El sexenio democrático 1868-1874 y la educación
La libertad proclamada por el Gobierno en la instrucción primaria es igualmente justa y útil en las demás. Sirviendo la enseñanza para propagar la verdad, cultivar la inteligencia y corregir las costumbres, es absurdo encerrarla dentro de los estrechos límites de los establecimientos públicos. Cuanto mayor sea el número de los que enseñen, mayor será también el de las verdades que se propaguen, el de las inteligencias que se cultiven y el de las malas costumbres que se corrijan. Dejar á los que saben sin libertad para comunicar sus ideas, es en el orden cientítífico y literario, lo mismo que en la agricultura dejar incultos los campos, ó en la industria fabril privarse de la cooperación de los agentes naturales.
Es verdad que los individuos pueden enseñar el error; pero también es falible el Estado, y sus errores son más trascendentales y funestos. Cuando en un pueblo libre se alza una voz para predicar la falsedad y la mentira, cien otros se levantan para combatirla, y la verdad no tarda en recobrar su imperio sobre la opinión del mayor número. Por el contrario, cuando el Estado tiene el monopolio de la enseñanza, sus errores se reputan dogmas, y el tiempo y la indiferencia pública les dan la autoridad que la razón les niega. Autorizadas de ese modo han dominado durante muchos siglos doctrinas incompletas ó erróneas que, discutidas y juzgadas libremente, hubieran pasado sin dejar huella ni recuerdos en la historia... cuando la enseñanza es libre, la verdad se apodera pronto de las inteligencias, porque la fuerza no decide lo que está sometido al tribunal de la razón. Todas las doctrinas se exponen y discuten entonces, y nuestro entendimiento, nacido para investigar la verdad, no encuentra obstáculos para estudiarla y conocerla...
Los mismos establecimientos de instrucción pública que deben desear y que desean en España no estacionarse, sino seguir el movimiento progresivo de la ciencia, están intere sados en que se erijan escuelas libres que compartan con ellos la árdua tarea de instruir al pueblo. Para que el maes tro retribuido por el Estado ó las provincias estudie sin des canso, se interese en el aprovechamiento de sus alumnos y aplique exclusivamente su actividad al desempeño de su cargo, conviene que sienta el estímulo de la competencia. Ella ha producido los prodigios que admiramos en la in dustria, y no hay motivo para que deje de producirlos en la enseñanza. La lucha podrá extremarse alguna vez y dar ocasión é conflictos; pero esas perturbaciones son nubes que se disipan con presteza, porque la opinión pública con cluye siempre por hacer justicia al verdadero mérito y á las pretensiones injustificadas de la ignorancia.
Llegará un tiempo en que, como ha sucedido en la industria, la competencia entre los que enseñan se limite á los particulares, desapareciendo la enseñanza oficial. Así lo aconseja el estudio de los móviles de la actividad humana, y así será porque no puede menos de ser. Es propio del Estado hacer que se respete el derecho de todos, no encargarse de trabajos que los individuos pueden desempeñar con más extensión y eficacia. La supresión de la enseñanza pública es por consiguiente el ideal á que debemos aproximarnos, ha ciendo posible su realización en un porvenir no lejano.
Decreto del gobierno provisional de la República de 18 de octubre de 1868 dictado por el Ministro de Fomento Manuel Ruiz Zorrilla.
La propuesta de Reglamento de la EU.Inc
El grupo de expertos sobre las bases constitucionales de la propuesta de Reglamento; y Enriques y Friess sobre la posibilidad de que el Reglamento de la EU-Inc intensifique la competencia regulatoria entre los derechos nacionales europeos: "Si EU Inc logra redefinir la elección de jurisdicción dentro de Europa, los Estados miembros podrían empezar a competir más directamente para atraer empresas en expansión y estructuras de inversión. El resultado podría no ser un único régimen jurídico corporativo europeo, sino más bien una mayor presión sobre los Estados miembros para que mejoren los entornos institucionales que rodean sus propias versiones de EU Inc" pero el art. 103 de la propuesta de Reglamento es un obstáculo dado que autoriza a los estados miembro a promulgar normas imperativas respecto de la EU Inc; Rebecca Christie propone que los Estados miembro se comprometan individualmente a dar validez y eficacia a un modelo de contrato ajustado al SAFE y a los modelos que han sido adoptados en los EE.UU. para regular las relaciones entre inversores - venture capitalists - y emprendedores: looking at a 28th regime for a type of contract, rather than a type of company; Enriques y otros, en la misma línea, insisten en la importancia de asegurar la validez y eficacia de los pactos parasociales que son el vehículo donde se regulan esas relaciones; Vasco Pereira da Silva cree igualmente que debe reducirse la dependencia de la EU-Inc del derecho nacional; y más italianos insistiendo en que la IA afecta a los deberes de los administradores;
El número mágico y el índice de idiotez de Elon Musk
La manera en que aplicamos el razonamiento desde primeros principios a la cohetería consistió en preguntarnos: «¿Qué materiales componen un cohete?». Un cohete está hecho de aluminio, titanio, cobre y fibra de carbono. Luego descomponemos el problema un poco más y nos preguntamos: «¿Cuánto se usa de cada material? ¿Cuál es el coste de todos estos componentes en bruto? Si tuviéramos esos materiales apilados en el suelo y pudiéramos agitar una varita mágica para convertirlos directamente en un cohete, ¿cuál sería el coste del cohete? Suponemos que el coste de reorganizar los átomos es cero. Eso nos da el nivel mínimo del coste de un cohete. A esto lo llamo el «número de la varita mágica», es decir, el mejor escenario imaginable. En el caso de los cohetes, ese número resultó ser relativamente bajo, muy por debajo del 5 % del coste actual, y en algunos casos más cerca del 1 o el 2 %. Si el coste de las materias primas es solo del 1 o el 2 % del producto final, la fabricación tiene que ser muy ineficiente. Esto me permitió ver un enorme margen de mejora. A partir de ahí, el reto era averiguar cómo dar forma a esos átomos de manera más eficiente.
Este razonamiento desde primeros principios aplicado al cohete lo extendí a todos los componentes. Lo llamo «índice de idiotez». Mide cuánto más cuesta un producto terminado en comparación con el coste de sus materiales. Si una pieza o un producto tiene un índice de idiotez alto, podemos reducir su coste recurriendo a técnicas de fabricación más eficientes. Un componente que cuesta 1.000 dólares, cuando el aluminio del que está hecho cuesta solo diez, probablemente tenga un diseño demasiado complejo o un proceso de fabricación ineficiente. Si la proporción es alta, estás haciendo las cosas mal. Una parte del cohete, la camisa intermedia de la tobera, costaba 13.000 dólares, pero estaba hecha con acero cuyo valor era de apenas 200 dólares. Espero que todos mis ingenieros conozcan en todo momento cuáles son las mejores y las peores piezas de sus sistemas según este índice. Eso es lo que quiero decir con pensar desde primeros principios. Si lo hubiera analizado por analogía y me hubiera preguntado «¿qué hacen las demás empresas de cohetes?, ¿cuánto cuestan sus cohetes?, ¿cuánto han costado históricamente?», eso sería razonar por analogía, pero no permite ver el verdadero potencial. El enfoque de primeros principios es una buena forma de encontrar soluciones que no resultan evidentes a primera vista. Fue algo muy útil de aprender.
Fukuyama se suma a Berman y su revolución papal
La independencia judicial puede remontarse a una serie de acontecimientos conocidos como la Querella de las Investiduras, que tuvo lugar en la segunda mitad del siglo XI. Esta crisis enfrentó al papa Gregorio VII con Enrique IV, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, en torno a la cuestión de si debía ser el papa o el emperador quien tuviera el derecho a nombrar sacerdotes y obispos dentro de la Iglesia. Como sucede hoy, la facultad de nombrar a los altos cargos era la fuente del control de la propia Iglesia católica, que constituía la institución más influyente junto al poder político.
En ese periodo, la Iglesia católica era también la depositaria del Derecho. Los responsables eclesiásticos habían redescubierto una copia durante mucho tiempo perdida del Código de Justiniano, la compilación autorizada del Derecho romano elaborada por el emperador bizantino Justiniano en el siglo VI. Este código es el antecedente del Derecho civil contemporáneo vigente hoy en Europa y Asia, y la Iglesia comenzó a enseñarlo en las facultades de Derecho que se habían establecido en ciudades como Oxford, París y Copenhague.
Karl Friston...
... uno de los neurocientíficos más citados del mundo, que ha elaborado su propia teoría general de la conciencia. A su juicio, toda forma de vida se fundamenta en el impulso básico de reducir la sorpresa. La capacidad de “modelizar” el mundo y de hacer “inferencias” sobre él permite a los organismos lograr precisamente eso, y, con el tiempo, las formas de vida han desarrollado métodos cada vez más complejos para anticipar el futuro. Todo ello conduce, en última instancia, a seres autoconscientes capaces de dirigir su atención con mayor precisión. «La conciencia», concluye Friston, «no es más que una inferencia sobre mi futuro». Una vez más, esto no constituye tanto una explicación como una reducción.
Breves
El narcisismo de las literatas que escriben artículos de prensa; El fascismo nacionalista vasco del PNV y el PSOE: miles de alumnos hispanohablantes siguen sin poder estudiar en su lengua materna y se les recuerda "incluso desde la selectividad" que ese derecho no es para ellos; Las raíces de la bondad; La mente de una abeja: la abeja intercambia electrones con las plantas;
¿Personalidad jurídica para las IA?
Argentina, Milei y la IA. Y Harari ha contestado en el Financial Times:
El año pasado, la organización sin fines de lucro Palisade Research, con sede en Berkeley, publicó un estudio que mostraba hasta dónde llegan los modelos avanzados de IA para lograr sus objetivos. Al jugar contra un potente motor de ajedrez, los modelos de OpenAI y DeepSeek de China recurrían con frecuencia a hacer trampa si parecía que iban a perder. Al manipular el entorno del juego, podían alterar el resultado a su favor. Ahora imagina que el “juego” es la competencia empresarial y que el “entorno del juego” es tu país. Gracias a su superior capacidad analítica, las corporaciones de IA estarán en posición de convertirse en expertas en lagunas legales y arbitraje regulatorio. Y no será fácil disuadirlas de participar en actividades directamente ilegales, porque la máxima sanción que disuade a los ejecutivos y empleados humanos —la cárcel— resulta irrelevante para las IA. Hasta ahora, las corporaciones han sido dirigidas por seres humanos con una doble naturaleza. Los directores ejecutivos humanos son entidades corporativas que se preocupan por el éxito de la empresa y temen cosas como la bancarrota. Pero también son entidades biológicas, que se preocupan aún más por su libertad y felicidad y temen cosas como pasar diez años en prisión. Un director ejecutivo de IA sería una entidad puramente corporativa, y no está claro qué tipo de sanciones podrían controlarlo. Si se enfrenta a la bancarrota —que equivale a su muerte—, presumiblemente estaría dispuesto a hacer cualquier cosa para evitar ese destino.
Espero poder escribir en algún momento sobre este tema pero, me temo, Milei y Harari enfocan mal la cuestión. Las personas jurídicas son patrimonios dotados de organización (capacidad de obrar). No todo puede personificarse. El legislador puede hacer el idiota y decir que el Mar Menor tiene personalidad jurídica pero eso no cambia la realidad. Los temores de Harari son infundados como lo demuestra la ingente literatura que existe ya sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas. Si una IA comete delitos o celebra acuerdos de cártel con otras IA, simplemente, será desenchufada, desmantelada, liquidada y los que constituyeron la IA serán, eventualmente, responsables aunque no hayan intervenido en la toma de decisiones concretas que resultaron delictivas. Del mismo modo que a alguien que fabrica una bomba se le requieren multitud de permisos, el que ponga en marcha una IA que pueda funcionar autónomamente deberá poner en manos del Estado un botón para apagarla. Eso es lo que hace EE.UU. con las armas que vende a terceros.
Cuando alguien pone en marcha un sistema autónomo capaz de generar decisiones con efectos externos, asume el riesgo inherente a su funcionamiento del mismo modo que quien organiza una actividad potencialmente peligrosa asume sus consecuencias. La imposibilidad de prever en detalle las decisiones concretas de la IA no excluye la imputación, porque lo relevante no es la previsión del resultado específico, sino la creación y puesta en funcionamiento de una estructura que puede producirlos. En este sentido, la responsabilidad no es objetiva, sino que se anuda a la decisión de activar y mantener operativo el sistema en esas condiciones: quien se beneficia de la capacidad de actuación autónoma debe soportar también los costes cuando esa capacidad produce daños, sin que la ausencia de una estructura societaria o de accionistas altere esta lógica de imputación.
Arnold Kling y el proyecto imperialista de Irán
... la red de influencia de Irán es más efectiva en tres condiciones específicas: donde existen poblaciones chiíes sustanciales con quejas genuinas (Líbano, Irak, Bahréin, el este de Arabia Saudita, Yemen); donde las estructuras estatales son lo suficientemente débiles como para ser penetradas (Irak después de 2003 es el ejemplo más dramático); y donde las organizaciones respaldadas por Irán pueden ofrecer beneficios materiales —seguridad, bienestar, empleo— que el Estado anfitrión no proporciona.... Para un marroquí de segunda generación en Bruselas o un pakistaní en Bradford, la teocracia chií iraní no se percibe como un regreso a sus raíces. Se siente ajena, del mismo modo que lo es el pueblo de sus padres: una tradición que pertenece a otros, no a ellos. Las identidades que han logrado arraigar en estas comunidades han sido las de corte suní salafista y yihadista, precisamente porque ofrecen una identidad panislámica que trasciende los orígenes étnicos y nacionales y se dirige directamente a la experiencia de ser musulmán en una sociedad no musulmana. Al Qaeda y el ISIS supieron explotar esto con gran eficacia. Irán, por su propia estructura, no
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