cuyos miembros estaban más emparentados entre sí que los modernos cazadores-recolectores. El parentesco fue suficiente para sostener la cooperación (en la caza y en el reparto de carne) y los autores aventuran que la disposición a la cooperación coevolucionó con cambios en la cognición, porque una mayor capacidad cognitiva (aumento del tamaño cerebral, cambios en la conectividad cerebral y genes implicados en el lenguaje) aumentaba los beneficios de la cooperación, esto es, la eficiencia de las acciones cooperativas tanto en la captura de alimento como en el cuidado de las crías (incluyendo el desarrollo de las tecnologías de la edad de piedra o "la capacidad para imaginar efectos o resultados futuros y adoptar la perspectiva mental de otros individuos" (lo que permite también explotarlos o engañarlos) y la mejora de la comunicación lo que facilita extraordinariamente la coordinación y la formación de coaliciones. 

Y el aumento de las habilidades cognitivas permitió la evolución cultural: traspasar a miembros del grupo con los que ya no se estaba emparentado el tratamiento reservado a los parientes, lo que estabilizó la cooperación.  De esta forma puede explicarse matemáticamente el paso desde 
... una situación en la que la cooperación sólo puede evolucionar y mantenerse si hay suficiente grado de parentesco a una en la que es estable incluso sin parentesco. Si se favorece la cognición y prolifera en el seno de una población, las presiones selectivas para cooperar se incrementarán y al contrario. Esto es así porque, conforme el nivel de cognición (cooperación) aumenta en la población los cooperadores más capaces cognitivamente se benefician crecientemente tanto de su propia contribución como de la de sus parientes.

Miguel dos Santos and Stuart A. West, The coevolution of cooperation and cognition inhumans, 2018, rspb.royalsocietypublishing.org Proc. R. Soc. B 285: 20180723

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