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lunes, 21 de enero de 2019

Tweet largo ¿Por qué el Brexit es imposible? ¡Es la Biología estúpido!



El Brexit es una gran lección. Viendo lo extremadamente complicado que resulta la salida del Reino Unido de una unión supranacional con la que no compartía ni moneda ni frontera, ¿cómo se ha podido hacer creer que Catalunya se podía “desconectar” de España de forma unilateral, a pesar de tener lazos mucho más intensos que los del Reino Unido con la UE?

Hace dos años y en una cena con ingleses dije – bocazas que es uno – que el Brexit no tendría lugar a pesar del resultado del referéndum. Mi argumento se basa en la “atenta observación de la realidad” que decía Garrigues pero, sobre todo, en lo poco que he leído de Biología sobre los organismos y las “transiciones”. 

Respecto de lo primero, es curioso que la mayoría de los tratados internacionales carezcan de normas sobre su terminación. Parecería que son irreversibles. Nos enteramos cuando tuvimos que aplicar el art. 50 TFUE por primera vez. La razón de la “despreocupación” por la terminación es que, cuando uno permanece por cuarenta años como miembro de una organización tan articulada como la Unión Europea – incluso sin formar parte del euro –, la eficiencia le obliga a la especialización y a la división del trabajo, es decir, a dejar de hacer muchas cosas y especializarse en otras. Fabricar determinados productos o prestar determinados servicios a toda Europa y abastecerse de todo lo demás de fabricantes o prestadores de servicios situados en otros puntos de la organización. En Biología, la transición se completa cuando lo que era un organismo independiente deja de reproducirse autónomamente y la selección natural opera sobre el organismo de nivel superior. O sea, lo que le pasó a la célula eucariota

¿Cómo reviertes la integración de dos organizaciones políticas o de una organización política en una más grande? 


Hay dos formas. Una, por “degradación”. El organismo superior se descompone y las unidades inferiores recuperan su independencia. Es la historia de la descomposición del Imperio Romano de Occidente que narra estupendamente en su libro sobre la Edad Media, Wickman. Este autor explica que, tras la caída de Roma a manos de los bárbaros, el occidente europeo vio “simplificada” su Economía, esto es, ésta se hizo menos compleja. Por ejemplo, en la Bética, que había exportado aceite de oliva a Roma durante siglos y se había especializado en tal producción, dejó de hacerlo porque las comunicaciones se volvieron más difíciles y ya no había barcos que llevasen el aceite a la capital del mundo y trajeran moneda a cambio. Los intercambios se limitaron al comercio local y la Bética tuvo que volver a autoabastecerse de todos los productos necesarios para la subsistencia. El dinero casi desapareció y las ciudades se hicieron mucho más pequeñas. Pueden imaginar que se produjo una reducción notable de la riqueza y la población, reducción que tardó siglos en compensarse.

La otra forma es la “quirúrgica”: la amputación. Es decir, en términos políticos, mediante una guerra. Separas drásticamente el miembro que deseas que viva independiente y luego esperas que pueda sobrevivir solo y “reaprenda” las funciones que delegó en otras partes de la organización de la que formaba parte.  

Gran Bretaña ha “olvidado” cómo se producen lechugas, cómo se autoriza un nuevo medicamento, cómo se revisa una fusión para que no se generen posiciones de dominio, cómo se negocia un tratado comercial, cómo se emite una patente. Y ha aprendido a disfrutar de las mejores lechugas, naranjas, bolsos, automóviles, hoteles o programas informáticos que Europa puede ofrecer. O de las mejores enfermeras o médicas o de los mejores fontaneros o camareros que Europa puede ofrecer. Y ha aprendido a disfrutar de 500 millones de clientes. Le va a costar mucho, muchísimo renunciar a lo segundo sin proceder a una operación quirúrgica que puede acabar mal con altísimas probabilidades. El miembro amputado, por sí solo, carece de la plasticidad necesaria para sobrevivir en el entorno de forma independiente. Y todo lo que no sea una amputación requiere del acuerdo de la otra parte. ¿Por qué la otra parte habría de estar de acuerdo con que le amputen un miembro al tiempo que ha de seguir suministrando al miembro amputado todos los insumos que éste utilizaba para desarrollarse antes de la imputación? Es obvio que el Reino Unido puede sobrevivir fuera de la UE. Pero mucho peor.

Ni que decir tiene que el caso de Cataluña es más difícil. No sólo porque – como dice Borrell – los lazos sean mucho más intensos. Es que los europeos están deseando que el Reino Unido se quede pero no pretenden hacerle la vida imposible si decide separarse. No creo que esa sea la actitud de los españoles frente a la pretensión separatista.

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