El otro blog para cosas más serias

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lunes, 25 de marzo de 2019

Por qué los chinos tuvieron clanes y los europeo-occidentales corporaciones: es el Cristianismo y el Derecho Romano.


La foto es la portada de un libro que no es el objeto de esta entrada y que se refiere a otros clanes distintos de los chinos. Se refiere a los clanes premodernos o que precedieron a las sociedades liberales. En realidad, en Europa occidental nunca los hubo. 


Grief y Tabellini llevan muchos años dedicados a explicar las diferencias en la evolución de China y Europa en relación, especialmente, con la cooperación social. Como sabe cualquier lector del blog, las sociedades cuyos miembros cooperan “mejor”, producen más bienes públicos y privados, realizan mejor las ventajas de las economías de escala, reducen los riesgos que soportan los individuos a través de la diversificación y pueden financiar ejércitos más poderosos contra otros grupos. De manera que es previsible que las sociedades dotadas de las instituciones que optimicen la cooperación entre sus miembros sean más ricas en el largo plazo y dominen la tierra.


Si de examinar las instituciones que facilitan o, en general, articulan la cooperación entre sus miembros, hay que mirar, en el caso de China al linaje, a la familia en sentido extenso, al clan mientras que en Europa occidental hay que mirar a la corporación. Al menos eso es lo que piensan Greif y Tabellini y es fácil estar de acuerdo: “el clan es una organización basada en parientes que consiste en hogares patrilineales que tienen un antepasado masculino común. La corporación es una asociación voluntaria entre individuos sin relación de parentesco para perseguir objetivos o intereses comunes”. Los autores consideran – correctamente – que el prototipo histórico de corporación es la ciudad. Recuérdese que los romanos establecieron su calendario comenzando con la fundación de Roma (Ab urbe condita). Roma – la ciudad – será la corporación por excelencia sobre la que se construyen todas las demás que irán sucesivamente apareciendo y que alcanzarán un gran desarrollo en el Bajo Imperio una vez que el Cristianismo se hace hegemónico. Junto a la ciudad, naturalmente, están los gremios, los consulados, las colonias, etc. El punto de los autores es que el clan y la corporación desempeñaban funciones similares:
sostenían la cooperación entre los miembros, regulaban las interacciones con los no miembros, proporcionaban bienes públicos o de club locales, y coordinaban las interacciones con el mercado y con el estado.

Pero lo hacían de forma muy diferente. Para los autores la diferencia esencial entre el clan y la corporación es que el plan explota la tendencia natural de los seres humanos – fundada genéticamente – a sentirnos obligados moralmente frente a nuestros parientes y, por tanto, a cumplir voluntariamente nuestras obligaciones (no racanear ni gorronear). De manera que, en el seno de un grupo humano basado en lazos de sangre no hay que invertir mucho para asegurar el cumplimiento de sus obligaciones por cada uno de los miembros. La moral social y la genética lo hacen. Pero en una corporación, donde tales lazos no existen, la evolución cultural ha tenido que internalizar en sus miembros su deber hacia los demás lo que exige, a priori, que los individuos de esa sociedad se sientan obligados – aunque sea más débilmente – a cumplir con sus obligaciones frente a cualquier otro miembro de esa sociedad, y no sólo cuando se trata de un pariente. Es la famosa distinción entre moral/confianza particularista y moral/confianza generalizada. Ya pueden imaginarse que el Derecho será el mecanismo de garantía del cumplimiento en el caso europeo y no lo será – no tendrá esa importancia – en el caso chino. Para los autores este aspecto es decisivo
La difusión inicial de una moral basada en el parentesco conduce a un equilibrio en el que la lealtad al clan y el colectivismo están muy extendidos, el clan proporciona bienes colectivos, la proporción de la población organizada en corporaciones es pequeña y las instituciones en el seno del clan son débiles. Por el contrario, si la moral y el individualismo generalizados están inicialmente extendidos, la organización de la sociedad se mueve hacia un estado de equilibrio opuesto, donde las ciudades independientes (u otras corporaciones) son los principales proveedores de bienes públicos....

¿Cuál de los dos sistemas es más eficiente? Parece que las corporaciones conducen a más innovación. Pero eso no es el objeto de análisis del trabajo que comentamos.




Clan y corporación se asemejan también en su carácter despersonalizado. Su existencia o su continuidad no dependen de quién pertenece en cada momento al clan o a la corporación individuos concretos. Esto permite que ambos tengan vida eterna y que puedan servir ambas para organizar las relaciones sociales y la propiedad de los bienes de capital – básicamente de la tierra – intergeneracionalmente. Pero “aunque son muy persistentes… no son inmutables. Los individuos pueden votar con los pies y abandonar o unirse a otro grupo”. Aunque parece evidente que es mucho más fácil cambiar de corporación que cambiar de clan, probablemente no lo era en la época premoderna cuando las corporaciones estaban organizadas monopolísticamente por territorios o actividades sociales.


A partir de aquí todo son diferencias: el cumplimiento de las obligaciones hacia los otros miembros es una de las más importantes. En el clan, es el linaje común y la moralidad de “apoya a los tuyos” lo que garantiza el cumplimiento en un marco de interacciones repetidas. En la corporación es – dicen los autores – el cumplimiento de las reglas – las conductas cooperativas – se asegura por las obligaciones morales hacia cualquier miembro de la sociedad, emoción que es necesariamente más débil de manera que ha de ser suplementada por un sistema de aplicación del derecho más coactivo. El clan es una institución social, la corporación es una institución jurídica. Naturalmente, el cumplimiento de las normas jurídicas se refuerza con la creación de lazos de sangre “imaginarios”. Todos los miembros de la corporación son “hermanos”. Se denominan “fraternidades” y se habla de la “amistad mercantil”. El cristianismo, con su insistencia en que todos los hombres son hermanos, permite crear lazos (“familia imaginada”) entre extraños.  Y, curiosamente, en China se produce el fenómeno contrario: considerar a no-parientes como miembros del clan a través de la creación de “clanes contractuales”
Los autores resumen
los clanes y las corporaciones comenzaron a proliferar a finales del primer milenio, particularmente cuando y donde el Estado era débil o estaba ausente. Con poco apoyo del Estado, se requerían mecanismos alternativos para satisfacer la necesidad de provisión de bienes públicos. La necesidad de bienes públicos era particularmente acuciante en las zonas de migración intensa....  El código moral asociado con el clan facilitaba la cooperación con los parientes. La corporación europea, en cambio, se construyó sobre reglas impersonales coherentes con la moralidad generalizada y el respeto por el individuo, y más apropiadas para asegurar la cooperación entre individuos no emparentados.... En China, el papel predominante de los clanes y de las interacciones familiares refuerzan las obligaciones morales hacia los parientes. En Europa, la proliferación de comunidades abiertas y heterogéneas, como ciudades autónomas, fortaleció las nociones de moralidad generalizada y el estado de derecho.

Es cierto que las corporaciones no empezaron a proliferar en Europa al final del primer milenio, sino al final del imperio romano. Los autores lo reconocen, pero en su opinión, “fue a finales del primer milenio cuando el clan – en China- y la corporación – en Europa – se extendieron” y se refleja más intensamente la divergencia en la evolución social. Es discutible que “sólo durante el período tardío de la Edad Media la organización corporativa resultara saliente en Europa” porque parece que estaban muy extendidas en el Bajo imperio romano, pero puede estarse de acuerdo de que la sociedad entera se organiza corporativamente sólo en la Edad Media.


La clave de la expansión de las corporaciones como forma de organización social está en el Cristianismo. Cae el imperio romano de occidente – se mantiene el de Oriente – y los bárbaros que lo invaden se convierten al cristianismo. Las corporaciones – causas pías – cristianas coordinadas por la Iglesia se mantienen en Occidente y se desarrollan. La descomposición de las instituciones imperiales obliga a los pueblos y a los comerciantes/artesanos a organizarse y utilizan las instituciones de Derecho Romano: collegia – asociaciones – y corporaciones – los municipios – . Las corporaciones comerciales, sin embargo, tardarán un milenio en aparecer. Las corporaciones de comerciantes previas a las sociedades anónimas tienen una función social muy diferente: promover y asegurar la cooperación entre comerciantes o artesanos que ejercen su profesión u oficio individualmente pero que pueden producir en común los bienes “públicos” en cuya producción hay economías de escala.


A mi juicio, los autores retrasan mucho temporalmente el dominio absoluto del Cristianismo en términos de moral individual y social. Así, dicen que hasta el siglo X, los códigos morales de los pueblos germánicos compiten con el Cristianismo
En particular, las tribus germánicas que ganaron poder político después de la caída del Imperio Romano reintrodujeron la moralidad basada en el linaje. La esencia de su moralidad está reequilibrada en sus leyes, según las cuales los parientes estaban obligados a ayudarse mutuamente cuando se trataba de buscar venganza. Además, el primer código disponible, la ley Salic del siglo VI, sostiene que la pertenencia a un gran grupo de parentesco era necesaria para ser titular de derechos. El código legal de los francos salianos fue más allá hasta hacer a los parientes mutuamente responsables de las deudas, las sanciones y las indemnizaciones legales (ibíd.). La moral generalizada asociada al cristianismo, sin embargo, dominó Europa en el siglo XI cuando se convirtieron los últimos grupos no cristianos principales. Entre los que tardaron en unirse a la Iglesia se encontraban los sajones, los lombardos, los húngaros y varios grupos en Escandinavia… su estructura tribal se disolvió y la moralidad basada en el parentesco asociada declinó. El código moral de la Iglesia se hizo evidente

Pero esta cronología no es evidente: los francos se convierten al cristianismo a finales del siglo V. No puede retrasarse hasta el siglo XI el dominio moral del cristianismo. Más interesante es lo que dicen de China y la pugna entre el confucianismo y el “legalismo”
En el momento en que la moral generalizada triunfaba en Europa, las obligaciones morales hacia los parientes se hicieron más salientes en China. Las obligaciones morales hacia los parientes fueron resaltadas por la filosofía moral china desde Confucio (551-479 AEC). En ese momento, una filosofía en competencia, conocida como la tradición legalista que abogaba por una moralidad impersonal basada en la ley. Confucio rechazó categóricamente esta posición. Para ilustrar, los Analectos (una colección de refranes e ideas atribuidas a él) contiene el siguiente intercambio entre Confucio y un gobernador que representa la tradición legalista. El gobernador le dijo a Confucio: "En nuestro pueblo había un vecino y ... cuando su padre robó una oveja, él aportó pruebas en su contra..." Confucio respondió: "En nuestro pueblo, los que actúan correctamente se comportan de forma muy diferente. Los padres encubren a sus hijos, y los hijos encubren a su padre. Ese es el comportamiento recto” (Analectos, XIII, 18). La dinastía Qin (221-206 a.C.) que unió a China, apoyó el legalismo, pero fue derrotada por la dinastía Han que promovió el confucianismo; sin embargo, durante gran parte del primer milenio, el confucianismo también sufrió la competencia del budismo que, en aquellos tiempos  minimizaba las obligaciones hacia los parientes. De forma semejante al cristianismo, enfatizaba la moral individual y las obligaciones morales hacia la comunidad de creyentes y no hacia los parientes. Al final del primer milenio, sin embargo, el neoconfucianismo recobró impulso al adoptar aspectos del budismo que atraían a las masas. Y seguía manteniendo la premisa de las obligaciones morales hacia los parientes lo que llevó al  budismo chino a adoptar reglas semejantes. Como resultado, las obligaciones morales hacia los parientes se volvieron prominentes.

Los autores citan un libro de reglas de un clan en el que se lee que “un clan sin reglas deja a sus miembros sin un estándar de conducta moral que les oriente”. Pues bien, esta ausencia de un patrón de conducta no era un problema de los cristianizados europeos. Aunque la corporación a la que pertenecían no tuviera su “libro de reglas”, los miembros sabían cuál era el patrón moralmente aceptable: el que marcaba la religión cristiana. Y, es probable, las reglas de conducta morales de cada organización – que existían y eran muy detalladas – no hacían más que adaptar las reglas generales de moralidad cristiana al fin o interés común que llevó a los miembros a formar la corporación. Por eso, su modelo debería calibrarse más. Dice que “Individuals with given but heterogeneous morality choose to interact with their kin (forming a clan), or with non-kin (giving rise to a corporation)”. La  moralidad de los europeooccidentales a la caída del imperio romano era homogénea porque venía determinada por el cristianismo. Piénsese en Carlomagno y los reyes francos. Por tanto, si todos los cristianos son hermanos, los costes de cooperar con otros cristianos no deberían ser tan elevados como los que soportarían los miembros de una sociedad como la china en la que no había una religión común moralizante y que predicara el amor mutuo entre los cristianos. La conclusión es, no obstante, correcta:
las normas que rigen las relaciones entre los miembros de las corporaciones se basaban generalmente en procedimientos jurídicos genéricos y medidas coercitivas, en contraposición a las obligaciones morales más débiles dentro de un grupo que se forman sobre la base del interés común. Estas formalidades son más transparentes en las ciudades europeas de finales de la Edad Media que desarrollaron códigos legales para garantizar las conductas cooperativas. Los municipios medievales pasaron de los usos a códigos legales (fueros), y de jueces voluntarios elegidos a jueces profesionales. Las ciudades autónomas promulgaron y aplicaron códigos jurídicos y entre 1143 y 1475, sólo en Alemania, por ejemplo, 190 ciudades adoptaron alguno de los veinte códigos que habían sido formulados por las principales ciudades.

Aquí, de nuevo, parecen alejarse de la historiografía jurídica. Se refieren sólo a un tipo de corporación – las municipales – y a los fueros. Pero la creciente juridificación del contenido de las reglas internas de una corporación no se limita a las corporaciones municipales. Es lógico que si los comportamientos adecuados – morales – e inadecuados venían ya establecidos por la religión cristiana (que tenía sus propios mecanismos para asegurar el cumplimiento), las regulaciones internas de una corporación se centraran en la concreción de esas reglas a los miembros con ocasión del desarrollo de las actividades comunes. Y, lo que es más importante, la regulación del “gobierno” del patrimonio común que se creaba con la erección de la corporación: elección de órganos (los cónsules en el caso de los gremios de comerciantes), contribución de cada miembro a la cobertura de los gastos, organización de los festejos – misas, funerales… – distribución de los ingresos entre los miembros – aspectos mutualísticos muy notables en las corporaciones gremiales y también muy importante en las municipales – . Y esto es muy interesante: ¿cómo se financia un clan y cómo se financia una corporación?
“… los impuestos y los monopolios eran fuentes importantes de ingresos en las ciudades europeas, mientras que los clanes chinos, que proporcionaban bienes públicos similares, dependían de contribuciones voluntarias y donaciones de sus miembros. Los <<trusts>> de un clan chino... existieron desde la dinastía Song (960-1279) que permitió a los clanes poseer propiedades como colectivo. Los trusts fueron dotados por miembros ricos del clan y algunos clanes, particularmente en el sur, eran muy ricos.. En Europa, las organizaciones caritativas dependían de donaciones voluntarias, pero no las autoridades municipales per se.

Los collegia funeraticia en Roma formaban su patrimonio de una manera semejante. Estas donaciones permitían sostener la cooperación entre los beneficiarios porque no se exigía de ellos un nivel elevado de contribución al fin común. Y las corporaciones de la Iglesia formaron colosales patrimonios gracias a las donaciones mortis causa de comerciantes ¡y mujeres!.


La importancia de las migraciones: la “unidad migrante” en China fue el clan. En Europa, sólo a la caída del imperio romano – por las invasiones germánicas – pero, cuando estos pueblos se estabilizan, la migración es individual o familiar. Y, cuando las corporaciones municipales tuvieron suficiente poder, la creación de “colonias” se realizaba con forma de corporación. Así ocurrió con las ciudades italianas y nuevas ciudades en Oriente medio (Génova, Venecia) y así ocurriría más adelante de forma generalizada en la edad moderna con colonias fuera de Europa. Pero es que los asentamientos urbanos europeo-occidentales no estaban basados en el linaje. La variedad de apellidos que se encuentra en cualquier población medieval así lo atestigua. Y cuentan que los migrantes individuales eran mal recibidos en China mientras que lo tenían mucho más fácil en Europa:
El clan economiza en los costes  de aplicación de la ley y por lo tanto al clan no le gustaban los recién llegados que no querían contribuir. El clan buscaba mantener la cohesión social, mientras que la corporación buscaba aumentar su base impositiva. En Europa, tanto los nucleos urbanos como rurales eran corporaciones. Por lo tanto, daban la bienvenida a cualquiera que pudiera contribuir a aumentar su riqueza.

Esta divergencia institucional se hizo más aguda con el paso del tiempo por el “refuerzo mutuo de cultura y organizaciones sociales.


Por último, tiene interés cómo en una sociedad – como la china – organizada en clanes, la no pertenencia a uno aseguraba la muerte por inanición (¿se extrañan de que los chinos sean mucho más colectivistas que los europeo-occidentales?) mientras que el cuidado de los pobres forma parte de las obligaciones esenciales de los cristianos. 
Fan Chun-yen (989-1052), el innovador que creo los patrimonios separados pertenecientes a clanes <<había establecido que el clan debía ayudar sólo a los que tuvieran lazos de sangre claramente documentados en la genealogía>>…. en Europa, la caridad voluntaria e impersonal (haz bien y no mires a quien) era la regla desde los primeros tiempos de la Iglesia Católica”

No en vano Adam Smith advertía de que " . . man has almost constant occasion for the help of his brethren, and it is in vain to expect it from their benevolence only.

Greif, Avner and Tabellini, Guido, The Clan and the Corporation: Sustaining Cooperation in China and Europe, 2017.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Solo una reflexión: el antecedente común "cognaticio", no sería masculino, sino que las evidencias arcáicas muestran que este parentesco se reconoce por la vía matrilineal ("mater semper certa est"). Esto es lo que parece que trata de superar la "polis" griega.

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