Breve
- Deberíamos abandonar la OIT
- ¿Por qué intentamos conversar con esta gentuza?, Hablar con los nacionalistas vascos es como hablar con los islamistas. No hace ninguna falta y nada bueno puede salir para nosotros de la conversación. Son odiosos. Son odiosos; Son odiosos; Son odiosos; Y los nacionalistas catalanes, incluyendo al PSC, claro, no son mejores. Vaya pueblo de mierda.
- Elige a tus administradores por su sensibilidad hacia los objetivos ambientales, sociales etc y págales por sus resultados financieros.
- Searle explica clarísimamente por qué la IA 'no comprende' ¡en 1984!.
- Los bonos gubernamentales se venden en subastas y los bonos corporativos mediante venta a precio fijo debido a diferencias en los costes de la información y las necesidades de transparencia del mercado. Los bonos del Estado utilizan la subasta para aprovechar alta liquidez y precios transparentes y de bajo coste. Los bonos corporativos utilizan precios fijos publicados —fijados por bancos de inversión— para evitar que los compradores paguen altos costes para investigar el riesgo crediticio de una empresa privada.
- Cuando Gran Bretaña era un país meritocrático;
- Houston, tenemos un problema: los chicos hacen mejor el examen de Estado en Derecho en Alemania que las chicas.
- El gobierno más incompetente y corrupto de la historia desde el del Duque de Lerma.
- España registra su segundo mayor déficit comercial desde 2008
- UNKoreanRA vs. UNRWA
- Google DeepMind argumenta que los LLM nunca podrán realizar descubrimientos científicos reales.
- Mentiros-Illa. Cuando Sánchez habla de un pacto de estado es siempre un pacto con sus socios, no con la oposición.
- Antonio Caño: "Durante semanas, la versión oficial dibujó unas virtudes de la selección española que se ajustaban a su esquema de valores: la diversidad territorial y racial, el origen humilde de algunos de sus jugadores, incluso el hecho de que una gran parte del equipo procediera de Cataluña. Cuando la calle silenció la propaganda, se descubrió que los méritos que la gente apreciaba eran otros muy distintos: España, fútbol, juerga y testosterona. Es decir, lo normal. Algo similar había ocurrido poco antes con la visita del Papa. El Gobierno había hecho esfuerzos ímprobos por convertirla en una oportunidad para respaldar su política migratoria y, por tanto, dejar en evidencia al PP. Cuando el viaje quedó en manos de la gente, de los católicos, lo que destacó fue la oración, la alabanza a la Virgen y la condena del aborto. Hoy el Gobierno vuelve a estar enfrentado a la Iglesia"
Los precios y la justicia: Alex Tabarrok
Hayek lo explicó con claridad en El espejismo de la justicia social: la justicia tiene que ver con la conducta de las personas, con la manera en que unas tratan a otras. Un empresario que engaña a sus trabajadores, un empleado que sustrae dinero de la empresa o quien vende un producto mediante prácticas fraudulentas merecen reproche y, en su caso, responsabilidad jurídica. Pero la estructura de precios que surge de millones de intercambios voluntarios no es la conducta de nadie. Nadie la ha elegido, nadie la ha diseñado, nadie puede ser considerado responsable de ella. La constelación de precios es, en palabras de Ferguson, el resultado de la acción humana, pero no del designio humano. Exigir que los precios sean justos supone un error de categoría, como exigir justicia al clima. Los precios no sirven para recompensar el mérito; sirven para orientar la acción de los individuos. Si les pedimos que hagan lo primero, dejarán de poder cumplir eficazmente lo segundo.
Excelente David Friedman sobre la Economía del estatus
Se suele decir que el status o posición social es un bien "posicional": sólo uno puede ser el primero y, por tanto, como con la hormona del crecimiento, da lugar a juegos de suma cero donde los participantes ven las ganancias ajenas como pérdidas propias. Friedman señala que no es así. Con el status pasa como con las identidades. Si solo hay una identidad aceptable, acabarás en la guerra civil. Pero si hay muchas posiciones que proporcionan status, el juego se vuelve a convertir en uno de suma positiva.
Todos valoramos el estatus. Pero lo que me importa es mi estatus tal como lo percibo y como lo perciben las personas importantes para mí; lo que te importa a ti es tu estatus tal como lo percibes y como lo perciben las personas importantes para ti. Dado que cada uno de nosotros tiene su propio sistema de valores y su propio círculo de personas importantes, es posible que mi estatus, tal como lo veo, sea superior al tuyo, y el tuyo, tal como lo ves, sea superior al mío...
Ser enfermero no es un trabajo de gran prestigio, pero eso no importa mucho si además eres el rey del Reino Medio. Y el estatus que se obtiene al ser rey no disminuye el de los médicos, quienes saben que están en la cima de la jerarquía médica y los enfermeros en la base.
Consideremos, por ejemplo, a los maestros. Los maestros de primaria tienen una imagen pública positiva, pero no mucho prestigio fuera del aula. Sin embargo, en el aula, donde pasan gran parte de su tiempo, son reyes, reinas, madres, padres, líderes, mentores sabios, máxima autoridad durante cincuenta minutos de cada hora, o al menos pueden serlo si así lo desean y son competentes en su trabajo. Ese podría ser uno de los beneficios adicionales más importantes de la docencia.
Los profesores universitarios también lo reciben, además de un mayor estatus fuera del aula. Esa puede ser parte de la razón por la que tanto los profesores universitarios como los maestros tienen fama de ser mandones que están seguros de saberlo todo; pasan gran parte de sus vidas en un entorno donde probablemente saben más y tienen derecho, en gran medida, a mandar a los demás. También puede ser parte de la razón por la que la gente está dispuesta a aceptar esos trabajos incluso cuando pueden ganar más dinero.…
Elon Musk sobre las cosas de las que sabe y sobre las cosas de las que no sabe
Escuché los 85 minutos de la entrevista de *The Economist* a Elon Musk para que tú no tengas que hacerlo. Además, está detrás de un muro de pago.Las predicciones de Musk son estas: en cinco años, la capacidad de cómputo de la IA superará la suma de toda la inteligencia humana; en diez años, habremos entrado en una era de abundancia. El dinero dejará de importar. Todo el mundo tendrá lo que necesite o quiera, al menos en las economías que adopten la IA.Zanny Minton Beddoes intentó que Musk explicara cómo se produciría esa transformación económica, pero él no entró en detalles, más allá de señalar que la robótica generalizada impulsada por IA tendrá un efecto deflacionario. Según él, eso significa que los gobiernos no necesitarán subir impuestos para financiar sistemas de renta básica universal o, como a Musk le gusta llamarla, renta alta universal, porque podrán limitarse a imprimir dinero para compensar la deflación provocada por la economía robotizada.La entrevistadora observó que Musk parece tener últimamente una visión más optimista de la IA. Él respondió que ha llegado a la conclusión de que la IA superinteligente es ya inevitable, de modo que no tiene sentido intentar detenerla ni ralentizarla: no puede hacerse. Más vale disfrutar del viaje.La entrevistadora señaló también que Marte ya no parece ocupar el centro de las ambiciones de Musk. Él contestó que su verdadera misión siempre ha sido propagar y preservar la conciencia humana en un futuro lejano. Marte era solo un medio para ese fin. Pero ahora la IA forma necesariamente parte de ese objetivo. Cualquier plan de futuro tendrá que contar con ella.Después llegó esa parte tan típica, y cada vez más tediosa, de muchas entrevistas largas hechas por periodistas: la entrevistadora construye una caricatura de Musk y discute contra ella. Musk explicó con cuidado que no es un extremista furioso de ultraderecha, ni un nazi racista que mata cachorros, y aun así la periodista no pareció creerle. Es agotador.La falta de conciencia de los periodistas sobre su propio papel está por las nubes. Ella reprochó a Musk su supuesta percepción equivocada de lo peligrosa que es Londres, sin advertir el papel que ella misma desempeña, con sus propios textos, en la gigantesca percepción equivocada que existe sobre Musk como persona.Musk defendió sus posiciones políticas diciendo que está a favor de unas fronteras seguras, de encarcelar a los delincuentes y de equilibrar el gasto público, algo que incluso ella tuvo que admitir que no sonaba disparatado.Y eso fue todo en una entrevista de 85 minutos. No pude evitar pensar que la próxima entrevista larga a Musk debería hacerla una IA.
Joseph Heath explica por qué estaba "full of shit" en su juventud
Sin embargo, cuando terminé el instituto ya me había vuelto ateo, gracias a los efectos combinados de la concupiscencia y el estudio de la teoría de la evolución. Y, aun así, seguía viendo el mundo del mismo modo: mirase donde mirase, no veía más que inmoralidad y pecado o, como pronto aprendí a decir, injusticia. Ahí empezó a llenárseme la cabeza de disparates. Simplemente ocupé con el utopismo de izquierdas el lugar que el cielo había tenido en la cosmovisión cristiana, sin detenerme a pensar seriamente cómo podría alcanzarse una redención terrenal. Conservé una actitud de condena moral permanente hacia la sociedad, aunque no entendía por qué las cosas eran como eran. Tampoco tenía la menor idea de cómo remediarlas. Nada de eso, sin embargo, me impedía juzgar a la sociedad y a quienes me rodeaban desde una supuesta superioridad moral que, vista en retrospectiva, estaba completamente injustificada. Esto me llevó a adoptar una serie de posiciones políticas que hoy me producen una profunda vergüenza.
(Por cierto, para quienes llevan tiempo siguiendo mi trabajo, esa es la razón de mi compulsión, quizá algo insana, a criticar a Naomi Klein. Lo extraordinario de Klein, a mi juicio, es que conserva exactamente la misma visión del mundo que todos teníamos cuando éramos estudiantes universitarios de izquierdas con veinte años y, sin embargo, ha conseguido mantenerla intacta hasta la edad adulta. Por eso leer sus libros siempre me produce una sensación de viaje en el tiempo, mezclada con cierta vergüenza retrospectiva. Cuando critico a Klein, en realidad no estoy discutiendo con ella; simplemente señalo errores que yo mismo cometía cuando todavía estaba lleno de tonterías.)**
Sin embargo, cuando terminé el instituto ya me había vuelto ateo, gracias a los efectos combinados de la concupiscencia y el estudio de la teoría de la evolución. Y, aun así, seguía viendo el mundo del mismo modo: mirase donde mirase, no veía más que inmoralidad y pecado o, como pronto aprendí a decir, injusticia. Ahí empezó a llenárseme la cabeza de disparates. Simplemente ocupé con el utopismo de izquierdas el lugar que el cielo había tenido en la cosmovisión cristiana, sin detenerme a pensar seriamente cómo podría alcanzarse una redención terrenal. Conservé una actitud de condena moral permanente hacia la sociedad, aunque no entendía por qué las cosas eran como eran. Tampoco tenía la menor idea de cómo remediarlas. Nada de eso, sin embargo, me impedía juzgar a la sociedad y a quienes me rodeaban desde una supuesta superioridad moral que, vista en retrospectiva, estaba completamente injustificada. Esto me llevó a adoptar una serie de posiciones políticas que hoy me producen una profunda vergüenza.
(Por cierto, para quienes llevan tiempo siguiendo mi trabajo, esa es la razón de mi compulsión, quizá algo insana, a criticar a Naomi Klein. Lo extraordinario de Klein, a mi juicio, es que conserva exactamente la misma visión del mundo que todos teníamos cuando éramos estudiantes universitarios de izquierdas con veinte años y, sin embargo, ha conseguido mantenerla intacta hasta la edad adulta. Por eso leer sus libros siempre me produce una sensación de viaje en el tiempo, mezclada con cierta vergüenza retrospectiva. Cuando critico a Klein, en realidad no estoy discutiendo con ella; simplemente señalo errores que yo mismo cometía cuando todavía estaba lleno de tonterías.)**
El asno de Buridán (Roy Baumeister) y la tortuga de Benalmádena
Parece que la mente del asno no pudo comprender el hecho de las opciones alternativas y la necesidad de elegir entre ellas. Mi mejor suposición sobre cómo funciona la mente del asno es la siguiente: no entiende una gama de opciones. Entiende las cosas de una en una. Así que tan pronto como vio un recipiente con comida, fue a comérselo, antes incluso de ver el otro. En el mejor de los casos, podría cambiar al otro si hubiera una buena razón. (Tal vez había una serpiente delante del primer recipiente que percibió... La lección que nos deja para la teoría del libre albedrío no es que los humanos sean los únicos capaces de tomar decisiones al azar, sino que son los únicos capaces de comprender una situación con múltiples alternativas. Incluso pueden prepararse para ambas.
El problema de Trump con Irán es el régimen
Si quiere ganar esta guerra, el Sr. Trump debe asestar golpes demoledores al gobierno iraní. Esto implica rechazar la proporcionalidad y ordenar al Comando Central que reanude la ejecución de su lista de objetivos a partir del 7 de abril. Significa ampliar los objetivos para incluir carreteras, puentes, fábricas y otras infraestructuras que sustentan la maquinaria bélica de la Guardia Revolucionaria, no una al día, sino todas a la vez. Significa obligar al general de brigada Ahmad Vahidi, comandante de la Guardia Revolucionaria, y a otros altos mandos del régimen a vivir en constante alerta. Y significa mermar la capacidad de la República Islámica para difundir propaganda, cerrando la televisión estatal de forma permanente.
Cómo acabar con los grados Mickey Mouse
Una vez implementada, la nueva norma suspenderá los préstamos estudiantiles federales y las becas Pell para los estudiantes matriculados en programas de grado asociado y licenciatura cuyos graduados ganen menos que el trabajador promedio con solo un diploma de bachillerato. Lo mismo se aplica a los programas de maestría cuyos graduados ganen menos que el trabajador típico con solo una licenciatura en el mismo campo. Las instituciones que no superen esta prueba también deberán enviar una carta a los posibles estudiantes y a los actuales matriculados advirtiéndoles sobre el bajo potencial de ingresos de su programa después de la graduación.
Consideraciones de un nómada digital
La tercera cosa que he aprendido es que esta homogeneización cultural tiene límites... Por un lado, da la impresión de que Biskek, en Kirguistán, pertenece tanto como cualquier lugar de Occidente al «país del último hombre»: cuando miro por encima del hombro de alguien, casi siempre está absorto en el desplazamiento infinito de su teléfono móvil...
Por otro lado, parece existir un umbral decisivo que la occidentalización no llega a franquear... es muy difícil conseguir que las cosas funcionen, ... Las reuniones tienden a degenerar en reproches mutuos. Es muy complicado respetar los presupuestos. Las contrataciones parecen hacerse siempre a través de contactos personales. Una cierta desconfianza impregna cualquier relación empresarial. ... La interpretación más evidente es que Kirguistán formó parte de la Unión Soviética durante setenta y cinco años. La influencia soviética sigue muy presente entre las generaciones mayores y se conserva casi intacta en cualquier oficina pública... Desde que estoy aquí me he convertido, en cierta medida, en un adepto de la teoría que Joseph Henrich expone en su libro de 2020 The WEIRDest People in the World: la idea de que Occidente constituye una auténtica anomalía, por razones relacionadas con las prácticas matrimoniales y familiares implantadas inicialmente por la Iglesia católica medieval... En un país como Kirguistán, situado muy fuera del ámbito de influencia del «plan matrimonial y familiar» de la Iglesia católica, nada de eso parece encajar del todo. Los empleos suelen conseguirse mediante vínculos familiares o personales. Quien obtiene un puesto por esa vía difícilmente lo abandona o es despedido. La lealtad se dirige menos a la tarea que la organización debe desempeñar que a la familia o a la red personal que se superpone a ella.
... justo lo contrario de lo anterior. Se trata del inmenso valor de las estructuras familiares sólidas y la gran tristeza por su desaparición en Occidente. Esa fue mi primera impresión de Kirguistán cuando llegué como estudiante universitario. La familia con la que me alojaba era numerosa y multigeneracional. Los mayores ocupaban un lugar de honor en la mesa, comiendo carne y bebiendo chupitos de vodka. Por muy insoportables que pudieran ser, no había ninguna posibilidad de que su familia se deshiciera de ellos... De hecho, esa integridad básica de la unidad familiar no ha hecho más que fortalecerse: en la década de 2000, un hedonismo desenfrenado, común en el mundo postsoviético, parecía estar imponiéndose. Veinte años después, apenas quedan vestigios de ello: un conservadurismo social, impulsado, aunque no exclusivo, por la expansión del islam, ha prevalecido con bastante claridad.







