miércoles, 29 de mayo de 2019

La gente seria se toma a broma lo que hay que tomarse en broma




Los medios se han hecho eco del video que ha emitido BMW para despedirse del presidente de su archirival Mercedes que se jubila. No les desvelaré la sorpresa que se aprecia al final del anuncio. Sólo quiero llamar la atención sobre aquello de que uno debe ponerse serio sobre las cosas serias y tomarse a broma lo que se puede tomar a broma. Y, casi todo, por no decir todo, puede tomarse a broma. Por desgracia, en España, se observan algunos fenómenos en sentido contrario: tomarse demasiado en serio lo que alguien dice. Los costes sociales de esta tendencia son elevados: se limita la libertad para expresarse, se restringe la creatividad, nos imponen una vida más aburrida y se refuerza el papel social de los canónigos que viven de amargar la vida a los demás. En este punto, aprender de los norteamericanos y su concepción del "commercial speech" como "speech", esto es, como ejercicio de la libertad de expresión por las empresas, es altamente conveniente. 

Lo notable del caso es que Dieter Zetsche se ha prestado a participar en la broma. Y lo preocupante es que la cooperación entre competidores es un signo del capitalismo renano que, a veces, ha llevado a la cartelización de la economía. Si uno examina la lista de las empresas sancionadas por participar en cárteles por las las autoridades europeas y norteamericanas, las alemanas han sido históricamente las más "pecadoras", sustituidas recientemente por las japonesas y coreanas. Es lo que tiene concebir el capitalismo como cooperación y no tanto como rivalidad. 

En el artículo de Expansión se da cuenta de las filiales comunes que tienen BMW y Daimler-Benz. A la vista de la elevación del grado de concentración de los mercados, no puede decirse alegremente que "mientras haya otras enseñas", que se alíen dos de las cinco más grandes empresas del sector automovilístico "no supone ningún problema de competencia". Y mucho menos que las filiales comunes amplíen la oferta (¿respecto de qué situación si, antes de crear la filial común, ambas empresas estaban presentes en el mercado con su propia enseña?). Las filiales comunes comerciales (no tanto así las de fabricación o diseño) pueden reducir significativamente la competencia. Lo que es seguro es que cuando dos grandísimas empresas, que podrían desarrollar el negocio de forma independiente, constituyen una joint-venture, la competencia no se intensifica. Se reduce. De modo que debería exigirse la prueba de las ganancias de eficiencia esperadas. Recuérdese que, cuantas más conexiones haya entre empresas, más riesgo de intercambio de información y de colusión tácita en otros ámbitos de la actividad de las empresas. 

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