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sábado, 2 de febrero de 2019

Liderazgo de precios y colusión tácita




Rodolfo Valentino

Cuando en un mercado oligopolista hay un competidor cuya “potencia” está muy por encima de la de los demás oligopolistas (por ejemplo, en el mercado de los carburantes, Repsol frente a Cepsa y BP) se produce lo que se denomina un liderazgo de precios, es decir, la modificación de precios llevada a cabo por el líder conduce a algunos o a todos los restantes empresarios a seguir esta conducta y a fijar sus propios precios prácticamente al mismo nivel. Esta conducta puede producirse también con carácterbarométrico (Bain): un determinado competidor toma la iniciativa individualmente y es seguido por sus rivales como consecuencia de las inevitables presiones que impone la interdependencia y porque entienden que el líder dispone de superior información y, porque si los clientes del líder son fieles a éste, una diferencia de precios significativa entre el producto del líder y el de los seguidores puede ser entendida por los consumidores en el sentido de que el producto del líder es de una calidad superior, lo que obliga a los seguidores a aumentar también sus precios para que la diferencia no implique “denigración”.  Piénsese, por ejemplo, en el mercado de las revistas del corazón y la determinación del precio por parte de la líder Hola.

En sentido contrario, el problema para los oligopolistas no líderes es que no pueden permitirse abrir una guerra de precios con el líder rebajando agresivamente los precios porque la respuesta del líder bajando igualmente los precios puede ser tan brutal que, a priori, el de menor entidad decida que, cuando no se puede ganar una guerra, lo mejor es no comenzarla. En tales circunstancias, el mercado será muy poco competitivo.

En un oligopolio no cooperativo, lo normal es que haya largos períodos de estabilidad en los precios con guerras de precio temporales. En los períodos de estabilidad, la competencia se desarrolla en torno a factores distintos del precio lo que aumenta la diferenciación de productos y la generación de mercados de competencia monopolística con lealtad a las marcas, lo que, si no está justificado por la existencia de diferentes demandas de los consumidores respecto del producto, abre una oportunidad de negocio para un newcomer que puede provocar la modificación de la estructura del mercado, de nuevo

Gracias a un programa del gobierno australiano para aumentar la transparencia (y, con el objetivo, sin duda de incrementar la competencia en precios) en el mercado local de gasolina, los autores de este trabajo disponían de todos los datos de precios en todas las gasolineras de Perth (Australia) durante una década. Analizándolos, llegan a alguna conclusión interesante sobre la colusión tácita. Y sus conclusiones son que la colusión tácita es hacedera a partir de una situación en la que hay un líder de precios. Los autores han podido probar que la
“empresa dominante usa su liderazgo en precios para crear focos que facilita la coordinación en precios y aumenta los márgenes de beneficios. Además, los líderes de precios realizan experimentos de precios para comprobar cuán dispuestos están los demás a coordinar su conducta, a mandar señales de sus intenciones y a crear una comprensión mutua de una estrategia de precios coordinada entre rivales”
En el estudio, BP, como empresa líder,
“explota su tamaño para señalar el momento y la magnitud de los cambios de precios a sus rivales, y establecer puntos focales para la coordinación de precios. Esta asimetría en el tamaño de las empresas genera efectos coordinados que contrastan con los convencionales. preocupaciones antimonopolio sobre las fusiones que crean empresas simétricas, ya que son las empresas simétricas. las que tienen mayores incentivos para coludir (véase, por ejemplo, Ivaldi et al. 2003). Una consecuencia aprovechable es que las fusiones que generan empresas asimétricas también pueden facilitar la colusión al permitir el liderazgo y la experimentación en materia de precios”.
La doctrina jurídica al respecto puede resumirse diciendo que mientras no haya comunicación directa entre los oligopolistas, la simple coordinación tácita no es punible. Pero, si pudiera probarse que el líder de precios “habla” o se “comunica” con los demás a través de – no palabras sino – los precios que fija cada día y su “mensaje” es entendido por los otros competidores que “contestan” y este “diálogo” es intencional, no debería haber inconveniente para considerar que hay colusión.
Dado que las empresas pueden controlar perfectamente las fluctuaciones de los precios y costes de sus rivales día a día en nuestro escenario, es revelador que BP haya cambiado el mercado a una estructura de precios simple con subidas los jueves y recortes de 2 céntimos por litro. Esto sugiere que las empresas pueden adoptar estructuras de precios sencillas, incluso en presencia de un control perfecto de los precios, porque son fáciles de experimentar y de comunicar a sus rivales. Además, la simplicidad aumenta la transparencia de los precios y reduce el riesgo de que se produzcan errores de comunicación. Esto ayuda a las empresas a identificar las desviaciones de las reglas de fijación de precios, facilitando así los ajustes a la estructura de precios y mejorando su estabilidad... interpretamos varios movimientos del mercado por parte de BP como mensajes. El liderazgo de precios y los experimentos de precios ayudaron a que el mercado evolucionara hacia un punto focal de equilibrio; los aumentos del miércoles indicaban los niveles de precios a los rivales de una semana a otra.

David P. Byrne and Nicolas de Roos Learning to Coordinate: A Study in Retail Gasoline, American Economic Review 2019, 109(2): 591–619

1 comentario:

Manuel Dorado dijo...

Y no sería colusoria al encajar en el tipo de las conductas conscientemente paralelas?

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